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PSICOTENDENCIA: LA EPIDEMIA NARCISISTA

Saturday, June 13th, 2009
Revista Noticias, Publicación semanal de Editorial Perfil
Año XXII Nº 1694
Es el mal del siglo y, según los expertos, los famosos son responsables de propagarlo. Tipos de ególatras y test para medir la autoestima.
Informes: Daniela Kozak y Marcelo Marthe (Veja)
Asesoramiento: Lic. Iris Pugliese

El amor a mí misma siempre es más fuerte que el amor a los demás”. Muy pocos se animan a confesar lo que Moria Casán, desde los inicios de su carrera, repite una y otra vez, con variedad de sinónimos y neologismos de su propia invención. “Me priorizo”, “me teflonizo”, “soy un ícono”, “se cuelgan de mis lolas”, un universo lingüístico donde “yo” es el término más frecuente. Forma y contenido del mismo objeto, el propio ego, convertido en “medida de todas las cosas”. Con viveza criolla, Moria exhibe su inmodestia antes de que la señalen los demás. Ella es “la narcisista” por excelencia y, sentada en el trono de su vanidad, implícitamente, nos recuerda que no es la única que lo ocupa. Es la única que lo dice.
Una cuota de narcisismo es inherente a todos los seres humanos. Sin ella, sería imposible apostar por uno mismo para conseguir cualquier tipo de logro, desde un título universitario, hasta un gol dentro de una cancha de fútbol. Pero el condimento se vuelve indispensable a medida que se asciende la escalera de la fama, la notoriedad o el reconocimiento público.
Dos libros recién lanzados en los Estados Unidos se dedican a analizar la cultura del autoenamoramiento, en la que las celebrities son protagonistas. En “The Narcissism Epidemic” (“La epidemia del narcisismo”) los psicólogos Jean M. Twenge y W. Keith Campbell sostienen que una compulsión ególatra abarca a toda la sociedad. Y los famosos son los principales portadores del virus. Otro libro, “The Mirror Effect” (“El efecto del espejo”) es producto de una empresa curiosa. El psicólogo Drew Pinsky sometió a 200 famosos a una encuesta psicológica. Concluyó que ellos son un 17 por ciento más narcisistas que la media de los americanos. (NOTICIAS sometió al mismo test a algunas personalidades destacadas en el ámbito local, con resultados diversos, tal como puede comprobarse en la página 64).

Etimología

La noción psicológica de “narcisismo” surgió en el siglo XIX, inspirada en la mitología griega. En la versión de la historia narrada por el poeta latino Ovidio, Narciso es un joven bello condenado a mirar su reflejo en las aguas de un lago para siempre. En la teoría psicoanalítica desarrollada por Freud, el narcisismo caracteriza una etapa primitiva del desarrollo del niño: el período en que descubre su propio cuerpo. Con este término, este modelo teórico se refiere también a ciertos rasgos que todo ser humano presenta, en mayor o menor medida, en la vida adulta. Más recientemente, la psicología americana alejada de la teoría psicoanalítica, definió al narcisismo por la conjugación de siete características, que pueden desarrollarse con especial énfasis en distintas personalidades. Estas son: autoritarismo, desapego, vanidad, exhibicionismo, soberbia, autosuficiencia y ostentación de privilegios. Cada una de ellas sirve también para describir a distintos tipos de narcisistas.
Pero estos rasgos no siempre se presentan de forma negativa. Artistas, políticos, deportistas y modelos son genéticamente narcisistas. La tesis que sostiene Pinsky es que esta personalidad no es un subproducto de la fama sino más bien, la fuerza primaria que lleva a una persona a ansiar el reconocimiento público. “Las celebridades no se vuelven narcisistas. Los narcisistas se vuelven celebridades”, explica.
Pero, los mismos mecanismos que llevan a un famoso a destacarse pueden significar su ruina. Cuando el narcisismo alcanza niveles intoxicantes, se transforma en una patología. Las personas con “trastorno de personalidad narcisística” (dolencia reconocida por el CIE-10, la Clasificación Internacional de Enfermedades) tienen dificultades para mantener relaciones armónicas y son autodestructivas. Al contrario de lo que todo el mundo piensa, estos personajes no tienen un ego gigantesco. Más bien sufren de inseguridades profundas y precisan del aplauso constante de los que lo rodean. Actúan como vampiros que absorben la energía ajena. “Los famosos y los políticos a veces transmiten un exagerado valor de sí mismos”, explica la psicóloga Iris Pugliese. “Se imponen ante los demás, no aceptan críticas, son personalidades monolíticas y avasallantes. Y tan creídas están de sus propios valores y de su brillo personal que los demás terminan creyéndoles. Sobre todo aquellos que son dubitativos, indecisos, inseguros o que no tienen un criterio para valorar a los demás. Cuanto más inseguro sea alguien, más creerá en la perfección que venden los narcisistas. Es un juego de roles complementarios”.

La ego-epidemia

Los autores de “La epidemia del narcisismo” identifican señales del trastorno en casi todos los aspectos de la vida moderna, hasta en la economía. Cuando los gobiernos tienen déficits millonarios o, cuando la gente común se endeuda más allá de sus posibilidades reales (situación que delata hoy la crisis norteamericana) está dando síntomas de “delirios de grandeza”. La proporción cada vez mayor de personas que se someten a cirugías estéticas es otro de los signos. “Hay más narcisistas que nunca”, sostienen en su libro Twenge y Campbell. “Y la gente común es seducida por el énfasis en la riqueza material, la apariencia física, el culto a las celebridades y la falta de atención”. Por cada Britney Spears que tiene éxito, quedan en el camino centenares dispuestas a exhibirse tanto o más que ella. La fama se transformó en un valor en sí mismo. “Si Narciso viviera, estaría todo el día en los programas de Rial y Canosa”, define con gran poder de síntesis el periodista Beto Casella.
La Web 2.0 (la actual etapa en el desarrollo de internet caracterizada por la participación activa de los usuarios) y sus herramientas –blogs, fotologs, Twiter y Facebook– empuja al mundo entero a la exposición de su intimidad, especialmente a los adolescentes.
Un estudio reciente de la Universidad de Georgia sostiene que Facebook es el sitio preferido de quienes buscan autovaloración. Eso no quiere decir que todos los que tienen un perfil en el sitio sean narcisistas. Pero el número de amigos, el tipo y la cantidad de fotos que publican y la actualización constante de mensajes sobre su estado de ánimo en el “muro” de su página, son un buen índice del grado de egolatría del usuario. También en Facebook pueden encontrarse grupos a favor de esta tendencia como “Narcisistas y ególatras anónimos” y en contra, “Anti SNH (superficiales, narcisistas, huecos) abdusidos (sic) por el rock”.
El diagnóstico de “The Mirror Effect” también es sombrío. Para Pinsky, las celebridades se comportan de forma patológica y el público realimenta ese circuito prestándoles atención. El exhibicionismo es una de las maneras de expresar los peores rasgos de esta verdadera enfermedad. La catarata de realities que puebla la televisión, con Gran Hermano a la cabeza, es la marca más visible de esta tendencia. El canal Home & Health, por ejemplo, se especializa en el género y tiene una variedad de realities tan extensa que desafían la imaginación: niñeras que acuden en ayuda de madres desbordadas, maternidades que trabajan “en vivo”, decoradores y asesores de imagen que mejoran el pésimo gusto de los participantes y hasta una familia con octillizos que “vive” ante las cámaras. De hecho, hace pocos días, el padre “múltiple” tuvo un affaire extramarital que fue noticia en los medios y el tema se resolvió frente a la teleaudiencia.
Desafiando los límites entre mentira y realidad, los políticos argentinos ingresan en la casa de Gran Cuñado, que es una ficción que imita los realities. Menem o Scioli son, así, los únicos personajes “verdaderos” de esa puesta televisiva. La gran pregunta filosófica es: ¿quién está actuando en realidad?
Pinski le pidió a un grupo de celebrities norteamericanas que se sometieran al “Inventario de la personalidad narcisística”, un test creado por psicólogos de la Universidad de California, en Berkeley. En una escala que va del 0 al 40, los famosos alcanzaron un promedio de 17,80 puntos, contra los 15,3 que es la media entre personas no relacionadas con los medios. Entre ellos, los participantes de los reality shows fueron quienes tuvieron el puntaje más alto. Pinsky explica las razones: “Los productores de este tipo de shows buscan personas controladoras y antisociales para darle más dramaticidad al juego. Y quien está dispuesto a participar suele tener un deseo incontrolable de exhibirse”.
Espejito, espejito. Al servicio de la belleza de una estrella puede encolumnarse un ejército de asistentes. Toda celebrity que se precie tiene un fótografo preferido, un maquillador, un peinador y un asesor de imagen. Mariano Martínez, cuenta una productora, hace una dieta especial una semana antes de una producción fotográfica para que sus músculos se vean bien en las fotos. Araceli González, dice la misma productora, impone a quien la contrate su troupe de ayudantes con todos los gastos pagos. Nacha pide una dieta natural para el catering. Y Valeria Mazza se niega a fotografiarse con prendas que no sean ultraexclusivas.
Hay spas que se volvieron célebres por reducir centímetros de los glúteos de las estrellas. Y Jesica Cirio, famosa por su aspiracional trasero, no sólo tiene centro de belleza propio, sino que además, comercializa electródos para levantar lo que la fuerza de gravedad arroja con contudencia hacia abajo. El combo de siliconas más delgadez extrema ha convertido a Luciana Salazar en un ser de otro planeta. Y la última leyenda en materia de bisturí, cuenta un reconocido peinador, es la operación a la que se sometió Daniela Urzi: un lifting que despeja la frente y cuyas cicatrices se esconden en el medio de la cabeza. Con esto Urzi, de 33 años, logra parecer ¡de 30!
Y aunque la vanidad sea el lado más inocente de los narcisistas, qué están dispuestos a hacer para conservar su imagen es el problema. Si fueran posibles los pactos con el diablo, muchos firmarían el contrato. En materia de belleza, Michael Jackson sigue siendo el más profundo de los límites.
Adriana Lorusso alorusso@perfil.com.ar | Fotos: Cedoc. Infografía: Fernando San Martín. Copyright Veja.

LOS BOLICHES, EL LUGAR DE MAYOR DISCRIMINACIÓN

Saturday, May 23rd, 2009
DIARIO CRÍTICA DIGITAL
Sociedad / Edición Impresa
Por Josefina Licitra
Lo afirman siete de cada diez porteños
Según un mapa elaborado por el INADI, entre los jóvenes, el 70% de los episodios se da por el aspecto físico. Un caso de hermanos mellizos como ejemplo: al morocho le cuesta el doble que al rubio que lo dejen ingresar.

Campaña. El INADI pidió a los municipios de todo el país que incorporen la discriminación como “contravención”.
Ignacio y Francisco tienen muchas cosas en común. Son mellizos, viven en la misma casa, se intercambian la ropa y ahora –que cumplieron los catorce años– están conociendo juntos el universo de las discotecas. Todos los sábados, salen con su grupo de amigos –también compartido– en dirección a Vravia, Seven, Abadía o algún otro local bailable en su versión matiné. Pero el itinerario común se rompe, abruptamente, en la puerta de entrada al boliche. Porque Ignacio es morocho y Francisco es rubio. Y ese rasgo físico es, por lo visto, también un destino: a Ignacio, ingresar a una disco le cuesta el doble que a su hermano (a quien también le cuesta). “Entrar siempre es un bardo –cuenta Ignacio–. A veces te dicen que no entrás porque no tenés pantalón largo, o porque llevás las zapatillas sucias… Pero la última vez a Francisco sí lo dejaron pasar, y eso que los pies de mi hermano estaban peor que los míos”.
Según el “Mapa de la discriminación” realizado por el Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI), el 73% de los porteños consultados cree que los locales bailables son los espacios donde más se percibe este tipo de arbitrariedades (seguidos por las empresas, los comercios, las comisarías, el poder judicial y los hospitales). A su vez, estas cifras, con variaciones mínimas, se repiten en todo el país. “En realidad, es todavía peor que la discriminación –sintetiza Francisco–. Si te dijeran que no entrás porque tenés zapatillas sucias sería todo más fácil, porque al menos sabés cómo tenés que ir vestido. Pero un amigo se ahorró toda la guita para comprarse unas zapatillas carísimas, que le salieron como seiscientos mangos, y cuando llegó a la puerta de entrada del boliche el patovica lo miró y le dijo ‘esas zapatillas no son tu onda, te quedás acá’. ¡Y no lo dejó entrar!”. “El problema es que te rebotan en todos los lugares y ni siquiera te dicen por qué –agrega Ignacio–. Te dicen ‘esperá acá’ y listo, cagaste. Te corren de la fila y no te dejan pasar. Y capaz que hacés la cola con otro patovica que es más piola, y con ese sí pasás”.
Ningún “adolescente temprano” –esto es: catorce o quince años– denuncia una arbitrariedad en un boliche. Esto se debe a que las agresiones son más “sutiles” (no llegan al plano físico) y, por ende, no son identificadas como tales. Esto se refleja en el relevo del INADI: de acuerdo con el informe, el 71% de los porteños nunca se sintió segregado, pero el 45% presenció un acto de discriminación, de lo que se deduce que hay una franja de gente afectada que no percibe haber sido víctima de una injusticia. A su vez, el 70% de las discriminaciones en la población porteña de entre 18 y 29 años se dieron por el aspecto físico. Y el 69% de los que sufrieron o vieron un acto despótico no tomó ninguna medida al respecto. “Los jóvenes viven la arbitrariedad con una naturalidad que es comprensible –opina Miriam Mazover, psicoanalista y directora del Centro DOS–. No se les puede pedir lo que no estamos dispuestos a ofrecer como sociedad adulta. Estructuralmente, ellos crecen sabiendo que la arbitrariedad es una norma válida. Con las consecuencias sociales que eso puede traer en el futuro”.
Daniel Yubero, encargado de Vravia –la versión matiné del local City Hall– niega que en los boliches, o al menos en el suyo, exista un derecho de admisión. Su argumento es similar al que suelen dar todos los dueños de locales bailables: la única pauta de ingreso, en el caso de la matiné, consiste en tener el documento en orden. “Los que vienen sin el DNI no entran, porque las normas son las de aceptar chicos entre 15 y 18 años –explica Yubero, con un tono fastidiado–. Quizás un mismo chico viene un día con documento y entra, y otro día sin documento y no entra”.

–Pero hay chicos que entran sin documento. Y chicos que no entran aunque tengan el documento.
–Si sabés tanto el manejo del boliche, ¿para qué me preguntás?

Y después. La figura del “derecho de admisión” es inconstitucional, en tanto vulnera un principio constitucional que es el de la “no discriminación. “Los derechos humanos son indivisibles e interdependientes: no se puede invocar uno cercenando o relativizando otro, ni siquiera cuando se trata de espacios privados de uso público –explica María José Lubertino, directora del INADI–. Por eso, los carteles que refieren al derecho de admisión en los comercios son ilegales, y deberían ser denunciados”.
¿Qué puede hacer entonces un chico que es rebotado en un boliche? No existen mecanismos judiciales inmediatos (el único que puede obligar a ingresar a una persona es un juez, y eso exige una demora inmanejable) pero sí hay recursos para que el local no se la lleve de arriba (ver aparte). En términos familiares, si bien no existen antídotos que le ahorren el disgusto a un pibe de catorce años, sí hay formas de alivianarlo. “Los padres deberíamos esforzarnos un poco más por enseñar a nuestros hijos a discernir lo bueno de lo potencialmente nocivo, y a actuar en consecuencia –opina Iris Pugliese, codirectora del Centro Psicoanalítico Argentino–. Por ejemplo: si a tu hijo lo rebotan en un lugar, tenés que explicarle la importancia de no seguir yendo. El problema es que los chicos, pase lo que pase, igual quieren volver”.

A nivel estatal, el INADI está haciendo un trabajo minucioso, pidiendo a todos los municipios del país que incorporen la discriminación como “contravención”. De esta manera, serían los municipios los que asumirían el poder de policía si una discoteca comete una arbitrariedad, multando, clausurando o llamando la atención al dueño del local. La curiosidad es que, en la ciudad de Buenos Aires, esa contravención ya existe. Pero nunca hubo una sola multa.

OPINIÓN
“Quedan marcados”

Graciela Moreschi (Médica psiquiatra, autora del libro “Qué, cómo y cuándo hablar con los más jóvenes”.
En la adolescencia, los jóvenes aprenden las reglas con las que se maneja el mundo externo. Si lo que viven es la discriminación, ésta será naturalizada como algo normal, llegando a formar parte de las reglas y los valores de esa persona. Y esto se ve a tal punto que los chicos se someten a la discriminación sin protestar. Lejos de condenar el boliche que la practica con su ausencia o un boicot, vuelven para ver si pueden pasar la prueba: prueba de que son valiosos, de que cumplen con las expectativas para “pertenecer”. Por cierto que esto tiene una honda repercusión en la autoestima del joven..
La interpretación que ellos hacen –y que no es errada– es que la sociedad no acepta la diversidad, sino que valora algunas características y descarta otras. Saber que uno está excluido es una experiencia fuerte que quedará marcada en su autoestima. Por eso, me parece fundamental que esto se hable en las casas. Los chicos no deben naturalizar esta situación. Hay que mostrarles que pueden hacer algo. Que ellos eligen y que su decisión es importante. Decirles eso es decirles que ellos son personas y tienen un valor.

CUANDO EL GÉNERO SÍ IMPORTA

Tuesday, April 14th, 2009
REVISTA SALUD ALTERNATIVA. Más allá de la medicina tradicional. Nº 90, Editorial X.Y.Z. EDITORA
Sección Especial Mujeres: Ser Mujer ante todo. “Cuando el género sí importa en el trabajo.”
Asesoramiento Lic. Iris Pugliese, especialista en problemática de género.

Una mujer de éxito es aquella que logra lo que quiere y siempre está en la búsqueda de nuevos retos, bien sea en el hogar o en la oficina, pero cuando la traba para el triunfo es la diferencia sexual, debe ser mujer ante todo…Para eso tiene sus recursos y encantos.
Puede parecer un caso de épocas pasadas, pero actualmente, en algunas culturas la mujer está vedada en el progreso económico, social y cultural de la sociedad lo que no le permite desarrollarse profesionalmente.
Peor aún, en sociedades más contemporáneas, existen hombres que vetan a las mujeres para algunos puestos de alto nivel para la toma de decisiones. Se dice que las mujeres han recorrido un largo camino en los últimos 100 años, pero la igualdad de derechos en algunos trabajos está muy distante aún.
Las diferencias anatómicas y fisiológicas hacen que la mujer tenga algunos sentidos más desarrollados, por ejemplo el cuerpo calloso que conecta los dos hemisferios cerebrales puede ser el doble de ancho en la mujer que en el hombre.
Esto es lo que determina en la mujer una mayor capacidad de relación entre actos y sentimientos y entre elementos diversos en una misma situación. Incluso el ego de la mujer también hay que entenderlo siempre desde esta relación.

Mujeres Multifuncionales

Iris Pugliese, psicóloga y especialista en el tema de género opina que la mujer se está desarrollando profesionalmente con un esfuerzo muy grande que genera mucho estrés, en la medida en que gana espacio “porque no deja de cumplir sus obligaciones en el ámbito doméstico”. Agrega que antes la mujer vivía más que el hombre, y había menos incidencia de patologías cardíacas en ella. Actualmente, la expectativa de vida se ha emparejado con la del hombre debido a que “en la medida en que la mujer se ha incorporado en lo laboral, sin dejar las obligaciones de la casa, ella se enferma más, especialmente de enfermedades cardíacas”.

Valorar el género.

La especialista dice que, hace dos décadas, se supone que no era tan necesario el ingreso económico de la mujer en la familia.
Hoy día el sueldo de la mujer es un complemento y aporta sustancialmente a la economía del hogar.

Pero

Para saber si una mujer es valorada o no en su trabajo, más allá del aporte económico, se debe determinar hasta qué punto se extienden, en la jerarquía de la empresa, los prejuicios contra las mujeres.

¿Cómo?

-Escuchando con atención las conversaciones de los pasillos.
-Reconociendo quienes son los que piensan que los hombres son más efectivos en los puestos gerenciales.
-Demostrando a estas personas, lo inteligente y capaz que puede ser.

Con la falda bien puesta.

Cuando la situación se hace más difícil y los prejuicios de género son mayores, es necesario tomar medidas y defenderse ante el ataque.
Algunos consejos para aclarar que precisamente por ser mujer, es que puede ser una excelente profesional son:
-En ocasiones, llegar más temprano, quedarse hasta tarde y trabajar más duro que sus compañeros del sexo opuesto.
-Ante un conflicto, señalar con seguridad sus certezas y mantenerse siempre ecuánime ante la situación.
-Presentar su visión de los hechos a su jefe, cuando los otros métodos fallan.
-Señalar las situaciones en las que ha sido victima de los prejuicios de género, y otorgar a su jefe la oportunidad de hacer las cosas bien.
-Conocer sus derechos. Leer las leyes correspondientes y, si es posible, el manual de empleados de su empresa.

Ascenso al compromiso

Se dice de la mujer profesional que no dedica mucho tiempo a su familia, o a sí misma, pero muchos son los casos en los que se ha demostrado que ambas “tareas” se hacen con satisfacción.
La Licenciada Pugliese agrega que la actitud mental de la mujer se orienta a no depender económicamente del hombre. Si lo hace, se ve obligada a volverse extremadamente tolerante con cosas que no le pueden gustar como la falta de comprensión, violencia o infidelidad. “Cuanto más dependa económicamente, más esclava es”. Por eso busca escalar profesionalmente.
Cuando en el trabajo, a la mujer le corresponde asumir posiciones de mayor nivel, está consciente de una mayor responsabilidad y compromiso. Algunas características de esta situación son:
-Si se tiene el trabajo ideal, se hace con el entusiasmo de estar involucrada en proyectos de interés y con la satisfacción del logro de las metas, lo cual enriquece la vida personal.
-Las mujeres deben trabajar más que los hombres para alcanzar las mismas posiciones, pero nunca se olvidan de su feminidad, al contrario, se preocupan más por la belleza, el arreglo, mantener la pareja, la familia, etcétera.
-Deben demostrar no sólo que tienen la capacidad técnica para ejercer el trabajo, sino además el temple, el carácter, la disposición y el compromiso.
-La especialista sugiere entonces que debe haber una toma de conciencia en la sociedad, por ejemplo, para las profesionales que son madres deberían existir estructuras sociales que le faciliten la crianza de los hijos para que no se vea tan agobiada por las obligaciones laborales y caseras.

La clave del éxito femenino

Leddy Evangelista, Gerente General del consorcio transnacional Tecnoconsult Oiltanking, considera que el secreto de la mujer profesional es su intuición.
La intuición permite detectar situaciones donde los hombres por naturaleza ni siquiera se dan cuenta que están presentes.
Sumado a la capacidad natural de la mujer para expresar sus sentimientos, se suele lograr una llave exitosa para manejar innumerables situaciones en el campo gerencial.

LO ESENCIAL

-La nota en síntesis.
-Aún en las sociedades más contemporáneas, existen hombres que vetan a las mujeres para algunos puestos de trabajo, lo que no les permite desarrollarse profesionalmente.
-Sin embargo, está comprobado que las mujeres con respecto a los hombres, por sus diferencias anatómicas y fisiológicas, tienen algunos sentidos más desarrollados. Gracias a ello, por ejemplo, poseen una mayor capacidad de relación entre actos y sentimientos.
-Por eso, cuando la situación se hace más difícil y los prejuicios de género son mayores, es necesario tomar medidas y defenderse ante el ataque, justamente, para aclarar que precisamente por ser mujer, es que puede ser una excelente profesional.
-Lo cierto es que la tendencia ha cambiado, cada vez son más las mujeres que emigran de sus países por cuestiones laborales. Según un informe de Mercer, consultora de recursos humamos, desde el año 2001 hasta hoy aumentó en un 5 por ciento la cantidad de mujeres emigrantes por razones de mejores ofertas laborales.

AMORES MODERNOS, GUÍA COSMO DE LAS NUEVAS RELACIONES

Monday, March 30th, 2009
FOTOS: MARC BAPTISTE. TEXTO: DEEPA MENON. CON EL APORTE DE: ANALÍA SEVERINO.
Vía e-mail, abiertas, en casas separadas… Ya no se trata de amar y punto. Conocé las últimas tendencias a la hora de formar pareja.

A veces hay que darle un giro a la relación, ¿no?
Se conocieron en un baile de carnaval, estuvieron de novios cinco años y, cuando los dos se recibieron, finalmente se casaron. Seamos sinceras: la historia de amor de tus papás puede resultarte encantadora… pero no tenés ni media intención de imitarla. Obvio: tus prioridades son diferentes. Además, reconozcamos que para el amor no hay fórmulas únicas ni recetas familiares que pasen de generación en generación. Por eso, cada vez son más las chicas que eligen nuevas modalidades de pareja, totalmente adaptadas a sus necesidades y preferencias. Leé esta nota y descubrí sus ventajas… y riesgos.

1- Relaciones de fin de semana

Somos chicas muy ocupadas. Llegamos a casa a la noche con cien gramos de jamón crudo en una bolsa (¿alguien tiene fuerzas para cenar otra cosa que no sea un sándwich?) y con un humor acorde a nuestro cansancio. Nuestro chico tampoco se muere de ganas de jugar al gran gourmet… y no hablamos sólo de lo gastronómico. Aunque la convivencia suele ser considerada un síntoma de progreso en el amor y en la intimidad, llegar a casa agotadas para encontrarnos con otra persona que está igual que nosotras no es un panorama muy romántico que digamos.
Por eso es que las relaciones de fin de semana, por más modernas o desaprensivas que te parezcan, resultaron para muchas “la” solución. ¿De qué hablamos? De ver a tu chico sólo desde el viernes a la noche hasta el lunes a la mañana (o el domingo a la noche). El resto de los días podés dedicarte a trabajar full time, pasar tiempo con tus amigos, hacer gimnasia, ir de shopping, estudiar japonés o mirar Los exitosos Pells en piyama. Además, después de cinco días sin verse (¡ni tocarse!) podés imaginarte cómo son los reencuentros…
“Este tipo de opciones funciona bien en las parejas que aún no tienen hijos”, observa la psicoanalista Iris Pugliese, codirectora del Centro Psicoanalítico Argentino. “Si la libido está puesta en el progreso laboral y no en armar una familia, las visitas de fin de semana son una opción. Habría que ver qué pasa si en algún momento una de las dos partes quiere tener hijos”.
Mientras, la relación no tiene desperdicio y es puro placer. “El encuentro se produce en un tiempo y espacio favorecedores, porque el finde es ‘el momento’ para darse los gustos: salidas, trasnoches, viajecitos, fiaca. Eso sí, te queda un casillero vacío: no sabés cómo se vincularían si la rutina y las cuestiones domésticas los envolvieran”, explica la psicóloga Claudia Martínez, directora del Centro Psicológico Asistencial.

2- Amigos privilegiados

Pensabas que esa idea de los “amigos con derecho a roce” era una pavada propia de Atracción x 4, hasta que una noche miraste bien a tu mejor amigo (digamos que también lo besaste, ejem…). ¿Qué pasó? Ahí descubriste que, en realidad, era una muuuy buena idea. Este tipo de vínculo no se ve amenazado por las instancias menos idílicas de una relación tradicional, como pueden ser la rutina y las escenas de celos. ¿Cuáles son los beneficios? No se trata de un touch and go, sino de alguien que te conoce y te quiere. Pero, claro, hay un riesgo: enamorarse.
“El sexo con un amigo siempre es un terreno delicado”, advierte Pugliese. “Hay afecto y también hay una sinergia sexual (por eso van a la cama); frente a este combo, es difícil que una de las dos partes no termine más involucrada. Saber transitar la línea delgada que separa el sexo del amor es fundamental”. Si no tenés bien claro esto, podés navegar en aguas turbulentas.

3- Algo más que colegas

A tu oficina sólo le falta una cama y no porque vayas a hacerlo ahí con él (¿o sí?), sino porque prácticamente vivís entre esas cuatro paredes. Por eso, no es tan raro que siempre termines enganchada con un compañero de trabajo.
“La afinidad intelectual y los mismos intereses compartidos también impactan en el plano afectivo. Por eso, un alto porcentaje de relaciones se inician en este ámbito”, explica la psiquiatra Andrea Kadar. ¿La ventaja de este tipo de relación? El tiempo compartido, la afinidad y las redes sociales que se establecen. “Lo no tan bueno es que las dificultades laborales puedan afectar emocionalmente a la pareja, o viceversa”, analiza Kadar.

4- Sin los tuyos… ni los míos

Este tipo de parejas jamás (pero nunca, en serio) mezclan a padres, suegros, amigos, hermanos o primos en su historia. El vínculo es exclusivo de los dos. Pueden tener muchos desacuerdos, salvo uno: no existe la frase “te presento a mi mamá” o “¿vamos al cine con los chicos?”.
“Hoy en día existe un gran número de relaciones en estas condiciones: evaden el entorno del otro para evitar roces y compromisos. Y, lógico, como hay menos personajes en danza, hay menos conflictos. Lo que no se tiene en cuenta es que el amor no es exclusivamente de uno a uno: existen más personas detrás de él o de ella”, agrega Kadar.
Según Martínez, “en general, las personalidades más inseguras se embarcan en estas relaciones, porque dudan de cuál es su lugar en la vida del otro. Creen que si entra en escena la mamá o el mejor amigo de su pareja, ellas quedarán excluidas. Pero no es así: cada uno tiene su propio rol y espacio” .

5- Relaciones abiertas

Ya lo sabemos: después de un tiempo, si no hacemos algo, la rutina va ganando espacio dentro de la relación. Y cuando tu tanga animal print empieza a estar más tiempo adentro que afuera del placard, algo pasa… o no pasa. Por suerte, hay muchas formas de evitar que la pareja se estanque, y muchas de ellas ya las conocés por Cosmo.
Pero hay una bastante menos convencional: el amor libre. ¿De qué se trata? De un acuerdo entre los dos para darse mutuamente la libertad de estar sexualmente con otra gente. ¿Te parece demasiado rebuscado y riesgoso? Es cierto: es un terreno más que peligroso y muchas de nosotras ni siquiera podemos admitir la idea de que nuestro chico esté con otra mujer.
“Resulta difícil pensar que los miembros de una pareja lleguen a ceder tan fácilmente la ‘exclusividad’ sobre el otro. De todas formas, si está consensuado entre los dos, puede funcionar. Lo que salva a las parejas no es la apertura sexual, sino la posibilidad de llegar a un acuerdo sobre algo”, explica la sexóloga Diana Resnicoff, vicepresidente de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana.
Por más que los especialistas aclaren que la gente que está metida en este tipo de relaciones no se va a la cama con cada persona que le sonríe, lo cierto es que muchos de los que aceptan este modelo de relación terminan sufriendo. La psicologa Claudia Martínez opina: “La pregunta implícita en esta clase de vínculo es: ‘¿A quién preferís, al otro o a mí?. Es inherente al ser humano sentir que el otro le quita su lugar”

6- Taza, taza…

Cada uno tiene la llave del idilio… que es la de su propia casa. Lo visitás, él te va a ver, miran tele en el departamento con el sillón más cómodo y tienen sexo en la cama donde mejor se acomodan. Pero dormir juntos… ¡nunca! “Este tipo de vínculo es ideal para personalidades a las que les cuesta ceder o temerosas del otro. Los seduce la idea de tener un lugar propio donde acurrucar sus manías, de no acordar decisiones domésticas y de mantener cierta independencia”, explica Martínez.
Al no haber convivencia, no se conoce el mal humor del otro al despertarse o sus ronquidos. “Pero ciertas parejas, en algún momento, sienten la necesidad de vivir algo más real. En ese caso, si los dos son muy celosos de sus espacios, pueden probar quedándose sólo algunos días a dormir con el otro y no hacer una mudanza o una venta de alguno de los departamentos de forma abrupta. Además, si no hay cerca un plan de tener hijos, relacionarse así es una buena manera de potenciar el placer al máximo. ¿Si funciona? No hay fórmulas. Sólo hay que seguir con esa ‘rutina antirutina’ en la medida en que las dos partes se sientan a gusto”, agrega Martínez.

7- Relaciones a distancia

Supongamos que durante las vacaciones conociste a un chico extranjero y te enamoraste, pero él tuvo que regresar a su país. También puede ser que tu novio haya aceptado un puesto temporal en otra provincia… ¡o continente!
Hasta no hace mucho, cualquiera de estas dos situaciones implicaba una despedida desgarradora en Ezeiza y el punto final de la relación en cuanto el avión despegaba. Hoy en día, con todos los recursos tecnológicos a nuestra disposición, la posibilidad de un romance a la distancia no resulta tan de ciencia ficción.
“En parejas acostumbradas al contacto diario, que tenían una vida en común, la necesidad de verse es mayor. Y aunque se extrañan, se necesitan y notan el cambio, muchas logran hacer que la relación sobreviva, porque ya estaban consolidadas”, explica la licenciada Martínez. Pero, por otro lado, ¿alguien puede resistirse a la adrenalina de un reencuentro que empieza con el glam y el romanticismo de un aeropuerto y continúa con una semana sin salir del dormitorio? “El volver a verse y a tocarse se vive de una forma muy intensa y mantiene una ilusión constante en la pareja. Además, con la distancia no se sufre el desgaste de la rutina”, explica Kadar.
Pero, claro, también existe el riesgo de que la relación se enfríe, de discutir para acordar a quién le toca viajar esta vez, o de desconfiar de la fidelidad del otro. ¿Cómo se sobrevive frente a todo esto? No es un milagro. Según Kadar, “para mantener el interés y encontrarle sentido a la relación a distancia necesitás saber que existe la posibilidad concreta de, en un futuro, vivir en la misma ciudad. De esta manera, podés hacer proyectos para cuando llegue ese momento. Hay que esforzarse y viajar para verse, mantener una comunicación constante (¡con webcam hasta se puede tener sexo virtual!) y demostrar que se lucha por la pareja. Pero si no hay fecha de retorno, todo se vuelve más complicado”. ¿Lo mejor? Asegurate de que tu amor tenga pasaje de vuelta.

DOMINGOS SIN BAJÓN

Thursday, March 26th, 2009
Año XIX | Nº 1221 - Buenos Aires - Argentina
REVISTA MÍA, SEMANARIO FEMENINO
Sección Psicología
Por Adriana Aboy Fuente
Asesoramiento: Licenciada Iris Pugliese, especialista en terapia de parejas y familiar.

Descubra cómo salir de la soledad, las obligaciones y el encierro y convierta sus fines de semana en inolvidables días de luz, libertad y diversión.

Para unos, el viernes a la noche es la entrada triunfal al fin de semana, lleno de promesas de descanso y diversión. Pero para muchos otros, es el ingreso a un túnel que empieza sombrío el sábado y termina en un domingo negro.
Quienes no soportan el fin de semana, ponen en el domingo, especialmente por la tarde, toda la culpa. Incluso, si tienen actividades o lo dedican al descanso. Vale la pena, entonces, averiguar qué pasa con este conflicto y cómo, los que padecen los fines de semana, pueden convertirlos en los dos mejores días de la semana.

¿Será la agenda llena?

El fin de semana arranca el sábado bien tempranito yendo a correr o a la práctica del deporte favorito, de shooping o al supermercado. Sigue llevando y trayendo a los chicos de talleres, cumpleaños y encuentros. Termina con una ducha exprés antes de cambiarse para ir a la casa de amigos, al cine o a bailar. El domingo, siguen corriendo las agujas del reloj mientras planchamos, ordenamos tareas escolares y emprolijamos apenas las uñas.
¿Por qué al finalizar el bendito fin de semana no se pudo cumplir con lo planeado? Simplemente porque la agenda sobrecargada es el mejor camino para terminar haciendo la mitad de lo planeado, con la frustración que eso significa y la deuda que deja para el próximo fin de semana.
Este obstáculo se salva volviendo a aprender a disfrutar del ocio. Muchas veces, las ideas más creativas y las mejores demostraciones afectivas nacen de esos maravillosos momentos en los cuales uno, simplemente, se dedica a no hacer nada. ¿De qué manera hubiera podido nacer la filosofía si Aristóteles, Sócrates o Platón, caminando en compañía de sus discípulos, no hubieran dedicado horas al diálogo y al ocio creativo?

¿Qué puede hacer?:

➤ Aprender a delegar y a pedir ayuda a la pareja, a los hijos o a una amiga solidaria para hacer con muchas manos lo que sus únicas dos no alcanzan a terminar.
➤ Dejar a los chicos, de vez en cuando, en casa de abuelos, tíos o amigos para darse la posibilidad de estar a sola con usted misma o con su pareja, aunque más no sea para caminar al aire libre, charlar o mirar un atardecer junto al río.

Debo vs. Quiero

Normalmente, de lunes a viernes, se vive inmerso en presiones y rutinas. Aún los más pequeños están sometidos a esta ley inmodificable: si a ella le sumamos que los sábados a la noche vamos a cenar a lo de una hermana y los domingos al mediodía a almorzar a la casa de la madre, entonces, es muy poco lo que le queda al deseo y las ganas de…
Las rutinas fijas y los compromisos familiares inmodificables, a la larga, terminan convirtiendo el placer de compartir un momento en una pesada obligación que hace que nos sintamos terriblemente culpables de lo que nos sucede, tanto si cumplimos como si nos excusamos detrás, en general, de mentiras piadosas.
A las obligaciones afectivas, se agrega, durante el fin de semana, la limpieza y el orden en la casa que terminan con el poco espacio para el placer que quedaba libre.
Frente a este panorama, decir “no” es un paso importantísimo para que un fin de semana se convierta en ese oasis que todos deseamos. Piense que negarse no duele como sacarse una muela, el tiempo que demanda no es mayor que el que va a usar para decir que “sí” y puede evitar que hagamos algo que no queremos.

El mal peor: la soledad

En la era de la comunicación, cada vez son más las personas que están y se sienten solas. Muchas son las razones: el desarraigo de quienes dejan su lugar de origen por distintos motivos, la forma en la que se vive en las grandes ciudades y sus relaciones interpersonales tan frías y distantes, el aumento de los divorcios y las separaciones, el auge de los valores individualistas, la ambición laboral desmedida, las profesiones solitarias, la competitividad y, de especial modo en los adultos mayores, la pérdida de afectos.
Con el paso del tiempo, la persona solitaria tiende a volverse insegura y cada vez le cuesta más relacionarse con los demás (muchas veces se muestra huraña, un poco agresiva y puede llegar a dar respuestas defensivas sin ningún motivo).
Esta situación se tapa de lunes a viernes con la vorágine de la actividad laboral o el cuidado de los nietos, pero se siente a full los fines de semana cuando el ritmo cesa, todos se van y se produce un terrible hueco muy difícil de llenar.

Existen dos alternativas ante esta situación:

1) Negarse a adoptar conductas autodestructivas como aburrirnos, lamentarnos, comer en exceso, beber alcohol, consumir psicofármacos o pasarse largas horas frente al televisor.
2) Echar mano de recursos positivos como ir armándose de a poco una red social conociendo gente que tengan gustos afines, concurriendo a fiestas, bailes o lugares de encuentro para gente sola, viajando en grupo o participando en tareas de voluntariado.

¡Qué linde finde!

Empezar el sábado y terminar el domingo con alegría y bienestar es disfrutar de un tiempo de libertad y goce que sobreviene cuando se pudo cumplir con las obligaciones de la semana laboral y nos disponemos a usar el propio tiempo como mejor nos plazca.
Para lograrlo, hay que ser capaz de conectarse con uno mismo y preguntarse quién se es y adónde se quiere ir o llegar en la vida, algo más trascendente que elegir la película para ver o el restaurante bueno y barato.
En una sociedad armada para “hacer por hacer” y siempre en compañía (de quien sea), el poder dedicar algún rato aunque más no sea a estar solo y en silencio para escuchar la voz interior puede resultar una cosa incómoda y rara, digna de un yogui. Pero los grandes cambios, las grandes decisiones de una persona no se toman en medio de gente sino en soledad. Y esas grandes decisiones son las que permitirán en algún momento disfrutar de un fin de semana al sol.

www.domingocaratozzolo.com.ar.

CRIARÁS A TUS HIJOS CON TODO EL RIGOR

Sunday, March 15th, 2009
Diario Crítica de la Argentina
Sociedad / Edición Impresa
La nueva máxima de los ricos y famosos
Por Josefina Licitra
Asesoramiento: Lic. Felisa Senderovsky y Lic. Iris Pugliese.

Las niñas Obama tienden sus camas todos los días. La heredera del imperio Zara dobla prendas en un sótano por orden del padre. La hija de Madonna pierde el derecho a usar su ropa si la deja tirada.

Family. Las chicas Obama, además, lavan los platos todas las noches, dice Michelle.
Todas las mañanas, Malia y Sasha Obama –las hijas del presidente de los Estados Unidos– amanecen en su cuarto de la Casa Blanca y hacen lo mismo –o mucho más– que cualquier niño de clase media: tienden su cama, limpian su habitación y toman su desayuno en la misma cocina donde –la noche anterior– tuvieron que lavar los platos. “Ordené al servicio de la casa que no les hiciera más fácil la vida a las niñas y que delegara en ellas parte de las tareas domésticas, porque deben continuar siendo obedientes”, explicó Michelle Obama a la revista People y con ese argumento marcó la parábola de una tendencia que cala hondo en la clase poderosa mundial: la de criar a los hijos con dinero, pero también con rigor.

Un relevo realizado por el grupo británico Barclays Wealth –perteneciente a la banca Barclays– entre sus 800 clientes más ricos advierte que la mayoría de los padres y abuelos megamillonarios se están volviendo más estrictos en relación con los términos en que su prole puede heredar su dinero y su poder. El caso más emblemático es el del magnate hotelero Barron Hilton, que desheredó a su nieta Paris en 60 millones de dólares luego de que fuera detenida varias veces por manejar borracha. “Los padres están más estrictos –explicó Jeremy Arnold, de Barclays Wealth–. Perciben la amenaza de que sus hijos despilfarren su riqueza. Por eso, más del 50% de los entrevistados aseguran que, antes de poner un dedo sobre su fortuna, sus hijos tendrán que obtener un título universitario o tener un trabajo decente.”

Amancio Ortega, dueño de la cadena de ropa Zara –perteneciente al Grupo Inditex– y octavo hombre más rico del mundo, tiene esos planes. Aunque el hombre vuela en un avión de jeque árabe, Marta Ortega –considerada la heredera y sucesora del imperio– tuvo que empezar a trabajar en 2007 –a sus 23 años– luego de obtener una licenciatura en Ciencias Económicas. ¿Su cargo cuando empezó? Tenía que doblar ropa en el sótano de Bershka, una suerte de Zara británica del Grupo Inditex.

¿Por qué los hijos ricos deben tener vidas “difíciles”? Para Iris Pugliese, codirectora del Centro Psicoanalítico Argentino, esta línea de conducta está relacionada con el temor de los padres: ellos saben, ahora más que nunca, que todo lo que llega puede irse. Y quieren que sus hijos estén armados ante la posibilidad de que el día de mañana no haya un peso. “Los magnates estrictos con sus hijos son los que se hicieron de abajo –explica Pugliese–. En esta época, en la que la fortuna de muchos dio un vuelco, a tal punto que hubo quienes se suicidaron, la gente del poder debe querer dejarles a sus hijos un legado de trabajo, una rutina que incluya, mediante gestos más o menos simbólicos, el esfuerzo y la capacidad de lucha.”

Sin exagerar demasiado, Bill Gates intenta poner cierta disciplina dentro de su casa. Sus tres hijos pueden hacer prácticamente lo que se les dé en gana, pero –a diferencia de todos los niños de clase alta y media-alta del mundo– no pueden usar iPod ni iPhone. El motivo, en realidad, no es exactamente pedagógico: ambas marcas son de Apple, la competencia de Microsoft.

Por su parte, Lourdes –la hija de Madonna– tiene luz verde para portarse a su antojo, pero con una condición: no debe dejar tiradas por el piso las toneladas de ropa que le compra su madre. Si lo hace, Madonna le confisca las prendas y se las devuelve sólo si mantiene la habitación en orden durante el resto de la semana. Además, Madonna no le habla a su hija de dinero. Y es que, según el relevo de Barclays Wealth, la mayoría de los encuestados cree que nunca es buena idea decirle a tu hijo –cuando es chico– que estás forrado en plata. Para el 40%, el sinceramiento debe llegar a los 21 años de edad. Y para el 9%, recién a los 31.

Para la licenciada Felisa Senderovsky, vicepresidente de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires, esta exigencia disciplinaria sobre los hijos ricos tiene también otro matiz: “Se trata de gente que está mucho tiempo afuera de sus casas, y que no tiene tiempo para dar contención a sus hijos –explica–. A cambio de contención, les pone límites. Cuando los Obama mandan a sus hijas a hacer la cama, o cuando Madonna reta a su hija porque tiró la ropa, se deposita en ese límite un acto de presencia que probablemente no está existiendo”.

CADA VEZ MÁS GENTE ELIGE CELEBRAR LEJOS DE LA FAMILIA

Sunday, December 28th, 2008
Diario Crítica de la Argentina, edición 299, 28/12/2008
Director: Jorge Lanata
Sección Sociedad
Año Nuevo para los amigos
Mientras la Navidad se reserva para los parientes, en la última noche del año se elige con quién se quiere estar. La influencia de las vacaciones y la ilusión de volver a empezar.
Por Candelaria Schamun

Fiesta, fiesta. La música y las bebidas espirituosas son los dos ingredientes obligatorios de todas las celebraciones entre amigos. Nadie piensa en pedir vitel thoné.
Sebastián y su primo todos los años eligen un lugar distinto para pasar Año Nuevo. En 2007 metieron la parrilla en el baúl del Chevrolet Corsa, armaron un bolsito con las cosas básicas, viajaron ochocientos kilómetros y descorcharon en Mendoza. La ceremonia la repiten, la disfrutan y la esperan. “Sólo paso Navidad con mis viejos. Año Nuevo es para los amigos. Me hincha los huevos la furia de Buenos Aires entre el 30 y 31 de diciembre. Desde los dieciocho me voy en Año Nuevo. Ahora tengo treinta y creo que lo voy a seguir haciendo siempre que pueda”, explicó Sebastián, que en dos días parte para Pinamar.
En el festejo con amigos no hay la típica ensalada rusa de la tía, el vitel thoné que prepara la abuela, ni el lechón asado en el horno de la panadería del barrio. Tampoco está el primo de diez años dando vueltas con las estrellitas. Con amigos la cena es más espontánea. Por eso son cada vez más quienes celebran así.
“Navidad es una fiesta religiosa. Tiene un sentido altamente espiritual y familiar. Año Nuevo es una fiesta pagana. Se festeja el cambio de ciclo”, dijo la psicóloga Iris Pugliese para dar una explicación a esta costumbre.
Alejandra Rodríguez tiene 50 pirulos y dos hijos. Quiere recibir el 2009 en otro lugar que no sea Don Torcuato, donde vive los 365 días. Ella coincide con Sebastián: fin de año se pasa con amigos.
“Viajo a Villa Gesell el 30 a la mañana. La Navidad es familiar pero el 31 es para festejar con amigos. Si me quedo en Buenos Aires me agarra un bajón descomunal. Este año brindo con catorce amigos en la playa. Quizá use ropa blanca como hacen los brasileños. Con los íntimos es un festejo más relajado”, dijo Rodríguez, mientras realizaba los últimos preparativos para el viaje.
Sobre todo son los jóvenes quienes creen que festejar Año Nuevo acompañados de amigos es el plan perfecto: una forma de evitar la hipocresía de juntarse con familiares que sólo ven en esa fecha.

“Para fin de año siempre estoy de viaje. A los 25 fue la primera vez que decidí pasarla en Uruguay con una amiga. Año tras año repito la ceremonia de irme lejos de Buenos Aires, huyo de festejar alocadamente y siempre en lugares distintos”, contó Mercedes Paz. Lucas Alonso tiene 27 años, viaja a San Luis el 30 de diciembre y piensa brindar a las 12 al pie de las sierras puntanas. Sin nada de cohetes ni cañitas voladoras. “Es la primera vez que no paso Año Nuevo en La Plata. Decidí irme porque necesitaba buscar paz. El loquero de fin de año me mata. Quiero tomarme un vino mirando el cielo estrellado”, dijo Lucas que ya tiene el pasaje en el bolsillo.
Algunos quieren pero no pueden escapar de la familia. Es el caso de Gonzalo Ramírez, de 32. “Mi sueño es escaparme el 31 y no dar explicaciones. No escuchar los cohetes ni vivir el caos de Buenos Aires. No soporto abrazar gente que veo una vez por año.”
“Para las personas que festejan esta fecha en un lugar diferente se trata de un cambio, una ruptura de las obligaciones cotidianas. Expresa libertad el hecho de trasladarse y ver paisajes distintos demuestra creatividad. La gente se deprime más en Navidad. Año Nuevo abre las puertas a las vacaciones, la gente está más tranquila y con ganas de planear un nuevo ciclo”, opinó Pugliese.

LA FIEBRE DEL BOTOX

Tuesday, October 21st, 2008
La revolución estética
Revista Noticias, sección Información 23/09/06

Por: Jesica Bossi jbossi@perfil.com.ar | Foto Christian Welcomme y Pablo Puente.

La utopía de envejecer sin arrugas enloquece a los argentinos. Su uso preventivo y los riesgos de la adicción.

La aguja penetra sobre su rostro. Ella, inmutable, espera que la sustancia no deje rastros que develen sus 48 años, sus épocas de excesos y transgresión. Lejos de la pacatería, Madonna se animó a mostrar ante las cámaras, en el videoclip del tema “Hollywood”, lo que suele hacer en privado: aplicaciones de botox que mantienen su piel tersa.

La diva del pop es el símbolo de una nueva estética cuyo pilar es la toxina botulínica tipo A, más conocida como botox: cero líneas en la cara, textura suave y un look símil natural. La tendencia está instalada en la Argentina, pero a diferencia de las estrellas estadounidenses, la farándula y el establisment vernáculo eligen el ocultamiento.

Los buenos cutis de artistas, políticos y empresarios que se ven por TV parecen obra del agua mineral, la genética, las cremas anti age y una iluminación favorable. “La mayoría los que tienen exposición pública se colocan botox”, coinciden los especialistas.

Belleza incuestionable

Escribe Iris Pugliese

A medida que una nueva tendencia de la moda o de los hábitos y costumbres de una comunidad se impone, también se naturaliza y cualquier reflexión sobre el tema corre el peligro ser percibida como desacuerdo o controversia. Es decir, nadie se puede atrever a cuestionar el valor de la belleza y de la juventud (”divino tesoro”) no sólo en esta época ni en ninguna otra, sin ser visto como un hereje. Aceptemos el reto.
El tema es cuán disfuncional puede ser volverse viejo y feo en nuestra socieldad y cuáles son los males que esas características suelen acarrear en cuanto al grado de aceptación social. Si ser lindo y joven facilita no sólo el mejoramiento de la autoestima sino las chances de establecer vínculos amorosos y el ascenso laboral, es comprensible que la gente que más depende del impacto que una buena imagen puede dar de sí mismo resignen la aversión a entrar en contacto con la toxina por la promesa de una vida más exitosa.
El supuesto con que nos regimos es que si el aspecto de una persona o sea su envase, es bello, armonioso y saludable, es muy probable que su interior también lo sea. Eso sí, cada tanto habrá que darse algunos retoquecitos para que la vejez y la maldita fealdad no se escapen por los poros.
Incluso algunas personas, más papistas que el Papa, llegan por su patología a exagerar las demandas sociales en cuanto a los requerimientos estéticos y deambulan de plástico en plástico hasta obtener aquella imagen que frente al espejito transmute la ansiedad de sentirse feos o no queridos.
Pero héte aquí que en medio de tanta disconformidad por la imangen que proyectamos hacia los demás este tipo de trastorno (el trastorno dismórfico corporal) tarda en diagnosticarse porque se pierde en medio de tanta autocritica por la fealdad imaginaria
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Leer la nota completa en la edición de Revista Noticias.

IMPULSAN EL USO DEL DOBLE APELLIDO

Saturday, February 2nd, 2008
DIARIO LA NACIÓN- SECCIÓN INFORMACIÓN GENERAL, 2/02/08

Iniciativa del gobierno nacional
Por Soledad Vallejos

El proyecto oficialista también propone que el hombre tenga la opción de añadirse el apellido de la esposa.

Antes de que pierda estado parlamentario, el Congreso tratará durante este período de sesiones extraordinarias un controvertido proyecto de ley, impulsado por el gobierno nacional, que obliga a todos los progenitores a inscribir a sus hijos con ambos apellidos. Primero el del padre y luego el de la madre.

Aunque hoy nada impide que los hijos lleven los dos apellidos, ya que es un trámite que se realiza al inscribir al recién nacido en el Registro Civil, se trata de una práctica que resulta muy poco frecuente en la sociedad argentina. Por eso, de aprobarse esta iniciativa, la polémica no tardará en llegar a cada uno de los hogares del país.

Al habilitar el tratamiento de este proyecto el Gobierno intenta modificar la denominada ley del nombre. Además de igualar derechos entre hombres y mujeres, el ministro de Seguridad y Justicia, Aníbal Fernández, dijo ayer a un medio radial que se pretende dar una mayor seguridad a los menores de edad, de modo de evitar que sean objeto de la trata de personas.

Sin embargo, el funcionario reconoció que el problema se presenta más cuando se trata de una madre soltera. En ese caso, el artículo 5 de la ley que será debatida señala: “El hijo extramatrimonial reconocido sólo por su madre llevará los dos apellidos de ésta. Y si la madre no tuviere segundo apellido, será obligatorio repetir el apellido materno. “Es decir, si la madre se llama González Fernández, el chiquito se llamará González Fernández; si no, se puede repetir el único apellido de la madre, González González”, explicó.

Consultada por LA NACION, la psicóloga Iris Pugliese opinó que esta repetición suena ridícula. “González al cuadrado. Creo que con esto lo único que se hace es poner al niño en ridículo frente a sus pares. Aunque la madre no tenga doble apellido, sería mejor poder habilitar la opción de que a su hijo sí se le pueda añadir el de su abuela materna”.

Mujeres “de” nadie

Pero no sólo se trata del doble apellido para los hijos, ya que el proyecto propone más innovaciones para los cónyuges, como la que establece que el hombre también podrá añadir a su apellido -seguido de la preposición “de” o de la conjunción “y”- el apellido de su esposa.

Con respecto a este punto, el ministro agregó: “Así se elimina la discriminación respecto del género, es decir, no existirá más la obligatoriedad de escribir el nombre del cónyuge seguido de la preposición “de”, como rige en la actualidad para la mujer”.

Cuatro, el límite

Según el proyecto, también es posible solicitar la inscripción del hijo con el apellido compuesto del padre, “haciendo extensiva la posibilidad de adicionar el apellido compuesto de la madre. Pero, en todos los casos, los apellidos del inscripto no podrán exceder de cuatro”, dictamina el texto original.

¿Qué sucederá con los que actualmente portan un solo apellido? El proyecto establece que, en caso de los menores de 18 años, los padres en forma indistinta podrán -es optativo- solicitar al Registro Civil la adición del nombre materno. Y este mismo derecho podrá ser ejercido por el individuo a partir de los 18 años.

Vale recordar que la iniciativa es fruto del consenso de 25 directores de registros civiles de todo el país. El propósito fue modificar la llamada ley del nombre, aprobada hace 30 años durante el gobierno de Juan Carlos Onganía. Desde entonces, en la Argentina se sancionaron diversas leyes y se adhirió a varios tratados internacionales que colisionaban con la letra de aquella norma. “Como ejemplo, se pueden mencionar la Convención sobre los Derechos del Niño o y la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer”, recuerda María Elena Naddeo, especialista en infancia.

Los nombres de pila también fueron tenidos en cuenta en este nuevo proyecto. En el artículo 3 se establece que no podrán inscribirse nombres que sean lesivos a la dignidad de la persona, extravagantes o equívocos respecto del sexo. Tampoco se podrán usar nombres extranjeros de difícil grafía o fonética y los apellidos como nombre. También hay un máximo, que no podrá superar los tres nombres.

Otro proyecto en danza

Si bien el citado es el único proyecto que se tratará en las sesiones extraordinarias, las diputadas kichneristas Nora César y Ana Monayar presentaron en noviembre de 2007 otra iniciativa para derogar la mencionada ley 18.248, pero mucho más controvertida que la propuesta oficial.

Según ese texto, queda estipulado que “los hijos llevarán el primer apellido de la madre, y a pedido de los progenitores podrá inscribirse el apellido compuesto de la madre o agregarse el paterno”. En el mismo sentido, el artículo 5, aclara: “El hijo reconocido por uno solo de sus progenitores adquiere su apellido. Si es reconocido por ambos simultánea o sucesivamente, adquiere el apellido de la madre”.

En cuanto a los nombres de pila, ambos proyectos se asemejan en sus restricciones, aunque este último sostiene que el derecho a elegir el nombre de pila se ejercerá libremente.

“Podrán inscribirse nombres aborígenes o derivados de voces aborígenes autóctonas y latinoamericanas. Asimismo, podrán inscribirse primeros nombres idénticos a los de uno o más hermanos vivos, siempre y cuando uno de los nombres de pila permita individualizar a cada uno de ellos”, dice esta última iniciativa.

LA COMPAÑIA DE LOS PERROS MEJORA LA SALUD DE SUS DUEÑOS

Monday, August 6th, 2007
ARCHIVO LA GACETA ONLINE, 6/06/2007

Estudios médicos y mascotas terapéuticas

El animal por sí solo no cura, pero ayuda al equilibrio orgánico y psíquico de la persona. Quienes conviven con un can tienden a disminuir los niveles de presión arterial y de colesterol. Alerta contra ataques de epilepsia.

MÁS QUE UN AMIGO

Despierta emociones positivas, conectadas a la vida

“El ser humano deposita en el perro aspectos infantiles propios. Lo ve correr y jugar con un huesito, mover la cola, y termina identificándose con su mascota. Toma el lugar de sostén en la vida emocional -analiza Iris Pugliese, licenciada en Psicología-. ¿Por qué razón? Porque un conflicto con otro ser humano conlleva manifestaciones en el cuerpo, como tensión muscular, hipertensión, acidez, hasta brotes en la piel. Todos aspectos negativos. El perro, al contrario, despierta emociones positivas ligadas a la vida, que otorgan bienestar y distensión.”

Tener un perro ayuda a controlar el colesterol.

Que el perro es el mejor y más fiel amigo del hombre, ya nadie lo discute. Desde tiempos inmemoriales se sabe que brinda a su dueño un amor incondicional, tan sólo a cambio de una ración de comida, saborizada con una importante pizca de mimos. Es el que siempre está de buen humor y dispuesto a jugar cuando su amo llega a casa.

Pero lo que no se sabía del mundo canino es que su compañía logra mejorar la salud de su dueño. A esa conclusión llegó la doctora Deborah Wells, psicóloga de la Universidad de Queen, en Belfast, Irlanda del Norte. La especialista asegura que, después de haber revisado decenas de investigaciones previas, aquellos que conviven con un perro tienden a disminuir su presión arterial y los niveles de colesterol nocivo en sangre; además de que padecen menor cantidad de graves enfermedades. El relevamiento también sugiere que los perros ayudan a la recuperación de ataques cardíacos y actuarían como un “alerta anticipada” para detectar una inminente irrupción de un cuadro epiléptico.

En otro punto del planeta, investigadores del Baker Medical Research Institute, en Melbourne, Australia, observaron que los dueños de estas mascotas tenían presión sistólica y triglicéridos en el plasma sanguíneo significativamente más bajos que los que no las tenían. Resultados anteriores realizados por el National Institute of Health mostraron que los índices de supervivencia a los infartos de miocardio eran superiores en los dueños de perros. En el mismo sentido, en 1994, el Australian People and Pets Survey evidenció que las personas estaban en mejores condiciones físicas, concurrían menos al médico, tomaban menos fármacos contra la hipertensión y eran poco frecuentes los sentimientos de soledad.

Después de semejantes revelaciones, los amos de “pichichos” tienen sobrados motivos para brindarles más amor y cuidados de los que ellos demandan.

Pero, ¿por qué el perro contribuye a un mejoramiento orgánico y psíquico de la persona que lo cuida? “El animal por sí solo no tiene propiedades curativas. Pero es un ser vivo, que no cuestiona ni discrimina y su amor es incondicional -ejemplifica Ana María Naveira, licenciada en Psicología-. Y cada vez más en las grandes ciudades, la gente tiende a ser más solitaria, a vivir en una especie de aislamiento”. Según la especialista el perro es un gran sostén emocional. “Una paciente había quedado viuda a los 70 años y cayó en un bajón. Al tiempo de enviudar, sus sobrinos le regalaron una perrita que le saltaba encima, la mordisqueaba, obligándola a salir de la cama -relata Naveira-. De a poco, Nilda dejó el estado depresivo y volcó el amor que no sabía dónde poner después de la muerte de su marido.” A Patricia, su perra Anush la ayudó a sobrellevar la muerte de su hermana. “Yo estaba muy triste y me la pasaba llorando. Un día vino Anush y empezó a secarme las lágrimas con sus besos; fue tanta la ternura que sentí -ella sabía que yo no estaba nada bien-, que eso me levantó el ánimo”.

Los veterinarios aseguran que el perro se da cuenta cuando su dueño no está bien y trata de hacer algo para mejorarlo.

LA NUEVA EDAD DE ORO. MUJERES DE 40 Y MÁS

Friday, March 23rd, 2007

Revista Para Tí, Sección Esto pasa, 23/3/2007

Texto y producción F. Monfort/M. Cociffi Fotos C. Martínez

Maduras, seguras, emprendedoras, independientes, lindas y súper sexies… Los 40 ya no son más el adiós a la juventud, sino una etapa para vivir a pleno. Aquí, una entrevista exclusiva con Demi Moore y los secretos de otras celebrities, la opinión de especialistas, una dieta ideal, tips de gym y un shopping de los productos creados especialmente. Para que estés mejor que nunca.

La mujer cambia y toma un lugar más protagónico en el mundo occidental a partir del 18 de agosto de 1960, día en que se puso a la venta la píldora como anticonceptivo femenino. A partir de ese momento, cambia el aspecto erótico en las mujeres y ellas pueden decidir sobre su cuerpo. Pasan de ser un objeto a convertirse en un sujeto –explica Leopoldo Salvarezza, psico-gerontólogo, profesor durante 18 años de la cátedra de Tercera Edad y Vejez de la Facultad de Psicología de la Universidad Buenos Aires–. Esto hace que cambie el lugar de la mujer en la sociedad. Adquieren más protagonismo y se modifican las relaciones de pareja. La mujer decide sobre ella, sobre su cuerpo y sobre su vida”. Muchas son las razones para hablar de los 40 como la nueva edad de oro. Una de ellas es la expectativa de vida. “Se ha prolongado hasta los 80 años. Esto redefine a la mujer de 40, que antes no pensaba en proyectos porque ya no estaba en la mitad de su vida. Hoy en día es posible redefinir muchos parámetros: la profesión, el trabajo, el amor, la sexualidad”, detalla la socióloga Ana Wortman, docente de la UBA. El psicólogo Rolando Salinas –jefe de psicopatología del Hospital Alemán y profesor titular de Psicología Preventiva de la Universidad Católica Argentina– concuerda con Wortman, y pone énfasis en la seguridad, equilibrio y belleza, que hacen de esta edad una etapa espléndida. “Las mujeres de 40 tienen experiencia, conservan los atractivos físicos y la salud, conocen los recursos y las limitaciones con que cuentan, saben más acerca de lo que quieren y cómo lograrlo, y tienen un mayor equilibrio emocional, con una personalidad más definida y estable”, dice Salinas.

Diosa de las cuatro décadas

Las mujeres de 40 ya no tienen nada que envidiarles a las más jovencitas. “Las mujeres están en pleno auge. Están en su mejor momento, porque hormonalmente son jóvenes pero tienen la conducta de mujeres adultas –comenta Rosa Flom, médica dermatóloga, miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología–. La mujer todavía es joven y puede incorporar muchos hábitos para mejorar la piel”. La doctora Flom aconseja exponer la cara lo menos posible al sol, evitar el cigarrillo y el alcohol, hidratar la piel, usar cremas y alimentarse bien. Pero qué mejor que escuchar los consejos de las celebrities a la hora del cuidado. “Hago una dieta proteica desde que nació mi hijo Tomás y trato de comer sano. Además, tomo complementos vitamínicos y aminoácidos que me receta el médico dependiendo de las falencias. Tomo un litro y medio de agua por día, pero como no me gusta mucho, le pongo limón o pomelo. Trato de hacer actividad física siempre que puedo, y si no voy al gimnasio, salgo a caminar. Y soy fanática de las cremas. Es más, cuando no estoy bien, me hago limpiezas”, cuenta Araceli González. Pero todo depende de la contextura física y del metabolismo de cada una. Karina Rabolini (39), para envidia de muchas, reconoce que no se cuida con las comidas. “Creo que me cambió el metabolismo, porque cuando era modelo hacía dieta y ahora no”, confiesa Karina, y agrega: “Los años se notan, y los 40 no vienen solos. Por eso me cuido mucho la piel, uso cremas y hace años que no tomo sol. También empecé a hacer deporte: cuando mi agenda me lo permite, voy a remar, juego al tenis o salgo a correr”. Por su parte, Andrea Frigerio (45) comenta: “Me alimento bien y trato de no comer grasas. Hago actividad física todo lo que puedo. A veces con mi trabajo es difícil, pero mi objetivo es hacer todos los días. No soy amiga de las cirugías, y no uso toxina botulínica, porque me quitaría la expresión, que es una herramienta muy importante en la actuación. Pero creo que el secreto es ser feliz y tener alegría”.

Entre las divas internacionales, las que dan el ejemplo son Sharon Stone (49), la pelirroja Julianne Moore (46), la inglesa Elizabeth Hurley (41), Kim Basinger, que luce espléndida con sus 53 años, y Madonna, que a los 49 sigue haciendo furor. Ahora la diva del pop protagonizará la campaña de H&M, para la línea de vestir que ella misma diseñó.
“La mujer de 40 ya no es más una señora –puntualiza Wortman–. Antes, el imaginario social creía que después de esta edad no había nada por hacer. También se creía que llegando a la menopausia desaparecía el deseo sexual. Pero lo cierto es que una mujer de 40 es una mujer deseable”.

El valor de la juventud

“En la sociedad actual todos quieren ser jóvenes, la gente se quiere operar y no acepta su propio cuerpo. Muchas veces las mujeres de 40 para arriba viven obsesionadas por ello, queriendo verse como las de 20. La sociedad impone mandatos sobre el cuerpo: si no se cumplen, se es discriminado”, afirma Wortman. “Mi principal cuidado tiene que ver con la salud, por eso comienzo el año con un chequeo médico. Parece simple, pero muchas veces dejamos pasar el tiempo y no nos controlamos, y ahí es cuando aparecen las sorpresas”, reflexiona sabiamente Andrea Frigerio en charla con Para Ti.

“A partir de los 40 comienzan los cambios peri menopáusicos. No son para preocuparse, pero debemos estar al tanto de ellos”, explica Leandro García, médico del servicio de endocrinología y docente de CEMIC, y médico endocrinólogo del Sanatorio Mater Dei.

La menopausia, definida como la falta permanente de las menstruaciones por un período superior a un año, suele aparecer en mujeres de 50 años aproximadamente. Sólo un 25 % de mujeres va a dejar de menstruar entre los 40 y 45 años, mientras que un 50 % llegará a la menopausia entre los 45 y 55. Por último, un 25 % lo hará después de los 55 años. Estas cifras pueden cambiar y adelantarse hasta tres años en mujeres fumadoras o que hayan tenido alguna operación ginecológica (como quiste de ovario o una operación de trompas).

“La peri menopausia o climaterio son los meses previos a la menopausia, donde comienzan los cambios biológicos, endocrinos y se presentan manifestaciones clínicas –explica García–. Hay una disminución de estrógenos, que son las hormonas femeninas, que crea síntomas como los calores (especialmente en la cara y en la parte superior del tronco), taquicardia (aumento de la frecuencia cardíaca), sudoración, nerviosismo, irritabilidad y cefaleas”.
En este período también pueden presentarse cambios psicológicos como fatiga, irritabilidad y depresión, aunque el especialista indica que no se dan en todos los casos.

También hay una disminución del deseo sexual, que se debe a la falta de estrógenos. Esto está asociado a la disminución de la lubricación vaginal y al dolor de la penetración. Otro factor sumamente importante para tener en cuenta es el consumo de calcio. “A partir de los 30 años empezamos a perder anualmente 1 % de masa ósea. Y esto, en la peri menopausia y menopausia, se incrementa bruscamente”, asegura García. Por eso, para prevenir la osteoporosis debemos ingerir calcio, aportado por lácteos o, en su defecto, por complementos. Además, a partir de la peri menopausia aumenta el doble las posibilidades de tener enfermedades cardiovasculares.

“Es beneficioso hacer ejercicio y tener una dieta balanceada. Por el contrario, debemos evitar el alcohol, el tabaco, el café y el uso de corticoides”, recomienda Leandro García. Pero convengamos en que no es fácil combinar el trabajo, la familia, la casa, la actividad física y los cuidados del cuerpo. Estos últimos muchas veces quedan relegados a un segundo plano, ya que nos ocupamos primero de las obligaciones.

“Una cosa es lo que dicen las celebrities y otra muy distinta es la mujer común, que no le va tan bien como a las estrellas que viven de usufructuar cuerpo y deben verse como las de 20”, señala la psicóloga Iris Perla Pugliese. Es verdad y las celebs lo admiten. “Hago todo lo que uno puede hacer para mantenerse mejor, pero no es gratis estar bien”, señala Ginette Reynal (47). La ex modelo asegura cuidarse “un montón”: va al gimnasio, se cuida la piel y también hizo un tratamiento a base de embrionina para rejuvenecerlos órganos.

“Los 40 no son más el comienzo de la vejez”, señala Wortman, mientras que Pugliese afirma: “La mujer de esta edad se siente bien. Está celebrando la libertad que le dan las mayores definiciones que supo conseguir. Si aún no estuviera conforme con su cuerpo, sabe cómo cuidarlo. Si está disconforme con su trabajo, sabe que debe emprender otra búsqueda. Si siente que se equivocó en la elección de pareja o que el amor se terminó, sabe que no debe resignarse a vivir sin amor por el resto de su vida. Tiene más libertad. Es la edad de oro de la vida”.

MARKETING ANTI-EDAD. DIVAS DE 40.

Friday, February 23rd, 2007

Revista Noticias, Nº1574, 23/02/2007
Sección Cultura
Por Ana Peré Vignau

Las famosas maduras ya no ocultan sus años: los usan para competir con las lolitas. Destapes, gym y cirugías para mantenerse hot.

¿Ser cuarentona? Divino tesoro. O eso es lo que las celebridades que llegan a la madurez quieren vender. La cuestión es no quedar aplastada por el aluvión lolitero que amenaza con destronarlas. Así, Araceli González (39), Andrea Frigerio (45) y Flavia Palmiero (40), entre varias más, instalaron un autobombo casi masivo en el que reivindican las dos décadas. Una fuerte estrategia “anti-edad”.
Hacen lo que nunca: desnudos en teatro, cine, tevé. Se muestran en las fotos sexys como si su carrera recién empezara y tuvieran que poner “toda la carne en el asador”. No ocultan que disfrutan de la noche, como la que más, y que bailan el “meneaito” sin que se les resientan las articulaciones de la rodilla. Nada parece detenerlas. Y saben que lo que no se soluciona con dietas, gimnasia, láser o cirugías, lo borra el prodigioso photoshop.
“¿Cómo llevo los 40? Estoy en mi mejor momento”, corean al unísono estas “stars”. Una solidaridad de género impulsa a creer que tal cosa es cierta. Que no hay nada de raro en eso de sentirse mejor que a los 20, una vez que se cruzó la cuarta década. Hay que escarbar un poco más, para entender que, tal vez, todo se trate de una muy buena maniobra de marketing, ¿o no?

SEX BOMB

Estas divas anti-age no quieren que se las etiquete como “femmes fatales retro”. Pretenden a toda costa ser celebrities con absoluta vigencia, jamás eclipsadas ni un ápice por chirusitas de veintitantos.
“Nunca imaginé que iba a estar tan bueno llegar a los 40″, advierte Flavia Palmiero. Mientras se prepara para aplastar a sus contrincantes en “Bailando por un sueño 4″, se insinúa osada: “Jamás hice un desnudo. Pero hoy, a los 40, lo pensaría. Ahora me animo a mucho más”
Redoblar la apuesta parece ser la clave para evitar el serrucheo de piso. Y mientras Flavia amaga con, de un momento a otro, sacarse toda la ropa, Andrea Frigerio se despacha con un topless espectacular en la obra “Mamá original” en Mardel, sin mucho titubearlo. “Estoy a punto de cumplir 45 -dijo unos meses atrás-, pero vivo y siento como si tuviera 20. La edad no es un límite a la hora de seducir: yo estoy cada vez más desinhibida con mi cuerpo. Hoy estoy más liberada y más segura de mis curvas”.
Para ser una verdadera muchacha “forever young” hay que declarar que, una vez que se atraviesa la cuarta década, comienza “la dolce vita”. “Por primera vez, siento que mi vida está en orden. Estoy viviendo un buen momento”, asegura Karina Rabolini (39). Hay más ejemplos y bien surtidos. Como el de Iliana Calabró (40), la nueva “diosa pop(ular)”, quien también se embandera en este nuevo slogan de las cuarentonas (”Estoy en mi mejor momento”, afirma Iliana) al mismo tiempo que impone el riguroso “destape” que caracteriza a esta generación de famosas de 40. “Mi marido pregunta: ‘¿es necesario ese escote?’. ‘Es necesario’, le contesto. ¡Soy un polirrubro cada día más vasto!”, se promociona la vedette.
Sería algo indigno, parece, decir que tienen 40 y se sienten, precisamente, de esa edad. “Los 40 son los 40. Y para muchas ahí comienzan la decadencia. Resaltan la edad para demostrar que están en carrera. Se muestran y generan la imagen de indestructibilidad, de que están perfectas. Pero, claro, no están tan perfectas como lo traslucen”, señala Iris Pugliese, psicóloga y co-directora del Centro Psicoanalítico Argentino.

TALLE INTACTO

Las muchachas sexys de cuatro décadas hoy parecen haber puesto en marcha una estrategia de promoción que tiene como leit motiv la canción del Ricardo Arjona. Con tal de que nadie vaya a pensar que se han convertido en señoronas, prescinden del exceso de ropa, posan como auténticas eternas-por-siempre-jóvenes y no se cansan de decir que la edad no es otra cosa que un elixir de la juventud. Otro de sus secretos consiste en vociferar que comparten la ropa con sus hijas. ¿Qué otra prueba más contundente puede haber para confirmar que por sus cuerpos no pasaron los años?
La “neumática” (como la llamó alguna vez Rodrigo Fresán) Daniela Cardone (39) es de las que comparten no sólo ropa, sino pasarela con su hija (Brenda Gandini, de 22). Araceli González también usa el mismo talle que su hija Florencia Torrente (18) quien empezó a desfilar. Flopi confirmó que se prestan hasta las bombachas. Pero tanta curva privilegiada no es pura genética, confiesa Ara: “A mi edad, las mujeres luchamos por la cola, el abdomen, las piernas. Yo la peleo a diario onda Madonna”.
Que estas “maduritas” están realmente muy bien, está a la vista. Pero todas esas figuras radiantes tienen un backstage. “¿Cuál es el común denominador de las de 40 que siguen siendo tan atractivas como antes de pasar esta temida edad? Todas están dentro de su peso ideal (no mas de 2 kilos). Todas concurren al gimnasio 4 o 5 veces por semana por lo menos una hora y media cada sesión en forma enérgica. Todas tienen un cirujano plástico en quienes confían para ir corrigiendo lo necesario -puntualiza Alberto Rancati, cirujano plástico-. No hay fuentes de la juventud: después de los 40 se tiene el aspecto que se merece de acuerdo al esfuerzo realizado en mantenerse bien”.

Vengadoras del tiempo

“Es una manera de autodefensa decir que están mejor a los 40 que a los 20. Y hay algo de realidad, porque la de 20 no se cuida y la de 40 sí, con gym, dietas y cirugía. Hacen de todo porque se les viene la vida encima. Se les complica el panorama si no están increíbles, porque a los hombres les gustan las jóvenes”, señala Daniel Tangona, entrenador profesional de empresarios y modelos.
Pero si hay alguien que se sincera en esto de que los años no vienen solos es Cathy Fulop (41). “Yo no tendría problemas en desnudarme, porque hoy existe el photoshop”, avisó. Ellas lo saben: las imperfecciones se “pulen” con la magia de la computación. Así y todo, la venezolana curvilínea pone stop al entrenamiento únicamente los fines de semana: “Si no me cuido, mi cola se va a poner como la de Celia Cruz”.
A modo de conclusión, la licenciada Pugliese observa: “Los 40 dejaron de indicar el comienzo de la vejez y ahora pasaron a mostrar si la persona ha sabido aprovechar las etapas de la adolescencia y juventud tanto en formarse como en cuidar su cuerpo y en procurar aquello que le daría sentido a su vida. De ahí que puedan percibirse como ‘la edad de oro’”.
Ya sea la de oro o bronce, las celebrities maduras parecen, más que nunca, sacarle lustre a las dos décadas. Inoxidables, a prueba de años y de competidoras reivindican su aquí y ahora como “el mejor” momento de sus vidas. Y no vayamos a creer que eso es gracias al amor, al dinero o la salud, si no que todo parecen debérselo a los 40.

AMOR GAY. EL SÍ ANTE DIOS

Wednesday, February 14th, 2007

Revista Newsweek Argentina Nº 29, 14/2/2007.

Sección Argentina/Sociedad
Por Erika Grimberg

Virginia y Jéssica son argentinas. Se aman. Son la primera pareja gay de América Latina en acceder a un casamiento religioso. Aquí, su historia completa.

CAMILA QUIERE SABER CÓMO ES ESO DEL AMOR. Tiene cinco años y su mamá, Virginia vive con otra mujer. Camila pregunta a su madre si dos personas del mismo sexo se pueden casar. Virginia busca una respuesta simple para una realidad que no lo es tanto. Es la primera vez que explica esta situación ante un medio. Así que es la primera vez que busca reproducir aquellas conversaciones frente a alguien que no la conoce.

Resumen

Justo en la semana en que los medios le dedican abundante espacio a la pareja homosexual femenina a la que se le impidió casarse en el registro civil de la calle Uruguay, la revista acierta al llevar a la portada el caso de dos mujeres que lograron casarse en una Iglesia luterana y contar su historia. El trato para el Gobierno es de neutro a positivo en la entrevista de Ana Gerschenson a José Pablo Feinmann y negativo en la opinión de un periodista radicado en España que critica una exposición realizada en la embajada argentina de ese país. No hay articulación.

QUIERO PASAR LA NAVIDAD SOLO

Sunday, December 24th, 2006

PÁGINA DE Ciudad.com
SECCIÓN RELACIONES
Por Alice Pollina

Cuando todos planean reunirse con sus seres queridos, hay personas que prefieren estar lejos de familiares y conocidos. Se excluyen de la fiesta y dicen que así están mejor.
¿Por qué?

ARBOLITO SIN REGALOS NI GUIRNALDAS

Por diversas circunstancias, muchas personas eligen pasar la navidad sin compañía.

¿Querer pasar navidad solo es sinónimo de estar deprimido? Contesta el Lic. Sanchez Bodas.

Llega la Navidad y el mundo se llena de colores. Rojo Noel, verde pino, blanco nieve, luces multicolores, frutas abrillantadas en todos los tonos. Los copos proliferan aún en el Caribe propiciando la llegada de un mágico trineo volador. Todo es festejo, brindis, unión, familia y buenos deseos. Millones de personas alrededor del mundo se preparan para la cena que precede a la cuenta regresiva hacia el descorche, algunos hasta viajan miles de kilómetros para juntarse con sus seres queridos. Y de pronto alguien pronuncia una frase inoportuna por excelencia con la radiante impunidad de quien nada contra la corriente: “quiero pasar la Navidad solo”.

¿Cómo? La intriga se multiplica en interrogantes que tratan de escrutar las razones por las cuáles, para algunos, la soledad se resignifica en esta temporada en la que todos tratan de evitarla. “No quiere decir que la persona esté deprimida – advierte el Licenciado en psicología y counselor Andrés Ricardo Sanches Bodas, director de Holos-. Esa persona sólo busca pasar la Navidad mejor y, por circunstancias diversas, está mejor en soledad”.

¿Cuáles son esas circunstancias?¿Será porque odia las garrapiñadas? “A través del tiempo se fueron agregando rituales paganos, el armado del arbolito, las comilonas, los fuegos artificiales …– comenta la Licenciada en Psicología Iris Pugliese, co-directora del Centro Psicoanalítico Argentino. Algunas personas, conectadas más con el sentido religioso de la festividad no necesitan de los signos aparentes para celebrar. Pueden en cambio concurrir a una Iglesia y rezar rindiendo así su homenaje”.

¿Será que está triste? “Algunas personas pueden sentir que lo que habían proyectado no lo pudieron llevar a cabo- señala Pugliese-. Si son muy rígidos se sienten fracasados y al encerrarse evitan el contacto con los que, suponen, pueden hacerlos sentir mal. También están los que pueden haber sufrido pérdidas importantes y creen que entonces no hay que festejar porque no hay motivo de alegría”.

¿Será que no nos soporta? “Hay familias para las que estas fechas son el mejor pretexto para reunirse – afirma Pugliese-. Para otras, lo mejor es estar lo más lejos posible de los parientes para no tener que encontrarse hipócritamente con gente que les resulta desagradable. Y otros sentirán que para estar mal acompañados lo mejor es estar en la agradable compañía de uno mismo”.

¿Será que está de mal humor? “Pueden ser personas depresivas que sienten tristeza en las fiestas, y les parece que los demás no las comprenden, o les van a exigir un buen humor del que no disponen – explica la Licenciada-. También pueden estar atravesando crisis personales y no quieren contagiar su mal humor a los demás, piensan que sólo deben compartir reuniones cuando están bien. Muchos pueden creer que si su rendimiento a lo largo del año no fue exitoso una manera de castigarse es no estar presente en una reunión alegre que no se merecen”.

¿Será que no le prestamos suficiente atención? “Algunas personas suponen que una fiesta no les va a cambiar la vida, que lo mejor es esperar que pasen y de ese modo pasar ellos también desapercibidos – describe Pugliese-. A veces, recluyéndose pretenden llamar la atención de sus familiares y amigos acerca de lo mal que están para que los protejan.

Las fiestas de Navidad de alguna manera implican que se ha cumplido un ciclo para comenzar otro nuevo. Hay consenso mundial en ese sentido. Es complicado recluirse en un zapallo y programar algo muy diferente de lo que la humanidad experimenta. Por ese motivo cuando en vez de alegría, de deseos de compartir, de comenzar el nuevo ciclo con esperanza y nuevos proyectos, la persona se siente a contrapelo de las emociones colectivas emergen sentimientos de no pertenencia, y de marginación. También alguna gente en tren de verificar si es aceptado por su entorno se pone a la expectativa a ver si lo llaman a reunirse. No toman ellos la iniciativa aunque se mueran de ganas de reunirse y festejar. Están a la defensiva. Y en ese defensa a ultranza se pierden lo esencial: que es reunirse para recibir y dar amor.

¿Qué se puede hacer para ayudar a una persona que se aísla en Navidad, pero eso no lo hace sentir bien? ” Lo principal es tratar de averiguar por qué no quiere compartir la reunión con la familia o amigos – indica Pugliese-. De acuerdo a eso ir aclarando posibles prejuicios, deseos de autoboicot y automarginación, autoexigencias desmedidas, etc. Lo principal es desdramatizar la situación. Que puedan sentir que el mundo no se termina en cada Navidad y que la vida siempre da oportunidades de comenzar de nuevo. Que sólo es cuestión de proponérselo”.

TODOS QUIEREN SER TEENS

Saturday, November 11th, 2006

Revista Noticias, Sección Tendencias, 11/11/2006
Por Ana Peré Vignau. | Fotos: Cedoc

Grandes y niños copian a los adolescentes. El mercado los puso en la mira y apuestan a productos “transgeneracionales”.

Ni los puritanos Ingalls, ni “Los locos Addams”: el nuevo tipo de familia se parece a los protagonistas de “Casados con hijos”. Los Argento representan este nuevo modelo donde reina la ambigüedad de roles. El padre inmaduro, los hijos eternos adolescentes y la madre que también reniega contra lo que tenga que ver con responsabilidades y vida adulta.

Tiempos modernos

Hoy se vive la ruptura de los viejos paradigmas y en este cambio de papeles todos quieren vivir en ese limbo entre juventud y madurez. Así lo señala un análisis realizado por Consumer Trends, una empresa encargada de detectar tendencias. Según este informe, está en proceso una nueva configuración del ciclo de vida. El ritmo de esta época afecta la forma de conceptualizar a la “familia modelo”: no más padres y hermanos reunidos en torno a la mesa, frente a la comida caliente preparada por mamá. Esa imagen idealizada ya no condice con esta sociedad que, apunta el sociólogo Zygmount Bauman, es “híbrida y de formas difusas”. Así, a nadie asombra que una cartera con el icono infantil “Hello Kitty” la quiera comprar tanto una chica treintañera de Palermo Soho como una pre teen de 10.
“Los límites son borrosos entre las distintas generaciones. Los adolescentes irradian sus valores a toda la población. Hoy lo que vemos es que esta etapa en la que existe el permiso para reinventarse y tener libertad es la más extendida -señala Mariela Mociulsky, licenciada en psicología, psicóloga social y especialista en investigación de mercado, actualmente a cargo de Consumer Trends-. Cada vez más rápido, los chicos dejan de ser chicos para convertirse en adolescentes. Por otro lado, ¿cuándo termina la juventud? El tema es ambiguo, pues los adultos copian a los adolescentes. Usan la misma ropa que ellos, imitan su forma de hablar. Ahora todo es mucho más laxo y reina más un estado mental que cronológico”.

Límites borrosos

Representan muy bien la tendencia los Argento: él, un fracasado vendedor de zapatos, ella, un ama de casa sin mérito que reniega de sus hijos y de las tareas domésticas, descreen de la armonía familiar como valor y de ser maduros y asumir compromisos, ni les hablen.
“Hoy decir soy un adulto, tengo las cosas claras, es lo más aburrido, es como estar muerto. Antes mostrarse asentado y saber lo que se quería era un valor. Hoy no. En las encuestas que hicimos nadie se autoclasificó como adulto. Como si ser adulto fuera dejar de ser joven, que hoy es lo principal”, advierte Mociulsky.
En este desplazamiento de las fronteras se instituyen nuevas categorías, cada una con estéticas, valores y consumos diferenciados: los “tweens”, niños entre 6 y 11 hipermediatizados, eficaces usuarios de la tecnología, con gran influencia en las compras del hogar; los “adolescentes”, que irradian sus valores a toda la sociedad y los “kidults”, adultos-niños que buscan divertirse, defienden la creatividad, el juego y el capricho. “Crece mucho el merchandasing dedicado a ellos, como el de la película Star Wars -advierte la experta en tendencias-. Y son cada vez más. Una mujer contó en las entrevistas que el novio había querido cambiar la mayoría de los regalos de casamiento por la última PlayStation”.
Así, películas de dibujos animados como “Shrek” o “Cars” generan idéntica fascinación en adultos y chicos; juegos en red son debilidad de teens y también de treintañeros y festivales de música (BUE, Creamfields, Personal Fest) sirven para canalizar estas ansias de sentirse joven, porque resurgen con nuevos bríos bandas de otras épocas que cosechan fans de diferentes generaciones dispuestos a sacudir las pistas de baile y rockear sin que importe la fecha que marca su DNI.
“A nivel publicitario el espíritu joven es el aspiracional de todos. Un comercial le llega a alguien de 40 si está protagonizado por un chico de 25 -puntualiza Raquel Haymes, jefa de publicidad de Movistar-. Lo que domina este tiempo no tiene que ver con el deber ser, sino con el deseo de realización instantánea, que es algo adolescente. Por eso, lo que más se tiene en cuenta es cómo se vinculan los jóvenes con las cosas, porque esas actitudes son las que cada vez están más exacerbadas en otras franjas etarias”.
Junto con este avance de “lo teen” crece el segmento “senior”. Decisivo en los mercados, pagan por productos premium a cambio de más calidad y beneficios para la salud, valoran las novedades, los viajes y el placer. Ya no son más los viejitos que hamacan a los nietos en la plaza: viven una segunda juventud, que incluye viajes, proyectos pendientes, nuevas parejas, cirugías estéticas y productos anti-age.
“Si todo el empeño de la ciencia está puesto en el mejoramiento de la calidad de vida y en su prolongación, no asombra que la vejez sea una etapa a evitar o, al menos, disimular -observa la psicóloga Iris Pugliese-. Eran otros los tiempos en los que llegar a una edad avanzada implicaba madurez y profundidad espiritual. Hoy, la etapa de la vejez está representada por aquello a lo que nunca se quiere caer”.

Edad de oro.

La ruptura de estereotipos incluye nenes que manejan computadoras mejor que cualquier adulto, personas en edad de ser padres que coleccionan obsesivamente muñecos y revistas de historietas y treintañeras que se visten con dibujitos “Puka” como si fueran a ir al jardín de infantes. ¿Reino del revés?
“Toda la relación intergeneracional está siendo trastocada -detalla la licenciada Pugliese-. Los niños se empiezan a sentir muy seguros de sí mismos y más autosuficientes que nunca. Los adolescentes y jóvenes gozan de vitalidad y de tiempo ilimitado para hacerse responsables de sus vidas. Y los adultos no están queriendo asumir la propia madurez, entonces tratan de camuflar de mil modos la evidencia del paso del tiempo y el ingreso a la peligrosa etapa de la vejez”,
El tránsito hacia la adolescencia vive su hora pico: la ruta está atestada. Es que, el nuevo mapa social impone la juventud. Nada de adultos trasnochados ni de pequeños que se chupan el dedo. Hoy todos son cool.

AMORES IMPOSIBLES

Thursday, October 26th, 2006
ESPECIAL PARA “TIEMPOS DEL MUNDO”, 26/10/2006

Doria Constanza Lizcano

Un cupido equivocado. ¿Por qué nos enamoramos de una persona cuando sabemos que nunca alcanzaremos su amor? Hablan los expertos.

La historia del escritor alemán Johan Wolfang von Goethe sobre el amor infeliz de Werther por la bella Charlotte, provocó en el mundo una ola de suicidios entre los jóvenes enamorados y excesivamente impresionables de su época.

Más afortunado fue Jorge VIII, quien renunció al trono de Inglaterra en 1936 para casarse con la estadounidense Wallis Simpson. Su amor resistió el embate de las presiones. Pero los amores imposibles no siempre tienen finales de telenovela rosa.

A muchos les ha ocurrido en diferentes momentos de su vida: enamorarse y no poder concretar la relación amorosa.

Según la doctora Iris Pugliese, psicóloga y codirectora del Centro Psicoanalítico Argentino, los amores imposibles remiten al complejo de Edipo: “Cada chico se enamora del progenitor del sexo opuesto en un amor imposible. Todos los amores imposibles remiten a esa vieja situación edípica donde el chico sabe que no va a concretar nada; no obstante, no lo puede evitar”.

Los expertos han identificado cuatro tipos de amores imposibles. El primero se resume con una frase célebre de Sigmund Freud: “Uno siempre se enamora de un fantasma”. Consiste en idealizar el ser amado, adjudicándole rasgos y valores similares a los que uno siempre ha soñado.

“En estos casos, sólo identificamos lo virtuoso de ese ser humano y desechamos sus defectos”, dice el psicólogo Ricardo Burgos, de la Universidad Nacional de Colombia. “Cuando nos damos cuenta de que el ser amado también es mortal, viene el desencanto y la desilusión”.

Otro tipo de amor imposible es el narcisístico. “Es un amor basado en el egocentrismo llevado al extremo”, agrega el Dr. Burgos. “Las personas se enamoran tanto de sí mismas que nunca llegan a enamorarse de otra; son personas insatisfechas amorosamente que jamás encuentran a alguien como ellos mismos. Siempre están en una búsqueda del ser amado ideal”.

También está el caso de los “amores delirantes”, que tienen un componente psicopatológico profundo. En esta categoría caben los amores platónicos, en los que se establecen fantasías con personajes públicos.

“Si la persona no establece desde un principio que su amor es imaginario e imposible puede llegar a perder el sentido de las proporciones y de la realidad. En medio de su obsesión y delirio, puede pensar que las letras de la canciones de un artista, su ropa o sus declaraciones están dedicadas a ella”, indica el Dr. Burgos.

Y están los “amores difíciles” que, según la psicóloga Sonia Díaz, de la Universidad de los Andes, en Bogotá, Colombia, “son amores transitorios, producto de una situación coyuntural o de una atracción física o sexual momentánea”.

Aunque los expertos aseguran que no hay fórmulas para contrarrestar las secuelas emocionales de un amor imposible, sí hay algunas tácticas o alternativas que funcionan en ciertos casos.

“Hay personas que borran todos los recuerdos de esa relación. También hay quienes escriben un diario, porque escribir sobre la propia desgracia tiene un efecto terapéutico y marca una distancia con los hechos. Otros creen que orar o buscar una experiencia religiosa ayuda a superar el trauma. Y están las que se vuelven adictas al trabajo y al estudio mientras que otras se abocan a poner en práctica el dicho popular: un clavo saca otro clavo”, dice el Dr. Burgos.

La Dra. Díaz tiene otra opinión: “Hay que dejar decantar los hechos para analizarlos mejor. Porque el tiempo cura más que los psicólogos. Pero en cualquier caso, siempre hay que recordar que el fin de una relación no es el fin del mundo”, afirma la experta.

Sea como fuere, quizás lo mejor sea buscar el amor donde sabemos que podemos encontrar algo real: un compañero o una compañera con quien compartir todos los momentos de nuestra vida. TDM

Conviene saberlo:

  • Aislarse y encerrarse en sí mismo es un error.

  • Si no encuentra una solución al conflicto, acuda al especialista. Las terapias para elevar la autoestima son muy efectivas.

PORTADORES DE APELLIDO: EL GRAN HERMANO

Saturday, October 14th, 2006
Revista Noticias, Sección Costumbres, 14/10/2006

Por Ana Pere Vignau aperevignau@perfil.com.ar

El mundo de la farándula está lleno de competencias fraternas. Colgados de la fama, injustos segundos planos y rivalidades. Exitómetro caprichoso.

Si todo sale bien, los dos logran la gloria. Pero no pasa casi nunca. Cuando alguien decide hacer lo mismo que su hermano famoso, lo más seguro es que quede envuelto en un tornado de comparaciones. Y ya se sabe que son odiosas. Así y todo, no son pocos los que hacen el intento. Están los que arrancan juntos y, por h o por b, uno de los dos queda tecleando por el camino. O los que “se cuelgan” del éxito de su pariente cercano y hacen abuso de apellido. También hay varios que logran el efecto sube y baja: se alternan por épocas para vivir su gran momento. Incluso figuran en la lista aquellos injustamente eclipsados por la célebre figura fraterna. Ejemplos, de todos, a montones.
Nadie puede negar que si alguien merece ser Santa Patrona de esta nota es Silvia Legrand. Hoy cultiva el perfil bajo, pero la vida de “Goldie” no siempre fue así. Arrancó la carrera artística junto con Mirtha, en la película “Hay que educar a Niní” (1940). Y después de trabajar con y sin la “Chiqui”, decidió retirarse del mundo del celuloide. La cosa quedó así: Silvia se convirtió en perfecta ama de casa y su gemela en diva nacional. El medidor de éxito (el exitómetro) nunca quedó más desparejo en esta dupla. Pero, en apariencia, todo fue buscado.
Claro que la cosa se complica cuando surge la rivalidad. “El éxito o el fracaso laboral o social puede indicar tanto mayor aptitud para la carrera elegida como el grado de sentimientos de amor, hostilidad y culpa inconscientes que perpetúan una disputa que en sus orígenes se refirió al cariño por los padres -señala la psicóloga Iris Pugliese-. Si aquel niño que se sintió menos querido por sus padres ya de adulto fracasa en el mismo ámbito de competencia que su hermano confirmaría así su antigua sensación de ineptitud que retroalimentaría su hostilidad fraterna y deprimiría aún más su autoestima”.

Inseparablemente juntas.

Una es top y la otra da los primeros pasos sobre la pasarela. Es que, Natalia es casi tan linda como Julieta. Casi. Por eso, quiso tomar distancia de la competencia y se fue a trabajar de modelo a Chile. Pero no se aguantó y hoy recibe el empujoncito de la Prandi conocida. “Le estoy dando una mano porque no conoce mucho el medio. Estamos juntas en Multitalent, y a mí me cae muy bien que sea modelo”, advirtió Julieta a revista Caras. Y se ocupó de agregar que entre ellas “no hay celos” y que la suya no se parece “ni ahí” a la relación de Geraldine y Nicole Neumann, dos rubias hot que la rivalidad las llevó a retirarse la palabra.
“La relación entre hermanos siempre encierra sentimientos amorosos y hostiles, por eso se habla del ‘complejo fraterno’, que cumple muchas funciones en la estructuración de la personalidad -detalla Pugliese-. Asimismo los conflictos no resueltos en la relación con los padres pueden trasladarse al vínculo entre hermanos en un intento por resolverlos”.
Dos años más grande que Emilia, Agustina Attías busca arañar algo del halo de celebrity estival que obtuvo su hermana vedette-modelo. Viven juntas, se prestan la ropa, las dos son lindas y también comparten la adoración por actuar. ¿La diferencia? Una es preceptora en un colegio del barrio de Colegiales y hace changas como promotora y la otra se calza las plumas en las obras más exitosas del teatro de revistas. “Nunca hubo competencia -se ataja Agustina-. Es complicado entre hermanas mujeres pero nos llevamos bien. Yo tengo un perfil más bajo que el de Emilia, porque uso el sueldo de mi trabajo para pagarme los estudios. Sé que ella puede darme una mano, pero prefiero hacerme de abajo”.

Otra que está destinada a ser la sombra de su hermana conocida es Natalia Pastorutti. Hay quienes dicen que la talentosa es ella, la más tímida y reservada. Dos años menor que “la Sole”, acompaña a la cantante de Arequito, Santa Fe, en los shows. Sin embargo, no ganó el mismo trato que la llamada “diva de los ponchos”. Quedó algo relegada. “En la familia, cada uno sabe el rol que ocupa. Yo también participo y canto pero la artista es Sole. Me propusieron grabar un disco solista pero ahora estoy con la facultad, estudiando abogacía y no hay mucho tiempo.”, confiesa Nati, siempre al pie del cañón cuando la famosa de la casa necesita un consejo o que la acompañen el primer día a un gimnasio nuevo. La star del folclore aclara: “Todo lo que soy se lo debo a mis padres, pero no me imagino una vida sin Natalia, sin tenerla cerca, siempre presente”.

Sean unidos.

Pero no deberían preocuparse los que no triunfan como aquellos de su misma sangre. Según la licenciada Pugliese “cada persona tiene sus propios dones o virtudes que debería atreverse a investigar por sus propios medios”. Verdad es que no siempre es así y son muchos los que se sienten tentados a “colgarse” de la fama del hermano.
Suspiró con sacarse a las chicas de encima como Mariano, “el actorcito de la familia”. Sin embargo, Diego Martínez no tuvo tanta suerte. Eso sí, vivió su minuto de fama (casi literal). Desplegó un sobrevuelo fugaz por la farándula que incluyó rol de notero en magazine de América. conducción de “Música Total” por Canal 13 y también calentó silla en la mesa de “Polémica en el bar”. “Mi sueño es vivir de la actuación”, confesó esta promesa de estrella que hoy no liga ni un bolo.
Quien tiene líos con esto de seguir ciertos mandatos familiares es Gianfranco Macri. Su hermano Mauricio aparece como el empresario ejemplar que, además, supo casarse con la más linda. En cambio, el rechoncho del poderoso clan no es lo que se dice el predilecto. Sobre él suelen recaer los negocios secundarios de los Macri: un restaurante en Punta del Este, el golf de Buenos Aires y asuntos menores.

Mucho más que dos.

“Cuando los hermanos más allá de la infancia y adolescencia deciden continuar por la misma senda de la vida y seguir ligados a través de la elección de la misma profesión o trabajo, es posible que el deseo de perpetuar el vínculo fraterno-solidario sea más intenso que el de individuarse y de arriesgarse a enfrentar la vida en soledad. Del mismo modo puede indicar que el ‘complejo fraterno’ sigue vigente y pugna por encontrar una resolución en un ámbito que no es el familiar, sino el social”, precisa Pugliese.
Ah, la fama. No poder salir a comer, gastar miles de billetes en vidrios polarizados y gorras de béisbol para no ser reconocidos, zigzaguear fans, ser adorado, vivir en una chacra de barrio cerrado. Muchos creen que todo eso forma parte del ADN y que alcanza con la fama del hermano para abrir cualquier puerta. Pero a veces los genes parecen no ser tan infalibles.
Otra que está destinada a ser la sombra de su hermana conocida es Natalia Pastorutti. Hay quienes dicen que la talentosa es ella, la más tímida y reservada. Dos años menor que “la Sole”, acompaña a la cantante de Arequito, Santa Fe, en los shows. Sin embargo, no ganó el mismo trato que la llamada “diva de los ponchos”. Quedó algo relegada. “En la familia, cada uno sabe el rol que ocupa. Yo también participo y canto pero la artista es Sole. Me propusieron grabar un disco solista pero ahora estoy con la facultad, estudiando abogacía y no hay mucho tiempo.”, confiesa Nati, siempre al pie del cañón cuando la famosa de la casa necesita un consejo o que la acompañen el primer día a un gimnasio nuevo. La star del folclore aclara: “Todo lo que soy se lo debo a mis padres, pero no me imagino una vida sin Natalia, sin tenerla cerca, siempre presente”.
Sean unidos. Los lazos fraternos pueden llegar a ser cosa seria. Sin embargo, “mellizos” que deciden seguir el mismo rumbo ya es palabra mayor. Idénticos, futbolistas, pero con talentos diferentes. Tiempos difíciles, en este sentido, para Gustavo Barros Schelotto. Mientras Guillermo se agranda cada vez más como ídolo de Boca aún sin jugar, él patea sin pena ni gloria en clubes internacionales Clase C después de haber pasado por Gimnasia de La Plata. Encima, tiene que aguantar que su “twin” sea el jugador argentino mejor pago del país: se lleva 575 mil dólares por año. Pocas situaciones tan desparejas.
Pero no deberían preocuparse los que no triunfan como aquellos de su misma sangre. Según la licenciada Pugliese “cada persona tiene sus propios dones o virtudes que debería atreverse a investigar por sus propios medios”. Verdad es que no siempre es así y son muchos los que se sienten tentados a “colgarse” de la fama del hermano.
Suspiró con sacarse a las chicas de encima como Mariano, “el actorcito de la familia”. Sin embargo, Diego Martínez no tuvo tanta suerte. Eso sí, vivió su minuto de fama (casi literal). Desplegó un sobrevuelo fugaz por la farándula que incluyó rol de notero en magazine de América. conducción de “Música Total” por Canal 13 y también calentó silla en la mesa de “Polémica en el bar”. “Mi sueño es vivir de la actuación”, confesó esta promesa de estrella que hoy no liga ni un bolo.
Quien tiene líos con esto de seguir ciertos mandatos familiares es Gianfranco Macri. Su hermano Mauricio aparece como el empresario ejemplar que, además, supo casarse con la más linda. En cambio, el rechoncho del poderoso clan no es lo que se dice el predilecto. Sobre él suelen recaer los negocios secundarios de los Macri: un restaurante en Punta del Este, el golf de Buenos Aires y asuntos menores.
Mucho más que dos. Los hermanos del espectáculo parecen ser una raza con comportamientos propios. Hay duplas que se sacan chispas, otras que beben de la fama ajena y también están las que conviven en la pantalla con aparente armonía. Es el caso de las hermanas Pais. ¿Quién es más popular? Lo de ellas parece darse como en una montaña rusa. Si bien los ’90 fueron de Federica, lo cierto es que hoy Ernestina está mejor posicionada. Puros caprichos del exitómetro mediático. O ráfagas de suerte.
“Cuando los hermanos más allá de la infancia y adolescencia deciden continuar por la misma senda de la vida y seguir ligados a través de la elección de la misma profesión o trabajo, es posible que el deseo de perpetuar el vínculo fraterno-solidario sea más intenso que el de individuarse y de arriesgarse a enfrentar la vida en soledad. Del mismo modo puede indicar que el ‘complejo fraterno’ sigue vigente y pugna por encontrar una resolución en un ámbito que no es el familiar, sino el social”, precisa Pugliese.
Ah, la fama. No poder salir a comer, gastar miles de billetes en vidrios polarizados y gorras de béisbol para no ser reconocidos, zigzaguear fans, ser adorado, vivir en una chacra de barrio cerrado. Muchos creen que todo eso forma parte del ADN y que alcanza con la fama del hermano para abrir cualquier puerta. Pero a veces los genes parecen no ser tan infalibles.

VIDA DE PERROS…GLAMOROSA

Friday, October 6th, 2006
REVISTA PARA TÍ Nº 4394, SECCIÓN ACTUALIDAD, 6/10/06

Por M. Cociffi. Asesoramiento: Lic.Iris Pugliese

Son mucho más que una mascota. Toman sol sobre almohadones de broderie, disfrutan de sesiones de reiki, duermen en hoteles cinco estrellas y usan ropa de marca. Te contamos quienes son y cómo pasan sus días estos perros y perras con vida de celebrities.

“Los perros hablan de su amo”

Por Iris Pugliese

Algunas personas se jactan de que sólo puede existir una simbiosis perfecta: la del perro y su amo, y pretenden perpetuar esa relación a través de un mayor conocimiento de la psicología animal. Pero qué pasa con la psicología de la persona que trata a su mascota como a una persona, como a un integrante más de la familia, que sostiene que hay una mutua comprensión, aún sin mediar un lenguaje común, que el perro percibe y se identifica con los estados de ánimo de amo, que es su mejor amigo, que no pueden confiar en sus congéneres pero sí en el perro; viajan, concurren a su lugares de trabajo con sus mascotas; que evitan el contacto físico con otro humano para no generarles celos.

Sospecho que en la mascota se depositan aspectos idealializados de la propia persona, como pueden ser la ternura, la agilidad, los deseos de seguir jugando a pesar de la edad; que garanticen el apego hacia un ser visto como plenamente confiable e incondicional, un ser del que no se puede dudar de la genuina alegría ante la presencia de su amo. Desde ya que un vínculo así mejora la autoestima y permite recuperar los aspectos infantiles. Y de la misma manera que algunas personas tienen un feeling especial con perritos cariñosos y juguetones, otros buscarán perros guardianes o marcadamente agresivos con la gente extraña.

Estos perros también hablan de su amo y de cómo éste establece su relación con el entorno. Por eso, se podría agregar: dime con qué perro te identificas y te diré ago más de tu relación con tu entorno social.

LOS HERMANOS SEAN UNIDOS

Sunday, October 1st, 2006

Revista Cosmopolitan, 1º/10/2006

Según varios estudios, la relación entre pares es más fuerte que la que se tiene con los padres. ¿Mito o realidad?

Se alían, se pelean, se imitan, se repelen, y –más allá de las idas y vueltas- pasan un tercio del día juntos. Investigadores de todo el mundo aseguran que, dentro y fuera de la familia, el llamado “vínculo horizontal” es el lazo más fuerte de todos. ¿Los padres ya no influyen como antes? Todas las opiniones.

En las primeras hojas de un libro nuevo, Iván -nueve años, pelo dorado, dos murallas en los dientes de adelante- escribió una dedicatoria. “Para Julia mi hermana que odio: cuando termines el libro dámelo. Chau. Te odio y te quiero mucho”. En la familia dicen que Iván nunca le había escrito a su hermana algo tan lindo. Algo tan sentimental. Y cuando Julia –once años- lo vio, le contestó algo previsible: “Gracias, Iván. Yo también te odio y te quiero”.

Esa es, quizás, la mayor coincidencia entre ellos.

Debe ser ese rechazo que tiene tanto que ver con el amor, esa inevitable forma de estar juntos, esa condena dura pero a la vez estupenda de crecer con hermanos, lo que llevó a que varios investigadores –en Canadá, Estados Unidos y Europa- se animen a decir en masa, y en estos últimos tiempos, que las relaciones de hermandad marcan más la personalidad que las que existen con los propios padres. Estos estudios están basados, principalmente, en una hipótesis discutible: como los padres trabajan todo el día afuera, y como las niñeras obedecen órdenes y no entran en el terreno de “formación de valores” de la vida familiar, lo único que hay a mano es un hermano.

Este sorprendente paradigma está basado en números: un relevo hecho en 1996 por la Universidad de Penn State (Estados Unidos) subraya que, para el momento en que un chico tiene once años, pasa el 33 por ciento de su tiempo libre con sus hermanos (un número que supera al tiempo con amigos, padres, docentes o en solitario). “En general, los padres son como los directores de un hospital –comparó el psicólogo Daniel Shaw, uno de los investigadores de Penn State-. Y los hermanos son como las enfermeras de guardia: están cerca todos los días”.

Un paseo por los medios puede respaldar, al menos en parte, esta hipótesis. Darío Lopilato asegura que entró en la actuación por influencia de su hermana menor, Luisana (un itinerario que también se reptió con Tomás y Dolores Fonzi). Sebastián Ginobili fue tan influyente en su familia que sus dos hermanos –Leonardo y el Manu- terminaron jugando al básquet como él. Javier y Andrés Calamaro, aunque desde esquinas distintas, se dedicaron ambos a la música. Raúl Castro es la única persona en la que Fidel confió al momento de delegar el mando en Cuba. Y Diego Maradona le debe a su hermano Hugo (El Turco) el inolvidable gol a los ingleses, durante el mundial de México ‘86. Según él mismo contó varias veces, había hecho la misma jugada en 1981, durante un amistoso contra Inglaterra. Pero al llegar al arco, en vez de amagar ante el arquero y eludirlo, pateó y la pelota quedó afuera por poquito. Un rato después Maradona recibió la llamada de Hugo: “¡Boludo! No tendrías que haber tocado… –le dijo-. Si vos le amagabas, enganchabas para afuera y definías con derecha, entraba… ¿entendés?”. Cinco años después Maradona volvió a tener la oportunidad, y demostró haber entendido. “Definí como mi hermano me había dicho”, explicó en su autobiografía.

¿Los hermanos son, entonces, nuestros nuevos padres? Aunque todo suena interesante, la insistencia en encontrar causales únicos para entender quiénes somos pone nervioso a más de uno. “Me indigna esta soberbia de hacer interpretaciones generales a partir de una sola variable -se enoja María Esther de Palma, miembro de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar-. En la formación de nuestra personalidad inciden todas las influencias imaginables: desde los hermanos, hasta la época y el país en que vivimos… Si los padres están afuera trabajando todo el día, eso no tiene por qué ser visto como una ausencia: si el criterio de autoridad es claro, y los padres dejan casi todo pautado antes de irse, los hijos siguen ese orden”.

¿Nos gusta? La anécdota circuló por la familia una, dos, mil veces. Cuando María Celeste y Jimena eran dos niñas, y alguien le ofrecía algo a Jimena (tres años menor), ella miraba a su hermana y le hacía la pregunta de rigor: “¿Nos gusta, Cel?”. Recién ahí, si la respuesta era un “nos gusta”, Jimena aceptaba una salida, un alfajor, una propuesta decente.

Esa búsqueda de amparo en un hermano es catalogada por los investigadores como “influencia horizontal”. Y parece que es más fuerte que la “vertical”. “Mi hermana era mi ídola, mucho más que mi vieja -recuerda y confirma Jimena, ahora de 26 años, estudiante de Comunicación en la Universidad de La Plata-. Yo escuchaba la misma música que ella, me vestía como ella… Eso a Celeste le generaba rechazo, nos peleábamos mucho. Hasta que mi hermana se fue de Cipolletti (Río Negro) para estudiar Antropología en La Plata, y esa distancia nos permitió volver a ser amigas”.

Casi cuatro años después, Jimena también fue a estudiar a La Plata (un trayecto que –cinco años más tarde- también repitió Pablo, el hermano menor). Ambas llevan ya siete años juntas en Buenos Aires, un tiempo prudencial que permitió a cada una hacer su vida, su pareja, sus cosas. “Pero es el día de hoy que tenemos un vínculo de muchísima complicidad –asegura Jimena-. Los temas iniciáticos sobre el sexo, las salidas, y los varones yo los hablaba con mi mamá pero hasta ahí, porque si mi mamá me daba recetas para el amor yo estaba perdida: esas recetas eran de otra época”.

Detrás de Celeste y de Jimena llegó Pablo, que ahora tiene 21 años. “Al ser el único varón, Pali tiene la ventaja de saber un montón sobre las mujeres -asegura Celeste-. Nosotras nos metemos y le preguntamos sobre todo: las chicas, la vida sexual, el estudio. Y además le contamos cómo puede llegar a reaccionar y pensar una mujer. Digamos que llegó al mundo con algunas cosas resueltas”.

Según los estudios sajones, el orden de nacimiento deja marcas en la personalidad de un individuo. Uno de los expertos en el tema es el americano Frank Sulloway, autor del libro Nacidos para ser rebeldes e investigador del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Sulloway afirma que los primogénitos son más responsables y dominantes (y eso en el futuro los transformará en individuos más aptos para ganar dinero); que los del medio son una suerte de jamón del sándwich (tienen un 25 por ciento menos posibilidades que el hermano mayor de ir a una escuela privada, y cinco veces más chances de repetir el año); y que los menores -aunque podrían vivir más relajados- también juntan una bronca que luego se transforma en estallido: al no poder hacer lo mismo que sus hermanos mayores, se rebelan contra ese límite (los ejemplos puestos por Sulloway son Karl Marx y Fidel Castro: ambos hermanos menores).

¿Es todo tan fácil, tan claro, tan perfecto? “Los yankis siempre hacen esas estadísticas raras –previene la psicóloga Beatriz Goldberg-. El lugar que tienen los hermanos indirectamente está siempre marcado por los padres. Son ellos quienes les van dando a sus hijos un rol determinado: el inteligente, el rápido, el rezagado, el que compite. Los padres siempre están para bajar línea”.

Iris Pugliese, co-directora del Centro Psicoanalítico Argentino, coincide con Goldberg. Pero agrega que, eso sí, la hermandad es un buen laboratorio de ensayo de lo que será, más tarde, la inserción en un ámbito social más amplio. “Por ejemplo, si un hermano mayor tuvo que hacerse cargo de sus hermanos menores, seguramente al momento de tener hijos volcará todo un caudal que ya venía trabajando de antes” explica.

“Soy catorce años mayor que mi hermano Daniel, y su llegada a la familia fue vivida por mí como una especie de práctica de lo que sería mi maternidad, que llegó siete años después -confirma Susana Santillán, 56 años, empleada en una escribanía-. Para mí, Dani fue como un hijo: le cambiaba los pañales, lo cuidaba, estábamos mucho tiempo juntos”.

“Cuando yo fui creciendo, entre nosotros había mucha complicidad -agrega Daniel, de 42 años, empleado en una casa de computación-. Quizás ella no me tirara letra para levantarme chicas, pero sí lo hacía su marido. Y siempre que llevaba a una chica a comer a su casa, antes Susy me llamaba y me decía: ¿Ésta cómo se llama? Porque tenía miedo de hacer lío con el nombre”.

Los fantasmas.

Sin embargo, para la psicóloga Silvia Loza Montaña -que trabajó durante un par de años en la Clínica de Terapia Familiar de San Diego- esta profusión de investigaciones más o menos serias tiene que ver con un fantasma social que desvela a las sociedades americanas y europeas: “Allá, las familias están ceñidas a un modelo bastante individualista, cosa que todavía acá no sucede –explica- El estilo de vida yanki llegó a un punto en el que cada uno tiene su habitación y su computadora y no tienen momentos para compartir entre todos. Y desde los claustros están tratando de ponderar qué tipo de consecuencias puede traer, socialmente, este modelo de familia”.

Además de psicóloga, Silvia es madre de Julia e Iván -los dos niños que dieron testimonio en los comienzos de esta nota- y es esposa de Gabriel Mindlin, un físico que, en tiempo de fuga de cerebros, fue varios años a trabajar y vivir con su familia a Estados Unidos. Allí, con los hijos en pleno transplante cultural, Silvia y Gabriel vieron cómo la hermandad era, a pesar de cualquier diferencia, un sistema aparte dentro de la casa. “Lo único que nuestros hijos tienen en común es que forman una cultura propia en contraposición a la de los padres –explica Silvia-. En casa, entre ellos empezaron a hablarse en inglés, y a nosotros nos hablaban en español. Y es el día de hoy que, si quiero explicarle algo a Iván, muchas veces Julia me interrumpe y me dice “Así no te va a entender”, y entonces ella se lo explica con sus propias palabras”.

Aunque la odie, aunque la quiera, aunque la quiera ver lejos, Iván a Julia –entonces- la entiende. “Yo noto que él sigue lo que yo hago –asegura Julia-. Por ejemplo, ahora se enganchó más y lee sus libros, pero antes si yo leía un libro siempre me pedía que después se lo preste. O si yo estudiaba guitarra, él también quería lo mismo. Tiene esas cosas”.

Iván no quiere admitir que tiene esas cosas.

“Sí, aprendo algunas cosas de ella… -duda Iván-. Hace unos días me enseñó un truco para hacer una cuenta, eso yo sí quería. Pero a veces quiere enseñarme algo para molestarme, como para que se parezca la muy interesante, la más grande. Y eso me molesta. Cuando nos quedamos solos, ella me dice que no mire tanta tele, se hace la mamá. Eso también me molesta”.

- ¿Y hay algo que te guste?

- Lo que me gusta es que siempre estoy enojado con ella.

- Algo que te guste.

- Pará: entonces a veces yo estoy haciendo algo y ella se mete como para perdonarme, y empieza a hacer algo conmigo, y empezamos a ver cualquier boludez juntos… Y ahí nos empezamos a reír.

Y cuando ríen, dice Iván, se olvidan del odio.

DESPUÉS DE LOS FUMADORES… Ahora van por los gordos

Sunday, October 1st, 2006

REVISTA actitud* UNA REVISTA QUE NO ES INDEPENDIENTE, Nº 11, aÑO 1, SECCIÓN SALUD, OCTUBRE/2006.

Por María Álvarez. Asesoramiento: Lic. Iris Pugliese

A través de una ley, en EE.UU. se prohibiría el consumo de comidas con alto porcentaje de grasas artificiales.

Un estudio de tres economistas de Estados Unidos reveló que los gastos sanitarios relacionados con la obesidad y el sobrepeso se aproximan a los relativos al tabaquismo. Los primeros representan un 9,1 por ciento, mientras que los segundos se sitúan entre el 6,5 y el 14 por ciento. Vale aclarar que en ese país, más de la mitad de la población es obesa y tiene sobrepeso. Bastó que el informe se hiciera público para que el secretario de Sanidad, Tommy Thompson, pidiera a las grandes cadenas de fast food que tomaran buenas medidas para los norteamericanos y que comenzaran a preparar comidas más equilibradas. Nueva York optó por tomar el toro por las astas y su Junta de Salud votó un proyecto que prohibiría a los restaurantes de la ciudad servir comidas que contengan altos porcentajes de grasas artificiales. De aprobarse, no tardará en extenderse al resto de los Estados, y tampoco en atravesar las fronteras.

Otro informe, elaborado por científicos de la Universidad de Carolina del Norte, concluye en que hoy en el mundo son más los obesos que los desnutridos (alrededor de 1.000 millones con sobrepeso, contra 800 millones de malnutridos). De acuerdo con estos datos, el aumento en el porcentaje de obesos se debe a que si bien las clases extremadamente pobres del mundo en desarrollo siguen siendo desnutridas, en los estratos más altos, que son pobres también, se combina la malnutrición con el exceso de grasas e hidratos de carbono. El problema, según el estudio, reside en que la comida chatarra es mucho más barata y accesible que las frutas y verduras, e insta a los gobiernos, como una de las estrategias posibles y eficaces para revertir la situación, a subsidiar la producción de esos alimentos de forma tal que sean accesibles a un mayor número de personas.

La expectativa de vida en los obesos disminuye en siete años a partir de los 40, ya que la obesidad es una enfermedad sistemática (afecta múltiples órganos). Y está asociada con una mayor prevalencia de diabetes y ciertos cánceres, hipertensión arterial, dislipemias, enfermedades cardiovasculares y trastornos respiratorios, explica el doctor Alberto Nagelberg, médico especialista en Endocrinología del Hospital Durand. La obesidad se define como un exceso de grasa corporal cuya magnitud y distribución afecta la salud del individuo. Si bien muchos obesos suelen presentar cierta compulsión hacia la comida, sólo un porcentaje tiene adicción a la misma. Es una enfermedad de origen multifactorial; en su desarrollo intervienen varios factores: genéticos, ambientales (alimentación hipercalórica y rica en grasas, con exceso de azúcares, falta de fibra y sedentarismo), socioeconómicos y psicológicos, agrega.

La obesidad como el tabaquismo representan serios problemas para la salud, pero las prohibiciones lejos de ser un remedio, suman un problema más al calvario del enfermo. Aunque no se ha demostrado que exista un trastorno específico en la personalidad del obeso, es común observar que sufren diversos trastornos psicológicos. La sociedad actual los discrimina y esto les ocasiona consecuencias en la autoestima que los lleva a vivir sentimientos de desvalorización que les dificulta su relación con otras personas. La historia personal, sumada a los conflictos generados por la presión social, genera una serie de patologías psiquiátricas, tales como angustia, depresión, ansiedad y trastornos alimentarios compulsivos, sostiene el facultativo.

A pesar de que los especialistas aseguran que algunos obesos no son adictos a la comida, es innegable que sus hábitos relacionados con ella distan bastante de aquellos para quienes el sobrepeso no es problema. Las adicciones son dependencias graves con consecuencias devastadoras en la vida real, que afectan negativamente y deterioran los vínculos familiares y sociales, también la salud (física y mental) y la capacidad de inserción social adecuada, detalla en la Argentina la licenciada en Psicología Iris Pugliese. Las opiniones están divididas con respecto a cuáles son las causas que llevan a una persona a convertirse en adicta. Mientras unos se inclinan por considerar que el enfermo tiene poco poder de decisión sobre el comienzo de su adicción, otros creen que los comportamientos adictivos son una elección y que sobrevienen como resultado del contacto frecuente con aquello que lo hace dependiente. Algunos autores enfatizan la importancia de la predisposición, es decir, la personalidad adictiva. En el caso de las adicciones físicas como el alcoholismo, la drogadependencia o el tabaquismo, están quienes creen que la susceptibilidad a ser adicto se transmite genéticamente. También están los que sostienen que es el resultado de comportamientos repetitivos, que en ciertas personas conducen a una dependencia física o psicológica. De todas formas, la clave de la adicción es una necesidad o dependencia obsesivo compulsiva hacia una sustancia, un objeto, una relación, una actividad o una cosa. Cualquier persona puede ser adicta a casi cualquier cosa, asegura la licenciada Pugliese.

Los especialistas coinciden en que detrás de cualquier “dependencia” se esconde una personalidad con baja tolerancia a la frustración, que ante el menor contratiempo se desequilibra y angustia, y que necesita para recuperar el estado de placidez y reducir la ansiedad entrar en contacto periódico con el objeto de deseo que lo esclaviza. Difilcilmente, entonces, las vedas por decreto logren lo que en apariencia dicen buscar: una vida más saludable para todos. La solución es la toma de conciencia por parte del adicto de que dicha esclavitud es altamente dañina para su salud física, psíquica y económica. También pueden contribuir las campañas emprendidas desde el Estado a fin de proponer métodos alternativos más constructivos para bajar la ansiedad, como son la psicoterapia y la psicoeducación, apunta la psicóloga.

UN SINFÍN DE DOLENCIAS

No sólo es riesgoso para la salud el exceso de grasa corporal generalizada, además existe la llamada “grasa visceral”, que es la localizada en el abdomen. Puede evaluarse indirectamente midiendo con un centímetro el perímetro de cintura (el menor contorno del tronco), siendo patológico cuando es mayor de 80 cm en la mujer y mayor de 94 cm en el hombre. La grasa visceral produce sustancias que originan “insulinorresistencia”. La insulina es una hormona que permite introducir la glucosa en las células, pero en muchos obesos su acción está disminuida y sus células se vuelven resistentes. La “resistencia a la insulina” puede generar diabetes y enfermedades cardiovasculares y manifestarse en piel como “acantosis nigricans” (engrosamiento negruzco en cuello, axilas e ingles). Se asocia con el síndrome metabólico, un conjunto de alteraciones metabólicas que predisponen al desarrollo de diabetes y aumentan el riesgo cardiovascular. También se asocia con el síndrome de ovario poliquístico, que es la patología endócrina más frecuente en mujeres en edad reproductiva y se caracteriza por trastornos menstruales, aumento de vello y/o acné. Otra patología que se observa entre el 70-90% de obesos es la esteatosis hepática no alcohólica, que consiste en el depósito de grasa en el hígado, entidad benigna, asintomática, que en algunos casos puede llevar a la cirrosis. ¿Cómo se determina si hay obsesidad? Calculando el índice de masa corporal (IMC), que es la relación entre el peso y la altura. Un individuo tiene peso normal si su IMC se encuentra entre 18,5-24,9, tiene sobrepeso con IMC entre 25 y 29,9 y obesidad cuando es superior a 30.

EL CORTEJO AMOROSO

Monday, September 11th, 2006

Ciudad Internet, 11/12/2006
Sección Relaciones
Por Cecilia Galli

Cuando nos enamoramos, todo lo referente al otro resulta ideal. ¿Qué factores juegan en el período del cortejo amoroso, y qué es importante tener en cuenta cuando los fuegos artificiales se terminan?

“Cuando una pareja de personas jóvenes o no tanto se conoce, lo primero que prevalece entre ambos es un estado de enamoramiento donde la pasión sexual es intensa y el otro ocupa el lugar del todo –describe el psicólogo Víctor Michelón-. Es la persona ideal, aquella con quien soñamos, aunque este ideal sólo exista dentro nuestro”.

El especialista explica que es común que los enamorados estén todo el día pensando en el ser amado, y que le dediquen una gran cantidad de tiempo. “Naturalmente, en este acercamiento se produce una exageración de las virtudes del otro, una sobreestimación que hace que nuestro objeto amoroso sea lo que la imaginación desee que sea”.

Michelón relata que el primer momento de la relación tal vez sea algo compartido por otras especies: “uno evalua a la pareja por su capacidad de reproducción, de producir placer, por su bello cuerpo que representa lo que sería la prole. En ese sentido se acerca más a lo instintivo, a la satisfacción, al principio del placer. El estado del enamorado no es muy distinto al estado de una persona hipnotizada, porque los mínimos deseos del otro son como órdenes para él, lo ocupan todo”.

“Las feromonas tienen mucho que ver en los primeros encuentros –opina Rocío, una traductora de 31 años-. Apenas conocés a alguien, sabés si hay química o no. Y la química, o la falta de ella, es algo muy poderoso.”

Pero, en algún momento, las personas comienzan a conocerse más a fondo, y la idealización cae, puesta frente a frente con la realidad: nadie es perfecto, ninguna relación es ideal, y el día a día de la vida cotidiana demuestra que la persona amada tiene, además de sus muchas virtudes, algunos defectos.

“Lo que ocurre es que en medio de la relación ambos miembros se van conociendo mejor, cae la idealización depositada en el otro y comienza a aparecer la persona verdadera con sus encantos y, cómo no, con sus defectos”, explica Michelón.

“Para mí, lo único malo de la vida en pareja es que se pierde esa emoción de la conquista -confía Rafael, un empleado administrativo de 34-. Me gustaría saber cómo se hace para mantener esa excitación del enamoramiento por mucho tiempo, pero no sé si es posible”.

“Una de las virtudes del amor de una pareja –continúa Víctor Michelón- es que lo sexual-genital sufre competencia por parte de sentimientos de ternura o cariño, que nos hacen querer o desear al otro no sólo por la satisfacción sexual, sino por otra serie de valores como el sentido común, la compañía, la solidaridad o empatía que pueda tener hacia nosotros, el valor, el sentido del humor, la disposición a estar junto a nosotros, la generosidad para compartir. La pasión se sublima hacia otros sentimientos de amor no pasional, como los intereses en común, los profesionales, las actividades, el deseo de tener hijos”.

“El enamoramiento implica una sobrevaloración de la persona amada; y esto juega en contra de la propia autoestima –explica la psicóloga Iris Pugliese, co-directora del Centro Psicoanalítico Argentino-. Cuanto mayor es la idealización del otro, la persona sufre un decaimiento en su autoestima, una mayor sensación de vacío interior y un mayor sometimiento al otro”.

La psicóloga explica que ese empobrecimiento del yo tiende a desaparecer con el tiempo, como consecuencia de las sucesivas experiencias vividas con la otra persona, que hacen que uno se vea a sí mismo y vea al otro con objetividad.

“Una vez que el estado de enamoramiento pasa, da lugar al verdadero amor, donde cada uno se reconoce y se presenta como realmente es y puede desarrollar sus potencialidades y su vocación, junto de su pareja”, relata Iris Pugliese. Y aclara que la desaparición de la euforia del enamoramiento, lejos de tratarse de una disminución del amor, significa un mayor respeto por uno mismo y una percepción más realista de su pareja.

Para Víctor Michelón, una de las claves para mantener la relación a lo largo del tiempo “es esa corriente de cariño no genital, que puede fortalecerse mediante el establecimiento de objetivos, intereses y deseos en común. Esto normalmente asoma como el proyecto de tener hijos”.

Pugliese concuerda: “Cuando el enamoramiento se apacigua, la pareja se hace más creativa, elaborando proyectos que tienen que ver con los intereses de las dos personas, aceptando las fortalezas y las debilidades que cada uno le aporta”.

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Nota original en: http://www.ciudad.com.ar/ar/AR_Nota_2005/0%2C3813%2C2631%2C00.asp

MODELO PARA ARMAR, ESTEREOTIPOS FEMENINOS

Saturday, August 26th, 2006
Revista Noticias Nº 1548, Sección Costumbres, 26/08/2006.
Por Ana Peré Vignau. Fotos Cedoc.
La mujer moderna no es una sola. Son muchas. Los nuevos paradigmas y sus fieles representantes en la farándula local. Descubrí con cuál de ellas te identificás.

“Ellas son el equivalente a las hippies de los 70. Mantienen una postura algo feminista y en su afán de conseguir igualdad de derechos perdieron un poco de femineidad (observa la psicóloga Iris Pugliese).
Son las que consideran que ser mujer u hombre depende enteramente de cuestiones culturales, como si no hubiera nada intrínseco”.
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Nota completa en Revista Noticias, edición Nº 1548.

FREUD, ¿POR QUÉ AÚN NOS CAUTIVA? “FREUD (NO) HA MUERTO”

Tuesday, August 8th, 2006

REVISTA NEWSWEEK ARGENTINA Nº 2, 9/08/2006.
Argentina/ Sociedad

Extractos, entrevistas e investigación en Buenos Aires: Erika Grimberg y Elke Szpolski.

El diván pasó de moda en todo el mundo, menos en la Argentina. Pero las terapias se multiplican en todas partes. En Buenos Aires, el psicoanálisis resiste el embate de la neurociencia. El doctor más desacreditado de la historia moderna todavía sigue vigente. Aquí, las razones.

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Por Jerry Adler

Iris Pugliese

Se interpreta al paciente por su asociación libre. El paciente llega con su problemática determinada. Y suponemos que hay conflictos inconscientes que determinan sus males.

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Nota completa en Revista Newsweek Nº 2.

“DIVANES AL PASO”, TÍPICAMENTE ARGENTINO

Sunday, August 6th, 2006

LA NACIÓN REVISTA, 6/08/06.

SECCIÓN SOCIALES — LA ARGENTINIDAD …AL PALO

Claudio Weissfeld. Asesoró: Lic. Iris Pugliese.

El caso que más recuerda ocurrió a mediados de 2001, cuando la recesión económica asediaba al país. “Sube un hombre joven, un hombre bien, y me pide que lo lleve a Santa Fe y Juncal. Estaba casi llorando. Me dice que tenía una empresa que estaba a punto de cerrar, que se iba a la quiebra, y que no sabía cómo decírselo a la familia. No sabés la cara de desesperación del tipo, yo le decía que todos la estábamos pasando mal y que todo el mundo tenía algún problema. En esa época había muchos en esa situación, pero de esto todavía hoy me acuerdo”, cuenta el taxista José Pacín, y ante la pregunta de cuánto duró el viaje, responde: “No más de quince minutos”.
Pacín conduce uno de los más de 30.000 taxis que circulan por la ciudad. Para él escuchar los dilemas ajenos “es parte del trabajo, pero también es entretenido”. Y asegura que “es más fácil resolver los problemas de otro que los propios”. En el asiento trasero de su Peugeot 504 aún se respiran dramas y reflexiones de cientos de pasajeros.
José Pacín es taxista y uno de los prototípicos psicólogos ocasionales de la ciudad

Taxistas, peluqueros, manicuras y bartenders son tal vez los mejores ejemplos de psicólogos ocasionales que proliferan por la ciudad y hacen de su oído una herramienta de trabajo más. Su función de conducir un auto, de cortar el pelo, de calar manos o de servir un trago pasan a un segundo plano cuando el cliente se acomoda y tiene tiempo para hacer una pausa. Y hablar.
Puede dar fe de ello Mariano Luna, que desde hace diez años trabaja en la peluquería Duilio, en el barrio de Recoleta. “He escuchado de enfermedades, muertes, engaños amorosos… La gente me cuenta de todo, pero yo trato de no involucrarme porque si no termino sin energía. Escucho, pero no analizo tanto lo que me dicen”, señala.
El barman Oscar Chabres lleva casi 20 años detrás de la barra del sexagenario Hotel Claridge, y tiene muchas historias acumuladas en sus copas.
Una de las historias en las que Luna no quiso involucrarse es en la de una mujer de unos cuarenta años que, entre secadores y revistas de chimentos, le confesó que luego de cortarse el pelo tenía una cita con un hombre que no era precisamente su marido. “Venía todas las semanas a arreglarse y después se encontraba con el amante, que al poco tiempo también empezó a venir acá a cortarse el pelo”, cuenta Luna, que, para colmo, también conocía al marido engañado, que muchas veces pasaba a buscar a su mujer. “Yo los saludaba a los dos. Mientras él esperaba, le ofrecía un café, le preguntaba cómo andaba todo, cómo le había ido en su partido de polo…” El hombre jamás sospechó que Luna no sólo sabía acerca de las aventuras amorosas de su mujer, sino que, además, conocía que el motivo del engaño eran los malos tratos que recibía en su relación matrimonial: “El le pegaba y ella era muy sumisa, hasta que llegó un momento en que se hartó”, cuenta. La situación pasó a ser digna de un culebrón televisivo cuando en una ocasión ella llegó junto con el marido justo cuando su amante estaba saliendo. “Hicieron como que no se conocían. ¿Si me puse tenso? No. Más bien me dio risa”, recuerda Luna.
Historias similares se escuchan constantemente en el salón de belleza Peluqueros Contemporáneos, según cuenta Laura Cortázar, que allí, en pleno centro porteño, ha limado uñas y depilado piernas de centenares de mujeres. “Una comienza a hablar de si trabaja por acá, de qué está haciendo, a qué se dedica, y va saliendo la charla. De mujer a mujer formamos como una alianza”, señala esta manicura de 30 años de experiencia. Dice que las charlas sobre “aventuras y amoríos” son moneda corriente en el local, pero la que más la ha impactado es la historia de una señora mayor a la que atendía en su domicilio. “A veces se escuchan cosas feas”, reflexiona, y cuenta: “La mujer tenía cerca de 80 años y me contaba que su propio hijo le pegaba. Que no la dejaba comer con su familia y que se cobraba su jubilación. Me hablaba y llorábamos juntas. Se atendía una vez por mes más para desahogarse que para arreglarse los pies. Necesitaba hablar con otra persona”. A diferencia de Luna, Cortázar no podía quedarse al margen de lo que le ocurría a su clienta. “Me puse tan en defensora que quise ir a hablar con el hijo, pero ella me pidió por favor que no, que iba a ser peor”, recuerda.
¿Qué lleva a una persona a correr riesgos y contar sus intimidades a un extraño? “Muchas veces, una persona desconocida logra mantener un poco su propia intimidad en el anonimato”, explica Ricardo Seldes, director de Psicoanálisis Aplicado a las Urgencias Subjetivas de la Actualidad (Pausa), una organización que desde 2005 se dedica a la atención de lo que Seldes denomina “pacientes ocasionales”, o sea, personas que en un momento de crisis pueden requerir atención psicológica sin necesidad de pedir un turno con antelación. “Una vez nos llamó una mujer desde la peluquería misma. Vio un aviso en una revista y nos llamó desde el celular”, recuerda Seldes.
De sus cinco años de experiencia al volante de su 504, Pacín recuerda otras situaciones (además de la del hombre desesperado en 2001) en las que tuvo que ponerse el disfraz de Sigmund Freud frente a personas de las que jamás supo ni siquiera el nombre. Cuenta de una chica de veinte años que se subió en la esquina de Cabrera y Scalabrini Ortiz con “la cara desencajada”, y ante su pregunta de qué le pasaba, se largó a llorar mientras le contaba que su padre tenía un cáncer terminal. “Quedate con él, dale cariño, abrazálo. A veces el amor puede hacer cosas que la medicina no logra”, improvisó el taxista.
Iris Pugliese, codirectora del Centro Psicoanalítico Argentino, explica que en estos casos lo que se suele esperar del interlocutor es “una opinión o una muestra de simpatía y respeto hacia la persona en conflicto. El interpelado, en la medida en que no es un experto sino una ocasional escucha, no puede responder con neutralidad, como lo haría un psicólogo, y menos aún ayudarlo a discriminar la paja del trigo. O sea que el psicólogo por un rato va a aconsejar o verter su opinión desde su propia perspectiva y experiencia de vida, si es que contesta”, señala Pugliese.
Más allá de la ayuda, o no, que pueda proporcionar el repentino analista, Seldes rescata que “es preferible que una persona hable con el del bar o con el taxista, antes de que vaya al médico para que le dé una pastilla”.
Según Bhadir Maluf, bartender del White Bar del Hotel Madero, su trabajo, más que al de psicoanalista, se parece al de un psiquiatra, ya que al “paciente” se le “receta” una sustancia. A diferencia de lo que ocurre con los taxistas, la relación entre un bartender y su cliente suele ser más cercana y duradera, aunque rara vez sale del ámbito de las luces tenues y las copas llenas. Oscar Chabres, tras casi veinte años en el bar del sexagenario Hotel Claridge, ha cruzado más de una vez al otro lado de la barra para palmear la espalda de un cliente apesadumbrado. El caso que más recuerda es el de un hombre que enviudó a principios de 2005 y quedó solo, ya que sus hijos y hermanos viven fuera de la ciudad. Para Chabres, se trata un caso especial: también él perdió a su mujer en esa época.
“¿Preguntó alguien por mí?”, le dijo una tarde el hombre, algo nervioso, luego de pedir su clásico Dry Martini.
“No –contestó Chabres–, ¿por qué?”
El hombre le contó que había arreglado una cita a ciegas con una mujer que había conocido a través de Internet. Según Chabres, la señora resultó ser “una mujer linda, muy agradable”. Cenaron en el bar y después salieron. Desde aquella tarde, durante casi un mes, el barman vio a su cliente entusiasmado con su nueva relación. Pero un día llegó con otra cara. “Oscar: ahora estamos iguales de nuevo”, le dijo y pidió su Dry Martini.
“Me di cuenta de que estaba mal por la forma en que me lo pidió. Cuando hablaba, cada tanto se levantaba los lentes y se frotaba los ojos. Lo llevé a una esquina de la barra y charlamos como media hora. Le dije que iban a aparecer otras, que era mejor que pasara ahora y no más tarde”, relata Chabres.
Como ésta, son muchas las desventuras amorosas que derivan en afligidas confesiones en alguno de los más de 11.000 bares que pueblan la ciudad.
Diego Olivera, que durante años sacudió la coctelera en Mundo Bizarro, de Palermo, recuerda que una vez por semana venía un estadounidense que tomaba Pisco Sours. Un día, luego de contarle a Olivera que su novia lo había dejado, le hizo un pedido extravagante: “Quiero que me des un trago que sea mi chica”.
“Estaba bueno como desafío, pero al mismo tiempo pensaba: si lo hago mal, este pibe no vuelve más”, recuerda Olivera, que salió airoso de la situación tras prepararle un cóctel a base whisky, vermouth, bitter, pomelo y miel. “¡Esta es mi mujer!”, cuenta que exclamaba el cliente mientras bebía.
En tanto, Julián Díaz, del bar Ocho7Ocho, de Palermo, rescata confesiones ante las cuales se ha quedado sin palabras. Desde un hombre que le contaba cómo estafaba a señoras mayores aduciendo que las ayudaría a sacar dinero del corralito a través de sus contactos bancarios, hasta un muchacho que admitía su devoción por los travestis. “Solía venir con su novia, pero cada tanto caía solo y me contaba eso. Yo no sabía qué decirle”, relata.
La afición de los porteños por el psicoanálisis es gran responsable de que la Argentina sea uno de los países con la tasa de psicoanalista por habitantes más elevada del mundo: uno por cada mil argentinos. Si bien los psicólogos espontáneos son comunes en muchas de las grandes urbes, no suena extraño que Buenos Aires se haga eco de este fenómeno. “Puede ser porque somos latinos, expansivos, y necesitamos abrir nuestro corazón cuando estamos con otros; no sólo por una cuestión de catarsis, sino porque somos espontáneos y poco reservados –opina Pugliese–. Esto tal vez no pase en algunos países de Europa, o en China, donde suelen ser más desconfiados y no se les ocurriría hablar con un desconocido acerca de su propio mundo interior”, concluye.
“Entonces, nos vemos la semana que viene”, se despide el psicólogo luego de los cincuenta minutos de sesión. Mientras tanto, un barman junta la propina y pasa un trapo por la barra, un peluquero barre el pelo del piso y un taxista estira su brazo para poner el reloj en cero. A sus pacientes los acaban de despedir con un simple “chau”. Su trabajo, después de todo, no les asegura que vayan a volver a verlos.
Sesiones de película
“La voy a matar con una pistola calibre 44 (…). ¿Has visto alguna vez lo que una pistola calibre 44 le puede hacer a la cara de una mujer?”, le pregunta un alterado pasajero al taxista, antes de bajarse del auto, mientras observa la ventana de un departamento donde su mujer le está siendo infiel. La escena corresponde a Taxi driver, el film de 1976 en el que Robert De Niro interpreta a Travis Bickle, un taxista nocturno que observa y absorbe las miserias y la violencia de las noches neoyorquinas. Es casualmente el director del film, Martin Scorsese, quien interpreta a ese irritado pasajero que confiesa a Bickle sus intenciones homicidas. Este tipo de desaho­go casual ha sido fuente de inspiración para muchos guionistas y directores. Pero en el cine estas confesiones no quedan como simples comentarios al paso…
Divinas tentaciones (2000) empieza con la imagen de un sacerdote borracho (Edward Norton) que entra a un bar poco antes de que cierre, pide un whisky y empieza a contarle su historia al cantinero. Esa historia es, justamente, la trama de la película, que él protagoniza.
En El resplandor (1980), Jack Torrance (Jack Nicholson) mantiene largas conversaciones con Lloyd, el barman del siniestro Overlook Hotel. “¿Cómo están las cosas, señor Torrance?”, pregunta Lloyd en uno de esos tensos momentos. “Las cosas podrían andar mejor, Lloyd. Las cosas podrían andar mucho mejor”, responde Torrance.
La comedia melodramática Flores de acero (1989), por la que Julia Ro­berts estuvo nominada al Oscar como mejor actriz de reparto, tiene a una peluquería de pueblo como espacio para tejer historias de amistad y fricción entre seis mujeres, mientras que en El Hombre que nunca estuvo (2001), de los hermanos Coen, Billy Bob Thornton interpreta al inolvidable Ed Crane, un peluquero silencioso que toma en cuenta el comentario de un cliente locuaz para invertir en un negocio que terminará conduciéndolo al crimen.

SÍNDROME PETER PAN: “¡NO QUIERO CRECER!”

Saturday, June 10th, 2006

CATHOLIC NET
Autor: Martha Morales

El síndrome se manifiesta en aquellos que, aunque llevan una vida profesional exitosa, en su vida se siguen comportando como adolescentes

El síndrome de “Peter Pan” se ha convertido en casi una enfermedad social: la de aquellos que no quieren terminar de madurar.

El síndrome se manifiesta en aquellos que, aunque llevan una vida profesional exitosa, en su vida se siguen comportando como adolescentes, es decir, egocéntricos, irresponsables y ávidos de la última diversión.
El psicólogo norteamericano Dan Kiley denominó como Síndrome de Peter Pan al conjunto de rasgos que tiene aquella persona que no sabe o no puede renunciar a ser hijo para empezar a ser padre. Pese a ser un problema que se produce en ambos sexos y a todas las edades, el síndrome de Wendy es mucho menos frecuente.
Compartir un proyecto de vida en común con alguien que es incapaz de sacrificar o apartar los placeres de la juventud para poner todo lo que tiene para conseguir unas metas, no siempre fáciles, pero necesarias, a parte de producir insatisfacción, acaba convirtiéndose en un lastre a la hora de luchar por conseguir esos objetivos.
Ante la imposibilidad de encontrar la fuente de la eterna adolescencia, parte de los hombres de la sociedad actual han optado por anclarse en una juventud que si no física, si les garantiza la psicológica y la comodidad de afrontar el día a día sin ir más allá, una especie de carpe diem (aprovecha el día) cuya problemática aumenta proporcionalmente con la edad física del individuo.
Por mucho que pueda pesar, el paso del tiempo es ineludible y nadie escapa a él, ni siquiera estos Peter Pan modernos. Su comportamiento sigue siendo como el de un adolescente. Pese a su sonrisa casi imperecedera y a tratarse de personas muy divertidas y con unas inmensas ganas de disfrutar de todo los aspectos de la vida, tras esa apariencia se esconde alguien tremendamente inseguro con un terrible miedo a la soledad.
La inseguridad también se plasma en el campo afectivo. A pesar de una aparente seguridad en sí mismos, son personas que necesitan grandes dosis de afecto y la necesidad de una mujer a su lado que se lo pueda ofrecer. Pese a esta dependencia, cuando la relación se torna en algo más serio y empieza a requerir dosis cada vez más altas de compromiso y responsabilidad, se asusta y acaba produciendo la ruptura de la pareja.
Esto es una de las causas de que cambien continuamente de pareja, buscando incluso chicas más jóvenes, que impliquen menos planes de futuro y a su vez puedan contagiarse de su inmadurez. En el caso de coincidir en una pareja un Peter Pan y una Wendy, es posible que con el paso del tiempo cada uno acabe en la casa de sus padres. (Cfr. www.mundogar.com).
Durante el tiempo que se está bajo este síndrome, se vive con vistas a muy corto plazo, la persona se siente insatisfecha con lo que le rodea pero sin hacer nada para solucionarlo. Su búsqueda de satisfacción en cada momento, le hace recurrir al alcohol y las drogas como forma instantánea de obtenerla. Buscan siempre la culpabilidad de todo lo que sucede a su alrededor en los demás, sin que nunca se sienta realmente parte del problema, y ni siquiera de la solución.
Ana Luisa Gastón escribe: “La relación de este síndrome con la novela es que en el país imaginario Nunca Jamás el lema de los niños que viven allí es “no querer crecer nunca”. O sea, permanecer siempre niño, aun siendo adultos”. Por ejemplo, hay personas que se sienten bien cuando los demás les aprueban y se sienten mal cuando les reprueban . En estos casos uno deja en manos de las demás conciencias su propio bienestar. Una de las razones posibles por lo que esto acontece es por la falta de conocimiento propio.
La psicóloga Iris Pugliese, codirectora del Centro Psicoanalítico Argentino, cuenta entre los síntomas del síndrome “la falta de responsabilidad, actitudes de desamparo, extorsión emocional y una alegre y despreocupada visión de la vida”. Y dice que estas personas, independientemente de su edad, siguen actuando y sintiendo como adolescentes. “Sería, por simplificar, tener un cuerpo de adulto con una mentalidad de niño”, ejemplifica. Y agrega que si no se supera esta fase, el problema ocasiona quejas emocionales, como baja autoestima: “ya que lo quiere todo, no quiere renunciar a nada de lo que tiene ni está dispuesto a poner nada de su parte para conseguir las nuevas metas y objetivos. No obstante, se queja y echa siempre la culpa a los demás. No se siente parte del problema o dificultad”.
El psicólogo Andrés Sánchez Bodas, Director de Holos San Isidro, atribuye este problema a dos causas. Por un lado, está el factor social: con el alargamiento de la expectativa de vida, los tiempos en los que las personas alcanzan diferentes metas se han atrasado; por eso, ahora se considera que la adolescencia puede durar hasta los 30 años. Por otra parte, aparecen los motivos personales: las personas que “no quieren crecer” ven como ventajas el no asumir compromisos ni responsabilidades. “Además –observa-, hay una valoración exacerbada de la juventud”, planteada especialmente por los medios de comunicación. Y explica que este mecanismo genera “una vuelta a la histeria; a vivir solamente en el presente”.
El psiquiatra español Aquilino Polaino tiene un libro, en la editorial Descleé de Brower sobre este tema, y da sugerencias a los padres de familia para evitarlo.

EL SÍNDROME DE PETER PAN: NO QUIERO CRECER

Friday, May 19th, 2006

Portal de Ciudad 19/05/2006

Independientemente de su edad, se comportan como eternos adolescentes: cuáles son las características de los eternos niños.
Cecilia Galli

“La semana pasada dejamos a nuestro hijo en casa y nos encontramos con viejos amigos –relata Karina, una profesional de 30 años-. Ni bien llegamos, nos dio un poco de envidia: todos parecen de 20; tienen vidas sin preocupaciones, es como si fueran eternos estudiantes”.

Claro que el panorama cambió cuando, después de un rato, uno de sus amigos comenzó a quejarse de que la última de una seguidilla de novias acababa

de dejarlo porque él “no maduraba”, y Karina pudo ver la contracara de esa eterna juventud y libertad.

La caracetrística de las personas (que pueden ser varones o mujeres) que se niegan a madurar fue bautizada como síndrome de Peter Pan por el psicólogo Dan Kiley a principios de los ‘80. El nombre que le dio a esta característica está basado en el personaje del eterno niño creado por James Barrie.

La psicóloga Iris Pugliese, co-directora del Centro Psicoanalítico Argentino, cuenta entre los síntomas del síndrome “la falta de responsabilidad, actitudes de desamparo, extorsión emocional y una alegre y despreocupada visión de la vida”. Y dice que estas personas, independientemente de su edad, siguen actuando y sintiendo como adolescentes.

“Sería, por simplificar, tener un cuerpo de adulto con una mentalidad de niño”, ejemplifica. Y agrega que si no se supera esta fase, el problema ocasiona quejas emocionales, como baja autoestima: “ya que lo quiere todo, no quiere renunciar a nada de lo que tiene ni está dispuesto a poner nada de su parte para conseguir las nuevas metas y objetivos. No obstante, se queja y echa siempre la culpa a los demás. No se siente parte del problema o dificultad”.

Iris Pugliese advierte que, mientras que estas personas suelen ser muy divertidas “y a su lado todo parece

pura alegría de vivir”, tratan de evadir responsabilidades, se refugian en sus fantasías y culpan a los demás de lo que les pasa.

El psicólogo Andrés Sánchez Bodas, Director de Holos San Isidro, atribuye este problema a dos causas. Por un lado, está el factor social: con el alargamiento de la expectativa de vida, los tiempos en los que las personas alcanzan diferentes metas se han atrasado; por eso, ahora se considera que la adolescencia puede durar hasta los 30 años. Por otra parte, aparecen los motivos personales: las personas que “no quieren crecer” ven como ventajas el no asumir compromisos ni responsabilidades. “Además –observa-, hay una valoración exacerbada de la juventud”, planteada especialmente por los medios de comunicación. Y explica que este mecanismo genera “una vuelta a la histeria; a vivir solamente en el presente”.

Sánchez Bodas señala que el seguir eternamente instalados en la adolescencia supone una gran inseguridad personal y un temor al fracaso y a las responsabilidades. Y aclara que una vez que la fase “Peter Pan” se termina, las personas sienten una gran soledad y angustia.

Hacen falta dos

El corolario del síndrome de Peter Pan es el complejo de Wendy. Wendy es aquella persona (que puede ser hombre o mujer) que cuida y apaña al que

acepte ser el blanco de sus cuidados. Muchas veces, cuando hay un “Peter Pan”, tiene a una “Wendy” a su lado.

Iris Pugliese explica que como las conductas ejercidas durante muchos años no se modifican fácilmente, la mejor indicación para este problema sería una terapia psicológica. Y que el o la Peter Pan se enfrente a las consecuencias de sus actos.

La psicóloga deja una reflexión: “Con el tiempo, todos nos convertimos en personas grandes, independientemente de lo que hagamos o no por nuestras vidas. Sin embargo, llegar a adultos, en el sentido pleno de la palabra, requiere esfuerzo. Para llegar a ser adulto, una persona debe elegir serlo y empeñarse en lograrlo. Y lo primero es aceptar la responsabilidad por lo que uno es y por lo que uno hace; y esto implica no evadir las obligaciones y responsabilidades; no utilizar excusas para justificar sus propias conductas.”

Cómo son Peter Pan y Wendy

Iris Pugliese caracteriza a los dos tipos de personalidad, que se complementan.

“Peter Pan –explica- tiene un deseo enorme de que los demás cubran sus necesidades; si no es así, se enfada. Su comportamiento sigue siendo el de un o una adolescente”.

· Le seduce más el País de Nunca Jamás (que representa a la juventud, que tiene idealizada), que su momento real (madurez).

· Tiene miedo a la soledad.

· Es inseguro/a, aunque no lo demuestre.

· Su actitud está más centrada en recibir, pedir y criticar que en dar, querer o hacer.

· No está hecho/a para la vida adulta, no se puede comprometer, ya que cree que el compromiso será un obstáculo para su libertad.

· Peter Pan tiene al lado a otra persona que cubre estas necesidades básicas (Wendy).

· No se responsabiliza de lo que hace, pero cree que los otros sí lo hacen.

· Está centrado/a en sí mismo/a: sus disgustos, su estrés, su excesivo trabajo.

· Aunque disfrute de éxito profesional y económico, se da cuenta de que su vida no tiene la firmeza ni la estabilidad que le gustaría.

· Está insatisfecho con lo que tiene, pero no hace nada por solucionarlo.

“Wendy desarrolla un rol de madre protectora que asume las responsabilidades que Peter Pan no digiere –define la psicóloga-. Está influenciada por un modelo de padres en que se ha sentido excluido y asumirá el papel de los padres que no ha tenido y lo pondrá en práctica con alguien que se deje cuidar por ella”.

· Necesita sentirse respaldada/o

· Disponible

· Se siente solo/a

· Tiene inseguridad

· Siente malestar

· Está en una posición incómoda

· Siente que la persona a quien cuida abusa de su buena fe

· No hace nada para cambiar la situación por no provocar el conflicto

Datos

El Centro Psicoanalítico Argentino (CPA) se dedica a la asistencia psicológica, docencia e investigación. Informes: (011) 4863-0558.

HASTA CUÁNDO LOS PADRES “BANCAN” A LOS HIJOS

Sunday, May 14th, 2006

Diario La Nación, Información general, 14/05/2006
Por Soledad Vallejos. Foto: Mariana Araujo

“Adultescentes”: un fenómeno que se extiende

Rondan los 30 años; muchos son profesionales y tienen trabajo, pero por diversos motivos aún se resisten a independizarse.

En España se popularizó como el síndrome de Peter Pan. En algunos países de América latina se los bautizó “adultescentes” y en los Estados Unidos también se los llama kidults (por la unión de las palabras kid, niño, y adult, ´adulto ). Se trata de un fenómeno social que, con distintas denominaciones, echa raíces y se extiende por todo el mundo: los hijos que postergan su independencia y continúan viviendo en la casa de sus padres.

Muchos son profesionales, tienen trabajo y, en algunos casos, también pareja estable. Rondan los 30 años y forman parte de una generación que se resiste por algún motivo -o, mejor dicho, varios- a cortar definitivamente el cordón umbilical en busca de una autonomía y un espacio propio.

Es el caso de Esteban Abud, un joven de 26 años que, según confesó a LA NACION, no tiene ningún apuro por irse de la casa donde vive con toda su familia. “Vivo con mi mamá, mi papá y mis hermanos, y como la casa es grande cada uno tiene su intimidad. La mayor parte de mi sueldo la destino al ahorro porque, si tengo que pagar un alquiler en este momento, los números no cierran. Antes de mudarme tengo otros planes, como un viaje a Europa, por ejemplo.”

Pero ante este panorama, ¿qué piensan los padres? ¿Hasta cuándo están dispuestos a vivir bajo el mismo techo con sus hijos y asistirlos económicamente? De acuerdo con los entrevistados, la mayoría comprende la situación por la que atraviesa la generación actual de jóvenes, y en consecuencia respalda la decisión de sus hijos.

“Yo me fui de mi casa cuando me casé, a los 25 años -recuerda Esteban Abud padre-. Pero con mi mujer pudimos comprarnos una casa y formar una familia siendo muy jóvenes, algo que hoy para nuestros hijos resultaría casi imposible. Los sueldos promedio de los jóvenes son muy bajos, y el valor de las propiedades está por las nubes. Para vivir solo también hay que tener los recursos para mantenerse”

Al mismo tiempo, Abud padre reconoce otros cambios culturales. “Los jóvenes son más reticentes a formalizar; la etapa educativa es más extensa, y las familias, mucho más contenedoras.”

Desde una perspectiva psicoanalítica, Iris Pugliese, codirectora del Centro Psicoanalítico Argentino, los define así: “Hombres y mujeres que no quieren crecer; el problema surge con la negación de superar la etapa de la adolescencia y resistirse a afrontar responsabilidades de la vida adulta”.

Dijo el padre de Ricardo Sena, un joven profesional de 29 años: “Las cosas eran muy distintas en otra época. Yo me fui de mi casa a los 19 años, con un colchón y un bolso de ropa; nada más que eso. En cambio, los chicos ahora están demasiado cómodos; tal vez les cuesta comprender que el esfuerzo también forma parte del aprendizaje. En lugar de alquilar, Lisandro tiene aspiraciones de poder comprar un departamento, y en ese sentido apoyamos su decisión”.

Costos y beneficios

Para el economista Abel Viglione, de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), las cuentas claras conservan la armonía familiar. “Yo financio hasta los 25 años, lo que incluye estudios universitarios e incluso un posgrado. A partir de ahí, con un ingreso económico asegurado, el que se quiere quedar, paga. Tener todos los beneficios de vivir con mamá y papá, lo cual se resume en la comida, la cama hecha y la ropa limpia, también tiene su costo”, opina Viglione, que vive con su mujer y sus hijos de 19, 21, 23 y 25 años.

“El de 25 ya es un adulto que tiene independencia económica, y en lugar de pagar por el bed and breakfast en casa eligió alquilar un departamento, aunque todavía no se mudó. Para que la libertad sea total, es necesario asumir ciertas obligaciones”, asegura.

Por otra parte, Viglione reconoce que el aumento de la expectativa de vida es un factor importante para los herederos de Peter Pan. “Hoy, en la Argentina, es de 75 años, y por eso muchos jóvenes retrasan decisiones importantes. Tiempo, precisamente, es lo que les sobra.”

Como en todo hecho social contemporáneo, la socióloga María Constanza Street, docente de la Universidad de Buenos Aires, advierte que detrás de este fenómeno se esconden múltiples causas. “La actual precariedad laboral y la dificultad de acceso al crédito privado los condiciona. Y para los padres también resulta más difícil ayudar económicamente a sus hijos; por eso una forma de colaborar es dejar que destinen sus ingresos al ahorro y al consumo personal en vez de colaborar con el presupuesto de la casa.”

A este tipo de acuerdo llegaron Gastón Farías y su mamá mientras viven juntos en Melchor Romero, a 10 kilómetros del centro de La Plata. “Siempre que puede, Gastón aporta, pero yo no le puedo exigir más de lo que hace. Creo que a un hijo, por más grande que sea, no se lo puede echar de la casa como a un extraño, y hasta que pueda tener su lugar sabe que acá siempre tendrá las puertas abiertas”, dice Alicia Farías, su madre.

Para enriquecer el debate, Gabriel Sedler, psicólogo y especialista en jóvenes, aporta otra teoría. “Montados sobre el discurso de la crisis económica y la falta de inserción laboral, se suman otros motivos: irresponsabilidad, padres sobreprotectores y un ambiente de crecimiento con demasiadas libertades y ningún tipo de exigencias. Pero esto después tiene sus costos, ya que en cierta etapa de la vida, donde los padres deberían estar pensando más en descansar, recuperar su intimidad y algunos hábitos postergados durante la crianza de sus hijos, continúan trabajando para mantenerlos. Todas las inquietudes siguen concentradas en ellos, y eso los convierten en majestades pero sin reino propio.”

Independencia sin riesgos

Perder el nivel de confort garantizado bajo el techo familiar es un riesgo al que estos jóvenes no están dispuestos a exponerse. Según esta premisa, se inscribe el caso de Leandro N. Sánchez, de 28 años, que no quiere sacrificar el nivel de vida que lleva por irse a vivir solo. “Con mis viejos me llevo muy bien y no hay ningún tipo de conflicto. La verdad es que así estoy muy cómodo; hasta tengo salida independiente a la calle a través del garaje.”

Muchos de estos ejemplos, seguramente, habrán inspirado al periodista y conductor Rolando Hanglin para recrear en su programa radial a un personaje llamado Gon, un encantador muchacho de 36 años que no quiere abandonar el paraíso familiar; un sketch cómico y de tono burlón que, en definitiva, no deja de ser una ácida crítica social a nuestros herederos de Peter Pan y sus respectivos padres.

CASOS REALES: “SUEÑO CON ENCONTRAR A MI HERMANA”

Monday, May 1st, 2006

REVISTA COSMOPOLITAN, MAYO/06

Por Josefina Licitra. Asesoró: Lic. Iris Pugliese.

Clara Petrakos es hija de desaparecidos y hace diez años junta información que la acerque a Victoria, su hermana nacida en cautiverio.

Gracias a una cadena de e-mails su caso se conoce en el mundo entero.

“Recién a mis dieciocho años, cuando conocí a Pablo, mi marido, y sentía que mi presente se estabilizada, el pasado vino a tocar mi puerta…”.

DUPLAS ABURRIDAS, RANKING

Friday, April 14th, 2006

Revista Noticias, Sección Costumbres, Nº 1529, 14/04/2006.
Por Ana Peré Vignau

¿Cuáles son las parejas abúlicas que habitan la farándula local? Se las reconoce por su expresión de “otra vez sopa” y un evidente desgano. Sus uniones y rupturas no parecen causar conmoción. El top ten.

El amor después del amor

Dos no siempre son compañía. A veces alguno de los dos se aparta, aunque sin moverse, en un viaje mental infinito que lo lleva a mejores momentos, a nostálgicas intensidades. ¿Es el destino de la pareja aburrirse tarde o temprano, sin importar la edad?
“El tipo de vínculo entre hombres y mujeres ha ido cambiando a lo largo del tiempo (advierte Iris Pugliese psicóloga y co-directora del Centro Psicoanalítico Argentino). Hoy se busca diversión, proyectos. Por eso, las que ahora llamamos “parejas aburridas” son aquellas que no disfrutan ni se divierten, que son poco creativas, rutinarias en sus hábitos y en su vida sexual. Pero, años atrás, todas esas características las colocaban como parejas normales. Esos signos eran lo que llevaba a decir de ellos que eran matrimonios bien constituídos, todo un ideal de indestructibilidad o fortaleza afectiva”. La experta agrega que el aburrimiento es símbolo habitual en estos tiempos: “Muchos siguen juntos por estar con alguien o por no advertir que el sentido de una relación de pareja es la de que , aún, preservando cada uno su individualidad, hacerse felices mutuamente”.
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Nota completa en Revista Noticias, edición Nº 1529.

El AMOR CRÍTICO, UN PELIGRO EN LA PAREJA

Monday, March 20th, 2006
(RPP Noticias)

Portada sitio Ciudad.com.ar y link a Clarín
“No entiendes nada sonso”, “tontita”, “eres mi bebé”, algunas de estas expresiones resultan “amorosas” pero llevan consigo una descalificación. En algunas parejas la agresión sutil menoscaba la autoestima de los dos. Pero ¿cómo salir de esa situación?

En ciertas ocasiones al interior de la pareja se agrede sutilmente al otro. Es muy común que la persona agredida no advierta que esto sucede y lo tome como natural. Uno de los integrantes de la pareja utiliza palabras “livianas” o hipercríticas que terminan socavando la autoestima del otro.

“Esto se da en vínculos en los que, generalmente, uno de ellos se siente superior, entonces trata de denigrar a su pareja. Se sienten inseguros y compiten o tienen miedo a que los abandonen, quieren dominar la relación entonces descalifican”, así lo afirma Nélida Gastaldi, Licenciada en Psicología de la Fundación Centro de Investigación y Asesoramiento en Psicología.

Estas personas no toleran las relaciones afectivas basadas en la simetría ni en la igualdad de derechos y oportunidades. “No establecen relaciones de empatía y la pareja suele ser un objeto de sus necesidades de poder”, afirma Iris Pugliese Licenciada en Psicología y codirectora del Centro Psicoanalítico Argentino.

Los agredidos suelen acostumbrarse a los maltratos que pueden ser físicos o psicológicos. “generalmente son personas que ya pasaron por esta situación similar en su vida, con la familia, en sus vínculos más tempranos y por ese motivo han elevado su umbral de tolerancia al dolor o sufrimiento emocional. Por ese motivo pueden soportar una carga emocional inusual y su baja autoestima les hace suponer que son merecedores del maltrato”.

Si la persona no tiene un entorno social puede quedar atrapada en esa vivencia y termina creyéndose que es como dice su pareja. “Evita salir, empieza a querer pasar desapercibida pero no porque quiera sino porque teme ser descubierta en esa minusvalía.

Esto al mismo tiempo, en su mundo interno, le genera mucho malestar se vuelve agresiva con esa persona, siente resentimiento para con el resto de las personas. Al no expresarlo termina haciendo crisis en su cuerpo con situaciones somáticas bastante significativas, se comienza a enfermar psíquica o físicamente”.

“Una persona sana frente a las reiteradas actitudes hipercríticas de su pareja, intenta poner las cosas en su lugar defendiendo sus puntos de vista e intereses personales, y si no lo consigue se aleja de esa relación. No admite que su pareja le jure o perjure cambios de actitud que son meras quimeras. Advierten las mentiras y los intentos de manipulación”.

En una dinámica enfermiza, la persona dominante goza de derechos y atribuciones que le permiten disfrutar de libertad para desenvolverse socialmente. “Mientras que la persona subyugada, gira como un satélite alrededor del otro, pero acompañando el devenir del otro, sin fuerza propia. La persona dependiente, no es capaz de sobresalir en la vida porque tampoco es capaz de salir adelante sola. No se conoce a sí misma; actúa en función del otro”.

La única manera de terminar con la agresión es la de fortalecerse uno mismo a través de un tratamiento psicológico. “Si la agresión se puede advertir de entrada y enfrentar, es posible que el juego de fuerzas se equilibre. De lo contrario, lo más saludable es romper el vínculo que se suponía “amoroso”. Siempre es conveniente intentar comprender las causas de un vínculo sometido-sometedor a fin de no repetir experiencias que erosionan la personalidad”.

EL TRASTORNO DISMÓRFICO CORPORAL: PREOCUPACIÓN EXCESIVA POR LA ESTÉTICA

Wednesday, March 1st, 2006
Portada sitio Ciudad.com.ar y link a Clarín, 1º/03/06.
Por Alice M. Pollina
La preocupación excesiva por la estética de un rasgo físico puede provocar un trastorno que genera una imagen distorsionada del propio cuerpo.

Carolina es empleada en una boutique, tiene 32 años y está obsesionada con su cutis. “Estoy muy arrugada para la edad que tengo, mis amigas tienen la piel lisa, no como yo -dice angustiada-. Me tapo las patas de gallo con el pelo, y en los espejos de los probadores siempre controlo que estén bien escondidas”. Las arrugas a las que se refiere son en realidad pequeñas marcas de expresión, pero ella no lo ve así. Los surcos que imagina no la dejan tener una vida normal, se ruboriza cuando la miran a los ojos, evita ir a lugares concurridos, se aisla y se siente insegura. “Siempre tengo la sensación de que los clientes del negocio se van comentando lo arrugada que estoy”, supone Carolina que ya se tocó varias veces el entrecejo recorriendo con el dedo una línea casi imperceptible.

La preocupación por el aspecto físico es un signo de los tiempos que corren pero cuando es excesiva puede convertirse en una obsesión y, por lo tanto, en una patología. Verse bien o tener un cuerpo perfecto son los objetivos de millones de adolescentes, mujeres y también hombres que buscan alcanzar el modelo que imponen los medios de comunicación y terminan percibiendo una imagen distorsionada de su propio cuerpo. Esta situación puede llevar a patologías del espectro obsesivo compulsivo (EOC) como la bulimia o la anorexia, el trastorno dismórfico corporal o hasta a la adicción a las cirugías estéticas.

Pero estos trastornos son apenas un síntoma de otros padecimientos. “Enmascarado en esto se puede esconder otro conflicto. Las personas ansiosas, obsesivas, inseguras pueden condensar en un defecto físico otras cuestiones no resueltas de su vida – explica la Licenciada en Psicología Silvia Goldenberg de la Fundación Ciap (Centro de Investigación y Asesoramiento en Psicología)-. La teoría psicoanalítica habla del origen de la anorexia vinculada a secretos o muertes en la familia, o relaciones competitivas entre madre e hija”.

El trastorno dismórfico corporal, también conocido como dismorfofobia es una preocupación muy exagerada por un defecto corporal que, si existe, es leve. “Se convierte en una obsesión la idea de que hay uno o varios rasgos físicos que son feos o desproporcionados por los que se siente vergüenza y temor al rechazo social – describe la Licenciada en Psicología Iris Pugliese, codirectora del Centro Psicoanalítico Argentino-. En algunos casos, este pensamiento lleva a la depresión y al fracaso en varias áreas sociales”.

Las quejas de las personas con trastorno dismórfico corporal suelen ser específicas (por ejemplo: labios demasiado finos o nariz grande) pero también muy vagas. Muchas veces los afectados suelen hablar de su “fealdad” sin entrar en detalles. También pasan horas frente al espejo verificando el defecto una y otra vez, o por el contrario evitan totalmente las superficies reflectantes, ocultan los rasgos que ven “feos” con ropa, barba o rellenos, piden opiniones para tranquilizarse momentáneamente, creen que la gente los observa y algunos recurren a tratamientos estéticos o cirugías.

“Muchas personas se hacen una mamoplastía o rinoplastía porque imaginan que tienen una deformidad. Pero, ninguna operación hará que se vean mejor”, afirma Pugliese. Y Goldenberg agrega: “Siempre hay un desencadenante, factores constitutivos, genéticos y también la historia de esa persona, situaciones de pérdida, depresión, patologías de vacío que la persona que acude al consultorio de un cirujano plástico intenta rellenar. Algo que no está y que probablemente nunca vaya a estar; en todo caso la cuestión sería poder aceptar eso y ver cómo encarar la vida desde otra perspectiva. También hay desencadenantes sociales como el no tener un lugar en el campo laboral si no se tiene determinada edad”.

“El Trastorno Dismórfico Corporal es una patología psicológica que si no se revierte con psicoterapia y eventual tratamiento psicofarmacológico aunque se lo opere puede reaparecer la queja con respecto a otra parte del cuerpo – expresa Pugliese-. Las cirugías no corrigen las obsesiones”.

El tratamiento debe ser generalmente psicoterapéutico y psicofarmacológico. “Primero no minimizar el problema, tomarlo realmente como un trastorno – advierte Goldenberg-. No es algo voluntario, es inconsciente para el paciente, que está mostrando la punta de un iceberg. Un tratamiento daría la posibilidad de ahondar en las bases de ese conflicto y la oportunidad de resolverlo”.

RANKING DE LOS MÁS OPERADOS

Saturday, February 4th, 2006
REVISTA NOTICIAS, SECCIÓN COSTUMBRES, 4/02/06

Por: Ana Peré Vignau. Asesoramiento: Dr. Alberto Rancati (cirujano plástico), Lic. Iris Pugliese.

BELLEZA MEDIÁTICA
¿Quiénes son los famosos que más veces recurrieron al bisturí? Vicios y mutaciones de una manía en expansión. El service de rutina

Es difícil saberlo. Las estrellas podrían tener cualquier edad. Hay una gran razón: cirujanos expertos aseguran que la mayoría de los famosos (sobre todo, las mujeres que atravesaron la franja de los 50) se hicieron el catálogo completo de intervenciones estéticas. Algunos repasaron (ida y vuelta) la lista y por eso se han ganado el dudoso trofeo de ser “los más operados”. Sus mutaciones incluyen aumentos de pechos, inyecciones de colágeno en pómulos y mentones, extracciones de grasa de muslos y panza, estiramientos generalizados para quitarse ojeras, patas de gallo, calvas o papadas, labios de mulata y levantamiento de cejas.

Lidera el “top five” la vedette Luciana Salazar. No por mérito de sus tetas descomunales, sino por la manía estética precoz. A los 25 años, sus nuevas facciones poco tienen que ver con las que la vieron salir al ruedo público hace apenas cuatro años.

Le pisa los talones Graciela Alfano, reina del colágeno. Tercera quedó Nacha Guevara, quien a fuerza de un mix entre quirófanos y vida naturista se convirtió en una suerte de criatura con juventud eterna. No pocos cambios corporales y de cara se hizo Susana Giménez. Por eso, la diva se ganó el cuarto puesto del podio de las tranformaciones. El último lugar lo ganó, gracias a su reiterada afición por el bisturí, la excesiva Moria Casán.

La capacidad para modificar a voluntad el aspecto se convirtió en parte de los requisitos para “ser una estrella”. El “síndrome Michael Jackson” (convertido en un clon malogrado de Diana Ross) avanza imparable por estas latitudes y la primera víctima que se cobró fue a la joven Salazar. Quedó transformada en una Barbie del porno-soft después de rellenar pómulos, boca y surcos de los costados de la boca, afinar nariz y someterse a un lifting de cejas para “almendrar” sus ojos. “Ese tipo de intervenciones no están indicadas para esa edad -sostiene el doctor Guillermo Blugerman, cirujano plástico que se encarga de alguna de las operaciones del programa “Transformaciones” (Canal 13)-. Ella se hizo todo eso sin tener imperfecciones o algo caído, sino para cambiar los rasgos. Esas actitudes, a veces, son un riesgo, hablan de pacientes que nunca se ven lindas por más que se hagan de todo. Y ahí es cuando caen en la adicción a las cirugías”. Las más aguerridas recurren a las “lipo” cada cuatro meses. Contra esa sed insaciable deben lidiar los cirujanos, quienes no siempre pueden convencerlas tampoco de que una delantera gigante puede hacer colapsar su piel, pese al uso de cremas antiestrías.

Metamorfosis

Graciela Alfano se muestra reacia a reconocer que necesitó de las cirugías para dar forma a su cuerpo y cara. “Sólo las usé para hacerme las gomas”, confió en una oportunidad. Pero los cambios, rotundos, saltan a la vista. Los expertos aseguran que ha pasado por todas las lipoaspiraciones (abdomen, cintura, espalda, piernas), lifting completo (frente, tercio medio y cuello) y relleno en labios.

La diva de los teléfonos es otra de las celebrities locales que convirtieron al quirófano en su segundo hogar. Cada vez que Susana se toma un avión Buenos Aires/Miami seguro que su aterrizaje será directo en la sala de operaciones. Si bien ella prefiere adjudicarle la mayoría de sus cambios de figura a unas (milagrosas) caminatas o bicicleteadas, lo cierto es que su plan combo abarca desde aumento y levantamiento de mamas, lipoaspiración combinada de brazos, abdomen, muslos, cintura y espalda hasta rellenos en los surcos peribucales (los del costado de la nariz y la comisura), lifting en párpados, relleno en púmulos, colágeno en la boca y botox.

Es que existen nuevas técnicas que reducen el post operatorio y les permiten a los astros del espectáculo no tener que ausentarse de la pantalla. “A medida que pasa el tiempo, surgen métodos menos invasivos y que apenas se notan. Son ideales para los famosos que no pueden desaparecer quince días -explica el cirujano Julio Dorr-. El sistema Thermage tiene estás caracterísiticas. Estira y tensa la piel sin abrir, porque actúa con radiofrecuencia. Eso permite volver inmediatamente a la actividad sin marcas. Reemplaza al lifting y dura entre 3 y 4 años”. Pioneras en el asunto fueron Madonna y las locales Soledad Silveyra y Patricia Echegoyen. Pero el rey del “touch and go” es el botox. Por lo veloz de sus resultados y los rastros nulos que deja, la inyección de toxina botulínica pica casi tanto como los mosquitos en los pasillos de los canales. Los cirujanos confían que el 90 por ciento de los actores de todas las edades sucumbieron a sus efectos “borra arrugas”, que deja esa expresión mezcla de zen y ‘yo no fui’. La acción puede repetirse cada cuatro meses.

Boquitas hinchadas

En el afán por rejuvenecer, Nacha Guevara perdió parte de sus atributos naturales. Cuando el año pasado salió desnuda en teatro con “El Graduado”, luciendo una espalda y una cola de firmeza inconcebible para sus 65 años, se habló de una lipoescultura general. Además de varios retoques en el rostro. “A los 40 empecé un gran cambio en muchos aspectos. Yo busco la perfección. La perfección existe. Sé que nunca voy a alcanzarla, pero eso no me impide buscarla”, confió la actriz en una entrevista. Y agregó: “La gente cree que yo empecé a hacerme cirugías muy temprano y no es así. Y la verdad es que es mejor hacértelas tarde, si te cuidás”.

Basta con apelar al antiguo método de contrastar imágenes del antes y después para comprobar que no todas salen del quirófano mejor de lo que entraron. ¿Cómo no sorprenderse con la inexplicable boca de Lía Salgado? El “efecto relleno” hizo que los labios apenas se despeguen cuando habla. Un caso aparte es el resto de la cara. De tan estirada -post lifting completo- le quedaron ojos de japonesa.

“Muchas veces se ven en famosos pómulos, narices y labios que parecen calcados. El punto de peligro surge cuando la cirugía despersonaliza”, detalla el doctor Julio Ferreira, presidente de la International Academy of Cosmetic Surgery.

Otra fanática del morro inflado es Moria Casán, quien antes de iniciar cada año laboral se hace un “retoquecito” facial que incluye relleno de pómulos y lifting en cara y cuello. Ella no duda en hacer públicas sus cirugías.

Lección de estética

En los hombres resulta menos ostentoso el paso por el quirófano. Tal vez porque su show off es menor que para el sexo femenino. Pero unos cuantos también se han hecho lo suyo para restarse años y kilos y, sobre todo, sumarse pelo.

“Las estrellas hoy no aceptan el paso del tiempo. Se encasillan en ciertos roles de galanes y no quieren aceptar otros papeles”, analiza Blugerman. Ser famosos tiene algunos beneficios: se obtienen descuentos u operaciones gratis. Pero algunos pagan un plus para que la información no se divulgue.

Gracias al programa “Transformaciones” Raúl Lavié vio desaparecer las bolsas de los ojos y las arrugas de la cara, con un lifting combinado con botox. Otro exponente de la renovación mediática fue Rolando Hanglin, quien se operó párpados, papada y abdomen. Pero son Jorge Ibáñez, Alejandro Dolina y Arnaldo André quienes encabezan el ranking de varones remozados por el bisturí.

Abusos de colágeno en labios, liftings extremos, rinoplastías fallidas, implantes mamarios descomunales o torcidos, calvas mal tapadas. Pocos famosos se salvan del ojo chismoso que descubre sus “retoques”. Existe un viejo dicho que asegura que “nadie en Hollywood tiene sus partes corporales originales”. ¿Habrá que afirmar lo mismo de la farándula vernácula?

Fealdad imaginaria

Escribe Iris Pugliese

Los implantes de plástico y las cirugías de estiramiento tienen cada vez más demanda. Esta extraña “moda”, junto con la enorme presión social por tener formas perfectas, hace que algunas personas se encuentren permanentemente “defectos”. Eso los lleva a someterse a cirugías reiteradas por rasgos que, objetivamente no son disarmónicos. La preocupación por el aspecto físico se convierte en patológica cuando alcanza límites irracionales. Se trata del trastorno dismórfico corporal. Las personas que padecen el TDC tienen una preocupación excesiva por su imagen o por algún defecto corporal mínimo. Y en el caso de que alguna imperfección existiera, los sentimientos que esta genera, son extremadamente exagerados e infundados.

Gran parte de esas personas experimentan un malestar intenso en relación al defecto y describen sus preocupacones como “muy dolorosas, torturantes y demoledoras”. No pueden controlar y dominar sus preocupaciones. Suelen pasar horas cavilando acerca del defecto al punto que estos pensamientos dominan sus vidas casi por completo. Por ello, en muchos casos se constata un deterioro significativo en muchas áreas de la vida del sujeto.

El TDC está cobrando hoy mayor significación debido a que muchas personas acuden en busca de la cirugía plástica. Para hacerse una mamoplastía o rinoplastía imaginan que tienen una deformidad. A veces, cuando no quedan conformes, cambian de cirujano. No obstante, ninguna operacion podrá modificar la actitud de estos sujetos ante su presunto aspecto antiestético.

Por otro lado, puede que tengan más éxito social si han quedado bien y de apariencia más joven. Pero la realidad es que los años siguen pasando igual.

LA ENVIDIA, PECADO CAPITAL

Thursday, February 2nd, 2006

Portada sitio Ciudad.com.ar y link a Clarín, 2/02/06

“La envidia y los celos no son vicios ni virtudes, sino penas”, escribió el filósofo inglés Jeremy Bentham haciendo referencia a que sufre más el envidioso que el envidiado. La envidia es un sentimiento negativo que puede ser altamente destructivo para quien lo padece y que también puede generar, hacia la persona envidiada, actos que van desde una mera crítica hasta hechos de violencia.

La idea de que lo que tienen los demás es siempre mejor que lo que uno tiene, y desear que el otro no posea son las características principales de este sentimiento que está dentro de los siete pecados capitales junto al orgullo, la avaricia, la gula, la lujuria, la pereza y la ira. “Es el más primitivo de los sentimientos del ser humano, más que los celos – explica La licenciada en Psicología Iris Pugliese Codirectora del Centro Psicoanalítico Argentino-. Se da en una relación diádica y consiste en identificar un bien o virtud en el otro, pretender obtenerlo para sí, y si fuera posible destruir al que lo detenta. Se parte de la idea de que si el otro posee un bien o virtud determinado es causa de la propia carencia. Se desvaloriza el merecimiento ajeno”

La persona envidiosa está pendiente del éxito o gloria ajenos. “La envidia es una especie de alabanza”, escribió el poeta inglés John Gay. “El envidioso no puede emprender o atender sus propios asuntos porque su mirada está puesta en compararse con otro a quien considera generalmente un par dichoso – describe Pugliese-. Como supone que éste está gozando injustamente de una mejor situación, (previa idealización), siente que el otro es quien lo priva de lo deseado. En tal circunstancia sufre y odia a la vez al supuesto competidor; pierde su creatividad y su impulso para emprender cambios personales que le posibilitarían el acceso al anhelado éxito o felicidad”.

Para que el deseo y la comparación produzcan una envidia sana (admiración), el malestar emocional producido debe convertirse en un motor para conseguir lo que se desea tener. Elegir adecuadamente con quién, cómo y cuándo compararse, ayuda a evitar los efectos destructivos.

Las personas envidiosas tienen personalidades poco integradas en las que predomina una disociación esquizoparanoide. “Ponen lo malo afuera y lo bueno dentro de sí – cuenta la Licenciada-. Consideran a los demás como causantes de sus fracasos. Son inmaduros. Temen hacerse responsables del propio destino. Carecen de sentimientos de empatía y por lo tanto no pueden ser solidarios con el prójimo”.

Lo mejor para ellos sería que puedan definir los fracasos como dificultades a resolver y analizar qué se puede cambiar para mejorar, además de aprender a valorar cualquier progreso, aunque sea pequeño.

Para vencer a la envidia lo primero es reconocer el sentimiento. “Cosa que es muy difícil porque este sentimiento rara vez se reconoce en sí mismo – dice Pugliese-. Es inconfesable. Pero, si una persona pudiera darse cuenta de sus críticas constantes a los demás, su escasa productividad, el tiempo que pasa mascullando situaciones interpersonales conflictivas, quizás estaría en mejores condiciones de pedir ayuda profesional que le posibilitarían un cambio”.

ELLAS HABLAN, ELLOS HUYEN…CUANDO LAS PALABRAS PUEDEN DAÑAR LA PAREJA

Monday, December 19th, 2005
Sitio Ciudad.com.ar y link a Clarín, 19/12/05
Alice Polina
¿Es cierto que las mujeres hablan más que los hombres? La diferencia de predisposición hacia las palabras, muchas veces, puede provocar un conflicto de pareja.
Generalmente, en una pareja, ella se queja de que él no la escucha y él de que ella habla demasiado. Cuando hay algún conflicto, ellas prefieren hablarlo y ellos que el tiempo cure las heridas. ¿Los hombres eligen el silencio y las mujeres las palabras?

Un estudio realizado por investigadores británicos publicado en la revista alemana Bild, sostiene que los hombres pasan 18 meses menos que las mujeres hablando por teléfono y que la mujer efectúa en el transcurso de su vida 288 mil llamados telefónicos, con una duración media de diez minutos, es decir, pasan en línea cuatro años y nueve meses. ¿Por qué por lo general las mujeres hablan más que los hombres?

“Cuando las mujeres tienen un problema lo primero que hacen es hablar por telefóno con una amiga, - explica la Licenciada en Psicología Iris Pugliese, Codirectora del Centro Psicoanalítico Argentino -.Tienen una mayor necesidad de comunicar las situaciones conflictivas y compartirlas. El hombre aunque ahora ya no es el duro de antes, prefiere descargar su vida emocional con sexo, más trabajo, deportes y, a veces, alcohol”.

A la mujer le gusta y cree en el intercambio emocional y de puntos de vista como modo de solucionar conflictos. El hombre teme que las palabras lo atrapen o lo comprometan.“Desde ya que estamos simplificando y generalizando y o sea que también encontramos mujeres de acción y hombres muy sensibles que disfrutan del diálogo intimista”, advierte Pugliese.

En una relación de pareja la diferencia de predisposición a las palabras, generalmente, termina generando roces. “No es que al hombre no le guste hablar, no sabe cómo, hay que enseñarle, - dice Andrés Ricardo Sánchez Bodas, Licenciado en Psicología y director de Holos San Isidro, Centro Argentino de Psicología Humanística y Counseling-. Si se lo encara de frente se siente amenazado en su intimidad, incapaz de encontrar una respuesta o de reflexionar. Y como cualquiera que se sienta amenazado se defiende. Esta defensa puede darse como un repliegue o como un ataque, por ejemplo: ¡Cómo rompe esta mujer!, ¡Qué quiere que le diga!, no entiendo qué pretende, que hincha p….”

Un estudio publicado en Neuroimage dice que el Dr. Michael Hunter y su equipo de la Universidad de Sheffield descubrieron que la voz femenina agota el cerebro del hombre. “Hunter relata que los tonos femeninos toman toda el área auditiva del cerebro, mientras que la voz de otro hombre sólo requiere del área subtalámica, - cuenta Pugliese-. Según este profesional, las mujeres tienen una voz natural con sonidos más complejos. Con este contundente resultado científico, es más que razonable no poder sostener la atención en el diálogo con una mujer por mucho tiempo. La voz femenina por ser más armoniosa y aguda se registra en la misma zona del cerebro de la música y ésto cansa más al hombre que una voz más grave, que se registra en la parte del cerebro que tiene que ver con las matemáticas y los razonamientos lógicos”.

¿Cómo hacer para lograr que ellos escuchen y se genere un diálogo en lugar de un monólogo? “Primero intentar que el hombre no se sienta amenazado, - sugiere Sánchez Bodas-. No ir directo al grano, hablar de otros y de paso preguntarle qué piensa o siente al respecto. Sus padres y madres no le enseñaron eso de hablar de sí mismos o de la pareja, no tienen modelo, no saben y por lo tanto le temen. Si se meten en ese campo poco conocido se sienten frágiles y eso para un hombre es muy duro. No se debe insistir, no sirve, el hombre se cierra más y se defiende más. Pero claro, ¿cómo hace una mujer para no insistir y esperar otro momento para hablar?”

AMOR SIN SEXO

Wednesday, November 30th, 2005
Porta Ciudad.com.ar y link a Clarín, 30/11/2005
Algunas parejas por distintas razones no comparten encuentros sexuales. ¿Es posible mantener una relación cuando no está presente el erotismo? ¿El amor y el sexo van juntos?
Por Cecilia Galli

El amor es un sentimiento que inclina el ánimo hacia lo que le place y que, según S. Freud, deviene de la pulsión de vida, que se denomina también “Eros” y abarca las pulsiones sexuales, y las de autoconservación.
Las pulsiones de vida se oponen a las de muerte y su principio subyacente es el de ligazón.
El fin de la pulsión de muerte consiste en romper las relaciones.
¿Es posible entonces que cuando se termina el sexo también se acabe el amor?
“Puede seguir existiendo porque es un sentimiento que liga y esa ligazón puede no ser necesariamente sexual, -opina la Licenciada en Psicología Iris Pugliese, Codirectora del Centro Psicoanalítico Argentino-. Además, todo amor comienza por una etapa previa de enamoramiento en la cual se idealizan las características del ser amado sin que necesariamente se haya llegado a intimar.
Si de esta etapa se pasa al amor (no siempre es así) el amor y el sexo estarían unidos. Pero si por algún motivo el sexo se interrumpiera, el amor podría sobrevivir a pesar de ello si el apego es fuerte y el deseo de hacer feliz al ser amado persiste”.
Para el psicólogo y escritor colombiano Walter Riso -autor de varios libros como Ama y no sufras (Grupo Editorial Norma) y Amar o depender (Editorial Granica), entre otros- el sexo y el amor van juntos: “Si hablamos de amor de pareja, no me cabe duda. A no ser que haya un accidente incapacitante de alguna de las partes y entonces el Ágape (compasión/ternura) se convierte en lo principal. Pero, en condiciones normales, sin erotismo, no hay un amor de pareja completo. Sería otra cosa: amor filial o maternal/paternal. Amor incompleto. Prefiero hablar de erotismo, fantasía, juegos, los imaginarios de la sexualidad, al sexo carnal, porque hay parejas que tienen un sexo bajo en frecuencia pero alto en erotismo. Igual pasa con muchas parejas de ancianos.
¿Amor sin sexo o sin erotismo?: es otra cosa, no es amor de pareja”.
Sin embargo, el psicólogo no descarta la posibilidad de que una pareja continúe unida aunque ya no comparta encuentros sexuales. “Si se acaba el componente erótico del amor, hay relaciones que viven con base a la Philia (amistad) y el Ágape, es decir, se quedan con pedazos de amor –explica-. Pero repito: son amores incompletos, fragmentados”.
“Si el hombre o la mujer que se enferma y no pueden tener relaciones sexuales, el vínculo amoroso puede perdurar, pero va a cambiar porque ya no está el placer sexual genital, no olvidemos que todo el cuerpo es erógeno”, agrega Iris Pugliese.
Las causas por las que una pareja elija no tener sexo pueden estar relacionadas el deseo de mantener la virginidad hasta el matrimonio por creencias religiosas y la necesidad sentirse seguro en la relación. Por otro lado, algunas parejas que comparten un afecto profundo no encuentran en el sexo una prioridad y, también, hay casos en los que alguno de los dos está afectado por una disfunción sexual. En este ultimo caso pueden comenzar los conflictos.
“El hombre con problemas sexuales, ya sean eyaculatorios o eréctiles, no puede abandonarse, aflojarse, disponerse a disfrutar de la experiencia. Posee una intensa preocupación que le roba prácticamente toda la atención que su compañera necesita” – escribe el sexólogo y psiquiatra Juan Carlos Kusnetzoff en su libro “El hombre sexualmente feliz” (editorial Granica).
En los casos en que la mujer es la que sufre el trastorno es posible que la pareja se vea inmersa en una situación similar. “Ellas sufren tanto como el hombre y también se concentran en su problema que generalmente es la falta de deseo o de orgasmo y eso le resta fuerza, energía y no se puede ‘entregar’ tan fácilmente al vínculo, a la relación”, dice Kusnetzoff.
El amor, al igual que cualquier actividad humana responsable, debe ser razonada y razonable. “ Sufres si sólo estas parado en Eros y aspiras a más – describe Walter Riso-, pero si le agregas Philia (amistad) y Ágape (compasión/ternura), el amor se completa en un todo dinámico. No te invadirá el sentido de incompletud, origen de la mayoría de los sufrimientos afectivos”.
“ Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto seguro para no morir. ”

LOS CUARENTA SEGÚN XUXA

Saturday, October 8th, 2005
Revista Noticias, Sección Información general, 8/10/2005
Por Mónica Soraci
CRISIS DE LA MEDIANA EDAD.
De visita en Buenos Aires, retomó un tema que la preocupa: el paso de los años. Las presiones de la industria y el deterioro físico

Psicología
Replanteo feroz

Cada vez que se gana una década se deja algo en el camino. El psiquiatra Juan José Ipar (de la Asociación de Psiquiatras y Psicólogos de Buenos Aires) resumió con crudeza que “a los 30 se pierde el rol de hijo, a los 40 la juventud, a los 50 el sentido de la vida y a los 60, se es viejo”. La crisis de los 40 es tanto un fenómeno biológico como cultural. “Se abren replanteos personales.
Por ejemplo: qué quedó de los viejos anhelos que se tienen menos chances de realizar”, afirma Iris Pugliese, co-directora del Centro Psicoanalítico Argentino. Según la psicóloga, el balance aumenta el riesgo de ansiedad, depresión y divorcios, porque es habitual que se culpe a la pareja por las frustraciones. Otros expertos (en cambio) rescatan su lado positivo: “Muchas personas usan esta llamada crisis como una herramienta para darle siento a sus vidas”, asegura la socióloga norteamericana Elaine Wethington, de la Cornell University.
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Nota completa en Revista Noticias

DEPRESIÓN POSTPARTO… EN HOMBRES

Tuesday, September 6th, 2005
Portal Ciudad Internet
Sección Relaciones
Por Cecilia Galli
Muchos hombres sufren estrés postraumático como consecuencia de haber presenciado el nacimiento de sus hijos.

Que la depresión postparto afecta a miles de mujeres alrededor del mundo no es un secreto. Dicho desarreglo, que responde tanto a causas hormonales como al cambio de estilo de vida que supone la llegada de un nuevo bebé, suele ser sufrido por muchas mujeres, luego de dar a luz.

Pero lo que no se oye tan comúnmente son los desórdenes que experimentan muchos hombres después de presenciar los partos de sus mujeres. Luego de asistir al nacimiento de sus hijos, centenares de hombres experimentan síntomas de estrés postraumático, como ansiedad, disminución del deseo sexual y en algunos casos hasta impotencia.

El problema reside en que, si bien el parto es un hecho completamente natural, implica diversos factores, como el dolor y la presencia de sangre, que pueden afectar a las personas que son vulnerables a estas situaciones.

En los años 80 explica la psicóloga Iris Pugliese, co-directora del Centro Psicoanalítico Argentino- comenzó una tendencia, desde la psicología y la obstetricia, que alentaba a todos los hombres a que presenciaran los partos de sus mujeres, ya que se creía que esto contribuiría a contener a la mujer y a generar un vínculo estrecho con el recién nacido.

Años más tarde -continúa- se ve que esto genera en muchos hombres ansiedad y depresión, temores que antes no se tenían, impotencia sexual o rechazo a proseguir la vida sexual con su mujer. Y agrega que cuando se les preguntaba a estos hombres cuál era el problema, decían que les volvía a la memoria el momento del parto, y revivían imágenes traumáticas, pobladas de procedimientos médicos, riesgo y sangre.

La psicóloga relata que la opinión en cuanto a la presencia de los padres en la sala de partos debe ser más versátil, ya que no todos los hombres están capacitados para presenciar maniobras médicas, y menos sobre el cuerpo de sus mujeres.

Para Iris Pugliese, la raíz del estrés que sufren muchos hombres al presenciar el parto radica en que puede producirse una deserotización del cuerpo femenino, puntualmente el cuerpo de sus parejas: existen dos cuerpos: el real, donde trabajan los médicos, y el cuerpo sexual, que tiene que ver con la fantasía, la poesía y lo erógeno.

Ver ese cuerpo erotizado en una camilla, sometido a procedimientos médicos, es una experiencia muy fuerte (sentencia la especialista). Y explica que en muchos casos, una vez que el hombre vio al cuerpo de su mujer pasar por semejante situación, le quita su cualidad de erógeno y puede resultarle sumamente difícil dejar de lado esas imágenes y re-erotizarlo.

Creo que el hecho de hacer al hombre partícipe del parto y permitirle ayudar a su mujer en el nacimiento del hijo es muy importante (explica Eduardo Vincent, médico obstetra), al igual que la participación del equipo de salud, que colabora para que algo que puede ser doloroso sea hecho de lo más humano posible.

El médico relata que si el hombre participa en las consultas con su mujer, generalmente informa si desea o no estar presente en el parto. Muchos se ponen mal con las contracciones; eso es muy estresante para ellos, incluso puede resultar más estresante que el parto en sí- reflexiona-. Sentirse impotentes frente al dolor afecta mucho a los hombres; por eso es importante el equipo de salud para colaborar y ayudarlos a ambos a sobrellevar el momento.

Y refiriéndose a la posibilidad de que surja en el hombre una impresión que genere un cuadro de estrés postraumático, agrega que es muy importante cómo se viva la experiencia y cómo sea el momento.

La posibilidad de que los hombres sufran este tipo de desorden (que puede solucionarse con ayuda terapéutica), está directamente relacionada con la sensibilidad de cada uno y con su vulnerabilidad, por lo que, según los especialistas, es recomendable respetar en cada caso las preferencias de los padres.

Características del estrés postraumático

Algunos síntomas del estrés postraumático son:
a. problemas para dormir,
b. depresión,
c. ansiedad,
d. sensación de estar emocionalmente paralizado,
e. sensación de inquietud,
f. agresividad e irritabilidad.
Datos:
El Centro Psicoanalítico Argentino (CPA) se dedica a la asistencia
psicológica, docencia e investigación. Informes: (011) 4863-0558

¿CÓMO ES TU PAREJA?

Tuesday, August 30th, 2005
Ciudad Internet y link a Clarín, 30 /08/2005
Sección Relaciones
Por Cecilia Galli
Si bien para muchos siguen muy vigentes los modelos de parejas tradicionales, hay cada vez más personas que eligen estilos diferentes.

Cada pareja es un mundo: y en cada una rigen reglas diferentes. De acuerdo a las preferencias y necesidades de cada una se forman, cada vez con mayor frecuencia, estilos variables.

Parejas “bien constituidas”

La psicóloga explica que en estas parejas la mujer tiene escasa participación en las decisiones, pero a cambio de esas restricciones se exalta su función de esposa y madre-educadora de los hijos. “Es la representante del bello sexo, hada del hogar, debe obediencia al marido y tiene poca o nula independencia económica e intelectual aunque muchas veces administra el dinero en el hogar”. Pugliese se refiere a las parejas en las que los dos integrantes disfrutan igualdad de status como parejas informales.
La especialista observa que mientras este modelo tiende a desaparecer, permanece como ideal en lo inconsciente generando conflictos conyugales en las parejas jóvenes.
El psicólogo Víctor Michelón, por su parte, explica que luego de que se constituye la pareja, surgen problemas de convivencia: “los seres humanos amamos y odiamos al mismo tiempo; hay una ambivalencia en nuestros sentimientos que es totalmente normal”. Y dice que cuando los integrantes de la pareja se conocen, se aceptan mutuamente, y aceptan los problemas propios de la convivencia, aparece la pareja constituida (en el sentido literal).
“Entre ellos tienen algo en común –explica Michelón-. Hay un proyecto de vida por delante, un lugar compartido, gustos en común y cosas de apego que hacen que la pareja siga adelante.”
“Además –destaca el psicólogo- el matrimonio es la primera red de apoyo social, lo que se llama red vincular. Esta red sirve para apoyar a los integrantes de la pareja, e incluso mejora el sistema inmune.”

Parejas informales

Y sucede algo curioso: al no haber un contrato matrimonial, la pareja tiende a cuidar más la relación desde lo afectivo en el día a día.
La psicóloga explica que estas parejas están constituidas por jóvenes con estudios superiores, y que en el 40 por ciento de los casos formalizan el vínculo con la llegada de los hijos.
“Son relaciones simétricas en lo manifiesto en cuanto al ejercicio del poder y a la posibilidad de trabajar –dice la psicóloga-; pero cuando tienen hijos, la mujer se repliega en el hogar hasta que pueda retomar su actividad años más tarde”. Y aclara que si bien la relación es diferente a la del modelo tradicional, aún subsiste la división del trabajo anterior en el hogar y el cuidado de los niños suele ser tarea prioritaria de la madre, aunque el hombre colabore.

Parejas atípicas

Según la especialista, las mujeres involucradas en este tipo de vínculo suelen tener dificultades para asumir la función materna de un modo tradicional, pero la calidad del vínculo con los niños mejora a medida que crecen y se vuelven autónomos.
Los hombres involucrados en esta relación, por su parte, suelen tener un desempeño laboral irresponsable o de escaso reconocimiento social y se manejan mejor en el ámbito doméstico.

Parejas “puertas afuera”
Este tipo de uniones suele conservar el romanticismo propio del noviazgo. Y como no hay convivencia, no se produce el desgaste cotidiano. Víctor Michelón enumera, entre los motivos para formar una pareja en la que cada integrante vive en su propia casa, por oposición a un hogar común, razones económicas, o la presencia de hijos de relaciones previas, el hecho de que los integrantes puedan ser demasiado jóvenes y prefieran vivir separados para no perder ciertos beneficios de la soltería, o que la persona estima que sus capacidades no son adecuadas para cumplir un rol de pareja.
Para Iris Pugliese, este tipo de relación suele ser propiciada por mujeres que se han sentido explotadas en experiencias matrimoniales previas, o que quieres preservar su actividad laboral. Y explica que este tipo de uniones “son expresión de una tendencia creciente hacia el mantenimiento de la individuación en las relaciones amorosas. Eso sí –advierte- no son aptas para personas celosas”.

Parejas a distancia

“Es muy fácil enamorarse de una idea mental que se tiene de alguien”, opina Víctor Michelón. Para el psicólogo, las relaciones a distancia son un tipo de amor platónico, que se vuelve más deseable gracias a la distancia. Pero que, una vez que la personas se encuentran, corre el peligro de terminarse rápidamente.
“Podemos suponer que el tener un amor con impedimentos trasforma la relación en un amor de novela, tipo Romeo y Julieta –agrega Pugliese-. La escasez de contactos no sólo prolonga la etapa de idealización de comienzos de una relación, sino que puede indicar que se trata de personalidades con cierto grado de temor al contacto físico o bien decididamente de fobias sociales”.
Los dos especialistas están de acuerdo en que en las relaciones de este tipo, los integrantes suelen mostrar (y ver del otro) solamente sus características más agradables, lo que contribuye aún más a la idealización del otro.

link a nota original: http://www.ciudad.com.ar/ar/AR_Nota_20/0%2C3813%2C2681%2C00.asp

El AUTOBOICOT ¿TANTO ESFUERZO PARA ARRUINARLO?

Tuesday, August 23rd, 2005

Portada Ciudad.com.ar y link a Clarín, 23/08/2005

Por Cecilia Galli

“Los que fracasan al triunfar” son personas que una vez que alcanzan un éxito buscado, lejos de disfrutar de su logro, experimentan cierta sensación de fracaso psicológico, profesional, emocional y aún personal.

Ella trabajó como nunca para llegar al puesto de sus sueños: si lo lograba, no sólo tendría a su cargo toda el área de personal de su empresa y una posición económica mucho mejor sino que, además, sus logros serían reconocidos. Pero una vez que consiguió el ascenso, comenzó a sentirse mal, ansiosa, vacía…
“Los que fracasan al triunfar –explica la psicóloga Iris Pugliese, co-directora del Centro Psicoanalítico Argentino- son personas que una vez que han logrado un éxito determinado, que puede ser una conquista amorosa largamente esperada o una promoción profesional de mayor responsabilidad, prestigio y retribución económica, lejos de disfrutar del éxito, experimentan cierta sensación de fracaso psicológico, profesional, emocional y aún personal”.
Y observa que estas personas viven una paradoja: mientras la gente busca tener logros por sus consiguientes sentimientos de satisfacción y placer, algunas personas, lejos de sentir alegría una vez obtenida la realización de sus deseos, comienzan a sentir ansiedad, se desorganizan, o se enferman somáticamente y no se tranquilizan hasta haber hecho añicos tales logros.
“Otra forma de pensar en lo mismo –reflexiona Víctor Michelón, psicólogo- se da con tantos hombres jóvenes, altamente competitivos y capaces que alcanzan un éxito laboral inmenso, pero ¿a qué precio? Infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares, ruinas económicas sorpresivas que los devastan, tragedias familiares que apenas logran resistir. O ese ejemplo tan arquetípico de los suicidas que tan bien se conoce en lo popular: quien se pega un tiro en medio de un resonante éxito, o quien se mata en un accidente vial”.
“Este fenómeno –dice Pugliese- tiene relación con el sentimiento de que algo es demasiado bueno para ser cierto”.

¿Pero por qué estas personas no son capaces de disfrutar el triunfo que han alcanzado gracias a su trabajo y que por lo tanto, se merecen?
“Este dramático rasgo de carácter descripto por Freud, está basado en una dinámica inconsciente que tiene que ver con la posición de ese futuro saboteador en la situación edípica –dice Iris Pugliese-. Freud explica el fenómeno como la consecuencia de una equiparación inconsciente entre el éxito en la adultez y una supuesta victoria sobre el progenitor del sexo opuesto, en la niñez”.
Para estas personas, el éxito real en la vida adulta, deberá ser luego sancionado como si se tratara de un crimen edípico, con su consecuente sentimiento de culpa. La psicóloga aclara que este rasgo de carácter tiene su fundamento en la sexualidad infantil y el Complejo de Edipo.
Iris Pugliese explica que se supone que los niños que están destinados a ser futuros saboteadores de su propio éxito han sido niños con un gran talento natural. Estos dones facilitarían sus potenciales logros. “El primer éxito experimentado por el niño –relata- es la situación de haber logrado muy tempranamente ser los preferidos de su madre. Las fantasías de exclusiva posesión de la madre, se acompañaron de grandes dificultades para separarse de ella. Si la madre los prefirió o no en realidad más que al padre, no se puede saber. Pero lo que está claro es que el vínculo con la madre en la niñez y que aún perdura inconscientemente es intenso y exclusivo. Ellos se sienten en el centro de la vida de su madre; se sienten sobrevalorados por ella. El padre es percibido como impotentemente furioso por haber sido excluido de la díada madre-hijo”.

“Los que fracasan al triunfar –continúa Pugliese- perciben al padre como muy agresivo e intensamente envidioso del vínculo madre-hijo, mientras que sienten a la madre como intrusiva y demandante de atención y gratificación. En la adultez, este vínculo es experimentado como pegajoso, por lo que en la adolescencia el joven hará desesperados esfuerzos para separarse como un pseudoadulto en un intento de romper el lazo con la madre”.

Según la explicación de la especialista, cuando estas personas acceden al éxito, la excitación narcisística, la imagen de sí mismos como triunfadores edípicos y paralelamente la de ser como una parte valiosa del cuerpo de la madre, es excesivo para la barrera de la represión contra los deseos incestuosos: “ser exitoso de una manera tan apasionante es demasiado arriesgado. Cuando se sabotean, simbólicamente se castran a sí mismos, pero mágicamente dejan de ser el codiciado falo de madre, sintiéndose por fin autónomos”.

“El éxito –concluye la psicóloga- representaría seguir siendo una parte de la madre; el fracaso es percibido como únicamente propio”.

Y explica que al sabotearse a sí misma, la persona exitosa busca destruir la meta conseguida, por el profundo malestar o culpa que lo asalta. Sólo el psicoanálisis puede ayudarlo a reconocer los motivos inconscientes de su actitud y no sólo preservar el logro obtenido, sino permitir que la persona pueda ir alcanzando nuevas metas acordes con su capacidad, creatividad y perseverancia.

“No está de más agregar que el modo a través del cual se accedió a una situación exitosa, si bien poco tiene que ver con los conflictos de la infancia, contribuirá a que la persona se sienta digna, merecedora de su logro y lo pueda sostener a la vez que disfrutar”, -finaliza.
http://www.ciudad.com.ar/ar/AR_Nota_2005/0%2C3813%2C2605%2C00.asp

El PELIGRO DE ENAMORARSE DE UN PSICÓPATA

Thursday, July 14th, 2005

Portada de Ciudad.com

Sección Relaciones, 14/07/2005
Por Cecilia Galli
Aunque suelen ser hombres encantadores y persuasivos, son también tramposos y dañinos. ¿Cómo reconocerlos para no caer en una relación destructiva?

Él la llenó de flores y regalos y ella, que es sensible, se enamoró enseguida. Pronto, él le sugirió que renuncie y se vaya a trabajar con él.
Luego, le dijo que no pasara tanto tiempo con sus hijos, entonces ella los dejó al cuidado de su ex marido. Se fueron a vivir juntos pero un día, cuando la mujer había perdido el contacto con su entorno social y había dejado sus proyectos, él la dejó sin darle ninguna explicación.

“De a poco los psicópatas van captando las cualidades, conocimientos y características de sus parejas y las usan. Obtienen contactos, información, conocimientos y muy sutilmente activan una profunda descalificación – describe la Lic. Iris Pugliese, psicóloga, codirectora del Centro Psicoanalítico Argentino -. Cuando la autoestima de ella está totalmente socavada la dejan”.

Esa descalificación provoca que la mujer se deprima y en ese estado lo siga idealizando y no se dé cuenta de que se siente así porque el psicópata, que es muy sutil, la llena de culpas.

“Lo que excita a los psicópatas y mayor satisfacción les produce, es engañar a la mujer que los ama y se juega por ellos y lo hacen sin la mínima preocupación por el daño o el dolor que causan”, explica la licenciada. Y advierte que, a pesar de que juren y perjuren, “los psicópatas tienen pocas posibilidades de cambiar”.

“No son ni locos, ni cuerdos: son simplemente personalidades anormales, que tienen una especial manera de ser y de relacionarse con los demás que desentona con el resto de una comunidad determinada”, explica Pugliese.

Existen ciertas características de la personalidad de un psicópata, que permiten identificarlos y saber cómo hacerles frente, para seguir con ellos o alejarse definitivamente.

En su artículo “El psicópata: un hombre especial del que convendrá… ¡huir!”, Iris Pugliese enumera algunas de ellas. Son locuaces y persuasivos, impulsivos e inquietos, expertos en declaraciones de amor que tienen como objetivo obtener un bien deseado, e incapaces de manifestar sentimientos de culpa. Se especializan en prometer –hipócritamente- enmendar su comportamiento si son descubiertos en mentiras, culpan siempre a los demás por sus errores. Además, los psicópatas insisten en obtener apoyo y comprensión incondicionales, y responden a los cuestionamientos con acusaciones de no ser amados.

“Mi pareja siempre se quejaba de que no lo consultaba antes de tomar una decisión –relata Juana, quien estuvo casada con un psicópata-. Y de esa forma me controlaba. Después de un tiempo, terminé alejándome de mis amigos y de mis familiares”.

Juana relata que buscó ayuda psicológica cuando descubrió que estaba deprimida. Trabajando en terapia, se dio cuenta de que el problema estaba en la personalidad de su marido, y decidió separarse. “Pero él me manipulaba, y terminaba sintiéndome atraída hacia él”.

Cuando por fin pudo terminar la relación, habían pasado varios años, y la mujer estaba sola, porque su pareja la había alejado de sus contactos sociales.

Otro caso es el de Carola, cuyo marido cambió radicalmente luego de una separación. “Después del divorcio, él utilizaba la táctica de ser seductor, pero con nuestro hijo. Era una persona completamente diferente conmigo que con él; finalmente logró que nuestro hijo decidiera mudarse con él”.

“El psicópata tiene un componente envidioso: cuando no necesita a la pareja, la destruye”, observa Pugliese. La psicóloga también explica que “se da una complementariedad perfecta entre un hombre que no concibe la vida sin un poco de riesgo, encanto y acción, y una mujer que al no elaborar viejos conflictos infantiles relacionados con la idealización de padres omnipotentes, termina durmiendo con el enemigo”.

“En principio, para que una mujer se enamore de un psicópata, tiene que ser una persona psíquicamente dependiente. La pareja de un psicópata es una mujer melancólica” –define el Lic. Andrés Sánchez Bodas, psicólogo y Director de Holos San Isidro.

YO… ¿ME QUIERO CASAR?

Tuesday, July 12th, 2005
Portal Ciudad Internet
Sección Relaciones
Por Cecilia Galli
No es poco común que, mientras ajustan los detalles previos a la boda, las parejas que están por dar el gran paso comiencen a experimentar más roces de lo habitual. ¿Se trata solamente de los nervios, o las desavenencias son alarmas que sería mejor escuchar?

Para muchos, casarse es un sueño que vienen atesorando desde la infancia. Ellas se imaginan caminando con un vestido blanco, que hace años han diseñado en sus mentes. Ellos no ven la hora de sentar cabeza junto a la mujer de sus sueños. Pero suele pasar que, cuando todo está encarrilado, y el vestido está siendo planchado, los regalos se amontonan en el nido de amor y se ultiman detalles culinarios, los novios comiencen a pelear, por cualquier cuestión y por cada cosa.

¿Son los nervios que genera el compromiso los que empañan un momento que se habían imaginado idílico? ¿O es que, frente al casamiento, comienzan a aflorar las características menos agradables de las personalidades?

“Con mi novio convivimos desde hace tres años. Y siempre nos llevamos muy bien –cuenta Marina, una estilista de 33 años, a la que le queda un mes de soltera-. Pero desde hace unas semanas, nos peleamos por todo, y se nota que no nos estamos soportando mucho el uno al otro. Estamos constantemente exasperados, y hasta nos replanteamos si casarnos sería una buena idea. Después de una larga conversación, descubrimos que los preparativos nos ponen muy nerviosos y que nuestro amor sigue intacto”.

“Lo más natural parece ser que surja un gran susto o inseguridad ante el compromiso serio, importante y trascendente; en definitiva, un miedo al cambio –reflexiona Margarita Guevara, counselor-. Todos los factores externos que rodean hoy al casamiento y dispersan el verdadero compromiso de los novios y los aleja del fin básico, los perturba y los engaña, y no los deja estar atentos al compromiso real y verdadero que van a asumir en pocos días. A veces, el ritmo enloquecedor del mundo moderno, la valoración excesiva de las cosas externas, como los festejos, las reuniones, la música y la vestimenta, no nos permite centrarnos en lo verdadero y esencial de las personas para poder pensar, compartir o elaborar el sí que damos y que nos cambiará la vida de ahora en adelante”.

“El casamiento es una situación especial, con muchas responsabilidades, que incluye poner de acuerdo a las dos familias de origen –explica la psicóloga Iris Pugliese, co-directora del Centro Psicoanalítico Argentino-. Se trata de una situación muy especial, y es normal que las personas experimenten un incremento de la tensión”.

La psicóloga destaca que esta nueva situación supone una adaptación al cambio, y que además, presenta factores que los novios no controlan (como las preferencias de las familias de origen) y que deben conciliar.

Un caso más grave es cuando, frente al casamiento, surgen diferencias de fondo. “Una semana antes de casarnos, mi marido apareció con un auto nuevo, en el que se había gastado nuestros ahorros –recuerda Renata, una empleada administrativa de 45 años-. Me enojé tanto, que estuve por cancelar todo. Y esta no era la primera vez que él hacía algo así”. De todas formas, Renata decidió seguir adelante con los planes, y solucionar los problemas con altas dosis de diálogo y un poco de ayuda terapéutica.

“Cuando aumenta la ansiedad por factores externos, aflora la verdadera personalidad –advierte Iris Pugliese-. Puede suceder entonces que un hombre que hasta el momento haya parecido caballeroso aunque a veces hostil, se vuelva violento; o que una mujer complaciente comience a criticar a su suegra, y se convierta en despreciativa.”

Por eso es importante, además de conocerse mutuamente en profundidad, estar abiertos al diálogo, para poder discernir qué situaciones de roces o peleas son válvulas de escape inofensivas, y cuáles revelan problemas de base.

Más allá de que las personas convivan o no, el casamiento supone un cambio importante, y como tal es normal que genere ansiedades. Quizás la clave para tratar de llegar al momento de la unión en buenos términos y tener la fiesta en paz, sea ser extra tolerantes y tratar de no darles a las cosas más importancia de las que tienen. Y frente a los problemas, comunicarse y recordar que es el amor que se tienen los integrantes de la pareja lo que los llevó a donde están.

Los acuerdos prenupciales

En países como Estados Unidos, cada vez es menos extraño que los novios firmen acuerdos prenupciales, destinados a ahorrar dolores de cabeza si la cosa no funciona.
Estos acuerdos, que hasta hace no mucho eran mal vistos, determinan cómo va a ser la división de bienes en caso de divorcio.
Y esta realidad ya no es exclusiva de parejas en las que una de las partes cuenta con una inmensa fortuna: mucha gente opina que es aconsejable redactar un documento, que se firma como cualquier contrato comercial, en el que se dispone desde qué suma mensual recibirá el cónyuge de menores ingresos y quién se quedará con la mascota familiar, hasta quién educará a los hijos, y cómo.
Aunque el fin del acuerdo es ahorrar problemas post-maritales, el tema puede causar bastantes disgustos prenupciales.

SEDUCTORAS MODERNAS

Tuesday, June 28th, 2005
Portada ciudad.com
Sección Relaciones, 28/06/2005
Por Cecilia Galli

¿Cómo seducen las mujeres del siglo XXI? ¿la belleza sigue siendo el arma principal? ¿Ahora entran en juego cartas como la inteligencia y la posición laboral?

A la hora de seducir, las mujeres cuentan con muchas armas, y cada una puede elegir la que mejor se le dé, o incluso intercambiarlas según el momento y la situación. Desde artes de seducción típicas, como la forma de vestirse más o menos provocativamente, o el modo de moverse, hasta estrategias resultantes de la independencia femenina, como juegos de inteligencia o el status profesional.
A la hora de conquistar, todo lo que funcione, vale.

“El arma de seducción, el elemento a través del cual se seduce, no siempre es el mismo –opina la psicóloga Iris Pugliese, codirectora del Centro Psicoanalítico Argentino-; en algunos casos se busca el impacto estético: la figura, la forma de vestir. También hay quienes seducen a través de la mirada, a través de la voz, o a través de elementos de tipo cultural como lo sería un esgrima verbal”. La Licecnciada Pugliese explica que al haber ahora un corrimiento de los sexos, las condiciones de seducción cambian también.

“La seducción es un arte, un juego lleno de riesgos y contratiempos, de aventuras y desventuras, de encantos y disfraces –explica la Lic. Diana Resnicoff, psicóloga y sexóloga clínica-. Con la seducción, la sexualidad entra en una dimensión mucho más amplia, y que abarca mucho más que la ‘necesidad de saciar el sexo’. Se trata de un proceso complejo que comprende una inmensa variedad de gamas y calidades, de intenciones y de objetivos, y que juega un papel fundamental en todas las relaciones personales”.

La Lic. Resnicoff sostiene que para saber seducir, es primordial conocerse bien: “es fundamental desarrollar la capacidad del autoconocimiento personal que permita comprender y conocer al otro, fortaleciendo los recursos propios. Seducir no es lo mismo que atraer: lo primero es un arte, y lo segundo una simple necesidad. De hecho no es casual que no todo hombre es atractivo para una mujer, ni toda mujer resulta tan atractiva para todo hombre”.

En cuanto al método, la psicóloga explica que si bien las mujeres podemos seducir con una variedad de formas como la inteligencia, el tono de voz, la femineidad, sin mostrarnos faltas de carácter, la personalidad, o la mirada, “lo importante es que se traten de códigos que sean decodificables por aquel a quien intentamos seducir. La efectividad o no dependerá de nuestra disposición y la de quien querramos seducir”.

Para muchos, la naturalidad juega un papel importante en el momento de atraer. “A los treinta y pico seducís desde lo cotidiano; yo no me propongo seducir. Y al final tenés mas éxito, sin buscarlo, que a los 20, que tenías tus estrategias –dispara Nechi, una periodista de 34 años-. Creo que una ya tiene cierta seguridad y la transmite. Creo que se seduce desde la naturalidad, y si sos femenina, mejor aún”.

“Más que seducir, las mujeres se dejan seducir –opina Pablo, un músico de 30-. Creo que la técnica de seducción que usan las mujeres ahora, y que es la más efectiva, es simplemente dejarse seducir”.

Sea cual sea el estilo que cada una elija, es importante observar a qué ámbito se destina el arte de seducir. La seducción, generalmente ligada al espacio de la intimidad y de las relaciones personales, hoy entra en campos supuestamente más “fríos”, como el laboral.

“En la actualidad, la seducción se está usando para todo –comenta la psicóloga Iris Pugliese-. Antes, en el modelo de sociedad autoritaria, se obtenían las cosas a través de la imposición. Como ahora las relaciones son más paritarias, hay más recursos”. Y muchas (y muchos) eligen conseguir sus metas agregándole a la mezcla una pizca de seducción.

Para Iris Pugliese, hay que prestar atención a que no se convierta la seducción en manipulación: “es distinto la persona que naturalmente tiene carisma, que es agradable por su forma de tratar a los otros, o por su tono de voz, y que seduce a pesar de sí misma. Creo que cuando se trata de una conducta premeditada, es como una imposición, es tramposa, y hay una manipulación”.

Más allá del fin que cada uno quiera darle, la seducción es un arte que cualquier persona puede aprender y que, según la opinión de los expertos, no hay que dejar de lado una vez que se consigue lo propuesto: “Siempre les recomiendo a las parejas estables, sobre todo a aquellas con pérdida del deseo, observarse a sí mismas e imaginarse que están con una persona a la que quieren conquistar. ¿Harían lo que hacen? Para sostener la pasión y el deseo en la pareja estable es imprescindible esta forma de pensar”.

CINE: “CHICOS DE TERROR”

Sunday, May 8th, 2005
Portada Ciudad.com.ar y link a Clarín, 8/05/2005. Por Cecilia Galli.
En el cine de terror, muchas veces se recurre a los niños para encarnar el mal, y la fórmula es infalible. A la hora de asustar al expectador, el cine no conoce límites. Desde catástrofes naturales, invasiones extraterrestres, monstruos y fenómenos sobrenaturales, el abanico de opciones es interminable.

Pero a la hora de meter miedo de verdad, de ese que nos vuelve a la mitad de la noche y nos impide ir hasta la cocina a buscar un vaso de agua, el susto provocado por niños callados y de mirada inocente parece ser una de las fórmulas más efectivas.

La Profecía
¿Se trata de que el miedo es mayor cuando proviene de la aparente inocencia? ¿O que lo más improbable es más tétrico? En clásicos como El bebé de Rosemary (donde el bebé asusta sin mostrarse y sin hacer otra maldad que convertirse en el objeto central de las pasiones de los de afuera), La profecía, El exorcistay El resplandor, los niños aterrorizan a los adultos y a los expectadores, y su presencia les confiere una fuerza innegable a las películas. Los momentos más efectivos de El resplandor están dados justamente por las apariciones de las gemelas.

En Los niños del maíz, basada en la novela de Sexto sentido Stephen King, una pareja llega a un pueblo completamente dominado por niños, que han asesinado a todos los adultos. Una niña asesina aparece en La mala semilla y se ocupa de borrar del mapa a todo aquel que la molesta, y algo similar es lo que hace Macaulay Culkin en El buen hijo.

En El pueblo de los malditos (clásico de 1960 que cuenta con una remake de John Carpenter), un poblado entero se queda dormido, y un tiempo después todas las mujeres en edad fértil descubren que están embarazadas. Los chicos que nacen tienen un extraño pelo blanco y ojos más extraños aún; no tienen emociones y se relacionan únicamente unos con otros. Además, los chicos tienen el poder de dominar al resto de la gente.

En Cementerio de animales y en The Ring, sendos chicos aterrorizan y matan desde la ultratumba.

El porqué de semejante poder de asustar es claro: “el terror está ligado a lo siniestro –explica la psicóloga Iris Pugliese, co-directora del Centro Psicoanalítico Argentino-.

The Ring
Para Freud, lo siniestro tiene que ver con la aparición de una situación desagradable en un lugar inesperado. Del chico uno espera la pureza, el amor, la inocencia y la ausencia de maldad”.
La Licenciada Pugliese comenta que es por eso que cuando aparece la destructividad de parte de un niño, asusta.

En una entrevista a Takashi Shimizu, director de la reciente The Grudge (El grito), el cineasta explica que “tanto los niños como los ancianos actúan a veces de una manera que el resto de las personas no entendemos, a pesar de que todos seamos seres humanos. No comprendemos sus acciones aunque provengan de familiares que tienen nuestra misma sangre. Hay muchas ocasiones en las que los adultos se preguntan ‘¿cómo habrá pensado para actuar de esta manera?’ y aunque intenten entenderlo, no pueden. Los adultos viven muchas ocasiones como estas. Es, pues, un material muy fácil de utilizar”.

Cuando el niño es la víctima

La novela de Henry James Otra vuelta de tuerca, en la que una institutriz cree que los dos niños a los que cuida están poseídos por espíritus malignos, dio origen a una de las primeras películas de terror que tuvieron como centro a niños: The Innocents (en castellano Suspense), de 1961.
En esta historia de fantasmas, los niños son víctimas de una supuesta posesión y, finalmente, de la cruzada de su desequilibrada institutriz, que se propone librarlos del mal.

Por otra parte, el asustadizo protagonista de Sexto sentido pasa a ser parte del susto con su “veo gente muerta”. Cada vez que el niño empieza a sentir frío o pone cara de miedo, el expectador se prepara para ver a un fantasma.

En El espinazo del diablo, un grupo de huérfanos le teme a un fantasma, que es uno más de ellos, buscando vengar su muerte.

PAREJAS LIBRES DE HIJOS

Friday, April 1st, 2005
Portal Ciudad Internet
Sección Sociedad
Por Cecilia Galli
Por diversos motivos, un número cada vez mayor de personas elige no tener hijos.

Pocas generaciones atrás, casi nadie se cuestionaba el orden vital lógico de entonces: uno crecía, se casaba y tenía hijos. Pero vivimos en un mundo de opciones, donde es normal plantearse el modelo clásico, y romperlo.

Así, cientos de personas en diferentes países del mundo, hoy descubren que no quieren tener hijos. Algunos prefieren desarrollar sus carreras; otros dedicarse a su pareja y también están los que no quieren traer una vida más a un mundo que les parece desdichado e injusto. Todos forman el movimiento Libre de Hijos (Childfree, en inglés).

En uno de los sitios web del movimiento se explica que las personas que lo integran, constituyen un grupo muy diverso que tiene una sola cosa en común: el deseo de nunca tener hijos.

La creadora de la página, que no da a conocer su nombre, relata: “soy childfree por muchas razones. La más simple es que nunca he querido tener hijos. Muchos han tratado de introducirme en el culto de los bebés con todos sus trucos para convencerme de que completarían mi vida, pero yo no me siento incompleta. ¿Por qué debería tener un hijo para llenar un vacío que no existe?”.

Delfina Paz, counselor, reflexiona al respecto de esta tendencia: “las generaciones anteriores llegamos al matrimonio con mandatos, sin cuestionarnos las cosas en líneas generales. A raíz de la liberación femenina, el trabajo a la par del hombre, la píldora anticonceptiva, etcétera, la mujer consiguió un lugar muy diferente del que tenía antes. Creo que esto puede tener que ver no sólo con el tema de la realización personal: antes no existía la posibilidad de elegir”.

Cynthia Burgess, otra mujer que ha decidido no engendrar otra vida, explica en un ensayo que “algunas mujeres sin hijos encuentran gratificación en un matrimonio fuerte. Para otras, esta plenitud nace del tiempo y la energía para perseguir entusiasmos personales, alcanzar metas profesionales o trabajar en la familia más grande que es la comunidad”.

La psicóloga Iris Pugliese, co-directora del Centro Psicoanalítico Argentino, explica que antes “el hijo era el elemento que le daba continuidad al ser humano. El motivo de no querer tener hijos es por un lado económico, y segundo porque la gente se ha vuelto más narcisista. Ya no es un orgullo tener un hijo, uno no se siente prolongado por el mérito de dar vida, sino por el mérito propio”.

La psicóloga explica que en muchos casos el hijo fue reemplazado por la carrera, el auto, y otros bienes materiales, y que también sucede que “la gente está desconforme con lo que pasa en la sociedad, y no quiere traer un desdichado más al mundo”. Y remata: “tampoco importa mucho el trascender. La sociedad actual es más hedonista, y mucha gente no quiere hacer el sacrificio que supone criar un hijo”.

Hay que tener en cuenta que esta elección, que muchos consideran errónea, es para otros un estilo de vida tan válido como cualquier otro.

Cuando uno quiere y el otro no

Algo crucial al tomar la decisión de tener una vida libre de hijos es que los dos integrantes de la pareja estén de acuerdo.

Uno de los rumores que circulan sobre la separación de Brad Pitt y Jennifer Aniston asegura que él está desesperado por tener hijos, y que ella no quiere tenerlos, y prefiere dedicarse a su carrera.

También se dijo que el papel que Angelina Jolie jugó en esta separación es que Brad tuvo la oportunidad de ver lo bien que la actriz manejaba su carrera y la crianza de su hijo de tres años durante la filmación de Mr. And Mrs. Smith.

APASIONADAMENTE ANTISEXO

Friday, April 1st, 2005
Portada de Ciudad.com.ar y link a Clarín, 1/04/2005.
Sección Relaciones
Por Cecilia Galli
Un grupo de personas se declara en contra del sexo y aspira a que desaparezca el deseo sexual en el mundo.

Diferentes sitios web agrupan a individuos de diversos países, orientaciones sexuales y edades, que dicen estar en contra del sexo. Y no se trata sólo de personas asexuales, ni de gente que elige el celibato por motivos religiosos: los antisexo son personas que buscan suprimir, o han suprimido por completo, el deseo sexual.

¿El motivo de aborrecer algo que es intrínsecamente natural a la especie humana? “Creemos que el sexo es similar a las drogas, tanto en sus efectos físicos como sociales. El sexo pone instintos primitivos por sobre el intelecto, y convierte al ser humano en un animal primitivo –explica Yuri Nesterenko en su página-. El sistema de prioridades se deforma; esto conduce a perversiones de todo tipo, incluyendo algunas peligrosas para la sociedad. Incluso sin perversiones, la urgencia de obtener una nueva dosis de la ‘droga’ lleva a gente de todo tipo a cometer errores estúpidos, engaño y crimen. El sexo suele arruinar amistades, y estimula la mentira y el juego injusto. Si la energía que la humanidad desperdicia en la satisfacción de la lujuria se usara en áreas más valuables, la civilización alcanzaría mucho más éxito, y habría menos conflictos destructivos entre individuos y grupos sociales”.

También hay antisexo moderados que opinan que cada persona puede hacer lo que quiera “mientras no lo hagan con ellos”, el ideal de quienes sostienen la postura más radical sería suprimir por completo el deseo sexual de todos, para alcanzar relaciones más puras entre hombres y mujeres. ¿Y cómo se conservaría la especie? Si bien los radicales no condenan el sexo con fines reproductivos, los métodos de concepción artificial son lo deseable.

“Antes, la norma era que las mujeres llegaran vírgenes al matrimonio; la represión era, hasta los 60, la moda y lo consensuado –explica la psicóloga Iris Pugliese, co-directora del Centro Psicoanalítico Argentino-. Luego vino una época de destape, y las relaciones sexuales se fueron dando en forma más precoz. Después del destape era lógico que volviera la represión del deseo sexual, por diversas razones”.
La psicóloga sostiene que “en esta cultura del antisexo, el amor va quedando postergado. La sexualidad forma parte del amor. Cuando se hace prevalecer a la razón, se deja de lado el amor. Sería como un hombre máquina. El hombre busca homologarse, identificarse con la computadora”.

Alessandra Rampolla, la sexóloga de Cosmopolitan TV, agrega lo suyo: “básicamente, la postura que sostengo como sexóloga y como persona es que la sexualidad es parte de lo que compone en su totalidad al ser humano. Es una parte integral de cada persona. Pensar que algo que nos compone es malo, está mal o causa daño me parece completamente absurdo, porque no creo que el ser humano deba denegar algo que en esencia lo define”.
“Decir que el sexo es malo y aberrante, no está bien; es lo contrario: la persona que integra su sexualidad y la maneja saludablemente es mucho más poderosa que la persona que deja de lado la sexualidad –continúa Rampolla-. Para poder manejarse intelectualmente, uno tiene que manejar ciertos niveles de relajación, comodidad y bienestar físico, y el sexo es una de las cosas que puede proveer eso de la manera más fácil y más completa que existe. Además de que emocionalmente el ser humano necesita estar en cierta paz, y una conexión emocional más intensa, más rápida que la que se da a través del sexo, no existe: el sexo comunica cosas que las palabras no pueden comunicar”.

La sexualidad

Según la opinión de Alessandra Rampolla, hay mucha controversia sobre este tema, y no para todo el mundo significa lo mismo ser asexual: “el término, o el sello en la frente que dice que uno es asexual, es algo que cada uno se pone. Uno tiene que autodefinirse asexual; no es que porque uno llene ciertos requisitos, o que lleva ese título como consecuencia de sus acciones, sino que depende de cómo se siente cada uno”.
“Para algunas personas –continúa la sexóloga-, se trata de que no sienten atracción hacia otra gente: no sienten atracción alguna por las personas a su alrededor. Hay otros que se definen como asexuales porque no tienen suficiente deseo sexual o motivación, aunque sí pueden sentir atracción, pero la motivación no tiene un nivel tan elevado como en otras personas, y entienden que como no sienten tantas ganas tan frecuentemente como otros, deben ser asexuales. Y si además están sin pareja, o no están practicando y no le dan importancia, pueden definirse como asexuales”.
Por último, Rampolla explica que “hay quienes son asexuales porque son homosexuales, o tienen tendencias que no son tan aceptadas socialmente, y para evitar estar en una situación incómoda, prefieren autodenominarse asexuales”.

¿Quién es asexual?

Para la experta, no es común que la gente sea asexual en el sentido de que no siente atracción por otros, sino que “optan por no practicar su sexualidad”.

VERDADES QUE MATAN

Friday, February 25th, 2005

Revista Para Tí, Sección Los nuestros, 25/02/2005
Por Silvina Ocampo

Sincericidio
Cometer sincericidio es creer que la verdad está por encima del afecto, la prudencia o la ética, sin que importe demasiado el efecto que las palabras puedan provocar en otra persona. Cuando lo decimos todo, ¿somos más honestos o somos más brutales? Aquí, varios especialistas opinan sobre los sincericidas y la costumbre de usar la confesión como un arma mortal.

…”El merece saber la verdad”, podría aducir una engañadora culposa, a la hora de fundamentar su “canita al aire”. Sin embargo para la Licenciada en Psicología Iris Pugliese, esta verdad no se justifica: Si hay alquien que fue infiel, ya rompió su pacto de lealtad con la pareja. Él o ella ya no le debe lealtad al otro como para suponer que merezca, quiera o deba conocer todos los detalles de la situación. Por otra parte, la voracidad por conocer los detalles de una infidelidad también puede tener que ver con una manera de convencerse y darse cuenta de que no hay posibilidades de recomponer la pareja”.
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Nota completa en edición de Revista Para Tí.

EL AMOR DESPUÉS DEL AMOR

Thursday, January 13th, 2005
Por María Inés Viturro
13/01/2005
El proyecto de que la pareja cambie a nuestra imagen y semejanza
Cuando se comienzan a notar las diferencias en la pareja, algunas mujeres intentan cambiar al hombre, pero a veces –si lo logra- es otra quien se beneficia con el cambio.

Luego del primer enamoramiento –que según los expertos tiene fecha de caducidad a los dos años, y según las experiencias más cercanas con suerte llega a los 6 meses-, la relación empieza a verse diferente. La vida ya no se ve color de rosa y una tras otra van surgiendo a la superficie las fallas de aquel señor que hasta el momento era el hombre perfecto. Se viste mal, come peor y no hace el mínimo esfuerzo para que la relación avance otro nivel.
Y en esa instancia, muchas mujeres toman las riendas e intentan lo imposible: cambiarlo.
“No sé si empieza como un proyecto de cambiarlo, sino que hay cosas que te molestan y pensás que el amor todo lo puede. Entonces intentas transformarlo. Te pasa con hombres que no se quieren comprometer emocionalmente. De pronto te das cuenta que no va a cambiar y lo dejás o te deja. Y acto seguido se pone de novio con otra y el tipo que nunca pudo tener un proyecto con vos se casa el mes próximo”, cuenta Ana Sánchez, de 33 años.
Pero ¿por qué intentamos cambiar al hombre del cual nos enamoramos?
“En principio nunca se percibe al otro tal cual es sino a través de nuestra subjetividad.
Cuanto más reciente sea una relación, más estará teñida por el enamoramiento inicial que todo lo idealiza y vuelve perfecto. Cuando tal estado cede por el mero transcurrir del tiempo y de las experiencias que se suceden en él, se empiezan a distinguir rasgos del otro y de la relación que no satisfacen. Y es allí donde algunas mujeres suponen que lo mejor será intentar cambiar al hombre y transformarlo en la imagen ideal que tenían previamente de una pareja” explica la Lic. Iris Pugliese, psicóloga.
Lorena Rizzo de 27 años recuerda las discusiones que mantenía con su ex novio porque éste dedicaba sus fines de semana a los amigos “ se iba los viernes a jugar al póker, y armaba salidas grupales en las que terminábamos siendo al menos cuatro. Yo lo intenté todo: planteos racionales, escenas frenéticas pero él seguía en la misma. Un día, me dejó, porque según él necesitaba libertad. Perdí muchos meses de mi vida intentando cambiarlo”.
En estas ansias de modificar al otro se esconde a menudo un espíritu posesivo que linda con lo mesiánico. “A muchas mujeres les cuesta despegarse de un vínculo, y cuando obtienen una relación medianamente satisfactoria lo único que quieren es apegarse al otro e intentar cambiarlo. En estos casos la relación se puede transformar en una relación materno – filial y el “cambiado” estaría hecho a imagen y semejanza de quien lo hizo. O sea que se trataría de una tarea mesiánica. Si luego el hombre prefiriera a otra mujer que nada tiene que ver con su transformación, significará que no tolera las relaciones incestuosas”, explica Pugliese.
Y para no perder tiempo ni desgastar las relaciones, lo lógico según Pugliese sería aceptar las cosas tal cual se dan: “Yo creo que es improbable que una mujer pueda cambiar a un hombre o viceversa.
Si un hombre no se quiere comprometer es que esa relación no va, hasta ahí llegó el amor, y hay que aceptarlo. Hay que tener un vínculo relativamente desapegado con el otro”.
Y claro, lo más sabio sería optar por lo más simple, dejar de intentar cambiar al hombre y cambiar de hombre.

MEJOR, COMEMOS EN CASA

Friday, December 17th, 2004

Revista Para Tí, Sección Cuerpo y Alma, 17/12/2004
Texto María Inés Viturro. Fotos Maxi Didari.

Comer en familia ayudaría a evitar desórdenes alimenticios

Una reciente investigación divulgada por la Universidad de Minnesota, EE.UU., indica que las comidas en familia juegan un rol vital para prevenir los comportamientos nocivos de control de peso o el sobrepeso, en especial de los adolescentes. Para Tí entrevistó a Dianne Neumark-Sztainer, la epecialista en Nutrición y comportamiento que realizó el estudio del que surge que comer frecuentemente en familia ayudaría a detectar, prevenir y tratar la mala alimentación, así como a crear modelos más saludables.

La mala alimentación

La Licenciada Iris Pugliese identifica como los más importantes y frecuentes trastornos de la conducta alimentaria a la anorexia nerviosa y a la bulimia nerviosa. “La anorexia nerviosa consiste en el rechazo a mantener un peso corporal mínimo normal para determinada edad y talla. Se manifiesta con un miedo intenso a ganar peso aún estando por debajo del peso normal; hay una alteración significativa de la percepción del peso o silueta por exageración de su importancia y una negación del riesgo para la salud”, explica Pugliese. Por su parte, sobre la bulimia nerviosa dice: “se manifiesta por la presencia de atracones recurrentes al menos dos veces por semana, conductas compensatorias para no ganar peso como provocación del vómito, uso de laxantes, diuréticos, enemas o otros fármacos, ayunos, ejercicio físico excesivo y una autoevaluación exageradamente influída por el peso y la silueta”. Pugliese aclara que en ambos hay una predisposición a padecerlos que tiene que ver con la dotación genética, la incidencia del estrés y el medio físico y psicosocial, entre otras cosas. Al repecto el Prof. Adolfo Zabala opina que “si bien los trastornos como la anorexina nerviosa y la bulimia son los más impactantes, los más frecuentes son desgraciadamente la sobrealimentación, la alimentación rica en grasa y el sedentarismo, la hipertensión y la diabetes”. Coincide con él la Dra. Gabriela di Marco, pediatra del consultorio de factores de riesgo de PROPIA (Programa de Prevención del Infarto de la Argentina) que depende de la Universidad Nacional de La Plata. “La obesidad es una epidemia mundial y en la Argentina está en rápido ascenso. La alimentación de los chicos se basa en muchas calorías y grasas de mala calidad. Los padres tienen que reeducarse y saber qué es lo que tienen que comer sus hijos”, aclara.
Más información: División Nutrición del Hospitsl de Clínicas de la UBA: tel: 5950-8956.
BACE. Tratamiento integral de Sobrepeso, Bulimia y Anorexia: tel: 4815-9015.
Fundación ALCO. Asociación de lucha contra la obesidad: tel: 4788-8855.
Lic. Iris Pugliese, psicóloga: tel: 4863-0558.
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Nota completa en Revista Para Tí.

RELACIONES TÓXICAS: LA CODEPENDENCIA

Friday, December 27th, 2002
REVISTA PARA TÍ Nº 4197, SECCIÓN LOS NUESTROS, 27/12/2002
Texto M. F. Sanguinetti/D. Fajardo. Fotos: A. Atlántida
Asesoramiento: Lic. Emilia Faur, Lic. Iris Pugliese.

No hace falta ser adicto a una sustancia tóxica para sufrir sus efectos. Todos aquellos que son familiares o han tenido contacto con un adicto pueden convertirse en codependientes. No dependen ni del alcohol ni de las drogas, pero son adictos a un vínculo enfermizo. Se trata de un involucramiento obsesivo que afecta más a las mujeres que a los hombres: en el mundo hay cuarenta millones de personas que sufren este mal.

María E. no recuerda con exactitud cuándo empezó a obsesionarse con Martín, su marido. La trastornaba la forma en que él tomaba. Pero era más que la preocupación lógica por un ser amado enfermo. El alcoholismo de Martín realmente se convirtió en la obsesión de ella. A los cuarenta años, María -una odontóloga reconocida profesionalmente- había perdido el control de su propia vida. Enfrentaba cada día con una única meta: ver la manera de eludir sus responsabilidades profesionales para perseguir a Martín. María se había convertido en un sabueso. Olía cada prenda de su marido para detectar si tenía restos de alcohol. Y del resultado de su búsqueda dependía su estado de ánimo para el resto del día. Ella no era adicta al alcohol. Era adicta a la necesidad de controlar una adicción.

Las adicciones como tales están reconocidas desde hace rato y se tratan. La solución puede estar en terapias personalizadas o en grupos de recuperación, del tipo Alcohólicos Anónimos. Pero hasta hace poco, no había ningún lugar ni figura clínica que clasificara y tratara a quienes se relacionan o conviven con adictos, a pesar de que ellos sufren síntomas similares. Esta afección se llama “codependencia” y el término alude a la relación adictiva que se establece entre una persona -pareja o familiar cercano- con otra que posee algún tipo de compulsión o adicción. “Sienten que dependen tanto del alcohólico -por poner un ejemplo de adicción- como el alcohólico de la botella”, explica Emilia Faur, psicóloga social especialista en el tratamiento de vínculos adictivos y codependencia. “En vez de depender de un fármaco, ellos tienen una adicción tóxica y narcotizante con los vínculos. Es la otra persona quien se transforma en su botella, su objeto de adicción”.

Para la psicóloga Iris Pugliese, las relaciones tóxicas trascienden el hecho de que padres o hijos tengan adicciones a sustancias como el alcohol o las drogas. También se dan entre quienes se relacionan compulsivamente con el juego, la comida, la violencia, el trabajo y hasta con los deportes. Incluso, apunta Pugliese “con actitudes que van desde el desamparo hasta el excesivo control”. Si la adicción se basa en la repetición y en la compulsión, en la codependencia se efectiviza mediante un triángulo en los roles que consiste en rescatador-perseguidor-víctima. “Es una enfermedad, un trastorno compulsivo vinculado al accionar del otro, que te toma de rehén: el codependiente cree que el problema no es él, sino el otro. Piensa que si lo cura de la compulsión será feliz, entonces intenta rescatarlo. Así se convierte en perseguidor y vigilante. Y en realidad termina transformándose en víctima”, asegura Faur. “Empieza con una aflicción pero termina siendo un problema progresivo”, asegura. Lo primero que se manifiesta es el estrés. Pero lo más importante es el desdibujamiento de la identidad, ya que su vida tiene sentido en tanto y en cuanto rescata a otro. El codependiente no tiene que haber vivido toda su vida al lado de un adicto. Según Pugliese, bastan unos pocos meses para que el “efecto tóxico” produzca consecuencias devastadoras. Y, además, no sólo quienes hayan convivido en una familia tóxica sufren esta enfermedad; también los hijos de los codependientes pueden sufrir estos efectos: se trata de un modelo distorsionado de relación que se transmite de generación en generación.

Vínculos viciados

El descubrimiento del término codependencia surgió en Estados Unidos, en la década del ´40 , entre los familiares de quienes asistían a Alcohóicos Anónimos. Ellos percibían que, a medida que un alcohólico entraba en un programa de recuperación, los parientes sufrían algo parecido al síndrome de abstinencia. “Los estados por los que pasan los codependientes son de mucha enajenación. Pueden padecer desde presión alta hasta sufrir accidentes de todo tipo, atribuíbles a la distracción que les genera su obsesión”, comenta Faur. Por eso se creó para ellos un programa de recuperación similar al de AA de doce pasos para desintoxicarse del involucramiento obsesivo que tienen. Actualmente, en el mundo hay varios centros (el más importante está en Minesotta) para recuperarse de este tipo de toxicidad. Cuarenta millones de personas (en su mayoría mujeres) ya han sido clasificadas como codependientes. Es que culturalmente somos las mujeres quienes tenemos legitimado el rol de sostén del hombre (marido, hijos, padres) y sus adicciones. “Hay como un estado abnegado del amor que dice que las mujeres tenemos que ejercer un amor incondicional, sin límites y equidad. Eso da la bienvenida al abuso.”
Una investigación sobre depresión y codependencia realizada el año pasado por los laboratorios Jansen y Cilag en los Estados Unidos reveló que hay siete millones de mujeres que padecen cuadros depresivos por estas causas.

A falta de botellas, cocaína, comida o fichas de casino que los delate, los codependientes pueden ser difíciles de identificar porque son buenos actores. Tienen, eso sí, ciertas características comunes. El uso excesivo de la negación tiene su explicación: “En este tipo de familias, lo que pasa puertas adentro no puede ser contado afuera. Para negar que hay una realidad que duele, lo más funcional es anestesiarse. Y si hay chicos en esa familia, los padres creen que lo mejor para ellos es no sentir, no hablar, no cambiar: crecen con la percepción dañada y siguen su vida en piloto automático”, señala Faur. Los codependientes están convencidos de que ellos no son el problema. Además está la baja autoestima, la voluntad debilitada y la identificación absoluta con las necesidades de los demás. “El codependiente es aquél que vive afligido por los demás. La contracara es el borramiento de su personalidad propia: si el otro está bien, él también”. Por otro lado, se trata de personas controladoras: viven vigilando todo porque sienten terror a que algo “se les escape” y “se les venga el mundo abajo”. Padecen altos niveles de ansiedad y depresión. Y buscan tener la aprobación de los demás a cualquier costo.

Tienen tendencia a establecer relaciones complicadas (algunas relacionadas con los tóxicos), que no hacen más que continuar con el círculo vicioso de ser niñeras y rescatadoras universales de los demás. Paula M. (30), por ejemplo, no sólo era codependiente sino que venía de dos años de recuperación por abuso de drogas y alcohol. En su trabajo estableció una relación obsesiva con un compañero de trabajo, adicto a la comida y al alcohol. “Lo buscaba con una sensación parecida a la que precede a la ceremonia de consumir droga”, confiesa Paula. Ella empezó a manifestar celos incontenibles y la sensación de perder el control cada vez que él se acercaba. “Me agredía permanentemente. Estar quince minutos con él me provocaba un bajón en mi autoestima”. Tras ingresar en un grupo de ayuda, Paula reconoció que había sufrido los abusos psíquicos de una madre controladora en medio de una familia donde los roles estaban trastocados.

Recuperar la vida

Por años, Esther S. (48) sospechó que su marido estaba llevándose dinero de la empresa que ambos tenían. El tiempo le confimó, además, que tenían muchos problemas legales que ella ignoraba y una hipoteca sobre su casa. Todo culpa de la adicción al juego de su marido. Con la terapia reconoció
que su padre también había sido jugador y que toda su familia había sufrido por años pérdidas materiales y emocionales a raiz de esa compulsión paterna. Comprendió entonces que repetía el esquema con su marido: ella actuaba como “facilitadora” y encubridora de la adicción al juego. Y lo más terrible: cada vez que él intentaba recuperarse, ella lo boicoteaba. Para los codependientes, la recuperación es lenta y tal vez más desafiante que para los adictos. Comienza cuando han tocado fondo (estrés, pérdida del trabajo, accidentes), con la certidumbre que su vida se ha vuelto ingobernable.

“Uno puede vivir sin drogas, pero no puede vivir sin relaciones”, remarca Faur. El objetivo del tratamiento es que los codependientes recuperen las riendas de su vida y, al hacerlo, rearmen su personalidad. Uno de los pasos fundamentales para desprenderse de este tipo de relaciones es dejar de vigilar a otros para centrarse en ellos mismos. “La curación comienza cuando se dan cuenta de que no vinieron a este mundo para ser víctimas y soportar las conductas abusivas de nadie. Que una cosa es la solidaridad y otra, muy distinta, es sacrificar la vida en pos de alguien que no quiere pedir ayuda”.

Cómo tratarlo

Después de deambular por varias guardias de hospitales y fracasar en tratamientos psiquiátricos, son muy pocos los codependientes que llegan al lugar indicado para su problemática. En principio, porque ellos no responden a tratamientos farmacológicos. Hipervigilantes, negadores y ansiosos, cuando dan con el lugar correcto lo hacen con cuadros de alto nivel de depresión y un “anestesiamiento” de sus emociones. Algunos ya han padecido taquicardia, angustia, imposibilidad de respirar… características propias de un síndrome de abstinencia. Son los tratamientos grupales los más aconsejados para su recuperación porque les permiten reemplazar el modelo familiar enfermo por otro más funcional, que les permita recuperarse de su adicción.-

Identikit de un adicto

Obsesión con drogas, alcohol, juego, etc.
Negación del problema.
Evitan a la gente para ocultar su adicción.
Repetidos intentos de dejar la adicción.
Cambios anímicos inexplicables: depresión, culpa, violencia, resentimiento.
Accidentes a raiz de la intoxicación.
Dolencias físicas debido al uso de drogas.

Identikit del codependiente

Obsesión con los vínculos.
Negación del problema.
Evitan a la gente para ocultar los problemas que surgen debido a su vínculo con el adicto.
Repetidos intentos de dejar de controlar al otro.
Cambios anímicos inexplicables: depresión, culpa, violencia, resentimiento.
Accidentes debidos a la distracción.
Dolencias físicas relacionadas con el estrés: migrañas, úlcera, espasmos de colon.

CADA VEZ HAY MÁS MUJERES INFIELES

Friday, July 12th, 2002
Revista Para Tí, Nº 4173, Sección Los Nuestros, 12/07/2002
Por Daniela Fajardo
Los casos de infidelidad femenina aumentaron a más del doble en los últimos años en Argentina: de 12 % a 27 %. Pero, a diferencia de los hombres no se trata de encuentros de una sola noche. ¿Qué busca en una relación paralela la mujer que engaña? ¿Puro placer? ¿Levantar la autoestima? ¿O revancha? Los especialistas responden. Y además, dan el perfil del infiel. Descubrí si sos candidata a engañar

Lola, casada con Guillermo, un exitoso empresario, siente que su pareja no funciona bien. Él no la escucha y su vida sexual no la satisface. Un día, un señor común y corriente le mueve el piso. Ella sigue viviendo con su marido, pero intercambia cartas de amor con Roberto. Este tercero en discordia es cariñoso, familiero, y muy atento, el polo opuesto de su marido. El triángulo que viven Millie Stegman, Miguel Ángel Rodríguez y Mario Pasik en la ficción de “Son amores” (canal 13), tiene todos los ingredientes que caracterizan a la infidelidad femenina: una pareja en crisis, necesidades insatisfechas y un tercero con todas las condiciones para saciarlas. Pero Lola no es la primera heroína de novela que se ve tentada por “otro”. Hace un tiempo, la “trampa” de Roxy con Panigassi (Mercedes Morán y Juan Leyrado), en Gasoleros, también fue un éxito televisivo.
¿La ficción supera a la realidad? ¿O más bien la refleja? Psicólogos y sexólogos aseguran que la infidelidad femenina está instalada en nuestra sociedad. Y además, está en aumento: cada vez son más las mujeres casadas o en pareja estable que acuden a consultar para plantear que tienen relaciones con otro hombre. Según estudios de diferentes especialistas, la cantidad de engaños femeninos se duplicó en los últimos diez años en Argentina. Pasó de 12 a 27 %. Y la tendencia existe a nivel mundial: el 48 % de las chilenas reconoció haber tenido un amante; el 50 % de las españolas es infiel; y en los Estados Unidos, la cifra subió del 50% en 1980 al 70% en 1997.
Aquí varias mujeres (que pidieron cambiar sus verdaderos nombres) nos cuentan sus experiencias infieles, y los especialistas analizan por qué lo hicieron.

¿Qué esconde una aventura?

“Los quince años que llevamos juntos nos convirtieron en amigos más que en pareja. La rutina mata cualquier relación. Por eso, cada tanto, me doy como una inyección de energía con una aventura. Es bárbaro. Me hace sentir más joven, deseada otra vez. Pero la corto rápidamente. No quiero empezar nada nuevo. Prefiero seguir junto con mi marido e hijas formando una familia, explica Silvia L. (42), dentista, madre de 3 nenas.
“Son muchos los motivos que pueden llevar a una infidelidad: escapar de la rutina, dar rienda suelta a las fantasías o levantar la autoestima, suelen ser los más comunes, pero siempre hay que tomar al engaño como indicador de que algo no está bien en la pareja”, plantea Iris Pugliese, licenciada en Psicología y Codirectora del Centro Psicoanalítico Argentino. La psicóloga Viviana Russo sostiene que el fenómeno tiene que ver con “conflictos de pareja: problemas matrimoniales y el miedo a separarse.”

Independencia e igualdad

Es difícil determinar si el verdadero aumento de la infidelidad femenina es una mayor cantidad de problemas en la pareja o una menor cantidad de perjuicios en la mujer. Marta S. (48), empresaria, cuenta: “Estoy casada desde hace 23 años, tengo hijos adolescentes y mi matrimonio es my rutinario. Por eso tengo un compañero sexual fuera de casa. Con mi marido vamos al club y tenemos un grupo de amigos. Un día comencé a fantasear con uno de ellos, también casado. Él se dio cuenta y me invitó a tomar un café a solas, a escondidas…Desde hace una año y medio somos amantes y seguimos manteniendo nuestros matrimonios. No siento culpa. Siento que tengo derecho a vivir y que se me está pasando el tiempo: es ahora o nunca.” Para la licenciada Laura Mansour, directora del Centro de Atención Psicológica para la Mujer y la Pareja, el crecimiento de esta tendencia está íntimamente relacionado con la liberación de la mujer: “La independencia de la mujer actual le permite ser infiel. Antes era diferente: dependía económicamente del marido. Si lo engañaba y era descubierta, corría el riesgo de perder el sustento. Hoy puede mantenerse sola.” Con ella coincide la licenciada Pugliese: “Las profesionales tienen mas chances de ser infieles que las amas de casa y se sienten más libres porque no dependen del marido.”
Graciela Sikos, licenciada en Psicología y sexualidad, asegura que “también influye el hecho de que hoy la mujer se incie sexualmente casi a la misma edad que el varón. Esto hace que ellas tomen actitudes más igualitarias.” Y esta nueva realidad se refleja hasta en nuestras leyes. En la Argentina hoy no se “castiga” al adulterio femenino. Dejó de ser delito en 1995, cuando se derogó la ley 24.453. Esta ley marcaba una diferencia entre los actos del hombre y de la mujer: para que él fuera considerado adúltero, debía tener una amante permanente, en cambio, cualquier mujer era culpable al cometer un sólo acto de infidelidad. Y podía ser condenada a penas que iban de un mes a un año de prisión. Hoy, la infidelidad es causal de divorcio, pero para ambos sexos por igual: solo hay que demostrar que alguno de los dos fue infiel.

Radiografía de una infiel

¿Existe un perfil de mujer infiel? El programa de terapia sexual y matrimonial de la Escuela de Medicina de Chicago evalúa a las “candidatas” a cometer infidelidades con las siguientes preguntas:
¿Trabajás fuera de tu casa?
¿Tomás la iniciativa en la cama?
¿Tenés educación media o superior?
¿Pasaste recientemente por una crisis en tu vida?
¿Te sentís decepcionada en tus relaciones personales?
Y si la mayoría de las respuestas son positivas, consideran que la mujer tiene posibilidades de engañar a su pareja.
Pero la realidad es mucho más compleja. La mujer comienza a ser infiel de una manera sutil. Casi sin darse cuenta. Entran en juego, además de los pensamientos, las fantasías y el deseo, el nivel de autoestima y sobre todo, de satisfacción. Porque la mujer no elije a un amante al azar. “Generalmente busca a alguien cercano, a quien idealiza, y le pone las características que quisiera encontrar en su pareja”, afirma el periodista Sergio Sinay, autor de “El amor a los cuarenta” Además, toda aventura femenina tiene varios electos comunes: el secreto, la intimidad emocional (cuando se confía al otro cosas que no le cuentan al marido) y la química sexual. Y fundamentalmente, en una relación así no hay que lavar platos, atender a los chicos ni preparar la comida; todo es placer.

Expertas en engaños

La actriz Marlene Dietrich solía decir: “A cualquier mujer le gustaría ser infiel. Lo difícil es hallar al hombre con quien serlo”. Lo cual deja la pelota en el campo de ellos: las mujeres somos infieles para pagarles con la misma moneda.
Por eso, en algunos casos, la mujer confiesa la traición para castigar al marido, porque lo que buscaba era venganza por un engaño de él. Si no, es difícil descubrir a una infiel. La mayoría de las veces oculta la trampa, y mucho mejor que el hombre. El Sr. Héctor, detective y director de Scanner, una empresa de investigaciones, asegura que “la mujer es mucho más cuidadosa que el hombre, no deja indicios. Arma muy bien sus coartadas y es difícil descubrirlas. “Como Margarita S. (70 años), quien tuvo esposo y amante durante 40 años. Y hoy sufre la depresión por la muerte de este último. Así se lo confesó a su psicólogo: Nunca nadie supo de mi relación fuera del matrimonio”.
A María D. (33) tampoco la descubrieron: ella misma se lo contó a su marido: “Cuando nació mi primer hijo conocí a un médico que me salvó la vida. Él era casado igual que yo. Y empezó a gustarme. Un día nos enganchamos y desde ese momento comenzamos a tener relaciones en cada visita al consultorio. Yo tenía muchas expectativas porque mi marido estaba estancado. Pensaba en divorciarme y juntarme con él. Pero después de 6 meses, la aventura se enfrió. Terminamos y le conté a mi marido que le había sido infiel. Primero reacciono mal y decía que nunca iba a perdonarme, pero después nuestra relación mejoró muchísimo y tuvimos otro hijo.” El caso de María, ama de casa, casada con un arquitecto, y madre de dos hijos, es una muestra de que se puede blanquear la situación y salir adelante. “Si la pareja está dispuesta a enfrentar la crisis, puede quedar más fuerte que antes” explica el sexólogo Adrián Sapetti.
Pero lo cierto es que la infidelidad es una de las principales causas de divorcio (60%). Y cuando la comete la mujer, la posibilidad de entendimiento y de perdón suele ser más difícil: a ellos les cuesta más olvidar.
Es cierta aquella frase: “El corazón comente actos que el corazón no perdona”. Tal vez lo más sensato sea preguntarnos qué modelo de pareja queremos y empezar a construirlo. De a dos. No de a tres.

La trampa en números

Argentina: El Dr. Jorge Alberto Albin, médico especialista en Psiqiatría y Psicología Clínica, asegura que hoy por lo menos el 27% de las mujeres ha tenido una aventura. Un estudio de la Licenciada Graciela Sikos de 1992 decía que el 12 % de las mujeres tenía relaciones sexuales fuera del matrimonio. Hoy el 25 % de los clientes de los detectives son hombres que piden investigar a sus esposas (dos años atrás representaban sólo el 10 %). Para la Dra. Sonia Blasco, las consultas sobre el tema aumentaron un 10 %.
América latina:
El 45% de las mujeres son infieles, según datos del psicólogo Walter Risso.
Chile: El 48 % de las mujeres, afirmó en una encuesta haber tenido un amante durante su vida matrimonial.
Estados Unidos: Los índices muestran que la infidelidad femenina va en aumento: en 1980 engañaban el 50% de las mujeres y en 1997 el 70 %.
España:
Las encuestas dicen que el 50 % de las mujeres son infieles.

Diferentes estilos

Ellas

Son infieles cuando no están conformes con sus maridos.
Perdonan más fácilmente el engaño.
La justificación de una infidelidad es, primero, el amor, y, después, el sexo.
Son muy cuidadosas, no dejan indicios al alcance del marido.
Pueden enamorarse del amante y se les hace difícil seguir viviendo con el marido.
Es raro que reincidan.
Tienen aventuras amorosas, es decir, emocionales.
Sienten culpa. Piensan que están traicionando a su familia.
Rara vez confiesan que han sido infieles.
Tienen aventuras con hombres de su entorno. Casi nunca pagan por un amante.

Ellos

Son infieles aunque tengan un alto concepto de su matrimonio.
Rara vez perdonan.
La justificación de una infidelidad, siempre es el sexo.
Son más descuidados, se olvidan de cubrir las pistas del engaño.
Si se enamoran de su amante, pueden mantener la doble vida mucho tiempo.
Es probable que reincidan.
Tienen aventuras sexuales, sin sentimientos. El 90 % de las aventuras son por una noche.
Sienten culpa sólo por haber engañado a su esposa.
Cuentan a sus amigos sus infidelidades.
Pueden tener aventuras con desconocidas o no. Muchos pagan para tener sexo.

MIEDO AL ÉXITO

Monday, July 1st, 2002
REVISTA LUNA, 1º/07/2002.
Todos perseguimos el éxito. Pero no todos podemos disfrutarlo cuando llega. A algunos les da culpa, miedo, malestar. Otros le tienen tanto temor que se encargan de sabotearlo justo antes de que se concrete. Freud los llamó “los que fracasan cuando triunfan”.
Por qué para algunas personas, ganar significa perder.

Hay personas que cuando obtienen un logro, lejos de disfrutarlo, experimentan culpa, malestar o directamente comienzan a sabotearse hasta que lo hacen trizas. Son “los que fracasan al triunfar”, a quienes Sigmund Freud dedicó un artículo en el que describe minuciosamente este rasgo de personalidad.

La calle está llena de ejemplos. Es gente que lucha por conseguir una meta, pero cuando está a punto de llegar a ella, comete alguna barbaridad, una extravagancia o simplemente renuncia o se enferma.

¿Qué temen?

El padre del psicoanálisis fundamentó este fenómeno en la sexualidad infantil y el complejo de Edipo. La esencia del éxito consiste en haber llegado más lejos que el propio padre, siendo esto algo prohibido –explica la psicoanalista Iris Pugliese, del Centro Psicoanalítico Argentino–. De allí el intenso sentimiento de culpa y la necesidad de pagar por ello.”

No está de más agregar que el modo a través del cual se llegó a una situación exitosa, si bien no tiene que ver con los conflictos de la infancia, contribuirá a que la persona se sienta digna y merecedora de su logro y lo pueda sostener y disfrutar.

El cuco del éxito

Lo cierto es que, muchas veces, el éxito asusta, porque implica crecer y asumir mayores compromisos.
“Esto les pasa, por ejemplo, a los estudiantes eternos que nunca terminan de recibirse. Porque saben que si lo hacen dejarán su papel de hijos y tendrán que independizarse o afrontar un desafío mayor en lo profesional”, dice Matus. Pero también les ocurre a las personas que tienen una posición segura, aunque no muy ventajosa en el trabajo, y aunque saben que podrían obtener mayor éxito lanzándose por cuenta propia no se animan a ser emprendedores.

Sobreponerse al miedo

Lo importante es que no todos los que lograron algún éxito personal o profesional debieron renunciar a otras facetas de su vida como los afectos y la salud.
Es que el éxito “no tiene sólo que ver con lo material –dice Nora Fusillo– sino también con valorar y disfrutar lo que uno tiene sin entrar en esto de que es poco o mucho. Es cumplir con un propósito trascendente en la vida”.

Tampoco es cierto que haya que partir de una posición ventajosa sino más bien todo lo contrario. La historia de Alcira Montero (50), hoy representante de una compañía internacional de cosmética natural, así lo confirma. Alcira armó su empresa de la nada. Enviudó a los 37, con dos hijos de 14 y 10 años, y al poco tiempo perdió el trabajo que tenía como empleada en una compañía de seguros. “Estos golpes difíciles a veces te dan la oportunidad de cambiar. A partir de estas dificultades, yo empecé un trabajo interior”, cuenta. Mientras buscaba cómo sustentarse económicamente –probó reubicarse en lo mismo, pero no hubo caso–, Alcira empezó a hacer cursos, uno de ellos de cosmetología. “Y así surgió este proyecto, que pude realizar gracias al apoyo de muchas personas, familia y amigos. Hoy disfruto de un trabajo que me gusta, mis hijos crecieron y tengo una nieta. Me siento exitosa por ello”, asegura.

Los libros de autoayuda y los gurúes del éxito aseguran que no es para unos pocos sino que está al alcance de todos. Para lograrlo, hace falta perderle el miedo.

TRASTORNO AFECTIVO ESTACIONAL

Saturday, May 4th, 2002

DIARIO LA NACIÓN, SECCIÓN PSICOLOGÍA

Ciencia/Salud/Nota
Por Gabriela Navarra
La tristeza que comienza en otoño y termina en primavera
Es un tipo especial de depresión recurrente, que suele darse más entre las mujeres
* Irritabilidad, cansancio, falta de deseo sexual y aumento del apetito por los dulces son los principales síntomas
* Se trata con aplicaciones controladas de luminoterapia

Parece a propósito: “sad” significa “triste” en inglés, pero también es la sigla con la que se identifica un tipo de depresión que comienza a fines del otoño, alcanza su cenit en el invierno y se desvanece con las primeras ráfagas de la primavera: el stationaly afective disorder (SAD), o trastorno afectivo estacional (TAE), también llamado depresión otoñal u, otra vez en la lengua de los británicos, winter blues (tristeza invernal).
“La mayoría de la población experimenta en mayor o menor grado algunos cambios estacionales en sus sentimientos de bienestar y en sus comportamientos, así como en los patrones de sueño, energía y humor. En algunos, estos cambios son muy intensos y generan problemas en sus vidas: son los que sufren el trastorno afectivo estacional”, dice el doctor Alfredo Cía, coordinador de la sección de Trastornos de Ansiedad de la Asociación Psiquiátrica de América Latina (APAL).
Saber que existe este trastorno, en realidad, puede ser tranquilizador para una buena cantidad de personas que, con la llegada de los primeros días nublados, experimentan un bajón de ánimo casi imposible de remontar. Las víctimas preferidas son las mujeres, y especialmente las más jóvenes, debido, en primer lugar, al complicado abanico hormonal femenino, que al producir cambios bruscos impacta sobre la estabilidad emocional, aunque también importan factores genéticos, psicológicos y culturales.
“Los síntomas principales del trastorno son irritabilidad, dificultades de concentración, pérdida de energía, aumento del sueño, disminución del deseo sexual, el evitar contactos con familiares o amigos y un incremento del apetito, con preferencia por dulces y chocolates, lo que causa un aumento de peso”, explica Iris Pugliese, psicóloga, directora del Centro Psicoanalítico Argentino.
Pugliese añade que el doctor Norman E. Rosenthal, jefe de la división Psiquiatría Ambiental del Instituto Nacional de la Salud Mental de los Estados Unidos, quien describió por primera vez el problema en 1981, halló que el SAD se presenta en alrededor del 20% de la población general de su país, aunque en un 6% de los casos los síntomas son más severos. “Esa proporción aumenta al 10%, siempre según Rosenthal, en países del Norte y con latitudes más altas y disminuye al 3% más al Sur”, especifica Cía.

Ávidos de luz
Si bien no está completamente esclarecido, las investigaciones coinciden en que los días cortos y grises del invierno alteran los sistemas que regulan los ritmos circadianos (alternancia noche-día) de nuestro organismo, alimentados a… luz.
“Existe una glándula llamada pineal –explica el doctor Cía– que recibe fibras procedentes de la retina, receptora de luz, a través del nervio óptico y de otras vías nerviosas. La glándula pineal segrega melatonina, la hormona que influye sobre los ritmos biológicos y los ciclos de sueño-vigilia, cuya producción disminuye con la luz. Sin embargo, la melatonina no actúa sola. Hay muchas otras sustancias, entre éstas un neurotransmisor, llamado serotonina, que tanto en el hombre como en el animal interviene en la regulación del sueño, el apetito, el control de los impulsos y el deseo sexual.”
Así las cosas, los días más cortos y la disminución de la luz hace de las suyas con este delicado equilibrio neurohormonal y sobreviene la depresión estacional. “Algunos pacientes dicen que se sienten como si fueran dos personas distintas –agrega el psiquiatra–. Mientras en verano son vivaces, activas y alegres, en invierno baja el nivel de energía, tienen problemas para concentrarse en las tareas cotidianas, quieren dormir hasta tarde, tienen más hambre, quieren estar solos… Es como si estuvieran hibernando.”

Las soluciones posibles
Fue el mismo Rosenthal, descriptor del trastorno, quien algunos años después intentó su tratamiento con luminoterapia: nada más y nada menos que la aplicación de 2500 lux (unidades de iluminación) de luz brillante y espectro total (para evitar los rayos ultravioletas, que son dañinos).
“Existen numerosos estudios que demuestran su efectividad, en especial cuando se aplica durante la mañana –comenta el doctor Cía–. La mejoría suele ocurrir a los 3 días, un lapso breve si se lo compara con los antidepresivos, la medicación indicada en estos casos, que generalmente requiere de varias semanas antes de ofrecer una respuesta terapéutica, que no ocurre en todos los casos. En cambio, se comprobó que la luz brillante suprime la melatonina, algo que la luz artificial común no logra.”
Para la señora Luisa Riganti, que vive en Saavedra y fue diagnosticada de trastorno afectivo estacional hace 15 años (entonces tenía 50), la tristeza del invierno se había convertido en una compañera inevitable luego del inicio de una enfermedad que atacó a su hija, en ese momento una adolescente de 16 años.
“Había épocas en que no me mantenía en pie –recuerda–. Estaba tirada en la cama 5 meses mirando el techo. No había tratamiento que me diera resultado. Hasta que llegaba la primavera. Un buen día me veía en la cama, me preguntaba: ¿pero qué hago aquí? y me levantaba, como si nada hubiera pasado. Finalmente, llegó mi diagnóstico. Es que hasta hace algunos años se creía que este problema pasaba sólo en los países donde falta mucho sol en invierno.”
Luisa Riganti contó con una ventaja: su marido, electrotécnico, construyó el sencillo aparato con el que realiza todas las mañanas entre 2 y 3 horas de terapia lumínica al comenzar el otoño.
“Coso o leo mientras me expongo a la luz. No da mucho calor a pesar de que viene de diez tubos grandes de luz de día –explica–. Yo estoy a un metro de distancia. Las medidas son muy exactas, se hicieron por indicación médica y las tomó un ingeniero.”
Además de este recurso terapéutico, la licenciada Pugliese menciona la psicoterapia, la mayor exposición al sol y la realización de actividad física, especialmente por la mañana (todos ellos mecanismos que mejoran la respuesta neurohormonal).
La psicóloga también recomienda sentarse cerca de las ventanas en el trabajo, utilizar lamparitas de alta potencia y evitar la oscuridad en los ambientes pequeños.

La luminoterapia (en este caso, a través de un dispositivo portatil) constituye la terapia más efectiva para el trastorno afectivo estacional
Caricatura: Huadi

CÓMO LOGRAR QUE LA PRIMERA CITA NO SEA LA ÚLTIMA

Friday, March 22nd, 2002
REVISTA LUNA Nº 925. EDITORIAL PERFIL.
Conociéndose
Hicimos una reunión con nuestras lectoras y todas estuvimos de acuerdo: el primer encuentro con un hombre es decisivo. Una palabra inadecuada de él, una camisa de color estridente, una actitud chocante pueden hacer que esa cita sea de debut y despedida. Sin embargo, quizás podría llegar a gustarnos si tuviéramos la oportunidad de conocerlo más. Cómo evitar que una primera impresión, a lo mejor errónea, haga fracasar una relación con posibilidades de futuro.

A Mirta Gandolfo (35), secretaria en una clínica, por fin, después de más de un año de miraditas e insinuaciones, la invitó a salir el atractivo médico cardiólogo con el que trabajaba. Era un apuesto señor de 40 que se había separado hacía tres años y cuya historia Mirta conocía muy bien porque, trabajo de por medio, ya habían tenido largas sesiones de confesiones mutuas. La cita fue en la casa de él. Se consideraba un buen cocinero y quería homenajearla con un plato de “pastas del autor”.
Mirta se puso la mejor ropa interior y se perfumó. Tenía con él la confianza suficiente como para que pasara algo.
Cuando llegó, él ya había preparado la mesa, había encendido velas y había puesto música suave. Todo estaba listo para una cena romántica con final previsible.
Mirta pensó que un trago de buen vino terminaría de ponerlos en clima. Sin embargo, antes de sentarse a la mesa, el apuesto doctor sacó de la heladera un tetrabrik de leche de soja, una bebida que consideró sana, inofensiva y muy adecuada para la ocasión. “El alma se me cayó a los pies -asegura Mirta- pero le di una segunda oportunidad y festejé el desabrido sabor de sus pastas sin sal.”
Pero la performance del doctor no repuntó en toda la noche. “Cuando terminamos de comer -continúa Mirta- levantó los platos y los llevó a la cocina, limpió obsesivamente las miguitas y, para rematarla, se dirigió resuelto nuevamente a la cocina, se calzó unos guantes de goma color naranja y se puso a lavar. ¡Guantes de goma color naranja!…Diez minutos después del café me fui. No hubo una segunda vez, aunque hacía más de un año que fantaseaba con él”.
Usar guantes de goma para lavar los platos después de una cena romántica no es un delito penado por la ley. Tampoco tomar leche de soja. Sin embargo, estas dos actitudes pueden convertir un encuentro en un rotundo fracaso.
¿Hay que dejarse guiar por la primera impresión? ¿Son suficientes estas actitudes para sacar conclusiones desastrosas acerca del hombre que nos invitó a salir? ¿Conviene dar una segunda oportunidad aunque, como dice Mirta, el alma se nos haya caído a los pies?.

HOMBRES NECIOS

LUNA hizo una reunión de lectoras acerca del tema y las conclusiones fueron contundentes: quien más quien menos, todas las mujeres tenemos en nuestro haber una larga lista de fracasos estruendosos en el primer encuentro.
Sintonizar con un hombre, es decir, usar el mismo código, utilizar el mismo lenguaje es algo más difícil de lo que parece.
Esto lo sabe muy bien María Bufano (mendocina, confiesa más de 40 pero no quiere dar precisiones, es actriz y profesora de tai-chi ). A ella entender el código del otro le resultó casi imposible. Y no era para menos, salió con un chino. Durante un año fue su profesor de artes marciales, hasta que un día la llamó por teléfono y le dijo que tenía que hablar con ella. María pensó que se trataba de algo relacionado con las clases. “Me dijo con mucha seriedad y sin preámbulos -cuenta María- que en China el hombre mira mucho tiempo a una mujer antes de tomar una decisión, que él me había observado y había tomado una decisión. Y así, de buenas a primeras, me preguntó si quería ser su novia. Me quedé fría. Le pregunté qué quería decir exactamente, porque yo no sabía si el entendía el alcance que tenía la palabra novio en español. Para nosotros es un tipo de relación muy formal. Pero él sabía muy bien lo que quería decir novio y me estaba haciendo una propuesta formal. A mí me gustaba, pero nunca me había atrevido a fantasear con una relación porque él no me demostraba nada. Pero, según parece, en China es así, te observan y después te sueltan a boca de jarro lo que piensan. No supe qué contestar, aunque me sentí halagada. Igual, luego de esa declaración la relación tardó mucho en comenzar. Me sentía rara. Por un lado todo era más lento, más tranquilo. Pero, por otro, tenía mis dudas acerca de qué cosas podríamos compartir y que cosas no”.
No es necesario tener una primera cita con un hombre chino para sentir que hablamos lenguajes diferentes. En realidad, todos tenemos lenguajes distintos aunque hablemos el mismo idioma. Por eso resulta a veces tan difícil entenderse en el primer encuentro. Lo explica muy bien la licenciada Andrea Churba, coordinadora pedagógica de la Escuela Argentina de Programación Neurolingüística. En efecto, cada persona se maneja en un determinado tipo de código. Hay personalidades predominantemente visuales, tactiles, olfativas, auditivas o kinésicas, (relacionadas con el movimiento). “La persona en la que tiene más relevancia lo visual -asegura Churba- es una persona que mira mucho porque percibe el mundo de ese modo. Aunque en el mundo haya todo tipo de estímulos, ella recogerá, sobre todo los visuales. Más que escuchar o sentir, mira. Necesita gráficos, gestos, dibujos. Por eso, si se combina con una persona visual una cita, lo mejor es anotarle la hora y la dirección del lugar, para que pueda visualizarla”.
Seguramente Lorena Iñíguez (26, decoradora ) tiene una personalidad de tipo visual. “Yo soy decoradora -dice- así que a mí me importa que un tipo sea buen mozo. Por supuesto, no sólo me importa eso, pero en el primer encuentro eso es muy importante”. También Anabel Rodríguez (23, diseñadora de indumentaria) parece ser predominantemente visual: “nunca me pasó, pero no soportaría que en la primera cita un tipo se apareciera con unas medias verdes con rombos color fucsia. No sé, creo que ahí me muero. Y tengo una amiga a la que le pasa lo mismo, pero con otras cosas. Por ejemplo, si el chico con el que se va a encontrar llega con sandalias franciscanas o con mocasines sin medias, para ella murió. Puede parecerse a Brad Pitt, pero para ella ya no tiene chance”.
Pero es cierto que la primera impresión es la que vale. ¿Cuál es la verdadera importancia de esos pequeños detalles que hacen que, apenas lo empezamos a tratar, nos enamoremos como locas o tengamos ganas de salir corriendo?

CONCILIAR CÓDIGOS

Puede un detalle superficial como unas sandalias franciscanas arruinar una posible relación. La respuesta es sí, si somos predominantemente visuales.
“Esto tiene que ver con las creencias que determinan nuestra percepción de la realidad -explica Churba-. Cuando una mujer ve a un hombre con unas sandalias franciscanas y para ella es muy importante lo que ve, instantáneamente le agrega un sentido. Pero, en realidad, este sentido puede no tener nada que ver con el hombre que tiene frente a ella. Éste sentido tiene que ver con su historia personal. Entonces empieza a percibir a ese hombre desde ese pequeño detalle. Si una amiga le preguntara cómo le fue en su primera cita quizás le contestaría que ese hombre no le gustó porque es un colgado.
Ella relaciona el hecho de ser colgado con las sandalias franciscanas. Nuestras creencias, es decir, nuestros sistemas representacionales, hacen, por un lado, que pongamos el foco en unas cosas o en otras y, por otro, que distorsionemos la realidad.”
Cuando logramos poner en segundo plano nuestra tendencia a ver la realidad de tal o cual manera, es decir, cuando hacemos entrar otros elementos en la imagen que nos formamos de una persona, podemos lograr que una relación que parecía imposible prospere.
Anabel, predominantemente visual, tuvo la oportunidad de darse cuenta de que juzgar a una persona por su aspecto puede constituir un impedimento para conocer sus virtudes.
“A mi novio lo conocí en el trabajo -cuenta-. Yo soy diseñadora de modas y me fijo mucho en la ropa. Él se vestía muy formal, con camisa y saco, pero combinaba pésimo las corbatas. Cuando se vestía más informal, me parecía horroroso. Sin embargo, luego de más de un año de hablar con él y de ser muy amigos, terminé enamorándome. Cuando lo conocí bien ya no me importó cómo se vestía. Pero creo que si no lo hubiera conocido bien y se me hubiera aparecido en una primera cita vestido como lo hace habitualmente, no le habría dado ninguna chance. Yo me imaginaba saliendo con un morocho de 1,80 y él no tiene nada que ver con eso. Además, se viste pésimo. Sin embargo me enganché hablando”.
Para Patricia Constanzo (41, locutora), quizás predominantemente olfativa, lo primero que cuenta en un hombre es que huela bien. “Me ha pasado de encontrarme con un hombre visualmente muy atractivo pero que no olía como a mí me gusta. Esto incluso tiene que ver con lo cultural. Nosotros somos de lavarnos muchísimo y de usar mucho perfume y los europeos no. Y para mí eso es excluyente. Tiene que haber una química con la otra parte y si a vos no te gusta el olor del otro, es muy difícil que eso se dé.
Sin embargo, Patricia reconoce que hay otros elementos que pueden evaluarse en una primera cita y que son independientes de que esa persona nos haya gustado o no de manera inmediata. La química inicial puede modificarse en el curso del encuentro. “Una vez estaba con un hombre que me había parecido muy agradable y venía todo bien hasta que me contó que había tenido tres parejas sucesivas y que con las tres había tenido hijos. Y yo me dije “un hombre que va dejando hijos desparramados por el mundo, no es para mí y ésa fue la última vez que lo vi”.
En una primera aproximación, según parece, se produce una superposición de impresiones. Y estas impresiones tienen tanto que ver con nuestra forma de percibir el mundo como con nuestras expectativas respecto de la relación que puede ofrecernos el hombre que tenemos frente a nosotras.

PALABRAS DE AMOR

Graciela Echauri Pulido (54, dermocosmiatra) escuchó en su primera cita exactamente lo que quería escuchar. Lo que él dijo colmó de tal manera sus expectativas que se casó con el hombre que había pronunciado las palabras mágicas. Graciela estaba en un convento e iba a tomar los hábitos, pero no estaba del todo decidida. Hacía relativamente poco tiempo había muerto su madre y ella estaba deprimida y enferma. Decidió abandonar el convento y postergar la decisión de ser monja hasta que pudiera ver más claro lo que le sucedía. El día que salió del convento, se cumplía un aniversario de la muerte de su madre. Sus amigas la llevaron a bailar. Yo tenía 19 años -cuenta Graciela- y era muy pudorosa. Dejé de bailar con un chico porque me apretaba demasiado. Me sacó a bailar otro. Estábamos bailando y yo le cuento que se cumplía ese mismo día un aniversario de la muerte de mi mamá. Lo que me dijo me conmovió tanto que me enamoré (todavía, al recordarlo, los ojos se le llenan de lágrimas.)
El me dijo: “Justo el día que perdiste al ser que más te quiso en la vida encontraste a otro que te va a querer con la misma intensidad.” Me casé con él a los 13 meses. Y seguimos casados todavía.
Como lo evidencia la historia de Graciela, para llegar al corazón de una mujer parecen existir llaves mágicas. Quizás ella le da más importancia a lo que escucha que a cualquier otra cosa y se encontró con la persona que le dijo exactamente aquello que quería escuchar.
Otras historias, en cambio, indican que una actitud equivocada o un color disonante pueden levantar un muro en la comunicación con la persona que acabamos de conocer.
Afortunadamente, según la licenciada Churba, es posible sintonizar los códigos para tratar de entenderse. Pero para que esto suceda es necesario tomar conciencia de qué tipo de personalidad tiene una y cuáles son las restricciones de percepción que esa personalidad le impone. Si somos capaces de sobreponernos a nuestras propias limitaciones y le damos al otro una segunda oportunidad, es probable que una relación que creíamos imposible tenga probabilidades ciertas de desarrollarse y crecer.

LO QUE NOS SEDUCE

• Que sea muy atento.
• Que llegue puntualmente a la cita.
• Que muestre interés por lo que le contamos.
• Un buen perfume, sin excesos.
• Que sonría, que demuestre buen humor.
• Que tome la iniciativa, es decir, que sepa dónde llevarnos a comer o a tomar un trago, pero también que nos consulte si nos gusta el programa que armó.
• Que no trate de apurar los tiempos para llegar al sexo y que no se muestre como un baboso.
• Que sea prolijo y discreto en su manera de vestir. Que tenga lindas manos. Que sea espontáneo. Nada suena más falso ni aleja más que un discurso de seducción prefabricado.

EL RANKING DE LAS ACTITUDES MASCULINAS MÁS ODIADAS

• Que sea muy charlatán y no nos deje ni siquiera meter un bocadillo durante toda la salida.
• Que tenga anillos, pulserita o cadenita con colgante.
• Que use la camisa abierta a lo Sandro y haga ostentación de ser un hombre de pelo en pecho.
• Que no sea cuidadoso con el arreglo personal, (los zapatos sin lustrar, las uñas comidas o los dedos manchados de tinta).
• Que masque chicle.
• Que quiera llevarnos a la cama de inmediato. Poco se puede esperar de un hombre que no quiere tomarse el trabajo de seducirnos. El derecho a la intimidad hay que ganárselo.
• Que se aparezca con jogging y zapatos náuticos y medias de toalla un sábado a las 19.
• Que ame combinaciones estridentes (por ejemplo, pantalón rojo con remera amarilla).
• Que en la primera cita nos proponga que cada uno pague lo suyo.
• Que se las dé de galán que siempre gana.
• Que nos cuente con lujo de detalles la operación de hernia que le hicieron hace tres años para demostrar que es un tierno.
• Que hable de la ex poniéndose en víctima.
• Que nos aburra contándonos detalles de su trabajo, por ejemplo, la fórmula de todos los remedios de plaza en el caso de que fuera farmacéutico.
• Que en el primer encuentro íntimo descubramos que tiene un agujero en la media.

EL JUEGO DE ENCONTRARSE
Por la Licenciada Iris Pugliese, psicóloga

En una prima cita se ponen en juego una serie de fantasías que tienen que ver con la necesidad de hacer un cambio en la vida sentimental, de revertir la soledad, de encontrar el alma gemela, ya que no es fácil estar sola, sobre todo en una sociedad cada vez más hostil y exigente.
La urgencia por encontrar pareja depende de la edad. Pasados los 30 las mujeres comienzan a sentir la presión social de tener un compañero, de formar una familia. Si una persona es muy vulnerable a pautas establecidas como la edad en que debería casarse o el tipo de hombre que debe encontrar, se sentirá más infeliz si no puede cumplir con esos mandatos.
Convenir una primera cita, sin embargo, siempre es algo esperanzador. Indica que a pesar de las características personales o de las malas experiencias del pasado, vale la pena volver a intentar. El encuentro se puede vislumbrar como algo pasajero pero placentero o como algo capaz de perdurar en el tiempo.
La mujer espera que el hombre le guste y a su vez, gustarle a él. Pero hay que tener en cuenta que la primera cita es sólo un principio de acuerdo y que puede haber mucho tiempo por delante para saber si se ha dado con la persona indicada.

FRASES MORTALES QUE NUNCA DEBERÍAN PRONUNCIAR

• “Conmigo los domingos no cuentes porque voy a la cancha”.
• “Vivo con mi papá y mi mamá” (tiene 40) o “Volví a mi cuarto de soltero en la casa de mis viejos” (se acaba de separar y tiene hijos).
• “No hay ravioles como los que prepara mi vieja”.
• “No salgo con una mujer que use minifalda”.
• “Ojo, no te vayas a enamorar de mí. Estoy saliendo de una relación muy difícil y no me siento en condiciones de tener un compromiso con nadie.”
• “Deberías bajar de peso, me gustan las mujeres muy delgadas” o “Adoro las rubias” (una es morena de piel aceitunada y pelo negro).
• “No me gusta que la mujer sea discutidora y me contradiga. Una mujer tiene que ser femenina”.
• “Susana (su ex) usaba tu mismo perfume. Me haces acordar a ella”.

¿AMOR A PRIMERA VISTA?

30% De los hombres cree que el amor nace del conocimiento mutuo.
70% De los hombres cree en el flechazo.
Fuente: Manual de Instrucciones para comprender a los hombres, Giles d´Ambra, Circe.
Infografía Perfil.

ELLOS Y LAS CITAS

54% Consideran natural que una mujer invite a cenar a un hombre.
46% Sueñan con ser seducidos
Fuente: Manual de instrucciones para comprender a los hombres. Pilles d´Ambra, Circe.

QUÉ SIGNIFICA LA SOLTERÍA PARA ELLOS

2 % Más dinero para uno mismo.
7 % Aventuras y conquistas.
22 % Tiempo para uno mismo.
26% No rendirle cuentas a nadie.
Fuente: Manual de Instrucciones para comprender a los hombres. Pilles d´Ambra, Circe.
Infografía: Perfil.

• El temor más profundo de un hombre es no ser lo suficientemente bueno o ser incompetente.
Fuente: Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus.

La primera cita provoca en una persona el mismo grado de estrés que dar un examen en la universidad, dar un examen para conducir o tirarse en paracaídas.
Fuente: La química de las relaciones amorosas, Marianne Williamson, Urano.

Cuando los hombres y las mujeres son capaces de aceptar y respetar sus diferencias, el amor tiene entonces la capacidad de florecer.
Fuente: Los hombres son de Marte, las mujeres son se Venus.

CONCLUSIONES
Por la Lic. Andrea Churba

• Cada una de nosotras tiene un determinado mapa de la realidad.
• Sin embargo, no hay que confundir el mapa con el territorio mismo. El mapa es una representación, no es la realidad.
• Lo que percibimos en nuestro mapa, no es necesariamente la verdad.
• Nuestros modos de percepción y nuestra historia tienen una importancia fundamental en lo que percibimos.
• Cuando vamos a una primera cita nuestras creencias condicionan el resultado final de ese encuentro.
• Darle a alguien una oportunidad significa quitarle a nuestras creencias el grado de certeza que les otorgamos.
• Sólo el tiempo y el conocimiento del otro pueden indicarnos si nuestro mapa es acertado o lo hemos construido más sobre la base de nuestras creencias que sobre la base de la realidad.

PARA SEGUIR LEYENDO

• La química de las relaciones amorosas, Marianne Williamson, Urano.
• Si Cupido me echase una mano, Joan Bauer, Mondadori.
• Los hombres son de Marte, las Mujeres son de Venus, John Gray, Océano.
• Los secretos del amor, Dra. Kate Wachs, Amat.

AUTOESTIMA: SEGURA, PERO NO TANTO

Friday, March 15th, 2002
Revista Luna Nº 924, Sección Conductas, 15/03/2002
Por María Gabriela Ensinck
Si usted cree que para alcanzar el éxito debe tener la autoestima alta los 365 días del año, va por mal camino. A veces, sentirse “como la mona” es lo que permite conocer sus errores y limitaciones.
Un excesivo sentimiento de superioridd provoca rechazo y a la larga lleva a fracasar.
Cómo encontrar el punto justo.

“Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento”, decía Eleanor Roosevelt. No existe un juicio de valor más importante, ningún factor es más decisivo en el desarrollo personal de cada uno que la propia valoración.
“La autoestima es la imagen que cada persona tiene de sí misma –dice la psicóloga Iris Pugliese, co-directora del Centro Psicoanalítico Argentino–. Es un sentimiento, pero además es un juicio de valor acerca de las propias capacidades, virtudes y potencialidad tanto a nivel físico como psicológico”.
Pero la autoestima no es un juicio estático para toda la vida. Hay períodos, como la adolescencia, en los que tiende a estar demasiado alta. “El adolescente deja de idealizar a los padres y cae en el extremo de creerse superior a ellos. Tiene actitudes omnipotentes que se manifiestan por ejemplo en el manejo del tiempo: cree que puede preparar un examen el día anterior”, describe la psicóloga.
Generalmente se piensa que lo ideal es mantener la autoestima bien alta. Sin embargo, en una personalidad madura, es normal que fluctúe y en algún momento esté baja. “De lo contrario, el exceso de amor propio nos impediría reconocer nuestras limitaciones”, advierte Pugliese.
Este nuevo enfoque, enunciado por el antropólogo norteamericano David Reynolds en varios de sus libros, sugiere que los momentos de baja autoestima son útiles para poder alcanzar el éxito.

La propia imagen

La protagonista de “El casamiento de Muriel”, una chica rellenita a quien su familia y amigos trataban de inútil, un día da un vuelco y empieza a decidir y hacer cosas por sí misma. Y hasta conquista el amor de un hombre que se había casado con ella sólo por conveniencia.
La autoestima no depende necesariamente de nuestro aspecto físico. Como la heroína de “Betty la fea”, muchas personas saben que no son bellas, sin embargo, su actitud las hace atractivas y tienen más éxito que las mujeres hermosas.
La autoimagen es algo que se construye a lo largo de la historia personal, pero fundamentalmente en la infancia. “El primer ser significativo es la madre”, explica Pugliese, y de sus juicios y actitudes hacia el niño dependerá la imagen que pueda formarse de sí mismo”.
Uno de los pilares de la autoestima es la autoaceptación, que implica reconocer los propios errores y aciertos. También darse permiso para tener pensamientos propios y equivocarse.
Además son importantes la auto-confianza (estar seguras de nuestras capacidades y potencialidades); y la auto-responsabilidad para hacernos cargo de las decisiones que tomamos, sin culpar a los demás por nuestros errores.
Tener un juicio equilibrado sobre sí misma requiere eliminar ciertos pensamientos que distorsionan la realidad. Por ejemplo, el hecho de ver la vida en “blanco y negro”, sin aceptar matices; y la generalización extrema, que lleva a que una mala experiencia tenga sabor a fracaso y nos inhabilite para un nuevo intento.

Ni muy arriba, ni tan abajo

El nivel de autoestima tiene profundas consecuencias en todos los aspectos de la vida. Influye en el trabajo, el amor, el sexo, en las relaciones con la pareja, los amigos, los hijos y en el logro de los propios objetivos y la felicidad.
Quienes tienen una alta autoestima suelen ir hacia adelante, tomar decisiones y asumir responsabilidades. Tienen fe en sí mismos, y esto las ayuda a lograr lo que se proponen. Sin embargo, hay personalidades que tienden a una autovaloración exagerada: se creen los salvadores del mundo, o se embarcan en proyectos faraónicos que son imposibles de llevar a cabo.
En tanto, las personas que tienen la autoestima baja dan mucha importancia a lo que se dice y piensa de ellas, son inseguras y a menudo desconocen sus propias emociones y sentimientos, porque están más pendientes de los demás que de sí mismas. Les cuesta mucho llegar al éxito, y cuando lo consiguen no pueden disfrutarlo. Simplemente porque no se creen merecedoras de él.
En su justa medida, la autoestima implica poder dar y recibir elogios, afrontar las críticas de los demás y reconocer lo que hay de verdadero o de falso en ellas, expresar con naturalidad las emociones y pensamientos y no culparse por sentir rabia o enojo.
Sentirse bien con uno mismo no implica tener comportamientos egoístas, codiciosos o desconsiderados con los demás. A la larga, las personas que tienen un concepto demasiado elevado de sí mismas terminan generando la envidia y el rechazo social.

Libros

“Cómo mejorar tu autoestima”, de Elaine Sheehan (Océano)
“La autoestima en el trabajo”, de Nathaniel Branden (Paidós)

Claves para estar bien con una misma

auto-aceptación
auto-confianza
auto-responsabilidad
auto-determinación

Test de autoestima

Marque con una cruz la opción con la que más se identifica, tratando de ser sincera y espontánea.

1. Si alguien le pide un favor que no tiene tiempo o ganas de hacer…
a. Pese a todo lo hago, no sé decir que no.
b. Doy una excusa cualquiera para no tener que hacerlo
c. Le digo la verdad, que no quiero o no puedo hacer lo que me pide.

2. ¿Cuando está en grupo le cuesta tomar decisiones?
a. En general no.
b. Depende de la confianza que tenga con la gente del grupo.
c. En general sí.

3. Si pudiera cambiar algo de su aspecto físico que no le gusta…
a. Cambiaría bastantes cosas para así sentirme mucho mejor.
b. No creo que necesite cambiar nada de mí.

c. Estaría bien, pero no creo que cambiara nada esencial de mi vida.

4. Su superior la reprende en voz alta como diciendo que su trabajo está mal hecho…
a. Trato de que se calme y baje la voz y pienso que la próxima vez lo haré mejor
b. No tiene ningún derecho a gritarme, y se lo hago saber.
c. Me molesta que me deje en evidencia y lo paso mal.

5. ¿Le preocupa la impresión que causa sobre los demás?
a. No siempre, sólo cuando me interesa esa persona.
b. Mucho, no soporto que alguien me tenga mal considerado.
c. Lo que los demás piensen de mí no me preocupa para nada

6. ¿En general logra lo que se propone?
a. Sí, nada me detiene cuando quiero lograr algo.
b. No siempre lo logro pero siempre lo intento.
c. Me cuesta mucho conseguir lo que quiero.

7. Cuando tuvo algún fracaso amoroso, ¿de quién piensa que fue la culpa?
a. Mía.
b. Cada fracaso es distinto, a veces uno a veces otro.
c. Del otro.

8. Si realiza un trabajo, ¿espera el reconocimiento de los demás?
a. Normalmente sí.
b. El valor de cualquier trabajo es independiente del juicio de quien sea.
c. El valor de mi trabajo soy yo el único que puede juzgarlo.

Sume puntos de acuerdo a la siguiente tabla

1. a=1, b=2, c= 3

2. a=3, b=2, c=1

3. a=1, b=3, c=2

4. a=2, b=3, c=1

5. a=2, b=1, c= 3

6. a=3, b=2, c=1

7. a=1, b=2, c=3

8. a=1, b=2, c=3

Resultados

hasta 12: baja autoestima de 13 a 19: autoestima media 20 y más: alta autoestima

S.O.S.: MUJERES VULNERABLES

Thursday, February 21st, 2002
Sección Psicología femenina
Claves para aprender a manejar el sentimiento de culpa
Texto: Fabiana Polinelli
Asesoró: Lic. Iris Pugliese
¿Siente culpa por trabajar y dejar a su hijo en un jardín? ¿Asume como propios los errores cometidos por su marido? ¿Percibe que usted es la responsable de que sus relaciones fracasen? Si la respuesta es sí probablemente sea el momento de que aprenda a escapar de una trampa peligrosa: la culpa

Las mujeres solemos pensar que tenemos la culpa de todo. No hay vuelta que darle, somos culposas y asumimos como propios los fracasos de toda la familia. Pero no se asuste: el problema tiene solución.

Desde Eva hasta nuestros días

“Desde que Eva comió el fruto prohibido y convidó a Adán, la mujer parece haber emblematizado a lo largo de nuestra historia a la Culpa por excelencia”, dice la psicóloga Iris Pugliese. De allí quizás la propensión del sexo débil de aceptar las culpas de los demás. Y desde ya que la cultura no se priva de nada en materia de inculcarnos la sensación de caer en pecado cada vez que se transgreden sus normas.”
Entonces, ¿podemos las mujeres darnos cuenta de cómo actúa la culpa y por lo tanto liberarnos de la pesada carga que significa asumir todos los errores? La respuesta es sí y la misión, despabilarnos.

Las áreas más vulnerables

Existen diversas áreas de nuestras vidas en las que las mujeres parecemos ser más vulnerables a la culpa, entre las que se cuentan la vida conyugal, el área sexual, la maternidad y el sector laboral.
En la vida conyugal o en pareja, solemos compadecernos por nuestros compañeros, asumiendo hacia ellos un cuidado casi maternal, que ellos aceptan como natural.
La propensión de ellas a la culpabilidad puede ser percibida por el otro y utilizada para la manipulación psíquica de la pareja.-
Por otra parte, en el área sexual, el sentimiento de culpa suele ser más inhibitorio del placer en la mujer que en el hombre. Es decir, si las cosas no funcionan bien o como se desea, la mujer suele ser la responsable por no estar lo suficientemente atractiva, bella, delgada, seductora, arreglada o simplemente dispuesta para el momento.
Luego, cuando la mujer se convierte en mamá, se suma otra carga de culpas. Nunca es mucho lo que una madre puede hacer por un hijo.
Y los datos son certeros: según la revista Psychology Today, en los Estados Unidos el 75 por ciento de las mujeres se siente culpable cuando reanuda sus actividades laborales después de haber tenido un hijo. En contrapartida, la situación que se vive actualmente en nuestro país ha puesto en evidencia otro fenómeno: muchas mujeres se sienten culpables por no poder trabajar afuera y tener que ser “sólo” amas de casa.
Por último, en el área laboral las mujeres asumen frecuentemente grandes responsabilidades, aunque en general no se las convoque para cargos de poder y en el caso de que esto suceda, usualmente cobrará menor remuneración que su igual masculino. A cambio, la mujer está más dispuesta a sobrecargarse de tareas pensando tal vez que las cosas en sus manos estarán más seguras. Tal vez cuiden el trabajo como si fuera su hogar.

Cómo salir de la trampa de la culpa

Primeramente, habría que tomar conciencia de los fracasos propios, así a través de ellos, rastrear los conflictos no resueltos que motivan la culpa. Si la propuesta parece complicada, no dudar en buscar ayuda psicológica, que bien vale la pena para poder zafar de la culpa.
Por otra parte, intentar reemplazar la actitud de culpa y condena por otra de mayor libertad y tolerancia, tanto para sí misma como para los demás. Porque “la severidad con que juzgamos a los demás también puede darnos una pista del grado de intolerancia con que nos juzgamos a nosotros mismos”.
Si en una relación de cualquier tipo el otro adopta una posición de víctima, desconfíe. Puede tratarse de un hábil manipulador de afectos.
Es importante aprender a discernir que culpa y responsabilidad son sentimientos diferentes. “El primero puede llegar a ser tan patológico que ni siquiera guarde relación alguna con actos cometidos, sino con fantasías de algo que se deseó que resulta intolerable para conciencia moral de una persona”, apunta Pugliese. “En cambio la responsabilidad tiene que ver con la madurez con que se asumen las consecuencias de los propios actos y con la buena disposición a repararlos.”.

Para tener en cuenta

Las mujeres se sienten culpables por:
a) 36%: no dedicarles más tiempo a sus hijos.
b) 30%: no responder a los mandatos maternos
c) 14%: no satisfacer a su pareja
d) 13%: no dedicarle más tiempo a su cuerpo
e) 7%: no ser exitosas

Fuente: “La mujer que lo da todo y aún se siente culpable”, de William Fezler, Vergara.

MARKETPLACE: NEWS ARCHIVES

Monday, January 14th, 2002
MONDAY, JANUARY 14, 2002
Argentina’s stock market stayed closed today, with authorities unsure if investors can raise the cash they need to trade shares, given government restrictions on bank withdrawals. The Argentine peso held steady today following its 41 percent devaluation last week. The government is trying to patch up strained relations with a main source of new money, the International Monetary Fund, with talk today that an IMF deal might be possible within a month.
By Amy Radil

For Argentine citizens, the profound uncertainty of trying to live as their country’s economy turned to sand is exacting a psychological toll, as Amy Radil reports from Buenos Aires.
Radil:”Buenos Aires has the highest number of therapists per capita of any city in the world some 40,000 in all. But in a city where going to a psychoanalyst has been seen as a rite-of-passage for many teenagers, theorizing about childhood traumas and the unconscious has given way to more immediate worries brought on by the economic and political crisis. Therapist Marta Campo works with outpatients in the mental health program at a local hospital, as well as seeing her own patients at home. She says hospitals have been inundated with requests from middle-class patients, while poorer ones are so busy trying to make ends meet. Even though the hospital offers low-cost counseling, Campo thinks some of her patients may have dropped out of therapy because they cannot afford the bus fare to reach her.
Taking a break from work to visit a nearby cafe, Campo says, with their money stuck in the bank and unemployment so high, many of her patients seem frozen in place, unable to plan even in the short term.”
Campo (translation):”There’s a strong sense of being in shock, of uncertainty and of time standing still. People are waiting to see what will happen.”
Radil: “For one patient, the banking restrictions sparked a suicide attempt. Another patient lost her husband in the Dec. 20 riots that prompted president Fernando de la Rua’s resignation the man was killed by police. Psychoanalyst Iris Pugliese, who treats her patients in a cozy home office, complete with the trademark couch, says patients are now dropping in and out of therapy depending on their ability to pay, making her own workload more erratic. And rather than discussing deep-seated phobias, they want advice on solving their immediate problems - problems that have no immediate solutions. Pugliese says these days therapists have a hard time being objective.”
Pugliese (translation): “Since you’re Argentine too, the problems people come in with also touch you. If someone comes in protesting because their money’s tied up at the bank, I don’t know what to tell him because the same thing is happening to me. We’re all suffering from the same things.”
Radil: “In fact, many analysts are seeking therapy themselves to cope with the extra stress on the job.
But while analysis may not be able to cure Argentina’s woes, Pugliese says, the situation does have some Freudian overtones: she and her patients almost feel like children in a dysfunctional family where the parents keep making up new rules to suit themselves.”
Pugliese (translation): “It’s as if it’s a family where the children feel that the parents lie constantly, always promising things they can’t deliver, and are delinquents on top of everything.”
Radil: “In this analysis, the ‘father’ would be former president Carlos Menem, whose administration in the 1990’s was awash with corruption. Posters of Menem’s face under the title ‘Dirty Insect’ have sprung up around Buenos Aires, and Argentines are quick to blame Menem for getting them into the current crisis. But as an aspiring presidential candidate for the race in 2003, Menem is one father-figure who will likely to haunt the minds of therapy patients around the country.
In Buenos Aires, I’m Amy Radil for Marketplace.”
And that’s the top of our news for Monday. On Wall Street, we’re detecting a sense that investors are less forgiving of weak profits than they’ve been in recent weeks. Today the Dow fell 96 points, less than a percent. The NASDAQ fell 31, or 1.6 percent. Details when we do the numbers.
Rundown

¿ESTARÉ CRIANDO UN HIJO MACHISTA?

Friday, November 16th, 2001
REVISTA LUNA Nº 907 EDITORIAL PERFIL
Lo sobreprotejo y lo consiento.
Informe: María Laura García y Juan Grazide.
Asesoramiento: Lic. Iris Pugliese.
Somos independientes, defendemos nuestros derechos, nos proclamamos contra cualquier tipo de sometimiento… Sin embargo, a veces, inculcamos que la que debe planchar, limpiar y cocinar es la mujer. Por qué no podemos evitarlo. Cómo darnos cuenta de que estamos criando un futuro machista y frenar a tiempo.

Con frecuencia suele creerse que el machismo es una concepción natural de los hombres y que las mujeres sólo participan como víctimas de una visión del mundo que proclama al género masculino como centro y que limita el dominio de lo femenino al exiguo ámbito de lo doméstico.
Sin embargo, el machismo es mucho más que una mera actitud corporativa y casi folklórica que el gremio masculino esgrime cuando ve amenazada su supremacía ancestral. No se trata, en efecto, de un partido de fútbol de hombres contra mujeres en el que se juega el derecho de ver quién es el que lleva los pantalones. El machismo es una forma de pensar la distribución de poderes y de roles, una manera de concebir el mundo en términos de sumisión y de obediencia. En suma, para decirlo con una palabra gastada, desprestigiada y con demasiadas resonancias políticas, se trata de una ideología y, como tal es sustentada tanto por hombres como por mujeres, aunque sean los hombres los encargados de asumir su defensa.
Dado que se trata de una ideología casi tan vieja como el mundo y tan difundida como la injusticia, se ha transformado en algo casi natural. El machista -ola machista-, por lo general, no tiene conciencia de que lo es. ¿Acaso puede existir una forma diferente de concebir las relaciones entre hombres y mujeres que tal como se aprendieron desde la más temprana infancia? Y no hace falta haber crecido en un hogar donde la supremacía masculina era declamada en forma de discurso. El machismo se aprende a través de pequeñas actitudes, se transmite “con la leche templada y en cada canción”, como diría Joan Manuel Serrat.
Las madres que lograron la ansiada parejita que, según las abuelas es el fundamento de la familia tipo ideal, es decir, aquellas mujeres que tuvieron un varón y una nena, suelen experimentar en carne propia la contradicción entre lo que se cree racionalmente y lo que se siente. En efecto, incluso aquellas que se proclaman no machistas, tienen, a veces, actitudes que ponen en evidencia lo contrario. María Marta Closas (45, comerciante) es un ejemplo elocuente de esta contradicción: “Me enojo conmigo misma -dice- cuando descubro que le pido a mi hija que me ayude a arreglar la habitación del hermano, pero que soy incapaz de decirle a mi hijo que me ayude a arreglar la habitación de su hermana. Entonces, para ser coherente, le digo a él que lave los platos, pero no puedo evitar la sensación de que, como dice mi marido, lo voy a hacer un mariquita.
Para criar un hijo machista no hace falta recitarle el credo de la supremacía del varón. En este caso como en muchos otros, las actitudes influyen más que las palabras.

EXTREMOS DIFíCILES

Ubicándose en una “alternativa moderada”, como ella misma la definió, Claudia Garcés (36, maestra, casada desde hace cuatro años y medio, un hijo varón) busca el equilibrio: “Yo no soy ni machista ni feminista, los dos extremos son difíciles-explica-. Creo que las actividades no son femeninas o masculinas y no creo que haya trabajo de hombres y de mujeres. En mi casa los roles no están muy establecidos y en la de mi mamá tampoco lo estaban. Me acuerdo que muchas veces si mi papá se tiene que poner a limpiar lo hacía sin ningún problema. Mi suegro también, si tiene que cocinar lo hace. Mi marido se levanta a la mañana y se prepara el desayuno. Si yo salgo él hace la cena. Si se tiene que poner a limpiar lo hace. Espero que a Ramiro, mi hijo, le pase lo mismo.
Pero hay que decir la verdad: los hombres son como son porque las mujeres les dicen que las tareas del hogar les corresponden a ellas. En casa, mi marido no se pone jamás a lavar ropa, ni baja la ropa del ténder, no se pone a limpiar el baño…pero si alguna vez lo tiene que hacer, lo hace. Yo tengo amigas que esperan al marido con la cena lista. A las chicas se les delegan cosas que a los varones no: esto sucede inconcientemente. Si mi hijo sale machista será un poco por mi culpa, seguramente”.
Hay millones de pequeños datos en la educación y crianza de los hijos que terminan por configurar el mundo familiar y obviamente cultural en el que nos movemos los argentinos. Ana Laura Davila (18, un hijo) expresa sin dudar cómo ve ese mundo: “Mi familia somos mi mamá, mi papá, 3 hermanas mujeres, un hermano varón y yo. Mi hermano pudo salir antes, desde que tenía 14 años, mientras que a mí recién me dejaron salir sola a los 16. El machismo en mi familia no sólo se manifiesta con ese ejemplo, hay otros. Limpiamos las mujeres, hacemos la cama -la de mi hermano también-, lavamos la ropa. Él nunca va a cocinar, si hay que hacer algo de la casa a él nunca le toca. Mi mamá siempre había querido tener un varón y no podía. Así que cuando lo tuvo se convirtió en el más mimado de todos, sobre todo de mi mamá. Creo que nosotras tenemos la culpa de que los hombres salgan tan machistas. Es que somos muy obedientes, les hacemos caso en todo, dejamos que nos manden, que nos vistan, que nos cuiden. En mi casa me retan porque digo malas palabras y mi hermano puede decir lo que quiere y no le dicen nada. Yo creo que soy igual que mi mamá. Creo que es cultural y que es muy difícil cambiar”.

MUJERES MACHISTAS

Para muchas mujeres como Ana Laura existe una brecha enorme entre los condicionamientos que sufrieron durante su infancia y el proceso necesario para lograr y alcanzar su realización personal independiente de los mandatos y deseos familiares. Ella, sin embargo, cree que es hora de modificar su actitud. “En el futuro me gustaría tener una relación abierta con mi hijo -anhela-, quizás porque quiero lo contrario de lo que a mí me tocó vivir. Para mí el machismo es quitarle el lugar a la mujer. Yo a veces me encuentro justificando a los hombres y ahí me doy cuenta de que soy machista. Cuando los varones dicen que les gusta que la casa esté ordenada y la comida hecha, yo asiento, me parece que es así, que esas cosas le tocan a la mujer, a mí. Yo estudié en un
Colegio técnico por pedido de mi papá, porque decía que en ellos se podía aprender una profesión en la que te pudieras ganar la vida. Ahí me enseñaron electricidad, ajuste y carpintería…pero la verdad es que por ahora sólo me ocupo de criar a mi hijo “.
Desde aceptar que la única función esencial de su vida es la crianza, hasta dejar a los hombres que inviten, paguen, elijan y ordenen una comida en un restaurante, son todos síntomas que afecta a las mujeres. Eleanor S. Field en su libro La mujer que todo lo da, (Ed. Vergara) lo llama “el síndrome de la mujer abnegada, que termina siendo una mujer colérica y frustrada”.
Es el caso de las mujeres de la generación de nuestras madres: toda su vida acudieron a los hombres (padre, hermanos, esposo) para que les dijeran lo que tenían que hacer. Jamás soportaron una mínima señal de desaprobación masculina. Una ceja arqueada del marido podía desequilibrarlas por completo. En ese mundo interior suyo gobernaban los hombres, aquellos por los cuales sacrificaron constantemente su individualidad, sus logros, sus emociones y sus metas. Así nos criaron. Cuando el hijo varón hacía lo que quería lo consideraban fuerte, independiente e inteligente. Cuando la que pretendía satisfacer su deseo era la nena la trataban como a una malcriada desobediente.
Rocío Piernas (31) tiene dos hijos, una nena y un varón. Y afirma que trata de hacer exactamente lo contrario. “Yo no hago diferencias entre ellos -sostiene-. les doy las mismas pautas y trato de jugar y de estimularlos de la misma forma. A mi hija Tatiana le enseño a hacerse su cama de la misma forma que a mi hijo Juan. Además, les, les enseño a que se laven sus platos después de comer y a que guarden su ropa después de bañarse. Creo que en estos temas hay que formarlos desde chiquitos.
Dicen que criar a un varón es más fácil porque no tienen tantos peligros como las mujeres pero hoy en día creo que no hay distinción y todos corremos los mismos riesgos. Yo soy súper feminista, bastante, a veces, demasiado. Cuando me casé entré a la iglesia con mi marido porque me parecía que no estaba bien que a mí me entregara otro. Intento que mis hijos hagan lo mismo, que se críen así, igualitarios. A mi hija la pongo al lado mío cuando manejo y le digo; vas a salir buena manejando y nadie te va a gritar anda a lavar los platos”.
Quizá Rocío logre que su hija no sacrifique, cuando sea grande, su independencia por protección, que es uno de los mayores peligros que ofrece la educación desde el machismo. “Nada es más vivificante y estimulante que la independencia”, escribió Shirley Mc Laine en su libro Don’t fall off the Mountain (No te caigas de la montaña). “No existen refugios seguros -le escribe a su propia hija- donde puedan protegerte y sólo la libertad te hará feliz”. No es lo que piensa Isabel Quiroga (39, dos hijos, una mujer y un varón). “No es que una sea machista -se justifica- pero creo que las chicas corren más riesgos que los varones, por eso hay que cuidarlas más. Y además los varones no son tan hábiles para las tareas domésticas, eso es algo femenino. Las mujeres tenemos otra sensibilidad. El hombre es hombre y quiere que lo tiendan. Eso de que a los hombres se los enamora por el estómago es una gran verdad. Con María, mi hija, nosotras nos arreglamos bien en la casa, ella es muy colaboradora, toda una señorita. Ella es mi mano derecha, trabaja y estudia y no sale a ningún lado. ¿y con Juan? Bueno, con él todo es distinto porque es más grande…ya tiene 16. Pero cuando sale…hasta que no vuelve yo no me puedo dormir, son cosas de madre. En cuanto a la limpieza, es un poco vagoneta, no le gusta limpiar, quizás ayuda con los platos o con sus cosas, pero nunca lo vas a ver limpiando los vidrios, ni aunque se lo pidas. Es que no sabe hacerlo, lo hace mal. Mi esposo tampoco, nunca limpió nada ni nunca lo va a hacer. Llega muerto del trabajo, no me lo imagino a las 8 de la noche limpiando los vidrios. El se encarga de arreglos más generales, si hay que pintar o algo así, a ellos les toca el trabajo duro, nosotras hacemos las tareas de mantenimiento. Pero mi marido no es machista, para nada”.
Tal vez no lo sea, pero según Isabel -su esposa- la limpieza es cosa de mujeres y la crianza de los hijos, también. Esa es una concepción machista del mundo, donde el varón adulto (centro de los poderes y con decisiones inapelables) hace de la paternidad una cuestión del orden de la propiedad privada. Ser padre es ser dueño de los hijos y su crianza, dada la división social del trabajo, no es asunto varonil. Delfina Corbanini, psicóloga, afirma: “las mujeres a veces somos así, muy machistas. Hay conceptos machistas muy arraigados en nosotras, como por ejemplo que los hijos no pueden criarse bien sin madre, que una mujer sola no puede educar bien a sus hijos, que los hijos necesitan de una figura paterna o masculina durante su desarrollo o que “solo un hombre puede resolver un problema como éste”. Lo veo en algunas casas cuando una madre le dice a su hija: “limpiale los zapatos a tu hermano (el hermano tiene más de 20 años ya) que tiene que salir a la calle”, o le dice: “hija, poné la mesa que ya están sentados y listos para comer”. Mujeres machistas en este sentido las hay…muchas más de lo que creemos”.

POR QUÉ EL MACHISMO ESTÁ EN RETIRADA

• Porque los hombres comenzaron a tener un rol activo en la crianza de los hijos y aceptaron que la mujer trabaje y descanse.
• Porque hay familias de madres solas. Crían a sus hijos de acuerdo a valores más alejados de la estructura patriarcal.
• Porque hay más familias ensambladas. Hombres y mujeres, con experiencia conyugal previa suelen educar a los hijos equilibradamente. No quieren repetir viejos errores y modelos.
• Porque hay una crisis del modelo familiar tradicional: las mujeres optan por su libertad y les transmiten eso a sus hijos.
Fuente. Estudio realizado por la Dra. Rosa Geldstein (Vivir en familia, Ed. Unicef Losada.).

EL RIESGO DE LA SOBREPROTECCIóN

Actitudes que favorecen el machismo:
• Recordarles diariamente que se laven los dientes. Usen jabón, que se sequen los pies, que se bañen bien.
• Despertarlos varias veces para que se levanten y acosarlos insistentemente para que se arreglen.
• Ayudarlos a vestirse, aunque puedan hacerlo solos, y estar pendientes de indicarles cuándo deben o no abrigarse.
• Prepararle comidas especiales si no quieren la que se les ha servido.
• Vivir pendiente de las tareas escolares.
• Estar pendientes de arreglarles la camisa, subirles las medias, arreglarles el pelo.
Fuente: Creciendo con nuestros hijos, de Angela Marulanda, Edición de autor.

CAMBIAR LA FORMA DE PENSAR

Para la psicóloga Iris Pugliese, “la ideología machista en el seno del hogar hará que la hija se sienta insegura, desvalorizada, extremadamente sensible, incapaz, vergonzosa y deseosa de ser tomada en matrimonio por algún espécimen masculino para aminorar sus falencias. Además, respecto del varón, los padres y madres machistas generarán hombres que se sentirán superiores a sus mujeres o que podrán, tal vez, sancionar leyes desiguales para la comunidad en la que vivan. El hogar es caldo de cultivo de desigualdades de género. Por ello, la mujer machista de hoy demuestra la ideología en donde fue criada, que debe cambiar aún a costa de que le lleve algún tiempo de psicoterapia”

LA OTRA CARA DE LOS SUPERHOMBRES

Cómo ven realmente los hombres a las mujeres? Para Joan Shapiro, autora del libro Hombres, Ed. Paidós, “las mujeres asustan terriblemente a los hombres. Nos guste o no tenemos que afrontar esa realidad si queremos entenderlos. Aunque nosotras nos sintamos frente a ellos como niñas pequeñas que necesitan un padre, aunque nos sintamos devaluadas, aunque creamos no tener poder, la apariencia que les damos a ellos, tan machistas, es totalmente diferente. Los hombres creen que tenemos todo el poder.
Tenemos ese poder mudo, tan amenazante y primitivo que acompaña al hombre desde su nacimiento. Somos madres. Ellos se sienten vulnerables ante la figura femenina y es precisamente el distanciamiento el que los protege de esa vulnerabilidad. También adoptan conductas machistas para protegerse, hostilidad, desvalorización. Los hombres tienen un sentido muy tenue del significado de su masculinidad. Tienen que reafirmarse una y otra vez que realmente son hombres”.

EL CREDO DE LOS MACHISTAS

1. La peor ofensa para un hombre machista es que su mujer le sea infiel aunque él mismo le haya sido infiel en diferentes oportunidades.
2. Es denigrante para estos hombres realizar tareas domésticas porque consideran que esas tareas los feminizan.
3. Suponen que las mujeres son más sensibles que los hombres porque consideran la sensibilidad como un atributo negativo.
4. Creen que la mujer no debe tener amigos que no sean los del marido.
5. Están convencidos de que la infidelidad del hombre es perdonable.
6. Afirman que en la relación de pareja el hombre de tomar siempre la iniciativa.
7. Creen que la mujer busca siempre la protección del hombre.
Fuente: La mujer que todo lo da, Eleanor S. Field.

Tanto hombres como mujeres tienden a repetir en su vida adulta los patrones de conducta aprendidos en el hogar. Si un chico sintió que era más valorado que su hermana, tenderá a repetir esta conducta con el resto de las mujeres.
FUENTE: Michelle Borba, La autoestima de tu hijo. Paidós.

Las hijas mujeres suelen sentir mayor carga de culpa y responsabilidad que los hijos varones porque éste es el mandamiento inconsciente que han recibido en sus casas.
FUENTE: Consultora Topetest, España.

Los hombres son más permisivos con ellos mismos que con las mujeres respecto de ciertas conductas como la infidelidad porque estos valores le fueron inculcados en la casa como virtudes masculinas.
FUENTE: Consultora Topetest, España.

CONCLUSIONES

• El machismo es una actitud inconsciente. La mujer puede adoptar rasgos machistas, sobre todo si ha sido educada en una familia con esas características.
• ¿Cómo reconocer a una mujer machista? Es la que se somete siempre a las decisiones masculinas, la mujer abnegada que es modelo de obediencia en todos los órdenes de la vida.
• Una mujer machista cría a su hija mujer con reglas que no aplica en la educación de su hijo varón. A él le da liberad e independencia. A ella le tocan las tareas del hogar.
• Desde aceptar que la única función esencial de su vida es la crianza y educación de sus hijos hasta permitir que los hombres se conviertan en proveedores de dinero y seguridad pasando por pequeños actos que hacen a la vida doméstica, la mujer machista transmite a sus hijos varones esos elementos de una misma actitud de sometimiento que afecta profundamente todas las etapas de la crianza.
• Una forma de evitar el machismo es hacer que los hijos, sin distinción de sexo, realicen en conjunto con el padre y la madre todas las tareas de la casa, desde lavar la ropa y planchar hasta limpiar los baños. Sembrar obligaciones y derechos por igual permite criar hijos independientes, responsables y no machistas.

APOSTILLAS

Séneca: “La educación es el método por el cual uno adquiere el más alto grado de prejuicios.”
George Bernard Shaw: “Una mujer quiere para su hijo una mujer sumisa, es decir, una mujer diferente de ella misma”.
Patón: “Las mujeres se quejan de que los hombres sean como son sin advertir que son ellas las que los forjan.”
Montagne: “A las palabras se las lleva el viento. Lo único que educa es el ejemplo”.
Cynthia Eglöff: “Un hombre que desconfía de las mujeres demuestra que para él su madre es la única mujer en la que se puede confiar.”

PARA SEGUIR LEYENDO

• ¿Qué tienen las mujeres en la cabeza?, Marta Merkin. Ed. Sudamericana.
• Creciendo con nuestros hijos, Angela Marulanda, ED. de autor.
• El libro del Hombre, Osho K. KEd. Debate.
• La mujer que lo da todo. Dr. William Fezler y Eleanor S. Field. Ed. Vergara.
• Decir no (por qué es tan importante poner límites a los hijos), de Asha Philips. Ed. Plaza Janés.
• Hijos desafiantes y rebeldes, de Russell Barkley, Christine Benton. Ed. Paidós.
• Cómo entender a su hijo, de T. Berry Brazelton. Ed. Norma.

CLAVES PARA SUPERAR EL MIEDO A LA INSEGURIDAD DE LA GUERRA, UNA TREGUA AL TEMOR

Thursday, October 25th, 2001
REVISTA MUJER ÚNICA, SECCIÓN VIDA COTIDIANA, 25/10/2001
Por Fabiana Polinelli

Asesoró: Lic. Iris Pugliese y Fundación Fobia Club

En estos días en que los noticieros se asemejan a una mala película de Hollywood, aprender a convivir con la angustia se hace imprescindible. Los psicólogos recomiendan ver el lado positivo de la vida y aferrarse a los afectos más próximos.

Estamos viviendo días violentos. A la penosa situación social y económica que estamos atravesando en nuestro país, lamentablemente hay que sumarle la triste realidad de una guerra contra el terrorismo mundial que, si bien, parece lejana y ajena por desarrollarse a miles de kilómetros, nos roza con su brutalidad en cuando que nos hace recordar los penosos atentados por nosotros sufridos en la década del noventa, y nos shockea a diario a través de impresionantes imágenes que, como las del pasado 11 de septiembre, quedarán para siempre grabadas en nuestras retinas. Para colmo de males se habla de una guerra bacteriológica, lo cual nos asusta aún más por lo desconocido de sus alcances, que pueden ser tanto o más feroces, crueles e irracionales que los atentados a las torres gemelas de Nueva York.

¿Cómo convivir con el miedo, entonces? ¿Cómo seguir adelante con la vida, sabiendo que esa guerra nos puede golpear de una u otra manera, que puede haber represalias en nuestro país, que nada de esto ayuda a que nuestro país pueda superar de una vez por todas este estado de paralización económica en el que estamos inmersos desde hace unos años? En la búsqueda de respuestas entrevistamos a la licenciada Iris Pugliese: “En este contexto de guerra, de la cual siempre se sabe cuándo comienza pero no cuándo y cómo va a terminar, nos encuentra a los argentinos en una de las peores crisis sociales, políticas, económicas y por que no psicológicas de que tengamos memoria. De modo que reconstruir la esperanza y la alegría de seguir apostando a la vida es una tarea difícil pero imprescindible para no sucumbir en un mar de desazón general. Si el monstruo de la violencia pretendiera sembrar el caos y la inseguridad constantes y nos descontrolásemos ante una guerra ya desatada, aquel habría conseguido su objetivo. De modo que el no a la guerra debería ser un no a la confusión, a la inseguridad, a bajar los brazos, a la locura”.

Sin embargo, más allá de las terroríficas imágenes de los ataques terroristas a los Estados Unidos, esas que dieron la vuelta al mundo durante días y que aún hoy nos impresionan cuando las vemos por televisión, bien podría uno cuestionarse el origen del temor desproporcionado, del pánico, ya que, de hecho, nos separan muchos miles de kilómetros del país del Norte. “En un mundo globalizado, donde los conflictos entre los pueblos y sectores de la más diversa índole suelen expandirse, no es posible quedar al margen”, dice Pugliese. “Pero por sobre todas las cosas, nos identifica el hecho de que los argentinos ya hemos sido víctimas de ataques terroristas y sabemos (porque lo hemos sufrido en carne propia) del dolor que significa que, en un instante, se borren del mapa nuestros seres queridos.”

Por otra parte, a pesar de que ya han pasado algunos años de estas heridas en el pueblo argentino, sabemos que “la violencia está en la condición humana y no es sólo el fruto de las relaciones sociales y que cuando se desata, goza con la destrucción más allá del credo, la clase social o la nacionalidad de quien sea la víctima. Todos podemos ser la próxima víctima.”

No sucumbir al miedo y la paralización

Para no sucumbir al miedo habrá que valorar la vida por sobre todas las cosas. Confiar en que cada uno desde su lugar en el mundo puede hacer algo para que los pueblos no diriman sus conflictos a través de las armas. Comprender que la muerte debe estar en manos de Dios o de la naturaleza pero no de los hombres. Salir del letargo o de la parálisis que implica vivir pendiente de los avatares de la guerra. Evitar la sobresaturación a fin de poder continuar con nuestras rutinas. Conversar sobre el tema con nuestros pares: la pareja, los amigos, otros familiares.

También participar en actividades comunitarias o religiosas, en especial aquellas que promuevan la paz en el mundo o el cuidado de nuestro ecosistema. Llevar una vida creativa; además de pensar en trabajar para tener nuestras necesidades básicas satisfechas, hacer cosas del tipo de la recreación, el desarrollo de alguna actividad artística, la vida al aire libre y la actividad física. Proponerse metas: hacer proyectos para el futuro siempre moviliza fuerzas positivas de nuestro interior y genera esperanza.

Salir del papel de víctimas y cuidar del sueño y la alimentación sana. Evitar resolver la ansiedad cayendo en los excesos del alcohol, el café y las comidas calóricas. Consultar con un profesional cuando no se pueda gobernar la ansiedad o la depresión.

Además se puede participar de taller o grupos de reflexión coordinados por un profesional de la salud mental para contener a los más vulnerables, en especial a los que están cursando un duelo reciente o un divorcio, o una pérdida inminente de empleo o alguna enfermedad para evitar las complicaciones psicosomáticas (ver recuadro).

Hablar con nuestros hijos

Si la situación general es caótica, si las imágenes que en todo momento se ven por televisión son terroríficas y violentas, si nosotros nos asustamos o descontrolamos, nuestros hijos van a recibir un cóctel de violencia, caos y miedo muy difícil de digerir. Para preservalos, hay que pensar que ante todo ellos siguen necesitando cierta estabilidad, contención y comprensión a lo largo de su desarrollo y que es nuestro deber facilitarles las cosas para que crezcan sanos y medianamente seguros. ¿Qué medidas adoptar entonces frente a los niños? Algunas ideas para tener en cuenta:

Hablar con los niños y explicarles lo que está pasando en la medida en que ellos lo demanden y de acuerdo con sus posibilidades de entendimiento. No hablar de más.

  • * Monitorear la exposición de los niños a las imágenes de la guerra que aparezcan por TV.
  • *Estimular el juego porque es a través del mismo que el niño puede ir elaborando sus fantasías y temores.
  • *Prestar especial atención a aquellos niños que no manifiesten nada o no jueguen o que hagan juegos particularmente repetitivos.
  • *Participar activamente de las reuniones de padres con los docentes tanto para aumentar las precauciones como para transmitir un mensaje coherente sobre lo que está pasando.
  • *En lo posible, llevar una vida normal que respete los hábitos ya establecidos.
  • *Tener especial cuidado con aquellas niños que están atravesando situaciones psicológicas particulares como puede ser una enfermedad propia, pérdida de un ser querido, mudanzas recientes, cambio de escuela, actos de violencia callejeros, etc.
  • *Si el temor de los padres ya propio o provocado por detectar conductas inusuales en los hijos es mucho, y se traduce en insomnio, inapetencia, nerviosismo o depresión, uso indebido de psicofármacos, hacer la consulta precoz con un psicólogo antes de que se instale un cuadro de pánico.

    Ataques de pánico

    Según la Asociación Fobia Club, se define como pánico una crisis espontánea de temor con descompostura que semeja un ataque cardíaco. Los síntomas más comunes del ataque son: taquicardia, opresión en el pecho, temblor, mareos, sudación, sensación de desmayo, náuseas, trastornos intestinales, temor a enloquecer o perder el control. La licenciada Pugliese agrega que los ataques de pánico son crisis de angustia recurrentes que aparecen en forma repentina frente a determinadas situaciones como conducir un auto, tomar un avión, durante el sueño a modo de pavores nocturnos, etc. Durante esos ataques de verdadera angustia, la persona experimenta un intenso miedo o sensación de catástrofe inminente, que se acompaña de manifestaciones somáticas como los descriptos además de sentimientos de irrealidad, debilidad y miedo a morir o volverse loco. Generalmente las crisis duran unos pocos minutos. La reiteración de los ataques de pánico genera que, durante los períodos libres de ataques, la persona tenga profundos sentimientos de desamparo, esté muy ansiosa y requiera la presencia de un algún acompañante con quien desplazarse a lugares distantes de su hogar. Cuando las crisis se complican con una intensa aprensión a salir a la calle (agarofobia), las personas se tornan incapaces para el desarrollo laboral y social más amplio.En los últimos años se produjo un aumento en la cantidad de personas afectadas por los ataques de pánico, lo que lleva a la reflexión que, más allá de la guerra y la inseguridad que estamos sufriendo hoy en día, son muchos los factores de esta sociedad cada vez más compleja y “tecnologizada” que abruman e intoxican el metabolismo psíquico de los hombres.

    Qué hacer para no sucumbir al miedo

  • * Esforzarnos cada día por ver el lado positivo de las cosas: las crisis son momentos decisivos en que es inminente un cambio. También ofrecen oportunidades de mejoras.
  • * Evitar estar pendientes de las situaciones que generen temor o pensamientos negativos.
  • * Tratar de resolver las cosas que dependen de nosotros en el aquí y ahora; evitar retroceder excesivamente a un pasado, a menos que se esté en un proceso terapéutico; no vivir imaginando un futuro temido porque tal predisposición lo puede llegar a promover.
  • * Rodearnos de nuestros seres queridos e intercambiar con ellos.
  • * Generar proyectos realizables que tengan que ver con nuestros ideales.
  • * Intentar mantener el humor a pesar de todo.

Mujeres por la paz

La Fundación Mujeres en Igualdad está realizando una campaña recopilando firmas para promover la paz mundial y el fin de la guerra. Quienes lo deseen pueden buscar información y suscribirse ingresando a www.emprendedorasenred.com.

DEPRESIÓN: CERCAR AL ENEMIGO OCULTO

Friday, October 19th, 2001
REVISTA LUNA Nº 903 Editorial Perfil
Por María Gabriela Ensinck. Asesoramiento: Dra. Andrea López Mato y Lic. Iris Pugliese.
Esta enfermedad será en el 2020 la segunda causa de discapacidad y muerte en los países desarrollados. Aunque puede ser combatida con medicación y psicoterapia, la mayoría de los pacientes abandona los tratamientos. Una nueva droga de toma semanal ayudaría a completarlos.

En este planeta tan inestable y con pocas certezas la Organización Mundial de la Salud (OMS) vaticinó hasta hace dos décadas que la depresión será la mayor epidemia del siglo XXI.
Y no se equivocó. Unas 340 millones de personas en el mundo la padecen, ocupa el cuarto lugar entre las diez mayores causas de discapacidad y muerte y se estima que en 20 años más saltará al segundo puesto, después de las enfermedades cardiovasculares.
“Se suele hablar de depresión como sinónimo de tristeza, pero no son lo mismo”, aclara Iris Pugliese, co-directora del Centro Psicoanalítico Argentino.
La tristeza es un estado de ánimo que sucede a una situación de duelo por la pérdida de un ser querido, la frustración de un proyecto o una desilusión. Pero tras un tiempo se supera el mal trance y continúa la vida normal.
Frente a la misma situación, algunos reaccionan con una enfermedad depresiva que, además de ánimo triste conlleva sentimientos de auto reproche, inhibición psicomotriz y síntomas corporales como cefaleas o problemas digestivos.
¿Qué determina que algunos se depriman y otros no? “Se combinan la predisposición genética, la historia personal y una serie de sucesos vitales, tales como cambios o pérdidas”, indica Pugliese.
Además de tristeza, desgano, pensamientos negativos, alteraciones del sueño y del apetito, el deprimido experimenta cambios químicos en el cerebro, relacionados con los niveles de serotonina (un neurotransmisor que regula varias funciones cerebrales, incluyendo el estado de ánimo).

Buscar ayuda.

Según la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD, sólo la tercera parte de los deprimidos buscan ayuda profesional, y de ellos, sólo un cuarto recibe el tratamiento en la dosis y duración adecuada.
Aunque existen drogas muy eficaces que, combinadas con psicoterapia, revierten los síntomas, uno de los mayores desafíos es lograr que los enfermos cumplan con el tratamiento, que debe durar 6 meses a 1 año, de acuerdo al tipo de depresiónc. “Muchos dejan de tomar la medicación en cuanto desaparecen sus síntomas, creyendo que están curados, señala la psiquiatra Andrea López Mato, directora del instituto de Psiquiatría Biológica Integral y vicepresidenta del colegio argentino de Neuropsicofarmacología. Así aumentan el riesgo de futuros episodios siempre de mayor intensidad y con posibilidad de secuelas físicas.
Para evitar el abandono temprano de los tratamientos, un nuevo antidepresivo de toma semanal fue lanzado por el laboratorio que fabrica el Prozac, el antidepresivo más conocido. Se trata de DURAPAC que al igual que su antecesor, contiene fluoxetina, un poderoso inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS), que regula los niveles de ese neurotransmisor en el cerebro.
“La dosis semanal está indicada para los que ya están tomando Prozac y se encuentran en una fase de mantenimiento” aclara el psiquiatra Jorge Rovner, a cargo de los ensayos clínicos que se hicieron con esta droga en la Argentina.

Medicación y terapia

Sin embargo, la mejor forma de tratar la depresión es combinar los psicofármacos con una psicoterapia. Un estudio realizado en Estados Unidos con tres grupos de pacientes, a los que se indicó; sólo antidepresivos (A), sólo psicoterapia (B) y una combinación de ambos (C), demostró que quienes recibieron sólo antidepresivos obtuvieron mejores resultados que los que sólo hicieron psicoterapia. Pero la combinación de ambos resultó la forma más eficaz de recuperación.
Ocurre que para llegar a un buen tratamiento hay que hacer un buen diagnóstico. Y aún existe un estigma social muy grande sobre las enfermedades mentales que impiden que las personas consulten tempranamente a un especialista.
Según las estadísticas la mayoría de las personas deprimidas deambula por cuatro o cinco consultorios médicos antes de llegar a un psicólogo o psiquiatra. Es que la depresión suele enmascararse en padecimientos físicos.
La depresión puede prevenirse mediante una actitud mental positiva y un estilo de vida saludable. Pero cuando se instala hay que actuar a tiempo: sólo así se evitará que reaparezca con más fuerza.

CIFRAS PARA EL ASOMBRO

• EL 80 por ciento de los afectados por un episodio depresivo presentan algún síntoma corporal, por lo que acuden a médicos y no a un psiquiatra.
• Cerca de 60 por ciento de los suicidios están relacionados con la depresión, y el 15 por ciento de los que ingresan a un hospital por depresión llegan al suicidio.
• Los antidepresivos utilizados adecuadamente producen una mejoría significativa en el 65 a 80 por ciento de los casos.
• Un episodio de depresión fuerte tiene un 50 por ciento de probabilidad de episodios subsecuentes, y con cada uno de ellos, el riesgo de recurrencia aumenta un 90 por ciento.
• El 25 por ciento de los que suspenden los tratamientos antes de los 4 meses recaen en los dos siguientes.
• Los tratamientos deberían ser de 6 meses para el primer episodio, 9 meses o más para el segundo, y cuando hubo 3 o más episodios, desde 1 o 2 años hasta de por vida.
• La mayoría de los depresivos lo abandonan durante los 3 primeros meses.

Fuente: Congreso de Depresión en América latina, en México, 2oo1

LAS MUJERES SON MÁS VULNERABLES

Se estima que la depresión afecta a 3 mujeres por cada hombre. La razón es una mayor vulnerabilidad fisiológica, debido a los cambios hormonales que se producen en el ciclo menstrual, la menarca, el embarazo y la menopausia. Desde el punto de vista socio-cultural, la mujer está hoy más expuesta al estrés, constantemente demandada en el plano laboral y en el familiar.
También incide la historia personal familiar. Quien padeció depresiones y no recibió una contención familiar adecuada, probablemente verá agravados sus síntomas y el tratamiento se tornará más difícil.

ATENCION CON ESTOS SÍNTOMAS

Irritabilidad
Falta de interés
Cambios de peso
Alteraciones del sueño
Fatiga
Dificultad para concentrarse
Ideas suicidas
Tristeza
Sentimiento de inutilidad
Sentimiento de culpa
Depresión

CRISIS DE PAREJA, LAZOS QUE SE CORTAN

Saturday, September 1st, 2001
REVISTA CóMO ESTAR BIEN Nº 157 EDITORIAL
Asesoramiento: Lic. Iris Pugliese.
Las exigencias de la vida moderna juegan contra la permanencia y la estabilidad de las relaciones amorosas. Salir adelante en una relación de pareja significa ser consciente de la necesidad de construir.

Se dice que el paso de los años aporta estabilidad a la pareja. Sin embargo, tarde o temprano, todas las relaciones suelen tener crisis, algunas de las cuales, después de un período de prueba, pueden reafirmar aún más la relación. Pero también puede suceder lo contrario, y he aquí que una pareja que había funcionado bien durante años, de pronto, termina por separarse.
La tendencia general es que cada vez haya más parejas que se separan. Muchos opinan que esto es consecuencia de la salida de la mujer del hogar al trabajo remunerado, y otros, que se trata de una pérdida de valores en la sociedad, que mucho tiene que ver con individualismo y consumismo.

Los hijos se irán

La gente, hoy en día, parece estar menos dispuesta que antes a darlo todo con el fin de que su matrimonio salga adelante. La familia sigue siendo importante, pero son cada vez menos los que están dispuestos a sacrificarse por su permanencia. Si bien la presencia de los niños evita que no pocas parejas terminen por separarse, también es cierto que son muchas las personas que opinan que, ya que los hijos van a crecer y se irán, mantener el matrimonio sólo por los hijos es un sacrificio que no vale la pena hacer.
La tendencia es que, a largo plazo, los matrimonios que han encontrado razones para seguir unidos a pesar de las diferencias terminen separándose. En los Estados Unidos, el número de divorcios ha ido en aumento. Hoy en día entre el 50 y el 60 por ciento de los matrimonios termina por separarse.

Estrés

La falta de tolerancia entre los miembros de una pareja parece ser un signo de este tiempo. Esta intolerancia tiene un origen bien definido: un estilo de vida que lleva directamente al estrés. La falta de dinero y de tiempo libre van minando las buenas relaciones, al tiempo que la lucha por la vida exige cada vez más y más dedicación.
Los niños se incorporan cada día más tempranamente a los jardines de infantes, y cada vez más las parejas necesitan los sueldos de los dos cónyuges, cada vez hay más tensiones por el reparto de tareas en el hogar, cada vez más la mujer iguala al hombre en oportunidades de tener aventuras amorosas… Todo va originando un nivel de tensión que finalmente se hace difícil de resistir.

Ser infiel

Entre todas estas cosas de la vida moderna, la infidelidad se distingue como la más antigua causa por la que un matrimonio se rompe. Sin embargo, cuando una persona es infiel, suele ser porque en su vida matrimonial hay aspectos que la tienen disconforme, que generalmente tienen, que ver con el ritmo de la vida moderna. Dicho de otro modo, la infidelidad es sólo la gota que rebosa el vaso.
Una persona que reflexiona y desea salvar su relación de pareja no se deja llevar por el recurso fácil de ser infiel, actitud que suele traer sólo algunos momentos de emoción y nada más.
• Esta persona buscará las verdaderas razones que lo tientan a ser infiel, y no tardará en comprender que muchas veces se trata de circunstancias sociales, de amarras que impone la vida moderna, que de ningún modo pueden ser superadas mediante la infidelidad. Algunas personas piensan que el amor va a permanecer inalterable a través del tiempo. “Si consideramos que el amor es un sentimiento que nos vincula con los demás (y con nosotros mismos), deberíamos tener en cuenta que éste se mueve en forma pendular”, afirma la licenciada Pugliese.

• Es habitual que, frente a cualquier tema, tomemos posturas deterministas y universales, como si pudiéramos resolver nuestros problemas siguiendo paso a paso los componentes de una fórmula mágica.
Como contrapartida de esto, para la licenciada Iris Pugliese, encarar seriamente el tema significa, en primer lugar, analizar los factores desencadenantes de las crisis utilizando parámetros que permitan medir las condiciones de estrés que las precipitan. Como segunda medida, se deben evaluar las diferentes categorías de crisis teniendo en cuenta la naturaleza de los factores estresantes. Y, finalmente, debemos preguntarnos qué cambios queremos implementar a partir de la crisis y de dónde provienen los mayores obstáculos que los impiden. Esta forma de abordar el fenómeno es universal y parte de la premisa de que las relaciones de pareja siempre cambian.

Consideraciones sobre el amor

Algunas personas piensan que el amor va a permanecer inalterable a través del tiempo. “Si consideramos que el amor es un sentimiento que nos vincula con los demás (y con nosotros mismos), deberíamos tener en cuenta que éste se mueve en forma pendular”, afirma la licenciada Pugliese.
Por eso, en nuestros vínculos, solemos atravesar varios estados, desde un amor intenso-el que suele darse al comienzo de una relación-pasando por uno más tierno y sereno, menos ilusorio pero más estable, hasta llegar, en algunos casos, a la indiferencia, el aburrimiento, el hastío o el odio, en el que creemos que el otro es el verdadero causante de todos nuestros males.
“Si todo en este mundo cambia, ¿por qué no admitir que el amor idealizado también va a cambiar en algún momento? Lo único que permanece es el cambio mismo. Y no está mal que así suceda”, afirma la licenciada.

Hay que salir del enamoramiento

Para la directora del Centro Psicoanalítico Argentino, en el enamoramiento se deposita en el otro una serie de expectativas que tienen que ver con
• Lo que uno es.
• Lo que uno fue.
• Lo que uno desearía ser.
Esto implica una hipervalorización del objeto de amor que va en detrimento de la propia autoestima. Cuanto mayor es la idealización del otro, menor la autoestima y mayor la sensación de vacío interior y sometimiento al otro. Por eso no está mal que este estado mute a otro mucho más saludable para el vínculo.
“Y al empobrecimiento del yo –sólo comparable al proceso que se da en la hipnosis (como diría Sigmund Freud) por la falta de crítica y juicio de realidad que conlleva- tiende a desaparecer por efecto del tiempo y de las sucesivas experiencias con ese otro. Esto, afortunadamente, hace caer el velo que impedía ver a la pareja y verse a si mismo con objetividad, y comenzar a aceptar las limitaciones y las cualidades de cada uno. De modo que siempre es deseable que el estado de enamoramiento pase (cuanto antes) y ceda paso al verdadero amor, donde cada uno se hace cargo de lo que realmente es, en compañía de la pareja que eligió. Justamente, este cambio en los sentimientos de ninguna manera significa pérdida de amor sino mayor respeto por uno mismo y una percepción más realista de ese otro que se ha elegido para compartir la vida”.

El estado ideal

Cuando el enamoramiento se apacigua, la pareja se hace más creativa y se permite elaborar proyectos que contemplen los intereses de cada uno, aceptando las fortalezas y debilidades que cada integrante aporta a ella. Este es el estado ideal de una pareja y la mejor manera de no entrar en una crisis.

Qué es una crisis

“Es un estado de cosa en el que es inminente un cambio, el punto decisivo después del cual las cosas empeorarán o mejorarán. En chino, “crisis” significa “peligro” y “oportunidad”. Es imposible lograr cambios sin crisis, por lo tanto no deberían ser evitadas”, dice la licenciada Pugliese.

Cómo salir verdaderamente de una crisis

Según la licenciada, cada crisis involucra el interjuego entre el estrés y las características de los miembros de la pareja que los hacen vulnerables a este estrés particular. Su identificación y definición es central para la resolución de una crisis. Cuando el estrés es claramente definido, se vuelve tangible y específico, y esto señala el camino para el cambio. Cuando el estrés es confuso, la crisis se extiende innecesariamente y se amplifica incontrolablemente.
“Es muy terapéutico iniciar la evaluación de una persona en crisis enfocando el estrés mismo, más que los síntomas específicos asociados con el estado de crisis o las múltiples particularidades de una persona o familia que la hacen susceptible a la crisis. Esto no es porque el estrés sea el que más contribuye al problema, sino porque él es el factor más inmediato, la gota que rebalsó el vaso, el punto de entrada más neutral y discernible a las complejidades del caos familiar o personal”, finaliza Pugliese.

Problemas normales

Es imposible vivir sin problemas, de modo que tenerlos forma parte de la vida normal de la pareja. Lo importante es que estas dificultades puedan ser utilizadas de tal modo que pasen a ser parte del proceso de desarrollo de la pareja. Si ambos miembros tienen la lucidez necesaria para resolver con creatividad sus diferencias, el aporte que se puede hacer a la estabilidad de la relación es inmenso. Los dos deben ocuparse de tener la suficiente fuerza y madurez para ir adaptándose a los cambios que se producen continuamente en la relación. Vivir en pareja no es algo estático, sino que es un proceso que cada día evoluciona y que exige que los miembros vayan evolucionando, vayan creciendo. Las parejas que logran seguir el movimiento natural de la evolución son las que pueden terminar formando una relación estable y sólida. Esta es la forma de alcanzar un oasis, de tener un hogar convertido en el lugar en que la pareja aprende junto a las lecciones más valiosas de comprensión y amor que la vida va dando.

La separación también puede ser exitosa…

Si una pareja se separa y logra establecer una relación de cooperación en lo que se refiere a los hijos, de modo que ellos se sientan protegidos a pesar de que sus padres no viven juntos, se puede decir que se ha resuelto con éxito un de los mayores problemas que trae una separación cuando hay hijos de por medio. Este éxito es aún mayor si se han logrado resolver los problemas legales de todo tipo, de modo que los dos miembros de la ex pareja ya no necesitan tener enfrentamientos en ningún sentido.

La actitud solidaria y de cooperación después de una separación es la mejor para que las cosas sigan funcionando bien en todo sentido. Desgraciadamente, son pocas las parejas con la madurez suficiente como para tomar tal actitud sin que interfieran los rencores y la desconfianza.

…O puede fracasar

Cuando existe violencia entre los miembros recién separados, ya sea verbal o física, la separación se trasforma en un infierno, que es aún peor cuando los hijos son testigos de esa lucha. Lo más probable es que estos niños terminen por traumatizarse en medio de batallas despiadadas con abogados para defender los intereses de uno u otro “bando”. Este tipo de situaciones hay que evitarlas, aunque eso signifique hacer grandes sacrificios.

Con la antena bien orientada

Cuando decidimos formar una pareja debemos ser conscientes de los peligros que acechan y que pueden desestabilizar la relación. Por una parte, se trata de conocer las exigencias del mundo actual para poder compensarlas con un dedicación más consciente a la pareja.
Actuar para mantener unida a la pareja significa hacer una labor continua en ese rumbo, teniendo siempre la antena orientada hacia el otro para estar al tanto de lo que necesita y desea, con el fin de satisfacerlo. Se debe vivir dispuesto a escuchar al otro y en lo posible, cumplir con sus deseos. Y también es importante cuidar la intimidad y ser generoso tanto en lo material como con el tiempo que dedicamos a la persona amada. Discutir por pequeñeces jamás trae resultados positivos, y si se debe llamar la atención sobre algún hecho que molesta hay que tratar de hacerlo con madurez y una buena cuota de humor.

Descubriendo obstáculos

El terapeuta debe mantener la atención sobre los aspectos de la pareja que no están funcionando bien. Lo que impide el cambio son los obstáculos que serán expuestos durante el proceso de la terapia. Estos pueden ser de varios tipos:
• En la comunicación: Las reglas contra la comunicación abierta sofocan la mayor parte de las soluciones a los problemas. Hay cosas que no se pueden hablar, secretos de pareja.
• En los roles: Cada pareja signa roles a sus miembros, algunos pueden ser funcionales y otros disfuncionales.
• En las reglas: La propensión a las crisis resulta cuando las reglas de la pareja prohíben funcionar o vincularse con el mundo, cuando interfieren con la normal socialización y desarrollo de los hijos o impiden la información y la discusión de los problemas que requieren cambios.
• En la historia familiar: Cada pareja tiene asuntos que nunca fueron resueltos y son mantenidos en reserva. Estos conflictos del pasado pueden ser de dos categorías, aquellos que son secretos o acerca de los que se miente, y aquellos que son simbólicos y pasados y que deben permanecer sin resolver. Los secretos implican una violación de normas en el pasado.
• En los objetivos: Las personas se ponen metas a sí mismas, económicas, académicas, experienciales o emocionales. La gente sabia adapta esos objetivos a la realidad. Cuando valoran sus metas más que a sí mismos se vuelven deprimidos. Cuando ponen metas ideales a las personas amadas, les infligen graves daños.
• En los valores: Los obstáculos más íntimamente relacionados con los sistemas de valores son más proclives a volverse resistentes a las crisis. Las inflexibilidades son aprendidas en la familia de origen de cada uno de los miembros de la pareja. Los obstáculos más problemáticos son aquellos que involucran al género y a la generación, la creencia de que las relaciones que uno experimentó en la familia de origen son como deberían ser. Estas rigideces son obstáculos para la terapia.

¿QUÉ ME PASA? ¿YA NO LO AMO?

Wednesday, August 1st, 2001
REVISTA LUNA EDITORIAL PERFIL Nº 893, DOSSIER
Por Edmundo Ambas. Informe, María Laura García.
Asesoramiento: Lic. Iris Pugliese.
Y pensar que nos volvía loca…Escucharle la voz por teléfono nos hacía correr frío por la espalda. Pensábamos que sin él la vida no tenía sentido. Hoy le descubrimos todos los defectos. A veces nos parece tonto; otras, nos aburre y, con frecuencia tenemos ganas de estar solas. ¿Se murió el amor para siempre? ¿O este éste es sólo el comienzo de una nueva etapa en la pareja?

Amar es sentir convulsiones secretas, cosas íntimas que se elevan hasta lo inconfesable. Por eso el amor contrariado -como decía Gila, el humorista español- es como un “dolor de muelas en el corazón, tan terrible que el único remedio conocido es llenarse ese corazón de plomo, como suele hacer el dentista con las muelas rotas”.
Que el amor se acabe, que alguien nos deje de querer, puede ser una tragedia.
Es como que de pronto, la cabeza, el alma y el cuerpo, que estaban llenos de fogonazos, de relámpagos luminosos, de goce sexual interminable, se sumergieran en la oscuridad más tenebrosa.
No sufre menos que el propio abandonado aquél que abandona, el que siente que su amor se fue desgastando con el tiempo, en esa lucha que algunas personas tienen contra los inconvenientes de una vida mediocre, demasiado distinta de la que –cuando estaban en la cumbre de la pasión -parecía un fuego inextinguible.
¿Qué es el amor entones? ¿Una ilusión? ¿Una trampa? ¿Apenas un disfraz del instinto sexual que la rutina finalmente agota? ¿No es inmortal el amor? Y si así como mueren los seres humanos, él también muere, ¿qué pasa con los que alguna vez creímos que el amor era eterno?
Si uno tiene las mismas ideas, las mismas aspiraciones y se entiende a la perfección en lo carnal con su pareja, ¿por qué de golpe aparece otra u otro, un tercero que atrae, seduce, enamora y termina por vaciar de sentimientos a aquellos que tanto parecían quererse?
Las preguntas son infinitas y totalmente diferentes para cada caso en particular. Vale la pena leer atentamente los testimonios de este dossier. Después, cada lectora sacará sus propias conclusiones acerca de las historias reales que aquí contamos y tal vez –por comparación– pueda vislumbrar dónde le pegan las experiencias de los demás.

CASO 1
ANA: TRISTEZA Y CULPA

Ana Serrano (28) trabaja como empleada en un comercio (el novio es músico y durante el día atiende un negocio de computación). Ella es informal, tranquila, le encantan Serrat y algunos grupos de rock nacional. Trabaja como empleada porque según ella “de algo hay que morir”, pero hasta hace unos años vendía artesanías.
Ana vive en un departamento de un ambiente lleno de velas, sin heladera. Hay un sahumerio prendido en el modular y un viejo televisor apagado. Está triste. “Dejar de estar enamorada –suspira– es más doloroso que no ser correspondido. Cuando vos te das cuenta de que te cansaste del otro o de que ya no da para más… te sentís muy culpable. Nosotros intentamos todo, hicimos un viaje, hicimos terapia, hicimos de todo. Estuvimos saliendo tres años y después nos fuimos a vivir juntos. En total, probamos seis años”.
Su hipótesis es que ni ella ni su novio piensan ya como cuando tenían 20 años, que se fueron cansando. “No sé qué fue exactamente lo que me hizo dar cuenta de que ya no daba para más –confiesa-, en realidad todavía me lo pregunto. Ahora no estamos viviendo juntos pero nos vemos… salimos cama afuera como quien dice”.
Lo que va a decir a continuación es esencial para entender qué le ha pasado a Ana: “No sé, me sentía vieja… Además, ¿viste cuando todo lo que el otro dice te parecen pavadas? Me acuerdo de que antes me quedaba escuchándolo hablar sobre música y criticando cantantes hasta cualquier hora… pero últimamente todo lo que decía me parecía una tontería, siempre el mismo discurso de superado, no sé, no sé”.
La culpa la amordaza. No quiere hablar más: “Pobre, se acongoja…. lo estoy matando, no es malo y hay cosas de él que me dan mucha ternura, pero no sé si podemos seguir juntos, creo que no lo quiero más o, por lo menos, necesito ver qué me está pasando”.

CASO 2
HAYDÉE: CONVIVENCIA Y HORROR

Haydée Giménez (39, dos hijas) es viuda. Vendedora de seguros, rubia, atractiva y elegante, despliega una enorme simpatía pero se mantiene distante, desconfiada. Cuenta su propia historia desde ese lugar, quizás porque ya no quiere conmoverse o sufrir más.
“Yo ya tuve una mala experiencia en mi luna de miel… igual continué, pero llegó un momento en el que las preguntas se me hicieron inevitables: “¿Qué hago con él? ¿hacia dónde voy con este matrimonio?”. Yo creo que una pareja se tiene que levantar entre dos, pero el hombre muchas veces es destructivo, no sabe transmitir las cosas, no sabe comunicar. Siempre era yo la que hablaba. Hicimos terapia de pareja y encuentros matrimoniales, pero fue inútil”.
También en el caso de Haydée hay una frase lapidaria que refleja hasta qué extremos llegó lo que ella misma denominó su “proceso de desenamoramiento”. Dijo textualmente: “Convivir con alguien de quien ya sospechas que no lo querés es horrible”.
Cuando se le preguntó cuáles fueron los desencadenantes de esos sentimientos, fue terminante: “Te van desenamorando muchas cosas, actitudes, todo. Se te van las ganas de todo, ya no querés compartir la mesa, no querés compartir la intimidad. Hasta te molesta el ruido de la puerta cuando va a entrar, no tenes ganas de que llegue. Mientras él trabajó afuera era más fácil, pero cuando empezó a trabajar en casa ya resultaba insoportable.
No lo podía dejar porque creo que también yo estaba enferma. Es como que sentís que lo necesitas, no emocionalmente sino por la vida práctica. Cuando no hay trabajo y tenés dos nenas, ¿qué podes hacer?”.
Su forma de pensar y sentir es similar a la de Ana. “Como mujer, cuando dejas de estar enamorada cambias mucho –sostiene-, hacés un duelo, un largo duelo. Lo que pasa es que hacerlo al lado de tu marido es insoportable. Te sentís muy culpable, sentís que la culpa es tuya porque no sos capaz de responderle a lo que él cree que necesita”.

CASO 3
JOHAN: LAS CUENTAS CLARAS

Johan Planer (26, licenciado en Economía) parece muy profesional y analiza todo en términos económicos. Tarda mucho en contestar cada pregunta. Hay que sacarle las respuestas con tirabuzón. Se viste muy bien, usa anteojos para sol, oscuros, tiene muy buen cuerpo y le gusta mucho viajar.
Como no podía ser de otra manera, por su forma de ser, con sinceridad pero como si se tratara de un teorema, enfatiza las dificultades que tuvo para comunicar sus emociones. “Cuando te das cuenta de que no estás tan enamorado –señaló– es difícil decirlo. Sobre todo si ya conoces a los padres o si hace mucho que ella está al lado tuyo. Hay muchas variables a tener en cuenta en una pareja: el tiempo que hace que están juntos, el tiempo que invertiste en la relación y el tiempo que el otro invirtió en la relación. Todo eso hace que sea más difícil terminar con una pareja aunque ya no sientas lo mismo”.
La frialdad de su análisis no deja resquicios para los sentimientos. Al menos, él no los expresa. “Yo salí con una chica durante bastante tiempo -acepta finalmente-, más o menos dos años, pero seis meses antes de cortar me di cuenta de que no funcionaba, de que yo no estaba tan enamorado, que había dejado de quererla. Me quedé porque todos mis amigos tenían noviazgos largos y pensé que era yo el que no estaba haciendo el suficiente esfuerzo. Pero igual no funcionó”.
Recursos no le faltaron, sin embargo, para resolver la situación.
“Un día estaba tan cansado que me fui a una agencia de viajes y compré un paquete turístico a cualquier parte donde me llevara mi dinero. Me alcanzó para irme a las Islas Canarias una semana y me fui ese mismo día. La llamé antes de irme y le pregunté si quería venir, me dijo que estaba loco y me fui. Me sentí muy bien y lo necesitaba para recargar mis pilas”.
Su mirada sobre el amor no es muy romántica. “La relación es como una cuenta bancaria –compara– y uno tiene que tener siempre su saldo en positivo”.

CASO 4
SARAH: EL AMOR DURA POCO

Sarah Andresani (43, casada, ama de casa, dos hijos varones) es de mediana estatura. Habla poco y en voz muy baja, casi susurrando. Se nota que está muy enojada con su marido. Asiste a un grupo de autoayuda del taller Volver a Empezar: “Nosotros estamos casados desde hace 19 años y hace bastante tiempo que mi matrimonio no es lo mismo de antes. Al principio pensaba que era la rutina, que los chicos nos habían separado un poco, también llegué a pensar que mi menopausia había incidido, pero ahora me estoy dando cuenta de que todo viene desde hace mucho. En realidad, dejamos de querernos los dos.”
Luego de relatar su historia laboral y la de su marido, vuelve al tema que la obsesiona: “Nosotros casi ni nos hablamos, a veces si los chicos no están él mira televisión y pasan horas y horas sin que nos dirijamos la palabra. Yo me voy de la habitación, me preparo algo, un mate, y me quedo en la cocina, tampoco tengo ganas de quedarme al lado de él sentada mirando televisión. Creo que mi matrimonio ya no es un matrimonio. Es difícil vivir así. El amor dura poco, dura hasta que llegan los chicos. Después ya tenés un montón de preocupaciones y no te queda tiempo para pelear la pareja. La verdad, te digo que no me gustaría ni siquiera volver a enamorarme… No, porque una se pone muy tonta cuando está enamorada y no ve las cosas como son realmente”.

CASO 5
NATALIA Y EL AUTOENGAÑO

Natalia Gilabert (24, estudiante de Psicología) ahora está en una relación que considera buena, pero relata la experiencia de su noviazgo anterior, que duró cuatro años. “No es que me di cuenta de la noche a la mañana –advierte-, pasaron muchos meses hasta que supe que la cosa no iba.
Una se autoengañó: seguro que esto que me molesta, más adelante va a cambiar, que todo es porque salimos desde que somos muy jóvenes… Es difícil aceptar que una no está más enamorada, sobre todo a mí que cuando me enamoro soy totalmente exagerada y enseguida incluyo al otro en mi mundo, lo incorporo a mi vida. Igualmente, estar enamorada es hermoso, es triste cuando dejás de querer porque quedás un poco vacía. Pero pasa.”

Probablemente en todos los casos que aquí consignamos hubo enamoramiento, que luego no terminó de madurar. No es sencillo permitir –como dice Natalia- que otra persona penetre en nuestro mundo privado. De modo que cuando eso sucede es de tremenda relevancia para nuestra felicidad personal.
Pero es justamente en esos momentos de enamoramiento cuando empiezan a tallar las cuestiones fundamentales: la sexualidad, la admiración y el respeto mutuo, la capacidad de ser egoísta en el amor pero generoso en las libertades que se ofrecen a la pareja, la forma de comunicar las emociones, todo un verdadero conglomerado de conflictos, sensaciones y pensamientos que terminan por afirmar, disolver y hasta destruir de mal modo un vínculo.
Quienes saben que el amor es una acción constante que se repite, no beben temer la rutina. No es el acostumbramiento lo que mata al amor sino todo lo contrario: la idea romántica e irrealizable en la vida real de que se puede vivir a los saltos, en eterna idealización de otra persona.
Quizás a la inversa de lo que nace de la pasión, el amor ya no produce asombro, ya no maravilla, no golpea, no impacta, no obsesiona. Pero sí genera revelaciones plenas de sentido, de riesgo, de potencia, de humor, de plenitud, sustancias que son el único alimento del alma, misteriosamente esenciales para el goce continuo de los sentidos.

LA MEDIA NARANJA ES UNA ILUSIÓN

Esther Heffesse, coordinador del taller del Hospital Pirovano ¿Qué nos sucede vida? Cree que es posible tomar ciertos recaudos para proteger las relaciones de pareja: “Por lo general –sostiene- cada miembro de la pareja piensa que tiene razón, y los dos tienen que pensar que deben colaborar si quieren lograr reparar la pareja. Es un proceso largo y no de un día para el otro, lleva su tiempo. En una pareja lo que al principio son durezas con el tiempo se van convirtiendo en piedras. La pareja necesita aire, no hay que vivir pendiente de lo que hace el otro, sino que cada uno debe tener su propio proyecto de vida e integrarlo a la relación. Tampoco hay que esperar que el otro me dé lo que no me estoy dando yo misma, eso es algo personal: el otro viene a compartir. No va lo de mi media naranja, tiene que ser una naranja entera para cada uno. Día a día se puede ir nutriendo y mejorando el vínculo. En muchos casos las cosas se arreglan con una buena comunicación, parece mentira que en esta época en la que se hace tanto hincapié en eso muchas parejas no hablen: hablar es algo fundamental”.

LAS ETAPAS DEL ENAMORAMIENTO

Hipervalorización del objeto de amor: “Es maravilloso”.
Idealización en perjuicio de la propia autoestima: “No soy nada sin él”.
Primeras decepciones: “No puede ser que me diga esto”.
Autodiagnóstico de la situación: “Ya no lo amo” o “Ya no lo quiero como antes, pero lo quiero de otra manera”.
Cuando el enamoramiento se apacigua, la pareja se hace más creativa y puede elaborar proyectos que contemplen los intereses de cada uno, aceptando las fortalezas y debilidades de cada integrante.

CóMO RECONOCER LA ADICCIóN A LA PAREJA

Déficit afectivo

Baja autoeficacia (”no me basto a mí mismo”)
Vulnerabilidad a la ruptura afectiva (”me siento frágil sin él”)
Baja autoestima (”nos soy querible”)
Bajo auto concepto (”no soy valiosa”)

Miedos

Al desamparo y la desprotección.
Al abandono.
Al desamor.
A la desaprobación y al desprecio.

Apego

A la fuente de seguridad personal.
A las señales de confiabilidad y permanencia.
A las manifestaciones de afecto y de deseo.
A la admiración y al reconocimiento.

Fuente: Walter Riosso, Amar o depender, Ed. Norma.

POR QUÉ ALGUNAS MUJERES NO SE ANIMAN A SEPARARSE

INFOGRAFÍA: PERFIL

*Motivos familiares
No quieren provocar trastornos a los hijos.
Tienen deudas contraídas con la familia política.
Hay otros afectos en juego.

*Motivos personales
Miedo a la no asistencia en la vejez, simbiosis o codependencia.
Miedo a la soledad.
Adicción a un estilo de vínculo difícil de romper

CONCLUSIONES

Si consideramos que el amor es un sentimiento que nos vincula con los demás (y con nosotros mismos) deberíamos tener en cuenta que los sentimientos son cambiantes; se mueven en forma pendular.
* Uno se puede vincular con los demás a través de un amor intenso, del tipo de enamoramiento (que suele darse al comienzo de una relación), y luego pasar a un amor menos ilusorio, pero más estable.
* En este tránsito, que es de maduración, existe también la posibilidad de llegar al aburrimiento o al odio, y creer que el otro es el verdadero causante de todos nuestros males.

Pero si todo cambia ¿por qué no admitir que el amor idealizado también va a cambiar en algún momento?
* Si lo que se modifica es el estado de enamoramiento inicial, es mejor que así sea. Porque el enamoramiento es un estado anímico en el que se descargan o depositan una serie de expectativas que tienen que ver con: a) lo que uno es, b) lo que uno fue y c) lo que una desearía ser.
* Este fenómeno implica una hipervalorización del objeto de amor que va en detrimento de la propia autoestima.
* Cuanto mayor es la idealización del otro, menor es nuestra autoestima, mayor sensación de vacío interior y sometimiento al otro.
* Es deseable que el estado de enamoramiento pase y ceda lugar al verdadero amor, donde cada uno se hace cargo de lo que es y puede por tanto realizar sus potencialidades y su vocación, en compañía de la pareja que eligió.
Fuente: Iris Pugliese, psicóloga.

ESTADÍSTICAS

El 69 por ciento de los matrimonios padece problemas perpetuos que esconden conflictos subyacentes y terminan por atascar sus emociones.
Fuente: John Gottman –Universidad de Washington.
En el laboratorio del amor, durante 20 años de trabajo, con más de 2.800 matrimonios auscultados, sólo el 27% sobrevivió a la prueba, el 62% eligió el divorcio y el 11% restante continúa con el vínculo matrimonial, pero sin convivencia.
Fuente: John Gottman, Universidad de Washington.

HAY QUE SER MUY VALIENTE PARA CONVIVIR

La psicóloga y mediadora Olga Gutman conjetura que “las parejas que llegan a un acuerdo previo antes de la convivencia son las que luego tienen más capacidad de diálogo. Estos acuerdos previos no tienen por qué ser inamovibles, por supuesto, hay que ir adaptando los deseos de cada uno a las necesidades del otro. En otras épocas se consideraba que una persona era muy valiente para separarse, para mí hoy hay que ser muy valiente para seguir conviviendo, para mantener ese amor que se sintió en un principio. En muchos casos, si la persona no es madura afectivamente, se acaba el amor cuando el otro aparece como lo que es, un ser humano real. Estas personas piensan que la solución es cambiar de pareja y volverse a enamorar, pero no se dan cuenta de que el problema es personal y que lo van a trasladar a las parejas futuras. Esperar que el estado de enamoramiento y la pasión inicial perduren es una idealización de la pareja.
El sentimiento se va corriendo de lugar. En las investigaciones de pareja que se han hecho, el estado de enamoramiento puede llegar como máximo a cinco años”.

LA LIC. IRIS PUGLIESE AGREGA

“Es deseable que el enamoramiento pase cuanto antes y ceda el lugar al verdadero amor.”

APOSTILLAS

PROMETEMOS SEGÚN NUESTRAS ESPERANZAS Y CUMPLIMOS SEGÚN NUESTROS TEMORES: Francois de la Rochefoucauld.

NADIE ES CAPAZ DE EVITAR EL AMOR Y NADIE ES CAPAZ DE EVITAR QUE SU AMOR SE ACABE: Molière.

LO VERDADERAMENTE MÁGICO DEL PRIMER AMOR ES LA ABSOLUTA IGNORANCIA DE QUE ALGUNA VEZ VA A TERMINAR: Balzac.

CUANDO LA POBREZA ENTRA POR LA PUERTA, EL AMOR SALE POR LA VENTANA: Thomas Fuller

EL AMOR ES COMO DON QUIJOTE, CUANDO RECOBRA EL JUICIO ES PARA MORIR: Jacinto Benavente.

PARA SEGUIR LEYENDO

* Si nos queremos tanto por qué estamos tan mal. De Mira Kirshenbaum, Atlántida.
* La experiencia del amor, de Robert J. Sterneberg, Paidos.
* ¿Me quedo o me voy?, de Mira Kirshenbaum, Norma.

BASTA DE MELANCOLÍA, ADIÓS AL BAJÓN DE LOS DOMINGOS

Friday, June 15th, 2001
REVISTA LUNA Nº 885. EDITORIAL PERFIL
Por María Gabriela Ensinck. Asesoramiento: Lic. Iris Pugliese.
Como River y Boca, la depre dominguera es un clásico. Empieza al atardecer y tiene su pico máximo cuando oscurece. En esta nota, sugerencias para transformar el domingo en un verdadero día de fiesta.

De los días de la semana, el domingo es-para casi todo el mundo- el que más predispone al bajón. Justo cuando el vértigo de la semana queda atrás, el tiempo se estira y hay mayor espacio para pensar, aparece la melancolía; un clásico, como los ravioles y el fútbol. Me paso de lunes a viernes deseando que llegue el fin de semana, dice Mariana Di Salvo (33), una activa creativa publicitaria. Sin embargo, cuando llega el domingo me pongo muy mal. A eso de las seis de la tarde me empiezo a sentir depre, sobretodo si no estoy en pareja, como me sucede en este momento. Si salgo a la calle y empiezo a ver parejas me siento peor, me parece que estoy sola en el mundo y que no me va a querer nadie. Yo suprimiría los domingos por decreto. Me parece que lo que me sucede es que no sé estar sin trabajar, porque el lunes por la mañana ya estoy otra vez a toda máquina y sólo pienso en el día de locos que me espera.
Sin embargo la melancolía dominguera no es sólo patrimonio exclusivo de las personas que tienen una semana laboral intensa. Aún para los que ya no trabajan sigue siendo un día cargado de amenazas. “Los domingos a la tarde, cuando vuelvo a casa y cierro la puerta, empiezo a sentirme mal”, cuenta Carlos Vidal (64), jubilado. “Es como que en ese momento se siente más la soledad”. José María Parisi (70), maestro mayor de obras, opina lo mismo: el domingo siempre fue para mí el peor día, especialmente por la tarde. ¿Será porque la ciudad está quieta y hay menos gente en la calle?”, se pregunta. Tanto Carlos como José María concurren al grupo de autoayuda Reencuentro para personas solas o que han perdido seres queridos. El problema mayor que ambos enfrentan es el de la soledad, un sentimiento que se acentúa intensamente cada domingo.
La sensación de aislamiento y melancolía es una constante dominguera, y para muestra basta un botón: Dentro del Programa de Salud Mental Barrial del Hospital Pirovano existe un taller sobre “La melancolía de los Domingos”, que según su coordinador, Luis Gorkin, está tan concurrido que no admite el ingreso de gente nueva.

Días grises

El bajón anímico de los domingos, en especial si hay mal tiempo o está nublado, es algo que afecta a la mayoría de las personas, y suele disiparse en la mañana del lunes. Sin embargo, cuando se trata de personalidades sombrías, puede disparar una depresión.
“Sentirse triste no es sinónimo de estar deprimido, pues no se deprime el que quiere, sino el que puede. En esto se juegan varios factores: cierta predisposición genética, una vulnerabilidad biológica y una historia personal y sucesos vitales dolorosos como pérdidas y duelos”, aclara la psicóloga Iris Pugliese, del Centro Psicoanalítico Argentino.
No obstante, hay situaciones que predisponen más al bajón dominguero: La carencia de vínculos familiares y sociales importantes, la sensación de falta de sentido de la propia existencia, o de llevar una vida poco trascendente, el temor a hacerse replanteos cuando no se está conforme con el rumbo elegido en la vida, la falta de proyectos.
No es común que la gente se haga preguntas del tipo ¿qué estoy haciendo con mi vida? Si no es en situaciones límite. Sin embargo, “hacerlo puede ayudar a cambiar un rumbo equivocado o vacío de contenido”, señala la psicóloga.

Pum para arriba

Nancy Randazzo (42), tres hijos, recuerda de la época en que –por el trabajo de su marido- estuvo viviendo en el exterior, la típica nostalgia dominguera: “era el día en que más extrañábamos, entonces nos juntábamos con amigos argentinos y pasábamos la tarde añorando juntos”, confiesa.
Al volver al país encontró en el deporte una buena excusa para pasar mejor el domingo. “Generalmente voy a jugar al tenis, pero cuando me quedo en casa, aprovecho para organizar la semana”, dice Nancy. “Ahora es un día que espero ansiosamente, para tener más tiempo de estar en familia y tomarme las cosas con más calma”, asegura.
La depresión, así como la ira y el pesimismo, constituyen un factor de riesgo en distintas enfermedades somáticas: desde trastornos digestivos, hasta cáncer o accidentes cerebro vasculares.
Pero así como las emociones negativas predisponen a las enfermedades, los estados de ánimo positivos contribuyen a mantener la buena salud. La risa, por ejemplo, produce endorfinas-llamadas también hormonas de la felicidad-, que disminuyen la sensación de dolor y activan las respuestas del aparato inmunológico.
Por esto es importante mantener actitudes positivas siempre, y estar alertas cuando la tristeza y el desánimo se vuelven crónicos (ver Una depresión). Abandonarse a la melancolía no tiene por qué ser la forma habitual de pasar el domingo.
Aquí van algunas sugerencias para evitar el bajón:
*compartir los problemas con sus seres queridos
*evitar el aislamiento social
*tratar de descansar bien
*tener un hobbie
*practicar algún deporte u actividad física
*si es posible al aire libre (el movimiento también genera endorfinas)
*y si la melancolía persiste, consultar a un especialista. No es cierto que requerir ayuda de un profesional sea un signo de debilidad.

Una depresión encubierta

En 1980 la Asociación Norteamericana de Psiquiatría acuñó el término “trastorno distímico” para nominar un estado afectivo crónico de tristeza y desánimo que, a pesar de ser muy extendido, resulta de difícil diagnóstico.
“Produce un sentimiento de incompetencia –afirma la psicóloga Iris Pugliese-, baja autoestima, culpa, irritabilidad, dificultades en la concentración y la toma de decisiones, y trastornos del apetito y sueño. Debido a que el 70 u 80 por ciento de los casos comienzan en la infancia o adolescencia y el enfermo siente que ésta es su manera de ser, rara vez consulta, y por ende no recibe tratamiento”, advierte la profesional.

Una voz en el teléfono

SOS Un amigo anónimo, es un servicio telefónico de ayuda que funciona en el número 4783-8888 todos los días de 9 a 24, desde hace 29 años. Los llamados siempre diferentes, tienen un denominador común, la soledad.
Nora (53) una de las voluntarias de SOS, señala: “todos los días llaman personas angustiadas, pero los domingos, los días feriados, las fechas especiales como el día de la madre y del padre, y los fines de año son días particularmente difíciles.

ARQUITECTURA DEL SUEÑO

Wednesday, April 4th, 2001
REVISTA CÓMO ESTAR BIEN Nº 135, EDITORIAL X.Y.Z Editora. Sección Salud.
Si consideramos que el ser humano destina una tercera parte de su vida a dormir
¿Hay alguna actividad más importante?
Asesoramiento: Lic. Iris Pugliese.

La principal función del sueño es la reposición de la energía gastada durante las actividades diarias. Dicho de esta manera, pareciera que la ausencia de sueño no traería mayores consecuencias que cansancio y una baja de la energía para la vida diaria. Sin embargo, según los especialistas, el sueño produce efectos fisiológicos sobre el sistema nervioso y sobre otras estructuras del organismo. De ahí que la vigilia prolongada, entre otras consecuencias, induce a un mal funcionamiento de las actividades relacionadas con la mente y con la conducta, además de los efectos periféricos sobre el cuerpo. Para la Licenciada Iris Pugliese, especialista en trastornos del sueño, la persona que padece de insomnio, además de la imposibilidad de desconectarse de problemas o situaciones que lo agobian y que le generan ansiedad o depresión, teme entrar en contacto con los deseos más profundos ligados a ellos.

¿Por qué se afirma que “la verdadera curación del insomnio pasa por recuperar la confianza en la vida”?

La vida no es un lecho de rosas, de modo que aún las personas “normales” no están exentas de tropezar circunstancialmente con eventos cotidianos que alteren el buen dormir. La denominada “confianza en la vida” es una actitud que se va construyendo básicamente a partir de los vínculos afectivos con los seres queridos a lo largo de la existencia. Esta actitud de confiar en nosotros mismos, en las personas y circunstancias que nos rodean es un proceso siempre fluctuante e inacabado. Se va elaborando a partir del predominio de buenas experiencias donde el sujeto tuvo un rol tanto activo como pasivo.
Si se quiere la paz, hay que prepararse para ella. De modo que para tener fe en la vida se debe estar dispuesto a luchar y vencer cada día una nueva batalla contra la natural pereza, los deseos de que los demás solucionen mágicamente todos nuestros problemas y la tendencia a dejar todo en manos de la providencia, sin acompañarla del propio esfuerzo. El intentar superarse cada día contribuye a tener la conciencia en paz y dormir tranquilo. Cuando se consigue, será probablemente porque se habrá encontrado el sentido de la propia vida.

Desde la psicología, ¿cuáles son las causas de esta afección?

Desde el punto de vista psicológico, cuando una persona sana no logra el relax necesario como para dormir, se debe a que no puede dejar de estar “en guardia”, porque teme que al perder el control propio del estado vigil, se aflojen las defensas que lo protegen de sus fantasmas personales. Sigmund Freud padre del psicoanálisis afirmaba que en la psiquis existen cargas energéticas de naturaleza sexual que se manifiestan principalmente durante la noche, cuando la conciencia afloja sus defensas.

Quien padece de insomnio, por un lado, no puede desconectarse de problemas o situaciones que lo agobian y que le generan ansiedad o depresión, como si se estuviera pendiente de su resolución, y por el otro, teme entrar en contacto con los deseos más profundos ligados a ellos, como si éstos pudieran hacer eclosión, sin el disfraz suficiente que poporciona el soñar, transformándose en pesadillas.

¿Cuáles son los efectos negativos del insomnio?

La vigilia prolongada trae como consecuencia un mal funcionamiento de las actividades del sistema nervioso relacionadas con la mente y con la conducta.
Un período prolongado de vigilia va seguido siempre de un pensamiento perezoso (mente). Una persona puede volverse muy irritable o mostrar tendencias psicóticas (conducta) si se le impide dormir por largo tiempo. Además, el sueño tiene también efectos periféricos sobre el cuerpo. Por ejemplo, mientras dormimos, el tono muscular casi desaparece, la presión arterial cae, lo mismo que la frecuencia cardíaca; la actividad del sistema digestivo puede aumentar, los músculos se encuentran en completo estado de relajación y el metabolismo basal del cuerpo disminuye entre un 10 y un 20 por ciento, todas cuestiones importantes para el normal funcionamiento del organismo.

¿Cuál es la terapia indicada para solucionar un problema de este tipo?

Ante todo, dado que los trastornos del sueño son sólo síntomas, es necesario hacer un diagnóstico diferencial que permita evaluar sus causas. Estas pueden ser de índole fundamentalmente somática, como en el caso de la enfermedad de Alzheimer; psiquiátricas, como en el trastorno depresivo mayor, o estrictamente psicológicas, como ocurre en las situaciones de duelo por pérdida de un ser querido, en los divorcios, frente a una intervención quirúrgica inminente, en la anorexia nerviosa, etc.
En las primeras, habrá que tratar la enfermedad de base y eventualmente indicar psicofármacos, en el caso de las segundas, puede combinarse un tratamiento psicofarmacológico con psicoterapia; y en las terceras generalmente y según el grado de severidad del problema, la psicoterapia tanto de la persona afectada como la de algún otro miembro del grupo familiar será la indicación correcta.

¿Es una enfermedad de carácter orgánico o psicológico?

El insomnio puede deberse a causas de diversa índole, incluso las provocadas por el hábito de consumir estimulantes de apariencia inofensiva como el café, el té, el mate, las bebidas cola o el chocolate.
Pero aún en aquellos casos en que se supone una etiología orgánica, no hay que olvidar que el ser humano no es ni psique ni soma, sino un psicosoma, cualquier vivencia dolorosa lo afectará en un sentido global. Asimismo, el bienestar psicológico aumentará las defensas e inmunidad frente a las enfermedades.

¿Hay que tratarlo desde un punto de vista interdisciplinario o es competencia de una especialidad en particular?

Una vez que se ha determinado la etiología se podrá saber si su tratamiento es patrimonio del médico clínico, del neurólogo, del psiquiatra, del psicólogo o de una combinación de algunos de ellos. En todos los casos, un dato importante a tener en cuenta es la edad del paciente. Cuanto más anciano sea, hay mayores probabilidades de que el insomnio se deba a una enfermedad de base orgánica. Mientras que en los jóvenes y adultos es probable que se relacione más con dificultades de la vida cotidiana, con conflictos inconscientes que no se han podido resolver adecuadamente.

¿Qué relación hay entre insomnio y estrés?

Tanto las personas muy estresadas como las deprimidas son candidatas a padecer problemas de insomnio. Las preocupaciones de sus mentes reverberan una y otra vez sin hallar la solución adecuada. Seguramente esos problemas se conectan con conflictos no resueltos en el pasado o situaciones traumáticas que no han tenido el marco adecuado para su elaboración.
Cuando a través de un tratamiento psicológico comienzan a ponerse sobre el tapete tales conflictos no sólo el insomnio cede, sino que la persona deja de estar paralizada en un punto que le achica su cosmovisión y puede retomar el crecimiento interior que había quedado interferido por el problema sin resolver.
El árbol no nos tiene que hacer perder de vista el bosque. Siempre es la persona en su totalidad, con sus proyectos y sus ilusiones, lo que está en juego.

Tipos de insomnio

Según su duración los trastornos del sueño se clasifican en:
a) Insomnio transitorio: dura no más de tres días y se vincula con el dormir en un ambiente extraño.
b) Insomnio de corta duración; no se extiende más allá de tres semanas. Relacionado con dolencias somáticas, situaciones de estrés, duelo o cambios de trabajo.
c) Insomnio de larga duración o crónico. Se mantiene durante meses o años. Es el que se vincula con afecciones psiquiátricas, dependencia del uso de psicofármacos o del alcohol, y afecciones orgánicas como la diabetes, el hipertiroidismo, la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica.

APRENDER A MANEJAR EL ENOJO

Friday, November 3rd, 2000
Revista Luna Nº 853, 3/11/2000
Sección Conductas
¿Estallar o callarse?
La ira es una emoción que a las mujeres les cuesta manejar: inhibir su expresión, tanto como darle rienda suelta sin medir ante quién, en qué momento y en qué lugar, puede tener consecuencias nefastas para la salud y las relaciones. Cómo expresarla de manera positiva.
Por María Gabriela Ensinck

La familia perfecta sale de paseo en coche. Todo son risas y cantos hasta que los chicos entonan la estrofa del “auto feo”. Entonces el padre se fastidia y arroja por la ventanilla el inoportuno CD. ¿Qué pasaría si se hubiese enojado la mamá? Su reacción hubiera sido probablemente diferente.
La ira es una emoción básica y forma parte del instinto de supervivencia de la especie humana. Pero desde tiempos remotos, hombres y mujeres aprendieron a canalizarla de manera distinta. “Al hombre le están socialmente permitidas sus expresiones de enojo y sus arrebatos, porque se consideran signos de virilidad y autoafirmación que no hay que coartar. La mujer, en cambio, fue educada para actuar con mesura y cierto recato, lo que históricamente la llevó a perder derechos en todos los ámbitos (señala la terapeuta Iris Pugliese), codirectora del Centro Psicoanalítico Argentino). Esto tiene que ver tanto con cuestiones biológicas (en una confrontación física con el hombre llevaba las de perder), como con factores sociales y educacionales.
Desde chicos, a los varones se les enseña a jugar juegos de acción, como el fútbol, y a las nenas, juegos más pasivos, como las muñecas. A la hora de enojarse, los primeros tienden a expresar activamente la bronca (peleas y trompadas incluidas), mientras ellas suelen “explotar hacia adentro” y mostrar exteriormente una actitud más pasiva como, por ejemplo, dejar de hablar. Durante el período de la adolescencia, las estadísticas demuestran que los varones tienden a expresar su rebeldía mediante la violencia física, y las mujeres, mediante el sexo compulsivo.
El problema es que, por más que se lo intente, el enojo no se puede evitar. En todo caso, lo que se coarta es su expresión. Y como toda emoción que no se expresa, se aloja en el cuerpo. Hoy existen numerosas investigaciones que demuestran el papel de a ira en la enfermedades cardiovasculares, digestivas, las autoinmunes, y el cáncer, entre otras.

Represión y descarga

“El enojo no es bueno ni malo en sí mismo, depende del sentido que tenga en determinada situación (señala la psicoanalista Patricia Linenberg de la Asociación Argentina de Psicología y Psicoterapia de Grupo). Puede significar una correcta percepción de que algo no está bien. En este caso, actuará como una señal de alarma que permitirá enfrentar ese conflicto o transformarlo.”
Gran parte de las peleas cotidianas que deterioran las relaciones se generan por al imposibilidad de descargar adecuadamente el enojo. Muchas personas tienden a reprimir la descarga (gritos, movimientos, un golpe sobre la mesa) y la suplantan por deseos de futura venganza, o de “hacer sufrir al otro lo mismo”. Es entonces cuando el enojo (que no desaparece por el mero hecho de negarlo) se manifiesta fuera de tiempo y lugar.
La ira provoca una serie de reacciones fisiológicas, que varían según la intensidad del sentimiento y el umbral de sensibilidad de quien la siente. El pulso se acelera, la presión se eleva, y se genera un plus de energía que puede ser aprovechado para resolver un conflicto o evitar ser avasallado en un derecho. Pero si se cierran las válvulas de escape a la bronca, se alimenta el estrés. De esta forma, el sistema inmunológico se deprime y el organismo queda más expuesto a la enfermedad.
Pero darle rienda suelta a la furia tampoco es una buena alternativa. Algunos estudios científicos (como el de Brad Bushman, de la Universidad de Iowa) señalan que descargar la ira en forma violenta provoca mayor agresividad. La psicóloga iris Pugliese acota: “Estos actos impulsivos no sólo no solucionan el problema sino que generan culpa, y es muy probable que retroalimenten la violencia”.

Liberar la emoción

María Pereira (44), coordinadora del taller para mujeres “Repartirse sin partirse”, del Programa de Salud Mental Barrial del Hospital Pirovano, señala que la dificultad para enojarse es uno de los temas más frecuentes que se plantea en las reuniones.
“Las mujeres mediamos, suavizamos la situación, ponemos dulzura y paz. Intentamos crear todo el tiempo un clima de falsa armonía que termina agotándonos, y nos dificulta plantear las diferencias, hacer respetar nuestros espacios y poner límites.”
Hace tres años que María, directora de coros y psicóloga social, coordina este taller en un club de la localidad de Munro, donde además de hablar sobre el enojo se realizan trabajos corporales para exteriorizar aquello que las palabras callan. “Tener una discusión es una forma de acercarse a la persona con quien estoy enojada más legítima que tragarse la bronca.”
Graciela Pérez (47), empleada, una de las asistentes al taller, encontró en la Gimnasia Bioenergética un enorme alivio para las tensiones diarias. “Me costaba ponerle límite a mis hijas, contenerlas (afirma). Pero me di cuenta de que no era el enojo sino el no saber comunicar lo que nos distanciaba”.
Afecto y enojo parecen ser sentimientos opuestos, pero generalmente van unidos. Es más, como le ocurrió a Graciela, el enojo puede expresar afecto. Por eso, es preciso tratar de separar el enojo de la valoración de la persona que lo provocó. No es lo mismo decirle: “me molesta lo que hiciste”, que descalificarla por lo que hizo.
Muchas mujeres evitan expresar la bronca, porque temen que eso provoque a su vez el enojo de su pareja. Y entonces recurren a verdaderas “estocadas” verbales, con un tono de voz sorprendentemente tranquilo. Con esto (señala el psicoanalista Norberto Levy) “reducen al máximo la descarga, y aumentan al máximo el poder destructivo de la ira”. Nada más insalubre. Lo mejor en estos casos es sincerarse y reconocer la propia bronca. El enojo, lejos de ser un signo de debilidad, es una oportunidad de reafirmarse como persona.

Bronca y riesgo cardiovascular

Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de muerte en el mundo occidental, y en la Argentina, 46 de cada 100 muertes son consecuencia de estas afecciones. Las personalidades irascibles y que canalizan mal su enojo son las más propensas a sufrir del corazón.
Una de las investigaciones más contundentes al respecto fue la que realizaron lo doctores Friedman y Rosenmann del Zion Hospital and Medical Center de San Francisco. El estudio abarcó a 212 hombres agrupados de acuerdo con sus patrones de conducta laboral. Los integrantes del grupo A presentaban deseos intensos de éxito, conductas competitivas, tendencia a la hostilidad y cólera no expresada. Los individuos de este grupo manifestaron 7 veces más tendencia a desarrollar enfermedad coronaria que los de los otros con características distintas.

El tránsito, la furia cotidiana

Un estudio del comportamiento agresivo realizado en Alemania en 1997 publicado en la revista especializada Psychologie Heute, estableció que el caos de tránsito es en aquel país el principal motivo de enojo y reacciones violentas.
Tales conclusiones podrían trasladarse a la Argentina, que ostenta uno de los mayores records mundiales en accidentes de tránsito (21 muertos por día, según datos de la Asociación Civil Luchemos por la vida).

LOS JEFES

Thursday, November 2nd, 2000
Revista Luna Nº 853, Dossier, 3/11/2000.
Algunos son autoritarios, insoportables. Otros son complacientes y comprensivos. Pero con todos, sin excepción, es casi imposible no tener alguna vez un conflicto. Cómo es esa particular relación laboral que a veces convierte la vida cotidiana en un infierno.

¿Para qué sirve un jefe? ¿Para mandonear, dirigir, ordenar, gritonear, enseñar, vigilar con largavistas hasta el efímero instante en que una de las empleadas se toca la punta de la nariz?
No hay modelo de jefe que se adapte al gusto de todo el mundo. Está el que es el primero en llegar y el último en irse, el soldado de la compañía, el gruñón que nunca escucha a nadie, el acosador, el compulsivo que quiere todo ya, el que siempre está buscando cómo darles una mano a sus subordinados o el que se la pasa inventado nuevas formas de inyectar energía a la empresa para la cual trabaja.
Ser jefe es un arte. En una empresa en pleno desarrollo se elije a los jefes por su capacidad de inventiva: los jefes son garantía de debate, de discusión, de innovación, de propuestas arriesgadas y creatividad. En una empresa en declinación, las ideas del jefe ya no se tienen en cuenta: el jefe está para reducir costos, presionar, tiranizar o despedir.
François Jullien, en su libro “Tratado de la eficacia” (Edit. Perfil) dice que un buen jefe es como el agua: “En el mundo (escribe) no hay nada más fexible y más débil que el agua, pero para atacar lo que es duro y fuerte, nada puede sobrepasarla. No hay nada en lo que el agua no se introduzca y ella misma no se rompe jamás. El agua en pendiente permite avanzar. Un buen jefe es como el agua: sabe cómo llevar a sus subordinados por el camino correcto, sin resistencia, sin rivalidad. Además, como el agua de mar, un jefe sabe que puede penetrar en todas partes y, si es necesario retroceder.”

Palabra clave: motivar

A Carlos Menem sus partidarios lo llamaban El jefe. Para ellos era no solamente la autoridad, el que mandaba: también dictaminaba formas de comportamiento, modas, conductas que sus seguidores imitaban. A Juan Manuel de Rosas lo llamaban El Supremo. A Juan Domingo Perón, el Líder. Cada uno de ellos ejerció la jefatura de una empresa harto complicada: La Argentina. Y por virtudes o defectos se convirtieron en ejemplos extremos de lo que significa ser jefe.
Salvando las distancias y en escala reducida, el jefe de una oficina ha de tener características parecidas a ciertos líderes políticos. Desde saber manejar con criterio lo que los sociólogos denominan “lógica de la manipulación.”
Manipulación no siempre es un concepto execrable, abominable. Implica también saber cómo hacer las cosas de tal forma que otras personas produzcan casi sin darse cuenta los resutados que el manipulador desea. Muchísimas veces se induce a la gente manipulando: un jefe hábil suele contactar la raiz más íntima del deseo de sus subordinados y desde ese lugar los motiva para producir.
La palabra clave es motivar. El problema de la manipulación consiste en que a veces no va acompañada de un reconocimiento imprescindible, ya sea en metálico o simplemente afectivo. Es entonces cuando produce claramente el efecto contrario al buscado: desmotivación.
“Yo tenía una jefa que era tremenda (acusa Irene Melgarejo de Farías, 39, casada, un hijo, abogada de un estudio internacional). Te prometía lo que a vos realmente te hubiera correspondido, un ascenso o un aumento, y después se mandaba ella como la autora intelectual de tus escritos y jamás te reconocía nada. ¿Quién iba a tener ganas de pensar en alternativas legales novedosas con semejante manipuladora?”

La reina del corso

No es menos agresiva en sus juicios Verónica Cecilia Peralta (27, estudiante de Ciencias Económicas): “Yo estoy bien en mi trabajo actual, pero he tenido otros trabajos en los que los jefes eran insoportables. Mi primer laburo fue en Disco como repositora: duré dos meses. Tenía una jefa que era insoportable. Se creía la reina del corso, la pobre y era fea, fea, fea. Además, se creía que tenía el gran puesto de su vida y lo único que hacía era mandonearme a mí y a otras dos pibas como yo. Estaba todo el día molestando: no nos dejaba hablar entre nosotras, no nos dejaba escuchar música, te perseguía para que no te tomaras ni cinco minutos en el almuerzo. Te juro que vivía pendiente de lo que hacías, todo el tiempo. Nosotros le decíamos `corchito´ porque era petisa y gorda y también le decíamos `escoba´ porque el pelo lo tenía rubio y pajoso. Vos estabas acomodando las latas y ella, que no hacía nada, venía y te daba vuelta las etiquetas de rompebolas que era, nomás! Era insufrible”.
Si hay un elemento que caracteriza al jefe es que goza con el ejercicio del poder, lo utilice correctamente o en forma dictatorial.
“El del jefe (precisa Alejandra López,27, psicóloga especializada en psicodiagnóstico laboral) es el lugar de la autoridad, es un lugar de poder que los empleados identifican como lugar del padre que protege y nutre, pero que al mismo tiempo produce sentimientos de frustración. Hay que aceptar que que concepto “poder”, es complejo, que el poder se manifiesta en forma amorfa ya que toda acción social está impregnada de poder. Poder es la capacidad o posibilidad que tiene un individuo de imponer su voluntad a otro aún contra su voluntad. Una persona tiene poder cuando puede lograr que algo se concrete”.
Martha (26, secretaria ejecutiva), quien se negó a dar su apellido y a ser fotografiada, acusa a su jefe de psicópata: Es un seductor, un psicópata que siempre te está echando los galgos y no puede mantener la cabeza en su sitio. Yo necesito trabajar y me la aguanto por eso. Pero me acosa, me da vueltas alrededor y cuando yo logro eludirlo, ahí se pone loco y como tiene todo el poder me maltrata.
Lo peor es que no podés prever nunca cuándo está por estallar, si no le agarraran esas urgencias sexuales el tipo es cortés y muy tranquilo.”

Inundación de poder

La sensación de que se tiene algún poder genera un sentimiento tan fuerte que muchas veces es imposible de controlar. Es como si una oleada de confusas emociones saliera del inconsciente, se abriera paso a través de alguna fisura e inundara la conciencia del acosador impidiéndole pensar.
“Muchas personas normales pueden tener ese tipo de arranques (explica Alexander Lowen en su libro El narcisismo, editorial Paidós) y esas explosiones tienen, por lo general un tono violento aunque no sean abiertamente destructivas. La persona tiene suficiente sentido de su yo o el suficiente ego como para detener la acción antes de que se produzcan daños serios”. Cuando eso no sucede, el acoso sexual se convierte en violación.
Inundación de poder es la frase justa que define el estado de la persona que se ve desbordada de megalomanía, esa locura que a veces engendra el hecho de ser jefe. “Es cuando la persona (analiza Lowen) ya no puede distinguir entre su interior y la realidad externa. Pero la enajenación que produce el poder no siempre es una experiencia desagradable, sobretodo para quienes lo ejercen”.
En una casa de familia, en una escuela primaria, en una oficina o en una nación puede ocurrir lo mismo: cuando está en crisis la autoridad se recurre al poder, a los excesos de poder. Cuando es el poder el que tiene la última palabra se vive bajo un régimen autoritario.
En el caso de la empresas, el autoritarismo se expresa casi siempre como falta de respeto. “Es lo que yo jamás toleraría (enarbola Alicia Capuccini Tozzi, 46, protesorera del Centro Argentino de Secretarias). A mí me ha tocado por suerte siempre trabajar con total respeto, pero es cierto que algunos jefes son un poco más nerviosos que otros, o más ansiosos. Cada jefe tiene prioridades distintas y tiempos distintos y hay que saber adaptarse a ellos.”
Las secretarias, precisamente, son en su mayoría mujeres que viven sometidas en mayor medida que otras de distinta profesión, a estados de hiperactividad en los que resulta difícil discriminar algunas actitudes. Demasiados conflictos, demasiados estímulos fuera de lo corriente les dan a ellas la idea, de que es imposible parar, descansar, pensar. Se convierten en las personas ideales para atender a un jefe: “Siempre las decisiones que tomo son bajo la supervisión de mi jefe, él es el que tiene la experiencia y para que haya una buena comunicación le consulto todo (justifica Piera Paneca, 35, presidenta del Centro Argentino de secretarias). “No las tonterias pero sí las decisiones importantes.”

Amo y esclava

Aunque suene mal el famoso juego del amo y del esclavo es el que suele darse en las oficinas entre algunos jefes y alguno de sus suborinados. Iris Pugliese (psicóloga, codirectora del Centro Psicoanalítico Argentino) no duda en puntualizarlo: “Siempre, entre jefe y empleado se gestará una relación que, desde un punto de vista filosófico, podrá funcionar según la Dialéctica del amo y del esclavo, en la que los opuestos se necesitan. Esto, desde el punto de vista psicológico, será una relación perteneciente al ámbito de las relaciones secundarias, aquellas que se entablan para el logro de un fin determinado, y que marcarán su diferencia con las relaciones primarias que son las más entrañables al espíritu.”
Pese a que claramente Pugliese condena a las relaciones laborales al área de las secundarias, puede percibir que en ese escenario se reroducen también algunas escenas que tienen su origen en necesidades familiares, más del orden espiritual que del puramente laboral:
“Si bien nadie espera concientemente que su jefe cumpla la función de un padre (interpreta), inconscientemente anhelará de él que detente atributos propios de un padre: afecto, ecuanimidad, dirección, fuerza, paciencia, tolerancia, respeto, sentido de la ética.”
Lo da también por cierto Antonia Kopanyszyn de Nocito (54), quien desde hace 23 años trabaja con el mismo jefe: “Por suerte ahora tengo un jefe muy formal, una persona muy respetuosa y atenta. Es una persona exigente con el trabajo, no le gusta repetir las cosas, y está bien porque esos son mis patrones de trabajo. Yo soy muy seria en mi trabajo, soy muy formal, trato de usted a todo el mundo y así me gusta que me traten”.
El jefe omnipotente, el distraído, que utiliza a su secretaria como agenda, el hiperactivo, el seductor, el paternalista, todos, finalmente, terminan encontrando su pareja laboral.
Con ojo crítico, la psicoanalista francesa Marie France Hirigoyen, en el libro Acoso Moral, editorial Paidós, previene: “Es éste un tipo de relación perversa donde lo que sucede (por necesidad o deseo) es que dos personas se han elegido una a la otra. A veces, en el ámbito laboral no hay violencia ni acoso sexual, pero igualmente se generan relaciones donde se produce el encuentro entre el ansia de poder y la perversidad.”
No siempre son perceptibles esas relaciones peligrosas. Pero no se le escapa a Mabel Jara (50) el riesgo que encubren, aunque prefiere describir la actitud de sus jefes con simplicidad: “Hay jefes que son gruñones, que no tienen elasticidad con la gente. En una sola oportunidad me tocó trabajar para alguien así, y yo me cuidaba muchísimo, porque no quería que me retara, no quería escuchar que me tratara a mí como trataba a los otros. Otros jefes son más abiertos, hacen chistes, te tratan con más naturalidad.

Relaciones peligrosas
Por Iris Pugliese

En los países en los que hay un alto índice de desocupación, trabajar es un bien supremo. Y esto en sí mismo es un contexto propicio para distorsionar las relaciones laborales. El jefe ya no sólo por tener trabajo sobrevalorará su logro personal sino también por ocupar un puesto de poder en la cadena de mandos de la pirámide laboral. Se sentirá tentado a considerarse un superhombre y a mirar al subalterno como a alquien a quien tiene en un puño, máxime si de éste dependen las altas y bajas del personal y la seccción de éste. En este contexto, cuando en una empresa la permanencia de un empleado depende de la valoración de un jefe, las relaciones con los subalternos se tornarán peligrosas.
Sabemos que no siempre un empleado permanece en un trabajo por su eficiencia y capacitación. Muchas veces su puesto depende de cómo le caiga al jefe. O sea, de la relación interpersonal, en la que intervendrán factores subjetivos.

Aprenda a desmotivar a sus empleados
Infografía Perfil

Fuente María A. López, especializada en Psicología Laboral

Ponga mala cara cuando un empleado le pide un horario especial por cuestiones personales.
Controle todo, hasta los horarios de almuerzo.
Exija que los empleados cumplan su horario pero que también estén disponibles a cualquier hora para usted.
Nunca dé muestras de agradecimiento por los esfuerzos extra que realicen.
Desdeñe todos los esfuerzos que pueda acarrear una tarea y afirme que son meras excusas del empleado.
Mantenga las puertas cerradas de su despacho.
Impida que los empleados hablen entre sí o escuchen música.
Asegúrese de que todos pueden expresar su opinión sólo para tomar nota de quienes no piensen como usted.
Dé ordenes porque sí.
Manifieste indiferencia ante el estado de ánimo de sus empleados.

¿Jefes o socios?

Dentro de las tareas que debe realizar la secretaria diariamente se encuentra la comunicación con su jefe. Si bien ésto no parece ser un trabajo, lo es (señala Laura Safirztein), una de las creadoras de la web secretariaonline.com). No todos los jefes son iguales, ni se relacionan de la msima forma con su secretaria. Es importante que estas logren descubrir las carácterísticas de personalidad de su jefe, ya que así podrán comunicarse con él de la forma más adecuada. En secretariaonline.com creemos que jefe y secretaria deben trabajar como socios. Por eso es que en nuestro portal encontrás todas las herramientas necesarias para capacitarte y lograr este objetivo”.

Tres estilos definen un cargo

Fuente María A. López, especializada en Psicología Laboral

El jefe autoritario

Da órdenes porque sí.
Es inflexible.
No escucha.
Provoca desmotivación y desprotección.
Persuade y domina.
Le agrada dirigir pero critica en forma constante y en tono fuerte.

El jefe pasivo

Puede ser afectivo y sensible hasta el punto de dejarse influir por los demás.
Le cuesta tomar decisiones.
Puede entrar en competencia de poder con un empleado.

El jefe democrático

Escucha.
Otorga confianza y da seguridad a sus empleados.
Genera sentimientos de estima, de reconocimiento, de pertenecia y de compañerismo.
Ofrece oportunidades de participación.
Permite la libre expresión.

Estadísticas

Fuente: Consultora Equis, sobre datos del Indec.
El 40 % de los puestos ejecutivos en los Estados Unidos, Alemania, y Francia está ocupado por mujeres.
El 10 % de los cargos ejecutivos en la Argentina está ocupado por mujeres.

Fuente: Bernie S. Sigelfrandt, Instituto de la Universidad de Washington, E.E.U.U.
El 42 % de las consultas psicológicas en los Estados Unidos corresponde a mujeres que mantienen una relación sumamente conflictiva con sus jefes o jefas.

Fuente: Dina Schneiderman, Universidad de Nueva York, E.E.U.U.
La autoestima de las mujeres que trabajan depende enel 49 % de la evaluación que haga su jefe acerca de su desempeño laboral.

Para seguir leyendo

Usted y su jefe. Withers, Granica.
Nunca trabajes para un jefe insoportabe. King P. Paidós.
La infancia de un jefe. J. P. Sartre. Alianza Editorial.
Aprenda a pensar como un jefe. Debra Breton. Grijalbo.
La secretaria perfecta. Libro latino. King P. Paidós.
Personas dominantes. Dr. Gerald W. Piaget.
Tratado de la eficacia, François Jullien, Edit. Perfil.

El jefe lleno de ideas

Elaborar proyectos nuevos, asociar ideas, inventar novedades constituyen las actividades favoritas de un jefe, Edit. Granica.
Innovar siempre implica alejarse de los procedimientos habituales, ir más allá de las presiones y demostrar el error de aquellos que creen que todo ya ha sido imaginado. Citando a Bill Gates se puede decir que lo imbécil es previsible, mientras que toda idea nueva queda siempre oculta por su propia improbabilidad. Los adversarios de un creativo suelen caricaturizarlo o acusarlo de que compromete la rentabilidad de la empresa. Pero lo cierto es que el creativo es un símbolo del deseo de crecer y expandir que debería tener toda organización.”

Apostillas

Bill Gates: Un empresario exitoso es aquel que hace que sus empleados se sientan orgullosos de la empresa para la cual trabajan.
Maurice Maeterlink: Muchos jefes ven la virtud en el arrepentimiento por los errores cometidos que en el hecho de evitarlos.
David Kundtz: Los mismos errores que a algunos empresarios les parecen enormes e intolerables en sus empleados, no los registran cuando son ellos mismos los que los cometen.
Henry David Thoreau: La debilidad de un conductor o un líder consiste en estar siempre rodeado de apetitos.
Bernie S. Siegel. Las personas rara vez son lo que creemos que son: todo es una cuestión de imagen.

APRENDER A CONTROLAR LOS MIEDOS

Friday, October 20th, 2000
Revista Luna Nº 851, 20/10/2000.
Sección Conductas
Por Edmundo Ambas; Informe María Laura García.
Miedo a salir a la calle, a la gente, a la enfermedad, al avión, a la cárcel, a la muerte…
No existe ninguna persona que no sienta temores intensos que le provocan angustia. El miedo tiene un costado positivo: es una señal de alarma y ayuda a sobrevivir. Pero, a veces paraliza. Cómo aprender a dominarlo para que no se convierta en un obstáculo para vivir plenamente.

Miedo al dolor, miedo a la muerte, miedo a volar, miedo a la gente, miedo a los perros, miedo al sexo, miedo al encierro, miedo a la soledad, miedo a los truenos, miedo al amor.
Hay que elegir: no existe persona sin miedos. Hasta los superhombres, las heroínas y los asesinos más crueles, por instinto o por intuición, reaccionan a veces porque tienen miedo.
El miedo es la emoción básica que ayuda a las especies animales a sobrevivir. Prepara el cuerpo y condiciona la mente para evitar las agresiones y los contactos físicos o deseados o temidos…
El miedo es genérico. Hace latir el corazón como si fuera una bomba a punto de explotar para que irrigue más cantidad de sangre por si los músculos necesitan ponerse en movimiento. Hace que se acelere la respiración para que el cuerpo disponga de oxígeno. Como los músculos están excesivamente irrigados, la piel se pone pálida y se evita de esa manera el riesgo de pérdida de sangre si se produjera una herida cutánea.
Si hay mucho miedo, el tubo digestivo suspende su actividad. El cuerpo con miedo es sabio: no puede malgastar energías innecesarias.
A mismo tiempo, todos lo sentidos se potencian: vista, olfato, audición, tacto. El cerebro, por su parte, también se dispara: un neurotransmisor llamado adrenalina lo recorre haciendo sonar todas las campanas de alarma.
¿Pero qué pasa? ¿Toda esta actividad fisiológica se produce porque objetivamente hay una situación de extremo peligro que enfrentar, porque se acaba de desatar un incendio o un tren está descarrilando? ¿O el miedo lo provoca la idea de cruzar una calle, quizás un gorrión indefenso, tal vez la simple observación de un cuchillo de cocina?
Hay personas que en situaciones aparentemente inocuas se asustan por algo que, a sus ojos es tan peligroso como un perro feroz. En realidad, no son los acontecimientos externos los que desencadenan las reacciones descontroladas de miedo sino lo que cada uno piense de lo que le está pasando.
En todos los casos, el simple miedo (que a veces se transforma en ansiedad y muchas otras en fobia) es una emoción subjetiva que resulta útil para la supervivencia y que, cuando se exagera, alcanza la apariencia de una enfermedad rara que no tiene ninguna ventaja y ocasiona muchos daños psíquicos.

Perros y gatos

“Yo les tengo miedo a los perros, a los gatos, a la altura, a volar y a los ascensores (enumera Juan Manuel García (24, estudiante de Ingeniería Electrónica). A los gatos les tengo miedo porque rasguñan, porque me parece que van a saltar encima y te van a atravesar con esas terribles uñas que tienen, me parecen seres maléficos. Hacían bien lo egipcios en ponerlos adentro de las pirámides para que se comieran a la gente. Cuando veo un gato salgo para el otro lado y por un perro puedo cruzar la calle, porque muerden.
Los perros se meten con uno, vienen, te ladran, te muerden. Otra cosa que me mata, es viajar en avión, voy todo el viaje pensando: acá nos estamos por caer, nos morimos todos. No es para que le tenga miedo a la muerte en sí, le tengo miedo a la caída, a caer desde no sé cuántos metros con fuego, mujeres llorando, eso me espanta.”
Tiranías del yo que imagina situaciones fantásticas, a Juan Manuel el dan más miedo las mujeres llorando y las uñas de los gatos que la propia muerte.
Un razonamiento similar lo lleva a Sebastián Nievas (27, estudiante de la carrera de economía) a confesar su miedo a resultar preso: “Pensándolo bien, (confiesa) , hay una cosa que me asusta y que me da terror, caer preso. Hace unos meses pasé por la cárcel de Caseros y veía esas ventanitas de mierda y todo gris y uno se entera de que pasa cada cosa ahí dentro que decía: si existe el infierno debe estar en ese lugar. Yo soy un tipo tranqui, no jodo a nadie y no estoy en nada raro así que es una estupidez pensar que voy a caer preso. A veces, cuando veo una película en la que alguien es acusado injustamente me voy, no me lo banco, es más fuerte que yo…Sólo de hablarlo ahora me angustio. Pienso en que hay gente que está presa y ya me empiezo a sentir mal. Es que están tan indefensos. Además, si a vos te dicen que te vas a morir qué sé yo, la gente que está al lado tuyo va a seguir al lado tuyo, pero el que cae preso se queda solo, me da la sensación que nadie se te quiere acercar.”
Las cosas que se temen y que se evitan son muy deferentes para cada persona. Algunos tienen mucho miedo a caminar solos por la calle. Otros, a conducir un auto. “Lo que le sucede a Sebastián (interpreta la psicóloga María del Carmen Danilo cuando la cronista le relata su caso) puede perturbarlo aún más si persiste con su conducta de evitar situaciones que lo lleven a pensar en el encierro en lugar de pensar qué significa para él la palabra cárcel, cuál es en verdad la situación de encierro que está padeciendo él verdaderamente.”
Hay personas que viven en un estado crónico de miedo y se encuentran limitadas en sus posibilidades vitales. “Hay que estar muy atento a esto (advierte la psicóloga Delfina Corbanini).
Uno de los modos de combatir el miedo es compartirlo con otros que no sienten miedo a lo mismo. Compartir con otros nuestro miedo personal puede llevarnos a confrontarnos con el hecho de que para quien nos escucha, la nuestra es una situación inofensiva o responde en realidad a problemas profundos personales, no externos.”

Todo tiene un fin

Como el miedo no es sonso, Agustina Ramallo (22, estudiante de odontología), dice que “sólo le tiene miedo a volver a casa en la madrugada, miedo al robo, al asalto sexual y a la violación”.
A Beatriz Bottini (47 empleada), en cambio, la aterra la posible muerte de un ser querido. “No es miedo a mi muerte (se resguarda) porque yo soy muy creyente y creo que todo tiene un fin. Pero sí le tengo miedo a la muerte de mis hijos, tengo miedo a que les pase algo, a que alguien les haga algo, a que tengan algún accidente, eso me desespera, con eso sufre más el que lo siente que el que ves acosado. Mi hija me lo echa en cara y yo le digo que si lo pudiera evitar, lo evitaría, pero es más fuerte que yo.”
No sólo lo desvela tanta preocupación por la muerte: “También tengo miedo a quedarme sin trabajo (dice, y la acosan preguntas para las que no tiene respuesta inmediata): ¿de qué voy a vivir, con qué voy a pagar las deudas, cómo les voy a dar de comer a mis hijos?.”
Sus temores obsesivos acerca de que les puede pasar algo a sus hijos (afirma), la paralizan: “no puedo dormir, me pongo a fumar un cigarrillo uno atrás del otro y me siento en el comedor y espero y y estoy atenta al ruido del ascensor. Ahora lo estoy dominando, pero a medida que crecen te van llegando miedos distintos.
A veces pienso si no me tendré que tratar, yo le tengo miedo a la calle, al mundo…Todo está tan mal afuera, uno ve los noticieros y quiero nombrarte las películas que se me pasan por la cabeza. A veces, una de esta manera ama mal; si bien es un amor protector, al otro no lo dejás vivir…Yo supongo que lo mío viene de mi infancia, porque mi mamá era muy miedosa y me debe haber llenado de miedos.”
Guadalupe Diorio (24, estudiante de Psicología) también reconoce que su temor pasa por la muerte de algún ser querido. Pero ese miedo a la pérdida se generaliza cuando reflexiona: “También puedo tener miedo a que me roben o a que lastimen a los que quiero…Pero me parece que ese es un temor generalizado que responde a la sociedad en que vivimos”.
Carlos Osvaldo Schprejer (62, psiquiatra, director del Centro Argentino de Psicoterapia) cree imprescindible diferenciar entre angustia, miedo, y pánico. “Angustia (enseña) es un estado de ansiedad con temor, más bien es inespecífica, la especificidad la va a dar el descubrimiento del motivo, se presenta con expresiones somáticas y puede ser patológica o una señal de precaución. Este es un rango sano de la persona. El pánico, en cambio, es paralizante”.

Miedo al ridículo

La estudiante de diseño gráfico Susana Diafas (35) reconoce que sus miedos pasan por otro lugar. “Me siento muy mal (apunta), en los lugares en que hay mucha gente, no me gusta. Nunca me gustó mucho, pero desde que tengo 23 no voy a ninguna reunión. Me siento incómoda, no sé qué decir y…No sé, no me gusta, no voy. Cuando estoy acompañada quizás sí voy a algún lugar, pero a las fiestas no y a las reuniones donde hay mucha gente, si no son de mi familia, tampoco. No me gusta porque siento que me miran como si fuera ridícula, no tengo temas para hablar, no sé. La última fiesta a la que fui fue una que organizaban en un club. Pero no lo puedo explicar: no me gusta hablar con gente que no conozco, no me gusta bailar, me siento mal. Esa vez me descompuse, me encerré en el baño y después le pedí a uno de los chicos que venía con nosotras que me acompañara a mi casa.”
Su caso, aunque parezca simple, no lo es: se calcula que solamente el 18 % de la población (fuente Jorge Mahaluf, Atrévase, editorial Grijalbo) se define como seguro de sí mismo seguro de sí mismo, mientras que del 40 al 50 por ciento declara categóricamente haber sido tímido en algún momento de su vida, “tímido por temor a hacer el ridículo”. La experiencia del ridículo y su emoción (la vergüenza) es sin duda privativa del ser humano, ya que surge de la percepción de que es observado y, en consecuencia, valorado por otros.
Mahaluf advierte que es ésta “una emoción que trata de evitarse a cualquier precio”, abandonando todo contacto social o, por el contrario, ocultándola en un comportamiento totalmente desinhibido.”
Considerado como una fobia social, el miedo a hacer el ridículo está emparentado, según este autor, con el temor al empobrecimiento cultural y económico, y a la incapacidad de autovalorarse.
Daniel Pacheco (26, estudiante de Relaciones Públicas) reconoce que uno de sus dos temores centrales, es precisamente, el miedo a la miseria. “El otro, (infiere) es incomprensible. Les tengo miedo a los trenes. Hasta hace dos años más o menos, me descomponía estando arriba del tren, pensaba en bajarme estando en movimiento. También tengo muchísimo miedo a perder mi libertad. Trabajaba en una oficina haciendo prensa, renuncié el año pasado porque no me gustaba el lugar, me molestaba tener que marcar tarjeta. La dificultad es que mirar el cielo nunca dio plata…Quizás por eso le tengo tanto miedo a la miseria y a la pobreza económica y también a la cultural, tengo miedo a terminar como un sin techo.”
Ese tipo de sufrimiento psicológico por el que atraviesan algunas personas no siempre requiere tratamiento terapéutico.
“Solamente cuando la ansiedad se convierte en miedo al miedo es cuando hay que pensar en la psicoterapia (señalan Sandra Sesaroly y Roberto Lorenzini en su libro Miedos y fobias, editorial Paidós). Cuando las personas experimentan esa ansiedad creciente, creen que hay un peligro alrededor cada vez más fuerte y se sienten al borde del abismo, deben hacer alguna consulta, porque sus miedos se están convirtiendo en fobias y empiezan a aparecer los signos de una enfermedad que resulta doloroso sobrellevar. Explorar el mundo de sus miedos les permitirá volver a ser las personas razonables que fueron antes de sus ataques de pánico.

Qué hacer para superar el miedo
Por la Lic. Iris Pugliese, psicóloga

Para superar el miedo o los miedos normales que experimentan las personas en el transcurso de sus vidas es muy importante:
a. La comprensión por parte del entorno familiar.
b. No inducir a la aproximación supuestamente “valiente” al objeto o situación temida. Esto será contraproducente y aumentara el miedo hasta el punto de generar una fobia.
c. Contener emocionalmente, acompañar, explicar o mostrar la falta o mínima peligrosidad del objeto temido sin forzar la situación.
d. Si se trata de un chico se puede conversar con él para ver el porqué de los miedos y las circunstancias en que hicieron su aparición por primera vez.
En el caso de los adultos podemos agregar que todas las conductas que llevan a la superación del miedo tendrán carácter psicoprofiláctico. Así, será normal que una mujer tenga miedo al parto y en ese caso la psicoprofilaxis obstétrica será la manera adecuada para que supere los temores y lo pueda asumir exitosamente.
Para quien se tenga que someter a una intervención quirúrgica, del mismo modo vendrá bien llevar a cabo un proceso de psicoprofilaxis quirúrgica.
Aquellos que tengan incertidumbre referida a su futuro laboral podrán hacer una orientación vocacional. Pero, en todos los casos, cuando los miedos no se van espontáneamente, la presencia, el afecto, la comprensión y la enseñanza de otro que domine el tema serán de gran ayuda para que el miedo no se apodere de la persona y gobierne su vida.
A veces, al menos hay que tener el suficiente valor para pedir ayuda a la persona adecuada en el momento oportuno.

Cuando el que habla es el cuerpo

(Manifestaciones corporales que indican miedo y ansiedad)
Ráfagas de calor o escalofríos
Dolor en el corazón
Dificultades para respirar o sensación de ahogo
Opresión en el pecho
Sensación de mareo, de inestabilidad o de desmayo
Sensación de atragantamiento
Sensación de vértigo
Náuseas
Calambres o dolor abdominal
Sensación de hormigueo, entumecimiento o adormecimiento de alguna parte del cuerpo (parestesia)
Cefalea
Palpitaciones o ritmo cardíaco acelerado (taquicardia)
Sudoración
Hiperventilación
Inspiraciones forzadas
Aumento de la presión arterial sistólica
Temblores
Aumento de la temperatura del cuerpo (hipertermia)
Frecuencia exagerada de la micción
Diarrea

Fuente: Sandra Sassaroli, Miedos y fobias

¿Usted tiene estas sensaciones?

(Manifestaciones subjetivas que indican miedo y ansiedad)
Sensación de malestar
Sensación de irrealidad respecto de las cosas o respecto de uno mismo
Sensación de catástrofe inminente
Miedo a morir
Miedo a desmayarse y perder la conciencia
Miedo a enloquecer
Miedo a perder el control
Miedo a provocar desastres
Miedo a llamar la atención
Fuente: Sandra Sassaroli, Miedos y fobias

Reacciones de la mente y el aparato psíquico

(Manifestaciones psicosensorilaes que indican miedo y ansiedad)
Desrealización
Cambios de la intensidad luminosa
Cambios de la intensidad auditiva
Sensación epigástrica
Despersonalización
Sensaciones vestibulares en el oído
Aceleración del ritmo del pensamiento
Modificación perceptiva de la distancia
Enlentecimiento de la noción de tiempo
Fuente: Sandra Sassaroli, Miedos y fobias

Mensajero de la intuición

La intuición es el arma de defensa por excelencia de cualquier persona. “Siempre te envía un aviso significativo para que puedas actuar sin equivocarte demasiado (sostiene el psicoanalista norteamericano Guy Claxon). El principal mensajero que te envía la intuición es el miedo y no te quepan dudas: siempre hay que escuchar al miedo cuando aparece
Hay que prestarle más atención que al recelo, a la desconfianza, a la vacilación, a la duda o al presentimiento.
Actúa en función de lo que te dice el miedo y no vas a errar demasiado. No te estoy hablando de los miedos paranoicos, injustificados, esos que crea tu mente para producirte disturbios y confundir tu proceder. Hablo del miedo real. En estos casos el miedo es una sensación persistente, que puede llegar a angustiarte, pero que facilitará enfrentar el problema o huir de él.”

No acorte su vida

Gavin de Becker es un psicoanalista experto en prevención. Fue tres veces asesor presidencial de los Estados Unidos y acaba de publicar un libro (El valor del miedo, Editorial Urano) que analiza las señales de alarma que protegen a las mujeres de la violencia. Entre otras cosas sostiene: “La relación ente el miedo verdadero y el justificado (la preocupación) es análoga a la relación que hay entre el dolor y el sufrimiento. El dolor y el miedo son componentes necesarios de la vida. Sufrir y preocuparse son componentes destructivos e innecesarios. Yo he llegado a la conclusión de que el miedo injustificado impide pensar con claridad, es una pérdida de tiempo y acorta la vida. Cuando se preocupe pregúntese a sí mismo “¿Y esto, de qué manera me sirve? Para estar libre del miedo hay que perseguir tres objetivos:
1. Cuándo sienta miedo, escúchese.
2. Cuando no sienta miedo, no lo fabrique.
3. Si se descubre a sí mismo creándose preocupaciones, analice y explore el porqué.”

DSM IV (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) American Psychiatric Association

Las dificultades más conflictivas que plantea el miedo son: asistir a fiestas (76%), mantener conversaciones (64%), iniciar conversaciones (60%).

Encuestada una población de 100 enfermos, surge que la forma más común de fobia social es el temor a hablar en público (70,3%) y a no saber comportarse correctamente en situaciones formales (81%)

Es típica la presencia del miedo y de conductas de evitación con relación a intervenciones médicas de carácter invasivo (injecciones, suturas, extracción de sangre, etc.) o ante la sola visión de heridas de sangre. Los desmayos son característicos de esta fobia. Se estima que alrededor del 75% de los que padecen esta fobia han presentado múltiples desmayos en relación con procedimientos médicos o por la visión de sangre. La mayoría de los que presentan esta fobia son mujeres (55 % a 70%).
Fuente Jorge Mahaluf

Apostillas

“No hay hombre más miedoso que el que engaña a los otros”, Fray Luis de León
“El pobre está lleno de miedos e imagina que el mundo lo desprecia”, Menandro de Atenas.
“Si te falta el miedo, no tienes nada”, Francis Bacon.
“El miedo es un buen sirviente, pero un mal amo”, Balzac

Para seguir leyendo

¡Atrévase!, Jorge Mahaluf, Grijalbo.
La sabiduría de las emociones, Norberto Levy, Plaza Janés.
Miedos y fobias, Sandra Sassaroli y Roberto Lorenzini, Paidós.
El valor del miedo, Gavin de Becker, Editorial Urano.
La psicoterapia al alcance de todos, Víktor E. Frankel, Editorial Herder.

PAREJAS, BESOS Y RISAS

Friday, September 15th, 2000
Revista Luna Nº 846, Sección Conductas, 15/09/2000
Aportar una dosis de humor a la relación ayuda a sobrellevar las diferencias y dificultades cotidianas. Cómo construir vínculos creativos y saludables a partir de la risa.
Por María Gabriela Ensinck. Asesoramiento: Lic. Iris Pugliese

Reir es la clave. En la etapa de seducción o con la relación ya consolidada, el humor puede hacer mucho por las parejas.
La mayoría de los matrimonios exitosos (dicen los expertos), ha aprendido a lo largo de los años a condimentar el amor con una buena dosis de humor, un ingrediente que distiende y quita dramatismo a las dificultades y enojos cotidianos.
En algunas parejas, las risas son la moneda de cambio cotidiana: basta con que uno de los miembros posea el don de ver el costado más gracioso de las cosas para que el otro se contagie. Pero a veces hace falta un esfuerzo consciente para no dejarse ganar por el mal humor ajeno.
“Llevarse bien es un trabajo. A veces es más fácil enojarse, pero esto no trae ningún beneficio”, admiten Mirtha Manno y Rubén Delauro, fonoaudiólogos y actores que dirigen la Escuela de Automejoramiento de la Risa y la Salud.
A partir de su experiencia de 16 años de matrimonio y profesión compartida, aconsejan: “Cuando uno de los dos se enoja y pierde los estribos, el otro debe darle la voz de alarma, no dejar que se propase con el lenguaje y los gritos”.
Las discusiones suelen comenzar por cosas pequeñas, pero que al repetirse generan enojo: el marido que deja el piso del baño mojado o la leche afuera de la heladera; la mujer que llega tarde o pierde las llaves del auto.
Ninguna de estas cosas vale realmente una discusión. Pero para muchos, son el puntapié inicial de interminables batallas. Manno y Delauro explican por qué es mejor encarar las diferencias de otro modo: “Un momento de ira provoca la liberación de hormonas suprarrenales, adrenalina y cortisol, que al acumularse resultan tóxicas. El organismo necesita de tres días para recuperar su equilibrio homeostático (su balance ideal) por cada 15 minutos de bronca. ¿Por qué tomarse las cosas a la tremenda?.”
Recurrir al sentido del humor para solucionar los inconvenientes cotidianos tiene muchas ventajas, porque genera vínculos creativos y dinámicos. Pero también tiene algunos inconvenientes cuando se intenta evadir los temas de vital importancia tomándolos a la ligera.
La terapeuta Iris Pugliese, codirectora del Centro Psicoanalítico Argentino, advierte: “El sentido del humor bien entendido no equivale a falta de seriedad para encarar la vida o los proyectos. Por el contrario ayuda a sobrellevar mejor las dificultades cotidianas. Sin embargo, el verdadero humor sólo es posible cuando el amor sigue vivo y hay deseos de continuidad en la pareja. De lo contrario , se transforma en sarcasmo, una forma solapada de la violencia.

El mejor remedio

La ciencia está aportando pruebas de ciertas verdades que el sentido común ya conocía. Estudios realizados por expertos en psiconeuroendocrinología (que analizan la vinculación entre el cuerpo y la mente) demuestran que las emociones positivas como la alegría, el buen humor, el optimismo, la tranquilidad, el entusiasmo y la fe son realidades bioquímicas que generan en el organismo distintas respuestas que ayudan a combatir y hasta revertir enfermedades

Y así como la ira y el enojo enferman, la alegría y la risa pueden curar. Una sola carcajada dilata el sistema cardiovascular, mejora la presión arterial, relaja los músculos y genera endorfinas (sustancias que tienen el efecto de mitigar el dolor). Además, está demostrado que la creatividad aumenta en un clima de buen humor.

Por eso la risa es también un buen camino para zanjar las diferencias en la pareja, aunque pocas veces una discusión acalorada puede cortarse con una carcajada. Aunque la situación que desató la ira sea irrisoria, en ests casos conviene esperar a que la situación se calme, y recién después bromear al respecto.
Es importante cuidar el lenguaje: “Cuando uno está enojado, hace y dice barbaridades de las que después se arrepiente”, dice Delauro.
“Las discusiones son normales y necesarias en toda pareja, pero se deben evitar los desbordes emocionales”.
También existen técnicas para recuperar el buen humor que se pueden aplicar en pareja.
Manno explica: “Hay que comenzar por preguntarse cuál es el motivo de su mal humor, si vale la pena y qué se gana con él. Si se trata de una nimiedad, nada se soluciona con poner mala cara, y si es un problema, lo mejor es buscarle una solución y no perder tiempo y energía alimentando la bronca”.
En la práctica, existen tantos métodos como parejas. “Cuando empezamos a trabajar juntos, vivíamos en un departamento chiquito, lleno de escenografías de teatro (recuerda Manno). Si teníamos mal humor, nuestra terapia era ir al Ital Park y subirnos a los juegos para matarnos de risa un rato”.

Fortaleza

Mantener viva la llama del amor requiere además de buen humor, una gran dosis de paciencia y de respeto. Carlos Espiño y Elvira Nievas llevan 34 años juntos y han sabido sortear las dificultades con buen ánimo y entusiasmo.
“Perdimos seres queridos, tuvimos problemas económicos y de salud, pero eso, lejos de distanciarnos, nos unió más, cuenta Carlos.
Su mujer admite que a él siempre le gusta hacer chistes y bromas, como la que le preparó para su cumpleaños número 60: “Me prometió una salida a solas al teatro y a cenar, y cuando llegué me encontré con una sala llena de parientes y amigos. La única que no se había dado cuenta de que estaba todo armado fui yo.”

Hoy, la pareja forma parte de la Asociación Amigos Nautas (Aminautas), un grupo de navegantes aficionados que recorre las islas del Delta llevando útiles, alimenteos y ropa a chicos de escuelas carentes.
El buen humor es un ingrediente importante en un decálogo tácito que fueron elaborando con los años. Según los Espiño, la clave para llevarse bien es “compartir las decisiones y decirle al otro lo que no nos gusta, pero sin faltarle el respeto”.
Las personas que tienen buen humor suelen construir relaciones más saludables y duraderas, porque cuando una persona está de buen ánimo, transmite una sensación de bienestar a los demás. Y es que una sonrisa vale más que mil palabras.

Parejas con chispa

El Midachi Dady Brieva aplica el buen humor tanto en el trabajo como en la pareja. Con Evelia, su mujer desde hace 20 años, asegura llevarse muy bien. “Ella no tiene problemas en sacarme fotos con una mina, o alcanzarme una birome para firmar una autógrafo”, cuenta. Y cuando las fans se ponen insistentes, una broma a tiempo arregla todo.
Jorge Guinzburg y Andrea Stivel, casados desde hace 10 años, también comparten el buen humor. Él es implacable con sus chistes, pero también se ríe de sí mismo. Asegura haber elegido a un mujer alta sólo para “mejorar la descendencia”, y niega rotundamente haberle prohibido los tacos altos a su esposa. “Es tanta la diferencia de altura, que no tiene sentido disimularla. ¿Qué le hace una mancha más al tigre?, se resigna.

Dos a reirse

La Escuela de la Risa y la Salud” propone técnicas para mejorar el humor, que aplican a la relación amorosa.
Al discutir, domine su lengua. Contenga las palabras que usted sabe que pueden herir o causar más problemas. Trate de remplazarlas con una sonrisa.
En los momentos de mal humor, traiga el recuerdo de los buenos momentos que vivió con su pareja o trate de recordar un buen chiste.
Incorpore en sus relaciones cotidianas frases humorísticas, chistes y acotaciones optimistas que remplacen las quejas y el lenguaje negativo.
Ayude a su pareja a recuperar el buen humor, siguiendo los mismos pasos.
Cultive la sonrisa y la risa. Al principio deberá forzarlas, pero luego surgirán naturalmtnete.

Para seguir leyendo

“La experienciencia del amor” de Robert J. Sternberg de Edit. Paidós.

ESOS DOLORES MISTERIOSOS

Friday, July 24th, 1998
REVISTA “LUNA” Nº 734, EDITORIAL PERFIL, 24/07/1998

“Esos dolores misteriosos”
Por Graciela Clivaggio
Informe: Florencia Bernardou
Asesoramiento: Lic. Iris Pugliese

Los problemas reumáticos motivan el 10 por ciento de las consultas médicas. Y el número de pacientes médicas. Y el número de pacientes aumenta. Para hacerles frente, existen nuevos tratamientos y se han formado grupos de autoayuda.